Tag Archives: Estafa

Suburbicon

17 Dic

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Año: 2017.

Director: George Clooney.

Reparto: Noah Jupe, Matt Damon, Julianne Moore, Gary Basaraba, Tony Espinosa, Karemiah Westbrooke, Glenn Fleshler, Alex Hasell. Oscar Isaac.

Tráiler

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         Con su cine negrísimo a todo color, Suburbicon es incuestionablemente una obra de los hermanos Joel y Ethan Coen, firmantes del guion. Pero, en la frontalidad de su mensaje político, Suburbicon también es incuestionablemente una obra de George Clooney, actor, director, productor, rostro del compromiso sociopolítico de izquierdas del Hollywood actual y cofirmante del guion junto con su sempiterno aliado Grant Heslov -por su lado realizador de la igualmente coeniana, y muy decepcionante, Los hombres que miraban fijamente a las cabras-.

         De esta manera, Suburbicon se instala en la postal rockwelliana del American Way of Life de los años cincuenta para pintarlo todo de negro por medio de una farsa neonoir desbordada de humor color azabache que, en definitiva, expone ante la cámara el herrumbroso dorso que se oculta tras la fachada del cartel publicitario del país.

Pero asimismo, en un crescendo paralelo al que conduce la vorágine de escabrosos acontecimientos protagonizados por individuos comunes que planean tramas delictivas por encima de sus posibilidades, desde un segundo plano -aunque siempre bien enfocado, hasta el punto de reforzar la noción de que se trata de una idea inseminada artificialmente en un relato que quizás no sea de todo el suyo, a pesar de formar parte del mismo universo de violentas reacciones de imbecilidad- se muestran las dificultades de una familia afroamericana recién llegada al corazón del sueño americano y cuyos hostiles vecinos construyen un muro alrededor suyo. Esto es, una lectura del presente estadounidense tan sutil y elaborada como suena, acorde a los pronunciamientos del cineasta al respecto y puede que, por desgracia, no tan alejada del nivel de debate y acción que se lleva a cabo en la realidad.

         Suburbicon está narrada con un tono que recuerda inevitablemente a Fargo, si bien con una crueldad física casi más cercana a la desconcertante Sangre fácil, quizás porque, dentro de la caricatura, el retrato de los personajes es más decididamente áspero; quizás porque Clooney no mira a estas criaturas tan corrientes en su mezquindad con la extraña y comprensiva ternura con la que suelen hacerlo los hermanos, conscientes del fatalismo irreparable que pesa sobre sus actos. Los Coen, además, saben moverse mejor en las proximidades al cartoon. Esto no es óbice para que el filme resulte divertido y que, al mismo tiempo, perturbe por su agresividad.

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Nota IMDB: 5,4.

Nota FilmAffinity: 6,2.

Nota del blog: 7.

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El silencio de Lorna

25 Mar

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Año: 2008.

Directores: Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne.

Reparto: Arta Dobroshi, Jérémie Renier, Fabrizio Rongione, Alban Ukaj, Morgan Marinne, Olivier Gourmet.

Tráiler

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          En apenas tres minutos de metraje, se suceden en El silencio de Lorna tres intercambios de moneda, a través de los que además se establecen las relaciones de la protagonista con el país -el acceso al capital mediante una adquisición de derechos también relacionada con el dinero- y con sus habitantes -la frialdad con la que convive con su marido de conveniencia, un adicto a la heroína que representa al único nativo ‘puro’ con peso en la función-.

El filme de los hermanos Dardenne dibuja con sutileza, sin recurrir a énfasis, un escenario -Occidente- donde todo se encuentra mercantilizado, desde el matrimonio hasta la nacionalidad, desde el estatus de ciudadano legal hasta la muerte del prójimo. Este es el decorado de fondo donde se narra la historia de la inmigrante albanesa Lorna (Arta Dobroshi) y de sus dilemas internos, su adquisición de conciencia y su rebeldía moral, que se alza contra las desesperantes imposiciones de unas circunstancias adversas y contra la disolución de los valores éticos en una comunidad materialista e individualista.

