Tag Archives: Exploitation Film

Planet Terror

30 Jul

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Año: 2007.

Director: Robert Rodriguez.

Reparto: Freddy Rodríguez, Rose McGowan, Bruce Willis, Marley Shelton, Josh Brolin, Naveen Andrews, Michael Biehn, Jeff Fahey, Michael Parks, Fergie, Quentin Tarantino, Tom Savini, Rebel Rodriguez, Electra Avellán, Elise Avellán.

Tráiler

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         Lo cierto es que, antes de que ambos materializaran su sesión doble de Grindhouse, Robert Rodriguez había afrontado la revisión del exploitation y de la serie Z de forma más decidida que su amigo Quentin Tarantino, y además de una manera más próxima a la naturaleza desaforadamente lúdica del submundo, con menos atención a la revisión erudita, posmoderna y cierto modo distanciada de su compañero de afición y aventuras. Abierto hasta el amanecer podía ser el emblema de ello: una mezcla de acción y terror vampírico, sabor tex-mex marca de la casa e ironía autoconsciente de estos nuevos tiempos. También su decisión posterior de hacer realidad Machete, uno de los paródicos tráilers filmados ex-profeso para esta producción compartida, e incluso de entregar una secuela de la misma.

         Siguiendo con esta premisa, la mitad que Rodriguez aporta a Grindhouse, Planet Terror, tiene la textura nostálgica que también exhibe, sobre todo en su primera parte, Death Proof. Esto es, los entrañables defectos o las estridencias de la fotografía, el montaje, el sonido y, por supuesto, el guion, incluidos aquí deficiencias deliberadas como una oportuna bobina de metraje perdida. La cutrez lavada, reensamblada y perfeccionada con el amor de un fan, aunque, quizás un tanto cínicamente, desde un talento y unos medios mayores.

Pero, en cualquier caso, la atención del realizador texano se centra más en el despendole argumental y la vorágine de acción de este survival apocalíptico con zombis, conspiraciones militares, pistoleros mexicanos mitológicos, violencia gore, erotismo soft y amor por la barbacoa.

         En consecuencia, Planet Terror no luce la fuerza visual de Death Proof ni busca dar un paso cinematográfico más allá a partir del añorado material de base, pero a fin de cuentas se mantiene como un entretenimiento simpático con un buen sentido del delirio y un apropiado tempo narrativo acorde a la libertad total para disfrutar, que es lo que Rodriguez y Tarantino tratan de reivindicar, cada uno a su manera, de este microuniverso perdido, queriblemente imperfecto.

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Nota IMDB: 7,1.

Nota FilmAffinity: 6,4.

Nota del blog: 6.

Death Proof

20 Jul

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Año: 2007.

Director: Quentin Tarantino.

Reparto: Kurt Russell, Sydney Tamiia Poitier, Vanessa Ferlito, Jordan Ladd, Tracie Thoms, Rosario Dawson, Zoë Bell, Mary Elizabeth Winstead, Rose McGowan, Monica Staggs, Marcy Harriell, Eli Roth, Quentin Tarantino, Michael Parks, James Parks, Marley Shelton, Jonathan Loughran.

Tráiler

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         Cuando Quentin Tarantino queda para ir al cine con un amigo, no lo hace como usted o como yo. Él llama a Robert Rodriguez y juntos se fabrican su propia sesión doble de cine de ‘grindhouse‘, aquel que al parecer devoraban en su adolescencia en programas delirantes de violencia, terror, sexo, estilazo setentero e ínfimo presupuesto -e incluso talento- cinematográfico. Un entretenimiento fetichista a medida. Porque ellos pueden. Con tráilers y todo de futuras películas como Machete o Hobo with a Shotgun.

         La aportación de Tarantino se concentrará en una golosina cocinada a fuego lento, enriquecida a través del cultivo de una atmósfera de fondo y formas setenteras -la trama correosa, el erotismo desinhibido, la estética del escenario y del vestuario, el celuloide sucio, la sabrosa fotografía, la cuidada banda sonora…-, así como de las conversaciones triviales marca de la casa abundantes en alusiones a la cultura pop y en el volcado de mil y una referencias que van desde clásicos ‘trash’ del periodo hasta onanistas autocitas. Con este material, el cineasta se sumerge en una producción que, al igual que el spaghetti western, hibrida homenaje y parodia; eso sí, siempre con devoción de sacerdote iniciado en el culto de una religión olvidada.

         En este camino, el goce de Tarantino alcanza cotas formalistas, más atento al estilo evocador -sobre todo en la primera mitad- que a las consideraciones del argumento, pues en su condición de fan mayor sabe que esto último es un aspecto que redondea el atractivo del conjunto, preferiblemente con importantes notas de color, pero que tampoco es prioritario. De ahí que, en esta pausada y concienzuda elaboración, similar a la del camarero que para desesperación del cliente se pasa media hora encorvado en posturas extrañas mientras añade los más insólitos aderezos a un gin tonic, a veces parezca que se ha olvidado de narrar su historia y que simplemente ha dejado en piloto automático su desarrollo para retormarla finalmente cuando ha pasado un tiempo suficiente para alcanzar el minutado de un largometraje.

         Pero quizás este detallista aspecto formal, que cambia abruptamente entre una parte y otra del filme -y que de en sí mismo resulta bastante estimulante-, pueda ser en realidad la pista para un análisis discursivo rematado por las diferentes conclusiones de cada segmento del relato. ¿Es esto una reflexión acerca de la evolución del papel de la mujer en el cine y, por extensión en la sociedad?

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Nota IMDB: 7,1.

Nota FilmAffinity: 6,6.

Nota del blog: 7.

Coffy

22 Dic

“Pam Grier es un icono. En comparación, es como conseguir a John Wayne para un western.”

Quentin Tarantino

 

 

Coffy

 

CoffyAño: 1973.

Director: Jack Hill.

Reparto: Pam Grier, Brooker Bradshaw, William Elliott, Allan Arbus, Robert DoQui, Sid Haig, Rubén Moreno, John Perak.

Tráiler

 

 

            Consecuencia de más de una década de agitación social contra la ignominiosa segregación racial que pervivía en Estados Unidos, autoproclamada patria de la Libertad, los setenta veían nacer una industria paralela a Hollywood, con su propio escalafón de estrellas, su apropiamiento de géneros, su público bien definido y sus códigos particulares destinados a complacerlos.

Es la blackxploitation, películas de bajo presupuesto elaboradas por y para afroamericanos, reivindicación de su orgullo racial –a pesar del contraste con la reproducción de no pocos estereotipos degradantes en sus argumentos-, construía su propia factoría cinematográfica gracias a una avalancha de producciones.

            Dentro del policíaco/criminal, rabioso género estrella de la blackxploitation, si Shaft había sido el icono que serviría para colocar la piedra fundacional de todo el edificio, Coffy confirmaría su basamento descubriendo a la gran heroína de este particular microcosmos, Pam Grier.

Como John Shaft, la sufrida y corajuda enfermera Coffy representa el atractivo físico, la sublimación de las virtudes de su raza y de su género, con la furia indignada como método de actuación en su cruzada personal. Un reverso femenino y popular del expeditivo servidor de la ley interpretado por Richard Roundtree.

             Adoptando así la figura del vigilante -por entonces a las puertas de su etapa de auge gracias a filmes y arquetipos canónicos como la próxima El justiciero de la ciudad de Charles Bronson-, Coffy se erige en baluarte de una comunidad devastada a todos los niveles por el imperio de la droga y la corrupción generalizada al que el racismo en último término ejerce de catalizador para perjuicio de un colectivo desfavorecido como es el afroamericano, sometido en paupérrimos ghettos urbanos.

             Como buena cinta de explotación destinada a exagerar las fantasías del público para su deleite y facilitar así una catarsis de pura furia y hemoglobina, Coffy expresa de la manera más desgarrada todas las perversiones imaginables: la espita que enciende la explosiva venganza de la enfermera es la postración de su hermanita de once años, convaleciente por síndrome de abstinencia del crack. Como para no ponerse a patear culos.

             Coffy, combinación de la más rotunda agresividad del hombre de acción con las más eficaces artes de mujer, suponía el papel idóneo para la rotundidad física de una lúbrica Grier capaz de concentrar sin remedio todas las miradas. Lo más destacable sin duda de una cinta rodada a ritmo de funk –atractivísima banda sonora de Roy Ayers, configurando la auténtica seña de identidad de la industria- con la urgencia habitual de este tipo de productos –el oficio del caucásico Jack Hill, director y guionista del asunto, “el Howard Hawks de la exploitation”, que decía Tarantino, aporta cierta consistencia- y desarrollada a partir de un libreto apresurado, más preocupado por supuesto desde su espartana sencillez, por su pegada que por la coherencia del conjunto, lo que da lugar a escenas ora de un entrañable encanto retro, ora un tanto sonrojantes.

             Su éxito favorecería que Grier, convertida en icono, repitiera papel, bajo otras caracterizaciones, en películas similares como Foxy Brown, Friday Foster o Sheba, Baby.

 

Nota IMDB: 6,7.

Nota FilmAffinity: 6,1.

Nota del blog: 6.

El tren de Bertha

11 Jun

“Yo fui un niño con asma inducido a creer que no conseguiría gran cosa en la vida.”

Martin Scorsese

 

 

El tren de Bertha

 

Año: 1972.

Director: Martin Scorsese.

Reparto: Barbara Hershey, David Carradine, Barry Primus, Bernie Casey, John Carradine.

Tráiler

 

 

            A comienzos de los setenta, el siempre avispado Roger Corman decidió, impresionado por su trabajo como montador, director de fotografía y ayudante de dirección en el documental sobre el legendario festival de Woodstock de 1969, financiar con poco más de medio millón de dólares la primera aventura cinematográfica auténtica como director –más allá de la puramente underground ¿Quién llama a mi puerta?-, si bien con las funciones becariales características de su sistema de producción de serie B, de un atrevido jovencito italoamericano llamado Martin Scorsese.

El objetivo será que, exprimiendo al máximo sus exangües recursos y sus limitadas atribuciones autorales, Scorsese filmase un exploit sobre una temática entonces con visos casi de subgénero propio: el de la feroz huida de una pareja de gángsteres. Premisas nostálgicas del cine de los años treinta, una horma reconocible en obras del mismo Corman, caso de la reciente Mamá sangrienta.

Sin embargo, Scorsese, toda una enciclopedia devoradora de conocimientos cinéfilos, logrará llevar a su terreno dentro de lo posible, en lo que se erige como toda una declaración de intenciones, el relato autobiográfico sobre las andanzas Boxcar Bertha Thompson, una mujer a caballo entre el sindicalismo activo de la década de 1930 y la delincuencia de road movie con aires de Robin Hood contemporánea.

            En El tren de Bertha –también conocido por el título original, Boxcar Bertha– aparecen ya personajes contradictorios, arrastrados a la marginalidad por un sistema opresivo para el individuo, con sus (aún ligeras) culpas y remordimientos consecuentes y con resabios de simbología cristiana, evidente en el desenlace.

            En los oscuros años de la Gran Depresión, la joven e ingenua Bertha (Barbara Hershey), huérfana de padre por un accidente de aviación propiciado por un patrón codicioso y poco comprensivo, se encuentra abocada por las circunstancias a formar una banda criminal junto con ‘Big’ Bill Shelley (David Carradine, en duelo interpretativo con John, patriarca de la saga Carradine), honrado sindicalista del ferrocarril huido de una justicia sobornada por la plutocracia; Rake Brown (Barry Primus), jugador profesional arrastrado por su mala suerte y su natural falta de agallas, y Von (Bernie Casey), un negro en el racista Deep South norteamericano.

Seres buenos en origen, expulsados por la sociedad a un reducto que obliga al uso de la violencia como única garantía para sobrevivir.

             De este modo, El tren de Bertha trasciende la iconografía romántico-pop del forajido gestada en Bonnie & Clyde, una de las piedras angulares de ese Nuevo Hollywood del que Scorsese formaba parte en una segunda oleada de renovación, y da un pasó al frente más en cuanto a elementos como la sexualidad y la violencia, explícitos pero con una estudiada estética.

             Es esta una película aún con defectos y carencias materiales y artísticas –no convencen demasiado secuencias como la persecución automovilística, por ejemplo-, con un argumento un tanto alocado en su desarrollo y, sin embargo, muy atractiva, poderosamente rítmica en ocasiones –si bien irregular en su conjunto-, en la que Scorsese, todo desparpajo, hace gala de su habitual uso expresivo de la música como complemento fundamental de unas imágenes compuestas y montadas en búsqueda de una cadencia determinada, con elipsis y cortes bruscos hasta casi el atropello inspirados en parte por los métodos revolucionarios de los franceses de la Nouvelle Vague, y aprovecha a su vez las virtudes de un reparto muy conjuntado, sobre todo por la química entre Hershey y Carradine, pareja en la vida real.

Primer aviso de un grande.

 

Nota IMDB: 6,1.

Nota FilmAffinity: 5,9.

Nota del blog: 7.

Iron Sky

7 Jun

“Una cinta de celuloide no reconoce los límites del tiempo y el espacio sino solo las limitaciones de la imaginación del hombre.”

Nicholas Ray

 

 

Iron Sky

 

Año: 2012.

Director: Timo Vuorensola.

Reparto: Julia Dietze, Christopher Kirby, Götz Otto, Peta Sergeant, Stephanie Paul, Udo Kier.

Tráiler

 

 

            Estábamos en lo cierto: los nazis son unos lunáticos. En sentido literal y figurado.

Iron Sky, producción finlandesa costeada por medio de aportaciones voluntarias, sitúa de nuevo al mundo al borde de un Apocalipsis bélico como los de antaño, servido por un enemigo nazi oculto en la conquistada cara oculta de la Luna con toda su parafernalia y grandilocuencia escénica –lo que afecta a una banda sonora en la que el grupo de rock industrial esloveno Laibach pasa unas cuantas óperas de Wagner por el sintetizador-, profusión simbólica, mortíferas lugers y maldad reconcentrada adaptadas al espacio, a la espera de fundar el IV Reich sobre la Tierra (y el cielo).

            Haciendo orgullosa gala de unas hechuras aferradas a la serie B más peleona y, por tanto, con una fuerte autoconciencia sobre la cual ironizar, Iron Sky mezcla comedia, nazisploitation –variante con nazis del cine de explotación– y steampunk –situar una estética decimonónica o de principios de siglo, sobre todo en el aspecto tecnológico, en un contexto futuro- al estilo de la olvidada, no recuerdo si injustamente, Sky Captain y el mundo del mañana y la más reciente y también pronto relegada en las memorias más frágiles Sucker Punch.

Una concepción gamberra que presenta a un modelo afroamericano metido a glorioso astronauta como parte del lavado de imagen en la campaña reelección de la grotesca Sarah Palin, encumbrada a Presidenta de los Estados Unidos –terrible alternativa-, y reciclado ahora en antihéroe salvador de la humanidad en colaboración con una hermosa e ingenua nazi (Julia Dietze, un encanto), producto de la realidad paralela de la eficaz propaganda totalitaria, frente a las hordas de un nuevo führer con las facciones del repulsivo Udo Kier.

            Sin llegar tomarse nunca en serio, Iron Sky ofrece un entretenimiento tontorrón con chistes con una incorrección simpática pero no demasiado hirientes, parodias de fortuna desigual y unos cuantos detalles de lucidez nada desdeñables, sobre todo en el aspecto de la política terrestre. Ya saben, denle un discurso sencillo, vacío y populista pero con garra y calado a un líder con imagen carismática en tiempos de desconcierto y crisis y puede que logren alzar al trono al tirano.

No obstante, como suele suceder en este tipo de producciones, las risas van decayendo a medida que se supera la sorpresa y el encanto inicial, si bien con ligeros repuntes que, junto con la dulce Dietze, hacen bastante tolerable la algo menos de hora y media de metraje.

