Tag Archives: Egipto

El Cairo confidencial

5 Abr

.

Año: 2017.

Director: Tarik Saleh.

Reparto: Fares Fares, Mari Malek, Yasser Ali Maher, Ahmed Selim, Hania Amar, Mohamed Yousri, Hichem Yacoubi, Ger Duany, Slimane Dazi.

Tráiler

.

          El noir es un estado de ánimo colectivo. Es un retrato social que lanza sus pinceladas desde el ángulo menos favorecedor. Es simultáneamente un producto y una crónica -negra- de un tiempo y de un lugar concreto.

Por acudir a ejemplos locales y recientes, es la historia de la última España que Alberto Rodríguez escribe a través de La isla mínimaEl hombre de las mil caras y Grupo 7. El director sueco Tarik Saleh, por su parte, encuentra su material en enero de 2011, en el inminente florecimiento de la primavera árabe en Egipto, su país de ascendencia.

          El Cairo confidencial es un preludio de tormenta. La atmósfera del filme, reflejada en el caos de la capital egipcia, está totalmente saturada, contiene un aire inflamable. Es atosigante y turbadora, hasta provocar dolor de cabeza, irritabilidad y desespero. Como buen noir, El Cairo confidencial halla su ecosistema narrativo en la megalópolis corrompida física y moralmente, un escenario aberrante e hipertrofiado donde la desprotección del individuo es absoluta, incluso si viste la coraza de acero del cinismo o si cree estar de lado de los poderes que la someten a sus antojos. Organizada en tres estratos, los prohombres de la nación -el tirano, el plutócrata- vigilan desde descomunales carteles a ras de cielo, como si los gángsteres de los años treinta hubieran visto cumplido su sueño de coronarse como reyes del mundo. Y, bajo ellos, la miseria en sus distintas gradaciones.

El caso criminal que sirve la trama de El Cairo confidencial mana igualmente de esta férrea jerarquización social, de la misma manera que la investigación del policía Noredin Mustafa surge como una inopinada reacción contra el status quo imperante, instintiva y visceral. Una nueva grieta en la colosal presa del faraón, a punto de reventar en mil pedazos.

          La fuerza de la obra se origina y se aglutina en torno a la plasmación de todo este contexto, en su captura por medio de las actitudes asumidas de los personajes y de sus movimientos entre la enmarañada arquitectura urbana y humana. En la apropiación, en definitiva, de los fondos temáticos del género. Por encima, pues, de la intriga policial en sí misma. De hecho, la película pierde sabor e incluso intensidad cuando el relato se concentra exclusivamente en el desarrollo del suspense, como en el tramo de la relación entre el detective y la cantante, apunte ambiguo de femme fatal menos logrado.

.

Nota IMDB: 6,9.

Nota FilmAffinity: 6,6.

Nota del blog: 7.

Cleopatra

3 Jul

Cleopatra, la hybris griega y el séptimo arte. Para la sección de cine clásico de Bandeja de Plata.

.

Sigue leyendo

Tierra de faraones

8 Oct

Tierra de faraones, de Howard Hawks, es mi película favorita desde que siendo niño la vi por primera vez.”

Martin Scorsese

.

.

Tierra de faraones

.

Tierra de faraones.

Año: 1955.

Director: Howard Hawks.

Reparto: Jack Hawkins, Joan Collins, Dewey Martin, Alexis Minotis, James Robertson Justice, Luisella Boni, Sidney Chaplin, James Hayter, Kerima.

Filme

.

            A Howard Hawks no le importa la época, ni el lugar. Para él, la humanidad se define por constantes juegos de tensiones, emociones y peligros, que son los que dan lugar a la aventura, a la acción, al romance y al drama. En definitiva, al cine, a la vida.

            En Tierra de faraones, su única incursión en el cine histórico, Hawks mira al Egipto regido por Keops y encuentra las mismas pulsiones vitales que en el Oeste americano o el Chicago de los años veinte: poder, ambición, nobleza, idealismo, rebeldía, egoísmo, razón, brutalidad, sacrificio. En efecto, las implicaciones políticas del convulso término de reinado de Keops, con su ansia desmedida por acumular riquezas y poder, podrían suplantarse incluso a las de Estados y gobernantes contemporáneos, cautivos por sus propios tesoros anhelados y su futura existencia ultraterrena –el petróleo y los recursos naturales, el legado para la Historia-.

La obsesión enajenada de Keops (Jack Hawkins) raya la lujuria en un hombre que, por otro lado, acostumbra a comportarse con juicio, apoyado sobre el báculo de su sumo sacerdote (Alexis Minotis), progresivamente sustituido por una ‘femme fatale’ chipriota que es la que espoleará su perdición (Joan Collins). Estamos pues ante una batalla de equilibrios y fuerzas antitéticas: la voz de la razón y las intrigas mezquinas y violentas, la devoción y la traición, la dignidad del esclavo y la voracidad del monarca, la humanidad y la crueldad.

