Tag Archives: Escándalo

El escándalo de Larry Flynt

20 May

Exploración sobre el porno y la libertad de expresión para el dossier sobre Milos Forman en Cinearchivo.

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Call Girl

18 Abr

“En la política sucede como en las matemáticas: todo lo que no es totalmente correcto, está mal.”

John Fitzgerald Kennedy

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Call Girl

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Call Girl.

Año: 2012.

Director: Mikael Marcimain.

Reparto: Sofia Karemyr, Josefin Asplund, Pernilla August, Simon J. Berger, Sven Nordin, Anders Berkman.

Tráiler

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            En todas partes cuecen habas. Considerada una sociedad modélica en lo que respecta a la calidad de su sistema democrático, su respeto por los derechos sociales y su aperturismo a la evolución de las costumbres, Suecia guarda también un reverso oscuro. Aunque otra cosa es su tamaño verdadero en proporción con el de otras naciones. En cualquier caso, la ficción literaria y cinematográfica escandinava procura dar buena cuenta de ello, ya sea desde la exitosa novela negra local o desde el cine. Ahí se encuentra la trilogía Millenium como ejemplo más popular en ambos campos, reflejo de una sociedad convulsa y una policía ingenua, machista y ultraderechista a partes iguales.

En el caso del séptimo arte, cintas como las recientes Lilya Forever y Call Girl se encargan de aportar tramas centradas en la explotación de menores –se excluiría aquí la versión bruta que representa Desenlace mortal, pura ‘exploitation’-. Call Girl, más aún, refleja un escándalo real que implica a las altas esferas de la política, los servicios secretos y la policía de la Suecia socialdemócrata de los setenta. Aquella del gobierno progresista del valorado Olof Palme; la loable, osada y necesaria tercera vía en la dicotomía entre el capitalismo norteamericano y el comunismo soviético.

            Aunque indudablemente legítima en su denuncia, Call Girl desprecia la elegancia a la hora de exhibir (a pedradas) la supuesta hipocresía de un gobierno que, parece, emplea la relajación de la legislación sexual como simple cosmético destinado a ocultar su verdadero rostro de corrupción moral y política. Si bien las motivaciones de la investigación policial responden a asuntos de seguridad nacional –las peligrosas conversaciones de lecho de la cúpula del poder-, el argumento se centra en cambio en el caso de dos prostitutas adolescentes, de corte más sensacionalista –cabe destaca aquí el amplio espectro social y la desdramatización que, por otro lado, muestran el resto de sus prostitutas en sus breves declaraciones a cámara-.

            Así pues, nos encontramos ante una crítica global un tanto cuestionable que, de este modo, barniza por completo de una pátina siniestra, depravada y farisaica el discurso y el legado de este líder político que es, sin necesidad de citarlo, Palmede hecho, los descendientes del asesinado primer ministro decidieron emprender acciones legales contra la productora del filme-.

            Dejando de lado la opinable lectura política, el debutante en el largometraje Mikael Mercimain –director de algún capítulo de la serie televisiva Wallander, inspector emblemático de la citada novela negra sueca- desarrolla una mezcla de drama social y thriller policíaco que resulta atractiva e interesante, beneficiada además por el añadido de una tentadora ambientación setentera lograda gracias a la acertada fotografía, las labores de vestuario y la composición de la banda sonora. No obstante, el relato queda algo descompensado por momentos y, puntualmente, se echa en falta un grado más de claridad expositiva e intensidad narrativa.

 

Nota IMDB: 6,7.

Nota FilmAffinity: 6,6.

Nota del blog: 6,5.

Nixon

3 Dic

“Están tratando de crucificar sin piedad a Richard Nixon, pero cuando se escriba la historia de este periodo, el caso Watergate no será más que una nota al pie de página.”

John Wayne

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Nixon

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Nixon.

Año: 1995.

Director: Oliver Stone.

Reparto: Anthony Hopkins, Joan Allen, James Woods, J.T. Walsh, Paul Sorvino, E.G. Marshall, Mary Steenburgen, Bob Hoskins, Powers Boothe, Dave Hyde Pierce, Ed Harris.

Tráiler

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             Nixon, el hombre obsesionado con presentarse ante Dios como ‘Honest Dick’ –Dick, el honesto, sobrenombre que la Historia atribuye a otro presidente, Abraham Lincoln– y que finalmente sería recibido a las puertas de Pedro Botero con el menos laudatorio ‘Tricky Dicky’ –Dicky, el tramposo-. Un año después de su muerte, Oliver Stone, cineasta del compromiso político, firmemente orillado en su discurso hacia posiciones antiimperialistas y críticas con la historiografía oficial, recuperaba la figura de Richard Nixon, uno de los presidentes más controvertidos de la historia de los Estados Unidos, para realizar un nuevo ensayo acerca de las relaciones entre el individuo y el poder.

            El hijo de una familia pobre y piadosa, el enconado anticomunista de su irrupción en la arena política, el hombre hecho a sí mismo que caía derrotado ante el niño bonito porque le sudaba demasiado el bigote por televisión, el cadáver político que resucita a fuerza de voluntad, el realista pragmático que gobierna con feroz determinación durante una de las épocas más tumultuosas del país, el líder oscurantista y viciado que sucumbirá por el mayor escándalo político de la Historia contemporánea estadounidense.

            Nixon escruta y se sumerge en las sombras del personaje público y de la persona, del político y del ser humano, al mismo tiempo que trata de denunciar las aberraciones enquistadas en la sociedad y la política norteamericana. Lo que podría ser la confirmación del sueño americano en el ámbito de la política, un ascenso heroico a la cúspide cimentado sobre el puro esfuerzo y la superación personal, se convierte en cambio en un descenso a los infiernos en virtud de un desgraciado pacto con el diablo. Un diablo que, opina Stone, es el corazón mismo del sistema: la democracia más poderosa del mundo desfigurada hasta ser una fiera salvaje y desbocada, construida sobre la muerte y no sobre la felicidad de sus integrantes.

Estamos entonces ante Richard Nixon, un individuo torturado por sus complejos íntimos que solo desea redimirse y ser amado en la victoria pero que ni siquiera es el vencedor cuando gana las elecciones presidenciales, preso y esclavo de facto de poderes superiores, intangibles y despiadados. Estamos también ante Richard Nixon, una figura trágica que cae en el pecado de la soberbia desmedida –la hybris griega que nublaba a los poderosos y les conducía irremisiblemente a la perdición- y que, de tanto caminar por su borde, al final es tragado por el abismo.

            El retrato, monumental y minucioso, alcanza momentos de gran intensidad –personalmente encuentro muy atractivo el estilo de montaje de Stone para desgranar la biografía del personaje y hacer aflorar de manera vibrante la tensión emocional de ciertas escenas climáticas-, si bien, en contrapartida, esa desmesura característica provoca que en ocasiones la película caiga en la caricatura.

Aparte de dudosas elecciones como la superficial semblanza de J. Edgar Hoover y de algún que otro célebre secundario, la leve cursilería en la recreación de los dramas de la infancia del protagonista, la materialización de sus fantasmas personales o esa especia de viaje astral reservado para su colapso político, físico y mental; el principal daño que aqueja al filme es que la inconmovible postura ideológica de Stone implica en algunos momentos reducir a Nixon a poco más que una especie de Ricardo III contrahecho y paranoide.

Por otro lado, la desmesurada extensión del metraje provoca la progresiva pérdida de dinamismo del filme, debido así mismo a que el polémico cineasta neoyorkino acaba por resultar un tanto machacón en la exposición de su idea acerca de la acción destructora que el poder ejerce sobre el individuo.

            Además de por medio de esta película tan interesante como irregular, Stone registrará los avatares políticos de Nixon y del gigante norteamericano con mayor densidad de datos, mayor concreción y agilidad e idéntico punto de vista dentro de su recomendable serie documental La historia no contada de los Estados Unidos, recientemente estrenada.

 

Nota IMDB: 7.

Nota FilmAffinity: 6,3.

Nota del blog: 7.

Todos los hombres del Presidente

13 Dic

“No se puede servir al bien común sin la verdad como telón de fondo. “

Carl Bernstein

 

 

Todos los hombres del Presidente

 

Año: 1976.

Director: Alan J. Pakula.

Reparto: Dustin Hoffman, Robert Redford, Jack Warden, Jason Robards.

Tráiler

 

 

           Si el otro día tocó la revisión de TRON, la película totémica de la informática, hoy pasamos a Todos los Hombres del Presidente, la película que todo periodista debería tener en su mesilla de noche.

           Todos los Hombres del Presidente es otro buen ejemplo del cine comprometido de la llamada Generación de la Televisión de Hollywood, como ya habíamos visto también con Siete Días de Mayo. Un cine de conciencia liberal progresista que defiende a través del thriller –en el que la forma pasa a ser más importante que el fondo- los valores democráticos y del Estado de Derecho en una época convulsa en lo político y lo social para Estados Unidos. De hecho, los acontecimientos referidos en el film eran entonces de rabiosa actualidad, puesto que suceden tan solo dos años antes de la fecha de estreno de la película. Compárese ahora con los telefilmes de actualidad de Telecinco como Alakrana o Vuelo IL-8714, sin olvidar la entrañable –contra su voluntad- comedia de enredo Felipe y Letizia.

           Alan J. Pakula, anteriormente productor de Matar a un ruiseñor y que había disfrutado de un notable debut con Klute, dirige con sobriedad esta cinta que narra la investigación de Woodward y Bernstein, los dos míticos periodistas del Washington Post, sobre el escándalo del Watergate, quintaesencia del periodismo de investigación y denuncia –compárese también con el España Directo y otros de hoy- y que se llevaría por delante a todo un Presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon. Un intenso ejercicio de defensa de la necesidad del compromiso con los valores fundamentales de la sociedad democrática y las libertades que destaca, aparte por de un magnífico reparto, por la minuciosísima recopilación de datos, basada en en el propio libro de Woodward y Bernstein, para fundamentar la trama.

Y, sin embargo, desde mi punto de vista es aquí donde falla la película, en la sobrecarga de información y hechos, no reflejados visualmente, que convierten al film en casi un documental difícil de seguir y en el que la carga dramática decae demasiado.

           En resumen, una obra que ha legado imágenes ya icónicas del séptimo arte y la cultura en general pero que, finalmente, resulta mejor como lección de periodismo que como película en sí. Aun así, datos objetivos: cuatro Oscar y otras cuatro nominaciones.

Para ver tomando apuntes.  

Nota IMDB: 8,0.

Nota FilmAffinity: 7,3.

Nota del blog: 6.

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