            Un divertimento entrañable en el que de vez en cuando se cuela algún grano de pimienta.

 

Nota IMDB: 6,6.

Nota FilmAffinity: 5,2.

Nota del blog: 5,5.

La muchacha que sabía demasiado

1 Jun

“Estoy seguro de que a cualquiera le gusta un buen crimen. Siempre que no sea la víctima.”

Alfred Hitchcock

 

 

La muchacha que sabía demasiado

 

Año: 1963.

Director: Mario Bava.

Reparto: Letícia Román, John Saxon, Valentina Cortese, Dante DiPaolo, Giovanni Di Benedetto.

Tráiler

 

 

            A mediados de los años sesenta y durante la década de los setenta, el giallo, en la cima de su popularidad, llenaba las pantallas de cine de Italia de crímenes macabros y sangrientos, de asesinos enmascarados que asesinaban a golpe de arma blanca a jovencitas semidesnudas, de intrigas llenas de giros retorcidos y soluciones impredecibles en ambientes morbosos, viciados y marginales.

Sin embargo, la considerada obra fundacional del género, navegaba por aguas un tanto distintas. La muchacha que sabía demasiado presenta ya desde su título unas cartas bien definidas: una trama que combina intriga y parodia en su carácter de ejercicio de recreación de un suspense hitchcockiano y, al mismo tiempo, trasvase literal, hilarante narrador incluido, de todo ese mundo sórdido y amenazante originario de la literatura gialla -denominada así por las cubiertas de color amarillo, giallo en italiano-, semillero primario de todo este cine posterior.

Aparece como punto de partida un elemento coincidencia entre ambas: el individuo común entremezclado en una intriga criminal, en este caso una inofensiva turista americana en Roma, precisamente obsesionada con la literatura gialla, que presencia el asesinato a cuchilladas de una joven en la escalinata monumental de Piazza di Spagna.

            Mario Bava, un autor cuya extracción underground frecuentemente eclipsa un notable talento visual y una loable valentía a la hora de innovar con diversos géneros –aparte de esta primera tipificación del giallo complementada definitivamente con Seis mujeres para el asesino, suya es también la configuración del terror gótico all’italiana-, compone un filme audaz en la mezcla de categorías dispares como el thriller y la comedia junto con elementos propios del cine de terror -recurrentes a lo largo de toda su trayectoria, independientemente del tipo de película-.

De este modo, surge ante el espectador una Roma gótica en la que se suceden asesinatos misteriosos, premoniciones y llamadas de un fatalismo de recorrido circular, suplantaciones de identidad y de Destino y un cuestionamiento constante de los límites entre ficción y realidad –la obsesión por la literatura criminal de la protagonista, la posibilidad de un percepción alterada, la jocosa presencia de la droga-.

            Pese a la habilidad manifiesta para la creación de tensión y expectación, evidenciada por una cuidada puesta en escena y, sobre todo, una más que sugerente fotografía en blanco y negro, Bava procura no tomarse demasiado en serio la película, trufando este puro divertimento de detalles de inopinada capacidad humorística e irónica que impregnan el argumento, los recursos visuales, un tema principal a cargo de Adriano Celentano -absoluta celebridad e incluso voz autorizada del país transalpino- y las propias interpretaciones de los actores, donde destacan una bellísima Letícia Román y el italoamericano John Saxon, un habitual del cine de género.

Simpático e inquietante entretenimiento.

 

Nota IMDB: 7,1.

Nota FilmAffinity: 6,4.

Nota del blog: 6,5.

Desenlace mortal (Thriller – en grym film)

24 Ene

Desenlace mortal es, definitivamente, de entre todas las películas de venganza que he visto, la más dura. Nunca he visto nada tan brutal.”

Quentin Tarantino

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Desenlace mortal (Thriller – en grym film)

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Año: 1974.

Director: Bo Arne Vibernius.

Reparto: Christina Lindberg, Heinz Hopf, Solveig Andersson, Despina Tomazani.

Tráiler

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            Una vez comprobado el éxito popular dentro de la exploitation -un cine que hacía de lo morboso y lo explícito un recurso de atracción frente a la pobreza de medios, una declaración de intenciones e, incluso, una seña de autoría-, de la variante rape/revengeviolación/venganza, definición y sinopsis de todo un subgénero inaugurado por La última casa a la izquierda de Wes Craven-, el director sueco Bo Arne Vibenius, joven curtido como colaborador y segunda unidad de Ingmar Bergman en La hora del lobo y Persona, se decantaría por ella para intentar subsanar el fracaso financiero que había supuesto su película de debut, Hur Marie träffade Fredrik.

El propio testimonio del cineasta servirá como evidencia de sus pretensiones, su intención será hacer una ultracomercial película de mierda.

             Desde este origen herido, esa venganza de una joven enmudecida por una violación en su infancia, raptada, narcotizada, mutilada y obligada a ejercer la prostitución que es Desenlace mortal (Thriller – en grym film) se erigirá como una de las mayores cintas de culto de ese cine de explotación, así como una de las más controvertidas, capaz de influir a gigantes de la postmodernidad como Quentin Tarantino, artista de la remezcla y la reinterpretación que tendrá a bien tomar como referencia principal para su gargantuesca Kill Bill tanto esta película –ese sentido de venganza sangrienta e implacable; el ojo tuerto, los movimientos y la factura técnica en las escenas que heredará el personaje de Elle Driver– como la de un autor considerado sesudo como François Truffaut y su La novia vestía de negro –la recién casada y enviudada que derriba a sangre y fuego la organización gangsteril que ha arruinado su vida-.

             Desenlace mortal es una película que se hace fuerte en unos contrastes que asaltan al espectador desde el comienzo: la bucólica campiña sueca en la que la sirena del coche de policía rompe los trinos de los pájaros, avanzando a través de rótulos de llamativo rojo sangre; la candidez de la infancia rota abruptamente por la violencia sexual, casi conceptual y metafórica.

Siguiendo esta premisa, nada mejor que Christina Lindberg, actriz porno, para encarnar a Madeleine, una chica de inocencia interrumpida, aprisionada en sí misma tras ser víctima de una violación, que habrá de limpiar con furiosa venganza las afrentas de la organización de proxenetas, sádicos y demás viciosos que ha esclavizado su cuerpo a través de la prostitución, la tortura y la humillación, y su mente por medio de la heroína.

Dulzura e ira. Ardiente gelidez.

             Vibernius compone una película seca, árida, casi contemplativa por momentos, que perfila en silencio la degradación que sufre la protagonista y cómo se siembra en su interior la hirviente cólera, la llamada de la sangre desde la que se construye la vendetta con una paciencia tensa y minuciosa, que crece a la par que el sufrimiento por las vejaciones padecidas, solo toleradas por la descarnada esperanza que ofrece un futuro de rabia.

La desconfianza y la angustia de Madeleine es la propia del espectador, introducido por unos planos subjetivos audaces, pegajosos, inquietantes. El sexo explícito desasosiega, montado en tomas rápidas y agresivas, imbuidas en sonidos estridentes, que encontrarán más tarde su furibunda respuesta en unas muertes sangrientas, rodadas a cámara lenta y, de nuevo, apoyadas por una banda sonora punzante y llena de ecos; expresivas escenas envueltas en un halo narcotizado o casi onírico, imagen de la percepción alterada de la chica.

Pese a su carácter provocador, lo pornográfico encaja a la perfección con ese tono crudo, cáustico, de la cinta. Curiosamente, mayor gratuidad, cutrez e impostura poseen secuencias propias del cine de acción más clásico, como la carrera con el coche patrulla.

              El coche de policía alejándose en el horizonte, esta vez a través de un páramo desolado, cierra el círculo, más purgador que redentor, de esa venganza enquistada.

Su estreno sería prohibido en Suecia.

 

Nota IMDB: 6,5.

Nota FilmAffinity: 6,4.

Nota del blog: 7,5.

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