Tag Archives: Gato

Harry y Tonto

23 Feb

“Alguien dijo que solo se pueden contar tres historias: una es la Odisea, otra es chico encuentra chica y no me acuerdo de cuál es la tercera.”

Joel Coen

.

.

Harry y Tonto

.

Harry y Tonto.

Año: 1974.

Director: Paul Mazursky.

Reparto: Art Carney, Ellen Burstyn, Philip Bruns, Josh Mostel, Larry Hangman, Herbert Berghof, Melanie Mayron, Chief Dan George.

Tráiler

.

           Imagino que, en realidad, el paso de los años tampoco aporta demasiadas certezas a la existencia humana, más aún a medida que uno va encontrándose sin asideros a los que agarrarse frente a la presencia cada vez más cercana de la muerte. Por ello mismo, el final del camino parece un período tan bueno como cualquier otro para emprender un periplo iniciático a través del cual reencontrar el lugar al que se pertenece, para descubrirse a uno mismo.

           Harry y Tonto es un filme que se encuadra en un contexto particularmente propicio para celebrar esta búsqueda interior a través de un viaje de carretera: la road movie constituirá una de las enseñas del Nuevo Hollywood, que hallaba en el asfalto solitario e interminable el último espacio de libertad dentro de un tiempo, la década de los setenta, en el que los Estados Unidos había sido desnudado a sangre y fuego de su pretendida inocencia y sus radiantes ideales.

Años de decepción, desconcierto y profundo cambio. Ahí están Easy Rider, Llueve sobre mi corazón, Punto límite: Cero, Mi vida es mi vida, Carretera asfaltada en dos direcciones, Malas tierras, La huida, Alicia ya no vive aquí. Allí, el asesinato de Martin Luther King, el homicidio de Robert Kennedy, Charles Manson y La Familia, la resaca de la edad del amor libre y las drogas, los conflictos raciales, la inseguridad callejera, Vietnam, el resurgimiento del conservadurismo con Richard Nixon, el escándalo del Watergate.

           Harry, un hombre con las puertas de la muerte y el olvido ante su rostro, es también, en cierto modo, el resultado de esta desoladora corrupción y decadencia: un anciano viudo, desahuciado de su hogar, desamparado por las instituciones, marginado por la violencia cotidiana y desplazado por la imposible asistencia de su familia –un tenso y desordenado matrimonio residente en los suburbios, una mujer frustrada que enfila su cuarto divorcio y un hombre que esconde su bancarrota tras una hortera fachada de playboy-.

           Más allá de su validez como testimonio, quizás sea esta pretensión de constituir el retrato de una época el elemento que peor ha envejecido de la película, demasiado circunscrito, en ocasiones de manera un tanto forzada y superficial, a este instante concreto de la historia estadounidense –algo de ello también había en Easy Rider-. Mejor fortuna corre el aspecto emocional de las peripecias del septuagenario Harry y su gato Tonto –nombrado por el indio acompañante del Llanero solitario, claro- en su recorrido de costa a costa del país, un destierro en dirección hacia el crepúsculo.

           Con su estilo desmañado y urgente, Paul Mazursky, también partícipe de la escritura del guion junto al debutante Josh Greenfeld, compone una entrañabilísima película que cabalga sobre el drama, la comedia y la crítica social, la nostalgia y la esperanza para dejar en su transcurso un poso de reconfortante optimismo, parejo al renacimiento espiritual del protagonista.

De talante humanista, bonachón y un tanto complaciente, Harry y Tonto amenaza con caer en el sentimentalismo en unas cuantas escenas, pero la impecable actuación de Art Carney –vencedor de un reñidísimo Óscar a la mejor interpretación masculina– ejerce como salvaguarda frente a los excesos chantajistas.

 

Nota IMDB: 7,5.

Nota FilmAffinity: 6,6.

Nota del blog: 8,5.

Kuroneko (El gato negro)

22 Ene

“Con la guerra aumentan las propiedades de los hacendados, aumenta la miseria de los miserables, aumentan los discursos del general, y crece el silencio de los hombres.”

Bertolt Bretch

 

 

Kuroneko (El gato negro)

 

Kuroneko

Año: 1968.

Director: Kaneto Shindô.

Reparto: Kichiemon Nakamura, Nobuko Otowa, Kiwako Taichi, Kei Satô.

Tráiler

 

 

            Elemento esencial, recurrente y traumático a lo largo de toda su trayectoria, Kaneto Shindô descerrajó con especial virulencia la idea del hombre reducido a alimaña por la guerra a través de dos películas de terror: los jidaigeki (filmes japoneses de recreación histórica) Onibaba y Kuroneko, expresivas y geniales parábolas que comparten unos cuantos puntos en común.

             Como en Onibaba, dos mujeres, madre y nuera, aisladas e indefensas por la ausencia del hijo y marido, reclutado forzoso para una lucha que compete solo a las ambiciones de nobles y guerreros, sufren en sus carnes las consecuencias de la barbarie cuando son violadas y asesinadas por una horda de samuráis en retirada.