            El filme cuenta con todo el boato y el colorido de las grandes superproducciones de Hollywood. Sin embargo, el pulso templado de Hawks domina la composición de la escena –la profundidad de campo y el empleo de los movimientos de masas son abrumadores- y la dota a la función de un majestuoso poderío visual y expresivo que, por supuesto, sale especialmente a relucir durante los instantes más íntimos del metraje. La potencia narrativa que imprime al filme impide que éste se ahogue en decorados de cartón piedra, folcklore de mercadillo y extras por doquier, a pesar de que subtramas como la del pueblo esclavizado queden finalmente un tanto descolgadas.

Tierra de faraones no alcanza la redondez de otras cintas de su realizador, pero aparece como una película seductora y vibrante, deslumbrante y sombría, a la que quizás le falte cierto carisma estelar de su reparto para redondear su espectacularidad, aunque uno tiende a pensar que el buen hacer de estos actores de perfil más bajo le favorece, más que le perjudica.

            En su época, se imputaría parte de su notorio fracaso en taquilla a esta ausencia de grandes nombres en el cartel promocional; primer tropiezo serio del hasta entonces imbatible Hawks. En consecuencia, el cineasta se tomaría un tiempo para refrescar su sabiduría como narrador de historias. No retomaría la silla de director hasta cuatro años más tarde, con una de sus obras más recordadas: Río Bravo.

 

Nota IMDB: 6,7.

Nota FilmAffinity: 7.

Nota del blog: 7,5.

Sammy, huida hacia el sur

7 Mar

“Todo es explicable en los términos de la conducta de un niño pequeño.”

Stanislaw Lem

 

 

Sammy, huida hacia el sur

 

Sammy, huida hacia el sur

Año: 1963.

Director: Alexander Mackendrik.

Reparto: Fergus MacClelland, Edward G. Robinson, Zia Mohyeddin, Constance Cummings, Paul Stassino, Orlando Martins, Harry H. Corbett, Zena Walker.

 

 

             Según Alexander Mackendrick, el cine de aventuras infantil no es un espacio luminoso, ni un escenario apropiado para hazañas exóticas e inmaculadas, ni el protagonista del relato superará las pruebas de la vida, alcanzando con ello la madurez, gracias a la inmarcesible pureza que, en teoría, caracteriza a su condición de niño.

Aunque divertidas e imaginativas, las aventuras infantiles que propone Alexander Mackendrick se desarrollan más bien en ambientes que, bajo su espectacularidad, esconden abundantes parajes umbríos y sucios, mientras que el niño no es ni por asomo un dechado de virtudes sin corromper, el buen salvaje de intacta ingenuidad que presume la tradición popular.

             Si bien esta concepción particular, honesta y apasionante alcanzará su cima con Viento en las velas, la precedente Sammy, huida hacia el sur, ofrece ya un estimable ensayo, aunque aún imperfecto, sobre sus principales claves.

La aventura del pequeño Sammy, hijo de la caída del Imperio británico afincado con su familia en el Port Said rebelde de mediados de la centuria pasada, se inicia en un ambiente hostil y extraño, entre alambres de espino y altavoces que escupen lenguas incomprensibles y amenazadoras; una experiencia que nace de la más atroz tragedia: la muerte de sus padres durante uno de los bombardeos ingleses sobre el estratégico enclave egipcio.

Así, a pesar de tratarse de un viaje iniciático, Sammy, tal y como refleja un primer plano sobre su mirada, ha perdido ya la inocencia en la primera secuencia.

             Imagen paralela de toda una nación en decadencia, el antiguo rey del mundo se encuentra ahora confuso y desamparado –de la misma manera que más tarde puede pasar a ejemplificar la integración británica en un nuevo panorama multicultural o, al mismo tiempo, la preeminencia racial capaz de conquistar, aun de niño, un territorio remoto e inhóspito-.

Una situación desesperada que conduce al protagonista la decisión de realizar un descabellado viaje a la lejana Durban, Sudáfrica, lugar de residencia de una tía desconocida; diáfano rito de paso necesario hasta lo obsesivo para la madurez del joven, y, a su vez, auténtico acto catárquico y de expiación personal –significativo en este recorrido circular redentor serían el parecido físico entre los adultos que aparecen en el inicio y el final del filme-.

             Conviene mantener cierta distancia frente los pasajes de la fantasiosa e improbable epopeya que lleva a un crío de apenas diez años a atravesar el continente africano en solitario, perteneciente al cine de aventuras más clásico y envejecido, con diferencia la parte menos entusiasmante del filme por ello, pese lo solvente de su narración. Una actitud condescendiente hacia los códigos del género que servirá para disfrutar en mayor medida de la deslumbrante clarividencia y finura de Mackendrick a la hora de exponer la parte más turbia y perturbadora de la obra.

Porque aparte de la muerte, decisiva y omnipresente en todas las fases del argumento, Sammy, huida hacia el sur no duda en arrojar a la cara del espectador cuestiones tan abrasivas como las insinuaciones sexuales del mercader sirio –en su mayoría cercenadas en el guion y la sala de montaje por la productora-, la mentira como parte indisociable y obligatoria del hombre –compartida en la narración de su vida tanto por el joven como por un ídolo casi mitológico, que en realidad no lo es tanto-, la irreparable y duradera parte oscura que conlleva toda gloria efímera –la caza del leopardo-, la mirada dura y sin brillo de Sammy ante muchas de las maravillas que se despliegan ante él, o la difusa ética de la infancia, ejemplificada en su utilización de otros individuos como simple herramienta para su propósito –los americanos, el santón musulmán- o en la aceptación de la violencia como de un hecho perfectamente risible –el referencia a la terrible huida de casa del viejo cazador, tratada como una anécdota cómica-.

             De este modo, como en la citada Viento en las velas, lo mejor del filme procede de la insólita relación entre el niño y su objeto de idolatría, en este caso un crepuscular Edward G. Robinson de profesión cazador furtivo de diamantes, desde luego un ejemplo de vida alejado de cualquier canon civilizado. Padre, hermano, amigo, posible visión de futuro y, como el capitán Chávez de aquella, un héroe a imitar que hace acto de presencia ascendiendo por una cuerda, con el mismo efecto de instantánea revelación divina ejercido tanto sobre el muchacho como sobre el espectador, emparentados en la experiencia a su vez por una cámara que siempre se sitúa a la misma altura que su protagonista.

Mackendrick explota su habilidad para la dirección de actores, en especial infantiles, para establecer una relación de profunda complicidad entre un hombre de vuelta de todo y un niño que necesita encontrar el rumbo de su propia vida, entre un viejo bribón criado por las implacables circunstancias y un ser humano aún por moldear, con todas las incertidumbres y peligros que ello supone.

             Y, a lo largo de ese agridulce proceso de iniciación y aprendizaje, Sammy, huida hacia el sur compone, por tanto, un cine de aventuras tan desapacible como notable.

 

Nota IMDB: 6,9.

Nota FilmAffinity: 6,7.

Nota del blog: 7,5.

El despertar

9 Ene

“El mal existe y no podemos hacer nada. Cultiva el terror al propio terror, el terror a que el terror te conduzca a la locura.”

Jason Zinoman

 

 

El despertar

 

Año: 1980.

Director: Mike Newell.

Reparto: Charlton Heston, Stephanie Zimbalist, Susannah York, Patrick Drury, Jill Townsend.

Tráiler

 

 

            El despertar propone al mismo tiempo una continuidad con el presente del cine de terror contemporáneo junto con una cierta mirada al pasado del mismo, a sus raíces.

Es por ello que escoge como punto de partida un relato, La jota de las siete estrellas, obra de un clásico de la literatura gótica como Bram Stoker que cuenta como figura central, como monstruo del que ha de emanar el terror, otro mito cinematográfico como es la momia egipcia.

No obstante, hija de un tiempo en el que el género había quedado totalmente revolucionado en las dos décadas precedentes por cineastas como Friedkin, Romero o Carpenter, con nuevas temáticas y nuevas formas, la película evita pasear en vendas a esa faraona maldita y anónima de la novela y asume giros temáticos que recuerdan mucho a éxitos recientes como El exorcista y La profecía: posesiones por demonios atávicos reencontrados por la ciencia –la arqueología-, la reencarnación en la inocencia de la juventud, la inexplicable e inevitable muerte a su paso,…

            Después de El secreto de los incas, Charlton Heston volvía a meterse en la piel de un arqueólogo preindiana jones para a enfrentarse a pecho descubierto contra profecías enigmáticas y aterradoras, así como contra sus propias obsesiones, con igual peso a la hora de llevar a cabo la resurrección de una femenina encarnación del mal cuyo descubrimiento y recuperación suponen el trabajo de toda una vida. Un hombre de ciencia que, demasiado apegado a la razón y, por tanto, incapaz de guiarse por ella, construye el nefasto futuro tanto de sí mismo como de aquello que en su ceguera no supo apreciar: el amor familiar, un disfrute sereno del prestigio profesional, etcétera.

Una película con posibilidades a la que hunde un torpe desarrollo por parte del hasta entonces exclusivamente televisivo Mike Newell. No existe ni la tensión, ni la inquietud, ni el entretenimiento, fruto de una narración deslavazada y poco creíble que desaprovecha incluso el buen trabajo de Heston, quien dota de complejidad al único personaje que no parece un simple accesorio de quita y pon de una trama muy poco pulida en la que abundan lagunas, cabos sueltos y desviaciones sin salida.

            Al final, no consigue captar ni por asomo el sabor de los clásicos del género, resultando simplemente anticuada.

Muy flojita.

 

Nota IMDB: 4,6.

Nota FilmAffinity: 5,5.

Nota del blog: 3,5.

A %d blogueros les gusta esto: