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Chronic

5 Dic

“La base del terror, y lo difícil de la vida en general, es no poder comprender cómo podemos morir. ¿Por qué debería morir un cerebro sano solo porque su cuerpo no esté sano? ¿Cómo es posible que un hombre muera siendo un despojo físico, mientras que su cerebro conserva una absoluta agudeza y claridad?”

David Cronenberg

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Chronic

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Chronic

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Año: 2015.

Director: Michel Franco.

Reparto: Tim Roth, Sarah Sutherland, Robin Bartlett, Michael Christopher, Rachel Pickup, Nailea Norvind.

Tráiler

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          “Del oficio se aprende que cada persona afronta el duelo a su manera”, me dijo una vez una sepulturera gallega después de haberse estado curtiendo varios años en estrecha convivencia con la muerte, que adopta en su eterno hacer mil formas y variedades, unas más lógicas o naturales, y otras más crueles o, por así decirlo, más injustas. Cada uno, esto es, afronta el duelo como buenamente puede, a tientas y abandonado a su suerte. La muerte, la única certeza insoslayable que posee el misterio de la existencia humana, se asume a duras penas; mas nunca se le pierde el miedo, no se consigue ignorar el trauma inherente a su pavorosa y definitiva oscuridad.

          El David Wilson (Tim Roth) de Chronic es una herida abierta. La más profunda de todas, aquella a la que le es imposible cicatrizar. Como medida paliativa, David aplica un vendaje a su profundo desgarro existencial –revelado a cuentagotas, a su debido tiempo, por el paciente y sensato guion del también realizador Michel Franco, premiado en Cannes– por medio de su trabajo como enfermero al cuidado de pacientes terminales. Ya que le es imposible escapar del dolor, vive instalado en él, aliviando en lo posible el trance postrero de sus circunstanciales compañeros de viaje, compartiendo con ellos el último trecho en el inexorable caminar hacia la muerte, común a la especie humana –y a todo-, por larga o corta que le parezca a cada uno la distancia que aún le aguarda.

          Chronic –“crónico”: el dolor, la muerte- es una cinta que retrata con parca crudeza la agonía humana. Sus imágenes fijas, reposadas en el verismo y la naturalidad de los momentos privados sin filtrar, a distancia de los personajes pero no voyeurísticas –o casi-, proponen al espectador afrontar sin paños calientes esa extinción cotidiana, omnipresente y a menudo evitada o escondida por una sociedad pudorosa –si no timorata- a la hora de afrontar este proceso biológico inevitable. El final universal.

A contrapelo de los códigos del melodrama cinematográfico, que encuentra en la desesperación ante muerte uno de sus pilares fundamentales, no hay música que adorne, lamente o ensalce esta realidad física y terrenal. Belleza, la que se encuentre en ese contacto comprensivo, vulnerable y absolutamente íntimo que se da entre paciente y enfermero. Trascendencia, solo la que uno quiera –ansíe- interpretar. No sabría decir entonces si la elección para el protagonismo de Roth, un actor que nunca pierde la voluntad de poseer al menos un punto estrafalario -aunque aquí esté moderadamente contenido- es la más acorde a estas premisas.

          Sea como fuere, la neutralidad que defiende el cineasta mexicano desde sus fotogramas también forma parte de las flaquezas del filme, en especial cuando aún perdura ardiente en el recuerdo cinéfilo la arrolladora presencia de Amor, otra investigación, también aparentemente desnuda y sin ambages en su gramática, acerca de la toma de consciencia y asunción de la muerte a las puertas. Sin embargo, cómo retumbaban en la cabeza las sensaciones existenciales, filosóficas y emocionales que la obra maestra que Michael Haneke arrojaba contra uno. Aquí, no tanto. O al menos no con tanta intensidad. Las odiosas comparaciones.

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Nota IMDB: 6,5.

Nota FilmAffinity: 6,5.

Nota del blog: 7.

No conoces a Jack

27 May

“Lo que yo quiero es obligar a la profesión médica a que acepte sus responsabilidades, y entre esas responsabilidades se halla ayudar a los pacientes también en su muerte.”

Jack Kevorkian

 

 

No conoces a Jack

 

Año: 2010.

Director: Barry Levinson.

Reparto: Al Pacino, Brenda Vaccaro, Danny Huston, John Goodman, Susan Sarandon, Cotter Smith.

Tráiler

 

 

            En uno de sus primeros guiones, Max’s Bar, en la que firma junto a Valerie Curtin la adaptación de la novela de Todd Walton Inside Moves, Barry Levinson proponía la amistad y el apoyo emocional entre iguales como solución frente al caso desesperado de un pobre hombre al límite de su resistencia física y mental, discapacitado tras un frustrado intento de suicidio, expresión definitiva de este hastío. De la misma manera, Levinson, acostumbrará a dejar en sus sucesivas películas un resquicio por el que se cuele la esperanza, un espacio para la consecución del sueño americano en sus múltiples variantes, la posibilidad de resurgir desde la nada, de que prevalezca el entusiasmo de vivir.

Quizás signo del pesimismo de la edad, No conoces a Jack, lustrosa producción televisiva de la HBO, presenta esta vez como consuelo de los desesperados la asistencia de un autodenominado obiatra, médico de la muerte: el controvertido Jack Kevorkian, elemento perturbador de la opinión y conciencia pública estadounidense en la década de los noventa por su reiterada práctica de la eutanasia.

            Todo un experto en la revitalización de carreras decadentes –cosa que podría ya aplicarse a la suya propia-, Levinson contará con el protagonismo de un Al Pacino que vio días mejores. El neoyorkino se enfunda con su habitual voluntad compositiva en arrugas, canas, cuerpo contrahecho y olor a formol para encarnar al polémico matasanos, un hombre en abnegada lucha por un derecho civil inalienable: el de disponer de la propia vida y, como extensión del anterior, de la propia muerte.

Un derecho defendido desde los principios de la lógica más elemental, la moral más humana, la dignidad del individuo y, no menos importantes, los imperativos económicos derivados del abrasivo sistema sanitario estadounidense (y pronto español), que supedita al dólar las necesidades de la sociedad.

            Una producción artística aseada, un reparto con grandes nombres y un mensaje claro y firme, militante, que, no por acertado, convierte a No conoces a Jack en una buena película reivindicativa.

A pesar de sortear con garbo los dilemas éticos y morales que plantea su oficio al compasivo ‘doctor Muerte’, excusado por razones familiares, la película se hace eco de la declaración del teatrero y arribista abogado de Kevorkian: “Esta historia solo puede tener un ángulo, ¡el nuestro!”.

Apenas hay segundas voces que permitan profundizar en el debate con seriedad, ya que estas aparecen, en todo caso, caricaturizadas en forma de políticos cínicos que protestan con poco fundamento o de manifestantes vociferando consignas huecas –si bien es posible que esto no difiera demasiado de la realidad-. Además, a ellos les corresponde el juego sucio en la disputa legal con un planteamiento un tanto traicionero: muestra de su hipocresía, no dudan en robar pruebas revolviendo entre la basura, ni tampoco en escamotear el factor humano a la hora de ponderar en público los hechos de ese buen, ilustrado y algo extravagante galeno.

            En cambio, y es aún una traba más costosa para No conoces a Jack como filme, Levinson, en vez de ejercitar el bisturí en cuestiones como la mediatización de la figura de Kevorkian o su descarado uso político, reducido a leves apuntes, opta por componer un guion reiterativo, redundante en las situaciones y excesivamente discursivo en sus planteamientos y justificaciones, hecho que socava el tempo narrativo de la obra.

Probable consecuencia de esto mismo y pese a centrarse más en el hombre que en el problema, es la escasa repercusión emocional de la cinta: fría, esterilizada, a excepción de puntuales momentos agrios en los que se contrapone lo prosaico de la labor del doctor y el trágico patetismo inherente a toda muerte, deseada o no.

Desaprovechada.

 

Nota IMDB: 7,8.

Nota FilmAffinity: 6,9.

Nota del blog: 4,5.

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