Un horror real del que nace un horror figurado: la reencarnación de ambas en un gato negro, en espíritus vengativos que acechan, degollan y beben la sangre de los orgullosos samuráis que pasan bajo la puerta de Rashomon (sí, la misma de la película de Kurosawa, un monumento histórico real).

             Todo lleva a pensar en una sugerente pieza de cine de terror: el logradísimo ambiente hipnótico que se filtra de la agresiva crudeza de la violencia inicial, desprovista de cualquier aditamento, con los hombres animalizados por su caracterización, su gestualidad, el empleo del sonido y, sobre todo, la primaria brutalidad de sus actos; punto de partida que se une en lo posterior a la habilidad de Shindô para dar cuerpo a las imágenes fantasmagóricas, ingrávidas, luminosas, transformadas en espantosa amenaza a golpe de poderosos cambios de plano, enmarcadas en un espacio desolado por la muerte, onírico y pavoroso, envuelto en sombras y bruma, mutante y pesadillesco gracias al uso de imágenes superpuestas entre el escenario y el decorado.

             Y Kuroneko lo es, si bien, para mayor y más dolorosa contundencia, a partir de cierto punto se entreveran en el guion tintes de tragedia griega cuando el hijo y esposo, convertido también él en un samurái, héroe de guerra, retorna a la casa en ruinas. Los votos de las mujeres muertas y ultrajadas, condenadas a alimentarse de la sangre de todos los samuráis o descender a los infiernos, se enfrentan al deber del soldado, hijo y esposo, de destruir definitivamente, por orden del mikado, a la sombra de quienes fueron las mujeres de su vida.

             El cuento de terror tradicional y el drama fatalista más descarnado se integran con naturalidad e intensidad compartiendo de manera indistinta el tétrico aspecto formal y potenciando la profundidad moral de la película, en la que siempre permanece subyacente aunque vívido, resguardado tras esa apariencia de fábula clásica de espíritus, el furibundo alegato antimilitarista y antibélico propuesto por Shindô.

El resultado ofrece un poder y una negrura admirable.

 

Nota IMDB: 7,6.

Nota FilmAffinity: 7,4.

Nota del blog: 8,5.

Satanás

22 Ago

“Me gustaría abandonar los papeles sobrenaturales para simplemente interpretar a alguna persona interesante y sencilla.”

Bela Lugosi

 

 

Satanás

 

Año: 1934.

Director: Edgar G. Ulmer.

Reparto: Bela Lugosi, Boris Karloff, David Manners, Julie Bishop.

Tráiler

 

 

            Género clave en la década de 1930, donde explosiona definitivamente aupado a las nuevas posibilidades que ofrece el sonoro, el terror veía una época de esplendor aún estando incluido la mayor de las veces en la más estricta serie B. Es la época de la aparición de los grandes monstruos. De la mano de Carl Laemmle, la major Universal Pictures se erigirá como principal especialista encontrando inspiración para sus producciones en la riqueza de la literatura de terror gótico, como Bram Stoker o Mary Shelley. Se hacía por tanto inexcusable que finalmente se recuperase algún texto de Edgar Allan Poe. Así, Satanás se basará, muy ligeramente, casi como excusa para incluirlo en los títulos de crédito, en un cuento del bostoniano, El gato negro.

            Satanás es uno de los primeros filmes en abordar el tema del culto al Diablo, cuya acción se desarrolla, como en muchas otras cintas de terror de la época, como en la mítica Drácula sin ir más lejos, en una tenebrosa Europa del Este, vista, claro está, a través de los ojos civilizados y occidentales de, en este caso, un escritor norteamericano de novelas de misterio de luna de miel en Hungría.

             La película reúne por primera vez –posteriormente habrá otras siete colaboraciones más- a las dos mayores estrellas de la productora, Bela Lugosi y Boris Karloff, enfrentados en una lucha eterna propiciada por el destino por la vida de la joven esposa del escritor, una mujer que les retrotrae al origen de su pugna por, como en Drácula de nuevo, su prodigioso parecido con otra mujer, la esposa del primero, un eminente psicólogo sobreviviente a la guerra y a la cárcel, arrebatada por parte del segundo, un siniestro arquitecto con un oscuro historial durante la Primera Guerra Mundial, artífice del infortunio del anterior, usurpador de su lugar como esposo y padre.

             Destaca de Satanás una lograda creación de atmósfera por parte de Ulmer, antiguo participante de numerosas cintas del expresionismo alemán, también campo abonado para el desarrollo del género de terror, por supuesto ayudada por del duelo interpretativo de dos grandes, como un teatral pero poderoso Lugosi, enclaustrado para siempre en un personaje de Conde Drácula que llevaría casi a su propia vida, y el siempre inquietante y efectivo Karloff, si acaso con un desarrollo más precipitado y algo más inconsistente en el desenlace. A pesar de ello, Satanás conserva su capacidad de impacto, sobre todo en escenas de una intensidad magistral que nacen del potente choque entre sus figuras protagonistas, como la notable sordidez de parte de la trama, la partida de ajedrez o la venganza final del personaje interpretado por Lugosi, sin contemplaciones, siniestramente macabra.

 

Nota IMDB: 7,2.

Nota FilmAffinity: 6,6.

Nota del blog: 7,5.

A %d blogueros les gusta esto: