Tag Archives: Falso documental

I’m Still Here

3 Sep

“Actuar es la expresión de un impulso neurótico. Es una vida de pordiosero. Dejar de actuar: esa es una señal de madurez.”

Marlon Brando

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I’m Still Here

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I'm Still Here

Año: 2010.

Director: Casey Affleck.

Reparto: Joaquin Phoenix, Antony Langdon, Larry McHale, Casey Affleck.

Tráiler

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            La solemnidad, el rigor, la verosimilitud y la autoridad que se le supone al documental le convierten al mismo tiempo en un arma de doble filo, ya que revertir conscientemente estas mismas características –clichés al fin y al cabo- constituye una plataforma de extraordinaria eficacia para la sátira. Películas como Zelig, This is Spinal Tap, BoratBrüno o Big Man Japan, series como The Office, Arrested Development o Qué fue de Jorge Sanz, y la conversión en “realidad” de febriles leyendas urbanas –Operación Luna, falso documental acerca del “falso” alunizaje del Apollo XI rodado por Stanley Kubrick– y fantasías descarriadas –Nothing So Strange, sobre el “asesinato” de Bill Gates-, así lo confirman.

            Siguiendo esta línea paródica y humorística, I’m Still Here se presenta como una gigantesca broma, mantenida durante dos largos años por parte de dos actores en contra del sistema industrializado, ultramediatizado y desquiciado que los rodea y oprime. ¿Quién no recuerda el extravío que parecía sufrir Joaquin Phoenix en el show de David Letterman cuando, después de ser nominado al Oscar a mejor actor principal por En la cuerda floja y estrenar Two Lovers, anunciaba barba jasídica en ristre y mirada desorientada que se retiraba de la interpretación para dedicarse a la música hip-hop?

            Lo cierto es que la idea es buena como inocentada, pero acudiendo al manual del cómico cabría recordar que lo breve gusta y lo mucho cansa. Sobre todo si uno conoce ya el ‘punch’ final del chiste. Por ello, tragarse una cinta de más de cien minutos sobre los fingidos desvaríos de una estrella carcomida por la alienación y sus propias tendencias autodestructivas, supone una tarea más fatigosa de lo que uno está dispuesto a tolerar.

            Con Casey Affleck, cuñado y cómplice de Phoenix, manejando las cámaras, el mockumentary trata de exponer las relaciones que unen (o encadenan) al actor con su oficio, con los depredadores medios de comunicación y con la despersonalizada y tiránica masa consumidora –desvelos artísticos que han servido, en otros soportes, para realizar obras como The Wall, de Pink Floyd-, al mismo tiempo que registra la crónica de los patéticos inicios de una carrera musical frustrada de antemano -donde entonces la citada This is Spinal Tap serviría como referente válido-.

Aunque Phoenix realiza un trabajo muy creíble desde su composición del artista defenestrado y decadente –se hace fácil cogerle manía-, el conjunto se queda en una burla plana, anclada en tres o cuatro tópicos chapuceramente hilados sobre las miserias cotidianas del ‘star system’ y con poquita cosa que decir a la hora de la verdad, más allá de su traviesa idea seminal y de una expresiva y extrañamente poética escena de conclusión.

            Ni ácida, ni punzante, abotargada y tediosa, I’m Still Here acaba por ajustarse mejor a los parámetros de la broma privada que al terreno del documental satírico.

 

Nota IMDB: 6.

Nota FilmAffinity: 6,2.

Nota del blog: 2,5.

Sin tregua (End Of Watch)

12 Jul

La versión original, en CINEARCHIVO.

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Redacted

12 May

“Los paralelismos entre lo que hicimos en Vietnam y lo que hacemos en Irak son asombrosos.”

George Lucas

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Redacted

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Redacted

Año: 2007.

Director: Brian de Palma.

Reparto: Izzy Díaz, Rob Devaney, Patrick Carroll, Daniel Stewart Sherman, Kel O’Neill.

Tráiler

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            La sensación de un círculo irrompible. Brian de Palma, adscrito al ideario de izquierdas desde su irrupción en los años sesenta, experimentaba en sus carnes la sensación de que la realidad supera la ficción. En medio de otro bache de su irregular historial, este posicionamiento político comprometido y esta decepcionante sensación de déjà vu fructifican en una “nueva” película. Y conviene entrecomillar “nueva” porque Redacted pasaría por un auténtico remake de la anterior Corazones de hierro, la primera incursión pura del realizador en el cine bélico –descontando por tanto las reivindicativas Greetings y Hola, mamá, en las que la guerra conformaba tan solo un elemento de fondo-. Intercambiables hasta en el subtítulo “aun en la guerra, el asesinato es el asesinato” y “la verdad es la primera víctima de la guerra”.

Es por tanto una película que repite un argumento ya tratado con anterioridad porque reproduce un execrable hecho que, a su vez, repite casi paso por paso otro acontecimiento precedente. En Corazones de hierro y Redacted, la Guerra de Vietnam y la Guerra de Irak se miran en el espejo, y se encuentran reflejadas la una en la otra.

            De este modo, el eje vertebrador vuelve a ser la terrible violación y asesinato de una joven nativa por un grupo de soldados americanos. Los participantes del crimen también podrían pasar por los descendientes de aquellos combatientes del sureste asiático: un instigador con el miedo de toda una vida de desgracias exudado en forma de zafiedad y violencia inconsciente e incontenible, un acólito palurdo que se deja llevar, el observador neutral que en su confusión acaba tomando parte más o menos activa del suceso y un antagonista con los ideales aún intactos pero impotente o incapaz de impedir la perpetración de una monstruosidad que lo horroriza y reconcome.

Jóvenes desorientados y abandonados en medio de un ambiente hostil, con una primaria solidaridad grupal como único y frágil asidero de humanidad.

            Como nota de distinción, de Palma se deja llevar en Redacted por su pasión formalista. A modo de continuación de una trayectoria sustentada en buena medida sobre el estudio, apropiación, reformulación y homenaje de estilos y expresiones de narrativa visual ajenos, Redacted supone la inmersión del veterano director en el análisis de diversos formatos de rabiosa actualidad: la cámara digital con el video-diario de uno de los militares, el documental, los noticiarios, las websites islamistas y occidentales, las cámaras de seguridad,…

Diferentes modos de registrar hechos y que sirven para introducir una reflexión sobre el acercamiento a la verdad en unos tiempos contemporáneos ultratecnologizados y de cómo, a pesar o a causa de esa sobreinformación reinante, aún prevalece la censura como medio de control del pensamiento colectivo e individual.

Porque a pesar del punto de vista distanciado y en teoría objetivo del documental, del énfasis dramático y espectacularizado de los informativos de televisión, de la cruda inmediatez de la videocámara o la frialdad mecánica de las cámaras de vigilancia, lo que Redacted sostiene en sus conclusiones es la preeminencia de la mentira, la ocultación y la desinformación al servicio de unos intereses o, lo que es peor, la banalización de la verdad como entretenimiento intrascendente.

            Aunque apropiada a la hora de confeccionar el mensaje del filme, esa mirada caleidoscópica y metalingüística no logra aportar sensación de realismo y además falla ampliamente en lo emocional, superada por varios cuerpos por el efectivo estilo documental al servicio de historias de ficción con mensaje explotado por otros realizadores como Paul Greengrass.

            Así las cosas, Redacted, dentro del interés de su propuesta, está lejos de despertar la reacción que pretende.

 

Nota IMDB: 6,1.

Nota FilmAffinity: 6,1.

Nota del blog: 6.

Apollo 18

18 Dic

“Vamos a la Luna porque afrontar desafíos forma parte de la naturaleza humana.”

Neil Armstrong

 

 

Apollo 18

 

Año: 2011.

Director: Gonzalo López-Gallego.

Reparto: Warren Christie, Lloyd Owen, Ryan Robbins.

Tráiler

 

 

            A finales de milenio El proyecto de la bruja de Blair, trabajo estudiantil en origen, se convirtió en la película más rentable de la historia, además de renovar el agotado género del terror, más que por su fondo -que, visto desde la distancia, no era siquiera demasiado estimulante- por su forma: la explotación de una hiperrealidad asentada sobre una apariencia de naturalidad, en alejarse de la parte de artificio evidente de toda película. Presupuestos en los que una hábil promoción se encargaba de incidir aún más defendiendo el filme como un verdadero documental hallado por casualidad, hecho que, finalmente, se erigirá como otra de las claves de su éxito.

            Así pues, será esta una fórmula que, gracias a sus hechuras austeras y fácilmente reproducibles independientemente de los dólares, se convertirá en semillero del terror indie, libre y relativamente imaginativo, adaptada más tarde a mayores producciones que contradicen su razón de ser y pretensiones. Su popularidad quedará de manifiesto en el triunfo en la taquilla de producciones como Cloverfield, Paranormal Activity o REC; cintas todas que fundamentan sus posibilidades –además de evitar caer en la comedia involuntaria- en lograr la necesaria complicidad del espectador, su identificación emocional con esa realidad que la película presenta.

Con todo ello, la copiosa revisión del modelo, innecesarios y artificiales remakes y continuaciones incluidos, parece haber aportado escasos elementos novedosos independientemente de su efectividad y gancho entre el público, lo que conduce a estos falsos documentales de terror a una relativa barrena argumentativa y, sobre todo, de capacidad sorpresa y atractivo.

            Es sintomático, por tanto, que Harvey Weinstein, uno de los principales mandamases de la industria y productor de Apollo 18, haya recurrido a este viejo truco de defender la autenticidad “real” de este pseudo-documental sobre misiones secretas a la Luna y presuntos contactos extraterrestres. Un truco gastado y, a estas alturas, bastante ridículo que no ha sido óbice, sin embargo, para que representantes de la NASA hayan tenido que salir al paso para atajar posibles futuros rumores en un acto todavía más vergonzoso tanto para la agencia espacial como para una sociedad considerada crédula hasta la estulticia.

Apollo 18 supone ahora el traslado de esta hiperrealidad a la Luna, a la ciencia ficción. No deja de cumplir el paradigma del aislamiento del protagonista –ya sea en un bosque perdido, en un bloque de vecinos en cuarentena, en medio del océano o en un Manhattan clausurado-, elemental en este tipo de cine pero, en este caso, de difícil correspondencia con una platea que pocas veces ha experimentado la angustia del ignoto, helado y desolador espacio exterior.

            Si la propuesta se cimienta desde esa ausencia de originalidad o el equívoco en la misma -tan solo determinada por esa localización diferente y la leve actualización del filtrado cibernético en plan wikileaks- poco se podía esperar del salto a Hollywood del español Gonzalo López-Gallego -otro de los jóvenes españoles florecido en el ubérrimo mundo del corto español para madurar en la gran pantalla patria y ser recogido en La Meca del cine-, en el que se une a guionistas aún menos experimentados como Cory Goodman y Brian Miller. Es precisamente este último quien aporta la concepción primigenia del filme a partir de su corto de debut, Paracusia, en el que convivían ya esos principios de expedición al espacio y misteriosas amenazas alienígenas en una próxima misión a Marte, a lo que se suma la experiencia del propio López-Gallego en el formato de thriller, con inquietud fruto del aislamiento, con El rey de la montaña, la película que lo había colocado en el escaparate.

Es quizás por ese origen de cortometraje –la desactualización de sus premisas, del futuro posible a un pasado más tangible para el público, supuestamente más veraz y, por ende, más terrorífico- el que revela las carencias argumentales de un filme que acaba por dar la sensación de ser eso, un cortometraje estirado. Si bien comienza con interés y sabe provocar cierta tensión con un notable manejo del sonido y la puesta en escena, la cinta se muestra finalmente reiterativa en situaciones y efectismos en una segunda parte en la que, confirmando los fundados prejuicios iniciales, todo suena a ya visto.

Fallida.

 

Nota IMDB: 5,4.

Nota FilmAffinity: 5,2.

Nota del blog: 4,5.

Big Man Japan

25 Abr

“Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo.”

Friedrich Nietzsche

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Big Man Japan

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Año: 2007.

Director: Hitoshi Matsumoto.

Reparto: Hitoshi Matsumoto, Tomoji Hasegawa, Ua, Yaichi Yazaki.

Tráiler

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             La idea del superhéroe como parte corriente de la sociedad ha dado buenas muestras de vigencia en la comedia de los últimos años, jugando con ese efectivo contraste desmitificador entre lo sobrenatural y lo cotidiano, con la reducción de lo superlativo a lo común, como ya se atrevió el bizarrísimo y desternillante corto español Espiderman ya no vive aquí (1985) y, más recientemente, Los Increíbles, Hancock, Mi super ex-novia, el amateurismo de Mystery Men, Super, Kick Ass o Scott Pilgrim contra el mundo o, incluso, ejemplos más serios como Watchmen.

            En papel de director, guionista y protagonista, Hitoshi Matsumoto propone una parodia de un tipo de superhéroe presente en la tradición cinematográfica japonesa como el kyodai hero de las kaiju eiga (películas de monstruos), una criatura igual de incomprendida o más que los monstruos a los que combate -aquí totalmente desquiciados y risibles, peinados a cortinilla, con cara de actores populares del país como Riki Takeuchi, ligones, con pinta de crío,…- por una sociedad frívola, insensible y profundamente mercantilista.

             Rodada en formato de falso documental, de probada eficacia en la comedia como muestran obras similares como This is Spinal Tap, Zelig o, más ajustada este tema, la ya mencionada Espiderman ya no vive aquí -excepto por unos monstruos presentados como jefes de nivel de videojuego y un final totalmente lisérgico al estilo de Ultraman que rompe con la imagen de veracidad que se presentaba a lo largo del film-, este retrato de la decadencia e incomprensión del héroe, del distinto, arroja finalmente unos resultados irregulares, con situaciones y detalles de enorme comicidad y simpatía más interesantes detalles satíricos, junto con otros en los que el ritmo se muestra demasiado plúmbeo, con un estilo documental demasiado estricto y algo alargado.

Curiosa donde las haya.

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Nota IMDB: 6,3.

Nota FilmAffinity: 6,3.

Nota del blog: 6,5.

The Girlfriend Experience

27 Nov

“El sexo alivia la tensión. El amor la aumenta.”

Woody Allen (La comedia sexual de una noche de verano)

 

 

The girlfriend experience

 

       Año: 2009.

       Director: Steven Soderbergh.

       Reparto: Sasha Grey, Chris Santos.

       Tráiler

 

  

            A Steven Soderbergh le vale igual una gorra que un sombrero. Dirige tanto superproducciones comerciales como Ocean’s Eleven como se entrega a proyectos personales de corte totalmente indie.

          The girlfriend experience se enmarca en este segundo caso. En ella, Soderbergh trata de analizar la situación de los nuevos jóvenes que tratan de abrirse paso y construir su vida así como las relaciones de pareja y, principalmente, la incomunicación y soledad, un aislamiento que los distintos personajes que aparecen en la película tratan de aliviar con Chelsea, una atractiva chica de compañía que actúa más como oyente, consejera y confesora que como prostituta, ya que los encuentros sexuales aparecen siempre como una continuación secundaria de las conversaciones y desahogos entre Chelsea y sus clientes, siempre conectados al móvil y a su actividad diaria pero seres enormemente necesitados de contacto humano.

          Soderbergh imprime al film un tono casi documental con un montaje a modo de collage cuidadosamente desorganizado, mayoría de tomas rodadas cámara al hombro y planos casi voyeurs, banda sonora prácticamente inexistente y diálogos de apariencia entre improvisada y, en ocasiones, de entrevista.

Los actores son también en su mayoría amateurs, entre los que destaca el muy buen trabajo de Sasha Grey –quizás lo mejor de la función junto con el “palo” a los críticos de cine en la figura del crítico sexual-; una actriz más acostumbrada a participar en títulos tan sugerentes como Quiero petarme a tu hermana o Masturbation Nation, partes 1 y 3 (esta vez no pongo enlaces, lo siento); y que parece ahora tratar de abrirse el paso en un tipo de cine más “serio”, de momento apuntando buenas maneras.

          La película adolece, no obstante, de graves fallos, ya que provoca una sensación de distancia hacia la misma, y una parte, la del protagonista masculino, que no se ve demasiado bien hacia dónde pretende ir; además del paso a una trama más sentimental y “cinematográfica” en el último cuarto de hora de metraje que resulta entre chapucera y forzada y, sobre todo, discordante con el tono general de la cinta.

Podría habérsele sacado más jugo con un planteamiento más definido.

 

 

Nota IMDB: 5,8.

Nota FilmAffinity: 5,3.

Nota del blog 5.   

Vals con Bashir

13 Nov

“El infierno es la imposibilidad de la razón.”

Oliver Stone (Platoon)

 

Vals con Bashir

 

       Año: 2008.

       Director: Ari Folman.

       Reparto (V.O.):  Ari Folman, Ronny Dayag, Ron Ben-Yishai.

       Tráiler

 

             La guerra: la irracionalidad que deja heridas tanto en los derrotados como en los vencedores.

           Emocionante aproximación pseudo-autobiográfica del principalmente documentalista Ari Folman a la intervención israelí en el Líbano contra las bases de la OLP palestina a inicios de los 80’, en las que se entremezclan, con el hilo conductor de la búsqueda de los recuerdos perdidos por el propio director-protagonista, crudísimos testimonios de participantes en el conflicto –incluso a modo de entrevista documental en la segunda mitad del metraje, en el que parece que Folman no es capaz de integrarlos tan naturalmente en el relato- con poderosas escenas oníricas y alucinadas que imitan la propia percepción de los excombatientes y otras tantas que retratan lo ridículo de la guerra con cruel ironía, jalonadas contradictoriamente con alegres temas musicales que inciden aún más en esa representación de lo absurdo.

Como en la realidad, no como en películas hollywoodienses presuntamente antibelicistas, no hay ninguna imagen de heroísmo, todo queda reducido a actos caóticos e instintivos de pánico y supervivencia, inconsciencia y locura. Los personajes vagan por ellos con la razón en off, huyendo de los hechos mentalmente (y moralmente) ante el deseo de hacerlo físicamente. No parece casual que la tenebrista animación casi consista en monigotes hieráticos.

          Sendas nominaciones al Oscar a mejor película de habla no inglesa y a la Palma de Oro en Cannes.

 

Nota IMDB: 8,0.

Nota FilmAffinity: 7,2.

Nota del blog: 8,5.

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