Tag Archives: Gemelos

El amante doble

11 Sep

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Año: 2017.

Director: François Ozon.

Reparto: Marine Vacth, Jérémie Renier, Myriam Boyer, Jacqueline Bisset, Fanny Sage.

Tráiler

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         Enseguida justifica El amante doble los parentescos que con insistencia se le han trazado con David Cronenberg -en especial- y con Alfred Hitchcock -algo menores y más ‘depalmianos‘- y hasta, por simple alusión, con Luis Buñuel -la mirada literalmente sexualizada de esta apertura-. De inicio, la cámara bucea literalmente en el interior del sujeto -una exploración vaginal filmada en crudo- y asocia un desequilibrio psicológico con una somatización física, en la que se entremezcla la aberración y lo morboso. A continuación, la protagonista asciende unas vertiginosas escaleras de caracol hacia la consulta de un psicólogo en el que se personificará la dualidad -la premisa del gemelo y el doppelgänger también estaban presentes en aquella pesadilla de ambientes ginecológicos que era Inseparables– que, en verdad, porta ella dentro de sí misma -como casi cada uno de nosotros, podría decirse-. 

         Las filiaciones que emplea François Ozon en este thriller psicológico son manifiestas -e incluso excesivas-, y se exponen en claro. La aportación del cineasta galo consiste en sobrepasar esas referencias explícitas y convertir su relato en un potente ejercicio de tensión y angustia que, hay que reconocerlo, avanza con tanta fluidez como densidad de atmósfera. Ozon habla -o hace hablar a la mujer que ofrece el punto de vista del relato- por medio de los escenarios, donde no resta expresividad a las imágenes el recurso a tópicos psicologistas bastante sobados -el reflejo múltiple o fragmentado, la espiral, las simetrías, enfrentamientos y duplicidades, la enredadera…-, los cuales brotan igualmente en la construcción narrativa del argumento -los juegos de dominación, los dilemas entre las convenciones sociales y las necesidades perversas, los complejos familiares…-.

El evidente esfuerzo de composición vertido en ellas tampoco resulta frío o maquinal y, junto con empleo de la iluminación, el color y la geometría, consigue estimular las sensaciones que experimenta la atormentada Chloé (interesante Marine Vacth) en su viaje a través de su psique lacerada; de sus traumas, sus represiones, sus deseos, sus heridas y sus vacíos. De hecho, la capacidad para fascinar y perturbar al espectador, compañero de odisea, procede de esta creación de escenarios opresivos, en lugar de con los golpes del susto, la violencia estridente o la repulsión, más típicos y menos logrados.

         Este trabajo visual es, pues, el que sustenta una obra en la que, en cambio, la pronta introducción del elemento onírico le permite a Ozon jugar tanto con la ambigüedad y la duda entre lo real y lo figurado -sobre lo que va dejando ciertas pistas a lo largo del camino, cabe admitir-, como con la trampa de guion en el desarrollo de una tortuosa trama que, finalmente, encuentra dificultades para resolver de forma satisfactoria.

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Nota IMDB: 6,6.

Nota FilmAffinity: 5,7.

Nota del blog: 6,5.

El cuento de los cuentos

20 Nov

“El cine…Es extraño. La gente compra una entrada. Esa entrada es su puerta a una fantasía que tú creas para ellos. La tierra de la fantasía, eso es todo, y tú das vida a sus fantasías. Fantasías de amor, de odio o de lo que sea.” 

Marlon Brando

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El cuento de los cuentos

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El cuento de los cuentos

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Año: 2015.

Director: Matteo Garrone.

Reparto: Salma Hayek, Vincent Cassel, Toby Jones, John C. Reilly, Christian Lees, Jonah Lees, Shirley Henderson, Hayley Carmichael, Bebe Cave, Stacy Martin, Guillaume Delaunay, Franco Pistoni.

Tráiler

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            Con ciertas similitudes a lo que en su día hizo su compatriota Pier Paolo Pasolini en cierta fase de su por otro lado libérrima carrera, el italiano Matteo Garrone abandona cualquier espacio de confort que pudiera haberse asentado en su obra y ensaya un giro radical en la temática de su filmografía. Desde la lectura rabiosa y actual de la realidad de su país que ofrecía en Gomorra y Reality, Garrone emprende un viaje hacia el universo fabuloso, hechizante y terrible de los cuentos tradicionales en El cuento de los cuentos, en el que además rueda por primera vez en lengua inglesa y respaldado por actores de renombre internacional como Salma Hayek, John C. Reilly, Vincent Cassel o Toby Jones.

            Inspirado por el Pentamerón de Giambattista Basile, poeta campano del siglo XVII, Garrone propone al espectador aventurarse en tres relatos sobre la vida y la muerte, el juego de contrarios y el sentido del equilibrio en el universo y el destino de la existencia humana. Uno, acerca de los celos posesivos de una reina hacia su hijo nacido de grandes sacrificios; otro, sobre la lujuria incontenida de un rey y las ambiciones materiales de dos ancianas tintoreras; un tercero, protagonizado por otro monarca, únicamente interesado en criar a una pulga hasta límites sobrenaturales, y su hija ilusionada por los romances principescos.

            El cineasta romano arropa este tríptico, embebido de arquetipos clásicos y legítimo dueño del sabor de los cuentos, con una deslumbrante puesta en escena de impresionantes escenarios naturales y arquitectónicos, exóticos, mágicos y evocadores –y todos ellos extraídos de la convulsa variedad de la Italia histórica, en realidad-, ensalzados además por la preciosista fotografía, rica en colorido, de Peter Suschitzky. En contraste, destacan las nostálgicas sensaciones que despierta esa fisicidad artesanal, ya olvidada en los tiempos del CGI, que poseen las criaturas fantásticas que aparecen puntualmente en el filme.

Asimismo, en lugar de optar por la exposición lineal de estas tres historias, su constante intercalación en el montaje funciona con acierto en su cometido de mantener viva la expectativa del público y, por otra parte, también para difuminar las posibles carencias de profundización en la construcción narrativa, la simbología y las lecturas argumentales de cada uno de ellos.

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Nota IMDB: 6,5.

Nota FilmAffinity: 6,2.

Nota del blog: 7.

Viva la libertà

22 May

“Sería una gran reforma en la política el que se pudiera extender la cordura con tanta facilidad y tanta rapidez como la locura.”

Winston Churchill

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Viva la libertà

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Viva la libertà.

Año: 2013.

Director: Roberto Andò.

Reparto: Toni Servillo, Valerio Mastandrea, Valeria Bruni Tedeschi, Michela Cescon, Gianrico Tedeschi, Eric Nguyen.

Tráiler

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            ¿Renace el cine político italiano? Gomorra, Il Divo, Draquila – La Italia que tiembla, Díaz: No limpiéis esta sangre, Piazza Fontana: The Italian Conspiracy, Il capitale umano,… Si bien quizás no tan combativo como en los años sesenta y setenta de Elio Petri, Gillo Pontecorvo o Francesco Rosi, parece que, desde las densas tinieblas del berlusconismo que gobierna el panorama social italiano –sea en cuerpo presente, sea en espíritu-, el cine mueve ficha contra la debacle moral y política de un Estado al que España debe prestar atención, dado que tiene la desaconsejable costumbre de seguir su deriva.

            Viva la libertà indaga en un universo agonizante y putrefacto del que siente desafecto hasta el propio líder de la izquierda opositora italiana (Toni Servillo, con su característico estilo teatral, carismático, intenso pero poco natural). No obstante, aunque ambos aparecen hibridados a lo largo de la fábula, el drama emocional prima sobre el drama político. Porque, como el pontífice recién electo de Habemus papam, la historia del Enrico Oliveri de Viva la libertà es la de una espantada. La aparente fuga de responsabilidades por parte de un hombre que busca reencontrar su propia esencia sentimental y, con ello, el calor humano e idealista de la fría y especulativa política del país de Nicolás Maquiavelo.

            Puede que se trate de un planteamiento con posibilidades; no lo tengo del todo claro. El asunto es que la inmadurez de la propuesta provoca que Viva la libertà no alcance cotas demasiado elevadas. Basada en la suplantación de personalidad de una pareja de gemelos que casualmente halla su inesperada vocación gracias al intercambio de papeles, la trama del doble suena a ya vista, a artificio gastado de la commedia dell’arte, a exceso argumental que no logra traducirse en verosimilitud. Meliflua en su lectura afectivopolítica, la realización visual, la banda sonora y las líneas de diálogo se empeñan además en leer un detallado prospecto para guiar las emociones del espectador durante el visionado.

Siguiendo esta misma línea, el retrato de la depresiva y autodestructiva izquierda italiana resulta pálido y sin verdadera garra, mientras que las pullas políticas que pretende propinar el filme son tan superficiales como populistas y, por tanto, ligeras en su calado –no influye el análisis localista, sus premisas con perfectamente intercambiables con las de aquí-.

La figura del loco lúcido que debido a la ausencia de filtros que coarten su honestidad o su clarividente lógica se convierte en la voz del legítimo descontento y el sentido común no es tampoco una figura en exceso original, a pesar de su indudable empatía. De hecho, no hace demasiado la industria del ‘belpaese’ ya explotaba este mismo arquetipo en Viva l’Italia, que venía a ser un Mentiroso compulsivo adaptado a la arena política trasalpina.

            Sobrevive por el magnetismo de Servillo en su doble papel.

 

Nota IMDB: 7,1.

Nota FilmAffinity: 6,8.

Nota del blog: 5.

Los hechiceros de la guerra (Wizards)

5 Nov

“No puedes ser dibujante, sin importar tu calidad, si no has experimentado el amor por la fantasía.”

Ralph Bakshi

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Los hechiceros de la guerra (Wizards)

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Año: 1977.

Director: Ralph Bakshi.

Reparto: Bob Holt, Jesse Welles, Richard Romanus, David Proval, Steve Gravers, Susan Tyrrel.

Tráiler

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            Principal representante de la incipiente animación para adultos en la década de los setenta, el norteamericano de origen ruso-israelí Ralph Bakshi abandonaba sus temáticas marginales, ácidas y ácratas de sus inicios –Fritz, el gato caliente; Heavy Traffic, Coonskin– para iniciar su particular serie fantástica, con el telón de fondo de la sempiterna y tradicional lucha entre el Bien y el Mal, con Los hechiceros de la guerra, a la que seguirán El señor de los anillos y Tygra, hielo y fuego.

            Ambientada en un futuro lejano, Los hechiceros de la guerra presenta el enfrentamiento entre el mundo de las hadas, los elfos y los duendes contra las razas mutantes en una Tierra que hereda la devastación de la guerra nuclear humana. El tópico de los dos gemelos como polos opuestos de virtud y perversidad se traslada a su vez a la oposición alegórica entre la Naturaleza como factor benéfico y la tecnología como elemento destructivo en un relato muy sencillo, producto de un guion desarrollado con poca coherencia y plasmado de manera embarullada en su narración visual.

             Los hechiceros de la guerra presenta así una fantasía en la que, además de elementos que anticipan la espada y brujería, en la que Bakshi se adentrará en mayor medida en El señor de los anillos y Tygra, hielo y fuego –los personajes apelan a Crom, deidad de cimmerios como Conan el bárbaro-, coexisten referencias históricas, dado que el bando mutante asume todo el bagaje iconográfico del nazismo, y reflexiones metacinematográficas con la expresión poco sutil del poder de la propaganda: el instrumento determinante de las victorias del Mal, además de la recuperación de armas militares rescatadas del siglo XX, será el empleo por parte de su líder de un proyector en el que se emiten imágenes de El triunfo de la voluntad, una de las cimas del documental propagandístico nazi. A esto se añade la inclusión de fragmentos, impresos por la técnica del rotoscopio, de películas bélicas como El Cid, Zulú, Patton, La batalla de las Árdenas o Alexander Nevsky.

            De este modo, Bakshi contrasta esos sombríos insertos de rotoscopio y unos abigarrados fondos de escenario con personajes de formas simples y colores sólidos para conferir un interesante ambiente irreal a la animación que se prolongará en su posterior, inconclusa y considerada fallida El señor de los anillos.

Esto, unido al entrañable encanto que desprende este universo amenazado por un hechicero mutante metido a Hitler redivivo y unas ocasionales gotas de humor irreverente contribuye a superar lo típico del argumento y la cuestionable limpieza de su traducción en imágenes.

 

Nota IMDB: 6,2.

Nota FilmAffinity: 5,9.

Nota del blog: 5,5.

Más allá de la vida

27 Jun

“Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando.”

Rabindranath Tagore

 

 

Más allá de la vida

 

Año: 2010.

Director: Clint Eastwood.

Reparto: Matt Damon, Cécile de France, Frankie McLaren, Georgie McLaren, Bryce Dallas Howard, Jay Mohr.

Tráiler

 

            Primero carismático icono de la pantalla y luego metido a director, la constancia, variedad, fuerza, peso y calidad de la dilatada carrera de Clint Eastwood le hace merecedor de un hueco entre los grandes del Séptimo Arte, con un reconocimiento tanto del público como de la crítica ganado a base de incuestionable talento, esfuerzo frente a sus detractores y aprendizaje continuo gracias a su inquietud y capacidad de observación de los grandes maestros con los que se había codeado ya desde sus tiempos de actor. A estas alturas de película, el viejo Clint no tiene que demostrarle nada a nadie.

Siempre atento a la condición humana, su ocaso físico quizás sea el responsable del interés de Eastwood en estos últimos años por obras en cierto modo crepusculares, testamentarias o centradas en la vuelta la vista atrás y la reconciliación con la vida y con uno mismo al final del camino, como muestra la simpatiquísima reivindicación de las viejas glorias que era Space Cowboys, la amistad y relación otoñal casi padre-hija de Million Dollar Baby o la impagable redención y a la vez testamento actoral de Gran Torino.

            Más allá de la vida es un melodrama de rasgos fantásticos que incide de manera más directa y con una carga mística más literal de con mayor presencia en la idea de la muerte y la vida ultraterrena por medio de tres historias: la de una exitosa presentadora de televisión francesa que contacta con el más allá tras sobrevivir in extremis al tsunami del sureste asiático de 2004 (Cécile de France), un niño londinense que pierde trágicamente a su hermano gemelo (los hermanos Frankie y George McLaren) y un médium de San Francisco al que cuya conexión con los muertos le impide tener una vida propia (Matt Damon, en un papel de cenizo adecuado a sus limitadas dotes interpretativas). Una historia de vidas cruzadas puestas en conexión a través de unos sentimientos universales muy al estilo de las obras del tándem IñárrituArriaga y que muestra a unas almas perdidas igualadas por la presencia de la muerte que, más reflexionar y obsesionarse con ella, necesitan esa idea ya mencionada de reconciliarse con la vida.

            Clint saca a relucir de nuevo esa dirección clásica y elegante que logra hacer desaparecer la cámara, con una fotografía oscurantista, llena de sombras –obra de Tom Stern, primero técnico y más tarde director de fotografía de muchas de las películas de Eastwood de la última década-, muy ajustada al tema en cuestión, con un inicio torrencial, nunca mejor dicho, con la pasmosa recreación de la ola gigante arrasando la costa asiática. Un inicio lleno de ímpetu que, desgraciadamente no logrará mantenerse a lo largo del metraje, de ritmo pausado en exceso, con un desarrollo del relato con altibajos, sin la fuerza necesaria para lograr mantener el interés hasta un final en el que necesariamente han de confluir las tres historias, algo siempre difícil de lograr con naturalidad, cosa que el libreto del escritor, dramaturgo y guionista inglés Peter Morgan no logra conseguir.

Un Clint menor.

 

Nota IMDB: 6,8.

Nota FilmAffinity: 6,2. 

Nota del blog: 5.

Inseparables

26 Abr

“El mérito de La mosca fue hacer que la fantasía pareciese totalmente real. El reto en Inseparables es lo contrario: hacer que lo real parezca fantástico.”

David Cronenberg

 

 

Inseparables

 

Año: 1988.

Director: David Cronenberg.

Reparto: Jeremy Irons, Geneviève Bujold, Heidi von Palleske, Barbara Gordon.

Tráiler

 

 

           El cine de Cronenberg, tan peculiar, tan alegórico, tan bizarro, tan visceral (tomado literalmente), es siempre un cine original y provocador pero que puede resultar indigesto. Inseparables fue su mayor éxito de público de su carrera, considerada también por buena parte de la crítica como su obra maestra; una película que vuelve a tener presentes las claves recurrentes de su cinematografía: el sexo, la tecnología, la mutación del ser, la obsesión por el enemigo interior –en este caso en dos individuos que en realidad parecen ser uno solo- que lleva también a esa mutación, a la Nueva Carne.

            No obstante, Inseparables es una película más naturalista, menos fantástica que otras de las que jalonan la carrera del director canadiense, pero no por ello menos angustiosa, menos turbia y enfermiza, envuelta, después una introducción soleada y casi idílica de los gemelos en su infancia, en penumbra, en colores fríos; una ambientación casi esterilizada, en contraste de los intensos tonos rojos presentes en las intervenciones quirúrgicas, presentadas casi como una liturgia donde Beverly oficia de sumo sacerdote.

            Inseparables habla de dos gemelos, Beverly y Elliot (Jeremy Irons, perfecto en su doble papel), con vocación y éxito para la ginecología, triunfadores, con personales distintas –no uno bueno y otro malo, sino distintos y complementarios- que comparten algo más que figuras idénticas y cuya estrecha unión se verá amenazada ante la irrupción de Claire  (Geneviève Bujold), una conocida actriz con una deformidad orgánica que le impide crear vida. Una ruptura precipitada por la búsqueda de una identidad propia y diferenciada de Beverly, una “amputación” de su hermano que parece llevarle a una espiral autodestructiva de droga y esquizofrenia, desgarrado por esa individualización para obtener a Claire y la necesidad vital de unión a su hermano, atado a un destino común que arrastra a ambos, inseparables.

Gran ambientación y tono para una historia tan opresiva como recomendable.

 

Nota IMDB: 7,3.

Nota FilmAffinity: 7,3.

Nota del blog: 8.

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