          Un elemento de género como la mafia relacionada con la trata de blancas se convierte en manos de los autores en un elemento de rotunda verosimilitud, auspiciada por la humana complejidad de sus integrantes. en este caso un taxista con iniciativa empresarial y que no posee ningún rasgo particular o cinematográfico que lo pueda identificar como un potencial villano. Igual ocurre con el crudo patetismo y la triste ternura que inspira el yonki encarnado por Jérémie Renier.

          Envuelto en una estética hosca aunque cercana a sus personajes, más clásica que en anteriores ejemplos y no exenta de talento expresivo -la elipsis con la que se parte en dos el filme-, El silencio de Lorna expone así una narración moral a propósito de los remordimientos -e intentos de redención, quizás menos natural y menos logrado en esta ocasión- del ser humano como víctima de una sociedad inmoral y despiadada; cuestión que acecha con mayor fiereza en aquellos colectivos que no cuentan con el amparo general y el adormecimiento de conciencia que proporciona la riqueza, y que son los protagonistas habituales de la firme filmografía de los Dardenne.

Premio en Cannes al mejor guion.

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Nota IMDB: 7,2.

Nota FilmAffinity: 6,5.

Nota del blog: 7.

La gran apuesta

15 Dic

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Año: 2015.

Director: Adam McKay.

Reparto: Ryan Gosling, Christian Bale, Steve Carell, John Magaro, Finn Wittrock, Rafe Spall, Hamish Linklater, Jeremy Strong, Brad Pitt, Marisa Tomei.

Tráiler

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           Si La gran apuesta sirve para que numerosos espectadores se informen y desarrollen una conciencia crítica acerca del fenómeno histórico más decisivo del siglo presente –la crisis económica oficializada en 2008, las causas que la sustentan, los fundamentos que se mantienen o reviven años después de la debacle, y su inserción indisociable en la cultura estadounidense y occidental-, bienvenida sea. Su necesidad está entonces sobradamente justificada y es digna de aplauso. Ahora bien, su calidad artística es otro asunto.

           La gran apuesta adopta los códigos del thriller popular contemporáneo para recrear, en tono de farsa aunque con bastante fidelidad, los instantes previos a la confirmación del desastre y los razonamientos lógicos que llevaron a un puñado de buenos observadores -en absoluto visionarios- a preverlo con total certeza.

En paralelo, el acopio de información que maneja queda expuesto casi de forma de documental. No por el estilo narrativo ni por la gramática cinematográfica empleada, como decimos, sino porque se descerraja a través de apartes que rompen con la cuarta pared, entrevistas disfrazadas de diálogos, interrupciones explicativas y textos sobreimpresionados que desgranan la oscurantista jerga ‘neocon’, recapitulan los pasos hacia el desastre y abundan en los detalles y las consecuencias de los mismos. Como hacía Concursante -esa sí bastante visionaria-, pero de manera decididamente más desinhibida y exagerada.

           Por momentos, la película parece una dramatización como esas que aparecen en los programas de sucesos criminales de la TDT, si bien con un reparto de estrellas de Hollywood repletas de compromiso en su propósito de denunciar la jungla sin ley legal o moral en la que depreda un catálogo de malvados, imbéciles y egoístas engendrados por las codiciosas babas de Gordon Gekko y cía -directivas de agencias de calificación que trabajan con gafas de invidente, ese es el nivel de sutileza de sus sugerencias visuales-. Los personajes, reducidos a caricaturas, no poseen entidad propia, de ahí que los puntuales intentos de aportarles relieve dramático resulten ridículos o como poco improcedentes, tal y como ocurre en especial con las dudas y los traumas que arrastra el Mark Baum -rebautización del inversor Steve Eisman– encarnado por Steve Carell.

Algo semejante se produce en el relato, constantemente torpedeado por estos paréntesis aclaratorios que acaban por sacarle a uno por completo de la historia que trata de contar sin que, además, resulten finalmente compensibles los términos financieros que maneja. Al menos tiene la decencia de incluir en ellos un cameo de Margot Robbie.

           Ni buen thriller ni buen documental, en definitiva. Útil en todo caso. Y con cinco nominaciones al Óscar, entre ellas las de mejor película, mejor director y mejor guion adaptado -ofende compararlo con la traslación que Aaron Sorkin y Steven Zaillian realizan en Moneyball: Rompiendo las reglas a partir de otro libro de no ficción de Michael Lewis-.

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Nota IMDB: 7,8.

Nota FilmAffinity: 6,7.

Nota del blog: 5.

¿Ángel o diablo?

2 Dic

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Año: 1945.

Director: Otto Preminger.

Reparto: Dana Andrews, Alice Faye, Linda Darnell, Charles Bickford, Anne Revere, Percy Kilbride, Bruce Cabot, John Carradine.

Tráiler

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           Durante el planteamiento de ¿Ángel o diablo? puede percibirse con claridad el reparto de estereotipos que prepara el argumento: desde el buscavidas desencantado y de vuelta de todo que se da de bruces con su destino porque no tiene dinero para llegar más lejos, hasta el policía veterano con el instinto curtido en mil batallas, pasando los primos que servilmente le bailan el agua a la respectiva femme fatale de este lugar dejado de la mano de Dios. No existe rastro, pues, de la dicotomía que plantea el título en español del filme –originalmente un más trágico Fallen Angel, “ángel caído”-.

Corresponde entonces al desarrollo ir desdibujando las líneas prefiguradas de los personajes hasta, curiosamente, igualarlos por el efecto pernicioso de la vampiresa, bajo cuyo influjo seductor subyace una sociedad corrompida hasta la médula.

           ¿Ángel o diablo? retrata paulatinamente las miserias de un pueblo cualquiera donde cada uno de los individuos que lo moran comparte una profunda podredumbre moral que termina exhibiendo de una u otra manera. Incluso el protagonista no duda en emplear para sus propósitos las artes propias de esa figura de femme fatale. Sin requerir siquiera del tradicional efecto opresivo de la arquitectura urbana –la de la vecina San Francisco por ejemplo, una de las capitales del noir- semejante paisaje humano se basta para degradar la atmósfera noir del filme hasta, de la mano firme de Otto Preminger, hacerla irrespirable. No solo por la villanía que se palpa en ella, sino especialmente por el descorazonador patetismo que exuda esa colección de acciones inicuas provocadas por el hechizo de una mujer con el rostro de la perdición (Linda Darnell).

           Mediante un contundente giro de guion, el conflicto criminal se torna en conflicto moral, representándose definitivamente ese dilema antes aludido en las entrañas del perdedor natural Eric Stanton (Dana Andrews), acosado por las faltas propias y el comportamiento dudoso, obsesivo o amenazador de aquellos extraños que le rodean. Ya había demostrado antes ser un playboy atípico, que juega al despiste volcando sus cartas encima de la mesa, lo que convierte en más inquietantes las reacciones que se encuentra a su jugada, sobre todo por parte de June (Alice Faye), a quien a priori le atañe personificar a la virgen inocente.

           La tensión que provoca primero el hechizo y posteriormente el enrarecido clima psicológico desencadenado permite funcionar a un engranaje argumental que presenta algunas piezas flojas y otras encajadas a la fuerza.

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Nota IMDB: 7,2.

Nota FilmAffinity: 7,1.

Nota del blog: 7,5.

Vorágine

22 Nov

Otto Preminger bajo el retrato de Laura Hunt. Vorágine, ordalía de una esposa alienada para el especial del terrible austríaco en Cinearchivo.

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La doncella (The Handmaiden)

15 Nov

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Año: 2016.

Director: Park Chan-wook.

Reparto: Tae-ri Kim, Min-hee Kim, Jung-woo Ha, Jin-woong Ho, So-ri Moon.

Tráiler

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           La doncella (The Handmaiden) supone el regreso a Corea del Sur de Park Chan-wook después de su aventura americana, Stoker, así como la recuperación de su trabajo como guionista, al que había renunciado en la anterior para desgracia de la producción, que no obstante mantenía unas cuantas líneas recurrentes de la filmografía del cineasta. Porque en La doncella, una vez más, nada es lo que parece. Tanto o más cuando narra la historia de una estafa protagonizada por dos trileros de barrio bajo coreano y una noble japonesa inocente y frágil, a la que pretenden desplumar su herencia por medio de un matrimonio engañoso y su posterior traslado tras los muros del manicomio.

           Park, libre de nuevo de los grilletes de Hollywood, desencadena igualmente su laberíntica arquitectura argumental para acompañarla de su no menos elaborado estilo formal, abigarrado y en ocasiones excesivo, por ejemplo, en el uso de los movimientos de cámara, tan insistentes y raudos como los giros de guion que propicia la estructura dual del relato: el anverso contra su reverso, el truco sobre el truco.

Por medio de estas maniobras pirotécnicas, el filme permanece en constante fluidez, mutando incesantemente para entretenimiento del espectador, que a partir de una intriga sobre fraudes choca repentina y violentamente en su viaje contra un dilema amoroso donde se discute sobre las inclinaciones viscerales del ser humano hacia ambiciones materiales o sentimentales. Y, más tarde aún, contra una farsa sobre la liberación femenina contra todo y contra todos. Virajes, transformaciones y sobresaltos entremezclados todas ellos con literatura erótica, terror psicológico, teatro de la crueldad y fantasía romántica; siempre sin moderación alguna -y hasta provocando evidentes contradicciones discursivas, en el caso de las escenas de alto voltaje sexual-.

           La doncella resulta arrebatadora por esa misma descarada, audaz y divertidísima desmesura, incluso a pesar de defectos como la renuncia de Park a la concisión narrativa, en especial en las fases más explicativas de la función, donde la obra corre el riesgo de perder su complejo equilibrio. Malsana, sarcástica, voyeurística, hechizante. Potentísima. La arrolladora factura visual no es un artificio puramente esteticista, sino que aparte de para deslumbrar la retina sirve también para sumergirse hasta la cabeza en las relaciones de este triángulo delictivo y amoroso, en las migajas de suspense que deja tras de sí la acción, en el estado mental y afectivo que atraviesan los personajes. En la descomunal caja de juegos y sorpresas que conforma este particular universo, en definitiva.

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Nota IMDB: 8,1. 

Nota FilmAffinity: 7,5.

Nota del blog: 8,5.

Galatasaray-Dépor (One Day in Europe)

10 Nov

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Año: 2005.

Director: Hannes Stöhr.

Reparto: Megan Gray, Lyudmila Tsevtkova, Andrey Sokolov, Luis Tosar, Florian Lukas, Erdan Yildiz, Péter Scherer, Miguel de Lira, Boris Arquier, Rachida Brakni.

Tráiler

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           No sé hasta qué punto es futbolero el alemán Hannes Stöhr, pero escoger al Galatasaray y al Deportivo de La Coruña para protagonizar una hipotética final de Champions League destinada a cristalizar en sí el sentimiento de unidad europeo, trasciende la alegoría geográfica –el extremo oriental del continente frente al confín occidental- para imbricarse en la estrictamente pasional. Aquella que, en concreto, surge de que el apodo que reciba familiarmente el equipo gallego sea el de ‘turcos’.

           Quizás la fortuna se alía de mejor manera que los cálculos intencionados para simbolizar un mensaje de pertenencia, solidaridad e identidad que, más de una década después del estreno, no cabe mirar sino con ternura, dada la deriva que ha tomado el proyecto común de Europa, reducido al cálculo contable como medida de funcionamiento, el resurgir nacionalista como reacción a la heterofobia renaciente entre vecinos y allegados, y la instrumentalización de un discurso político e ideológico en clave estrictamente economicista y de corte neoliberal.

           La misma blancura emocional –y por extensión política- se percibe en la serie de relatos que, a través de un esquema común –un robo, una investigación, una denuncia al seguro, la perturbación ensordecedora del fútbol-, recorren el Viejo Continente desde el estrecho del Bósforo hasta Finisterre, pasando por Moscú y Berlín. Desde el gol de Valerón hasta el de Hakan Şükür, perdiéndose en el horizonte por el camino de una eterna tanda de penaltis.

Son cuatro pequeñas historias que, con sus metáforas de fondo, cabalgan sobre los tópicos regionales, los prejuicios del desconocimiento, el leve y pintoresco costumbrismo, y una especie de celebración del encuentro desde las diferencias y las dificultades.

           Filmadas con academicismo –el estilo animado de la transición entre capítulos se aprecia además bastante envejecida-, ninguna de ellas posee gran recorrido argumental ni especial trascendencia analítica, más allá del objetivo global de recomponer con dulzura y amabilidad el puzle paneuropeo –hasta extremos improbables, como que un muchacho con la camiseta del Fenerbahçe cante los tantos del Cimbom-.

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Nota IMDB: 6,6.

Nota FilmAffinity: 5,4.

Nota del blog: 5,5.

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