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El cielo y la tierra

24 Nov

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Año: 1993.

Director: Oliver Stone.

Reparto: Hiep Thi Le, Tommy Lee Jones, Haing S. Ngor, Joan Chen, Thuan Le, Dustin Nguyen.

Tráiler

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           El cielo y la tierra es una película que parece encontrarse en medio de dos corrientes del cine hollywoodiense: la reivindicación de los combatientes de la Guerra de Vietnam desplegada desde el belicista mandato de Ronald Reagan –a la que Oliver Stone contesta desde su antiimperialismo militante- y la admiración por el misticismo budista y oriental que se diría aflora cinematográficamente en la década de los noventa –Pequeño Buda, Kundun, Siete años en el Tíbet,…-. El controvertido cineasta neoyorkino, que completaba con ella su trilogía crítica sobre el conflicto en el sureste asiático –le anteceden Platoon y Nacido el cuatro de julio-, desarrolla así una narración sobre la que convergen ambos vectores gracias al punto de vista del relato, que pertenecerá a Le Ly Hayslip, vietnamita afincada en los Estados Unidos y autora de dos libros de memoria sobre sus experiencias y sentimientos a uno y otro lado del océano Pacífico, del Este y Oeste.

           El filme indaga en la dificultad para cicatrizar las heridas abiertas por la guerra –el matrimonio intercultural, expresión última de esta voluntad de conciliación entre civilizaciones- y apuesta por la vía espiritual como manera de abordar este camino circular de sanación y regeneración de la protagonista.

Pero lo hace con una cursilería atroz, que parte desde un primer momento desde las tópicas estampas bucólicas con las que se pretende reflejar la milenaria idiosincrasia superviviente del oprimido Vietnam rural –presuntamente auténtico por su costumbrismo y esoterismo de manual occidental de autoculpabilidad- y prosigue luego a lo largo de un melodrama que adopta las formas de un cuento de princesas destrozado por los embates de una realidad inmisericorde hacia los inocentes, desprovista de finales felices. Y donde, además, la pastelosa banda sonora no deja nunca de sonar y subrayar un pretendido lirismo y trascendencia que nunca es tal.

           Incluso su visión antimaniquea del enfrentamiento –dos monstruos que con crueldad se esfuerzan en poblar cementerios donde ya no habrá enemigos- se antoja incluso ingenua, o simplemente burda, a causa del tono del relato, que hace hincapié en la humillación de un pueblo y la noción kármica de la vida individual y la Historia universal. Su vergüenza es nuestra vergüenza.

En consecuencia, el sentimentalismo ahoga las emociones y siembra el desapego hacia las desgarradoras vivencias sufridas por la mujer, que son las de dos países al mismo tiempo, enfrentados y encontrados, íntimos y extraños, heridos y culpables.

         Con todo, El cielo y la tierra aporta encolerizados apuntes, de abundante moralismo por otro lado, que denuncian el papel de los Estados Unidos en la lucha y, sobre todo, siguiendo la línea emprendida por Nacido el cuatro de julio –donde el antagonista que llevaba al desastre al soldado Kovic era precisamente era la América de postal rockwelliana- cuestionan a la sociedad norteamericana en general, presentada a ojos de Le Ly, mediante un potente juego de contraste conceptuales y gramáticos, como una nación de gordos infantiloides dueños de neveras obscenamente inmensas.

          Fuera de categoría queda el ridículo recurso, inexplicable ya en el momento del estreno, de hacer que los nativos se comuniquen entre ellos en inglés con acento local.

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Nota IMDB: 6,8.

Nota FilmAffinity: 6,3.

Nota del blog: 3.

4:44 Last Day on Earth

2 Jul

“Nunca sé por qué quiero hacer una película, siempre tengo la sensación de que soy el instrumento de una fuerza mayor.”

Abel Ferrara

 

 

4:44 Last Day on Earth

 

Año: 2011.

Director: Abel Ferrara.

Reparto: Willem Dafoe, Shanyn Leigh, Natasha Lyonne, Paul Hipp.

Tráiler

 

 

           Abel Ferrara imagina la muerte, y la imagina para todos. Al fin y al cabo, ¿qué es la propia muerte de uno sino la muerte también de todo lo que le rodea?

La Parca, siempre presente de uno u otro modo en ese retrato visceral del terror y la decadencia continua de la vida en un universo hostil y autodestructivo que es el cine de Ferrara, en el que el sujeto parece ser siempre la medida y expresión personalizada de ese exterior degradado, viene ahora a por todo el planeta en forma de Apocalipsis profético y admonitorio. Un Apocalipsis de creación humana, egoísta depredador de la Naturaleza; en concreto como agujero irreversible y mortal de la capa de ozono.

Coincidiendo en cartelera y temática con Melancolía, de Lars von Trier, es un enorme estallido que tiene lugar más bien en el interior de los personajes, una pareja compuesta por un divorciado con más debe que haber en el balance de la vida y una artista conceptual, budista militante.

            No hay nada peor que conocer la fecha de la propia condena. Es este un juicio final intimista en el que los personajes afrontan como pueden la idea de la muerte, como el anuncio de una enfermedad mortal común: negación, indiferencia, rechazo, rabia, miedo, búsqueda de alivio en el amor, la religión, la familia o los amigos,…

            Traslación de ese juego trivial que toda persona se ha planteado en algún momento, “qué hacer el último día de vida”, 4:44 Last Day on Earth ofrece réplicas sin aspavientos –ni tampoco demasiada intensidad-, pero con el suficiente poder evocador para contagiar ese ambiente terminal, esa poesía melancólica y aterrada del fin de los días.

Es una última noche compuesta por contactos fríos en el mundo de las telecomunicaciones, en el que la era de información lanza mensajes bien irrelevantes y vacíos de significado, bien confusos e ignorados; por religiones huecas pero necesarias para dar sentido a un último y desesperado acto de fe, quién sabe si iluso; por el amor que si bien no ofrece respuesta, sí acierta a establecer cierto consuelo.

 

Nota IMDB: 4,8.

Nota FilmAffinity: 4,8.

Nota del blog: 6,5.

Kundun

23 Oct

“Hay obras maestras que lo son por el monumental aburrimiento que provocan.”

Luis García Berlanga

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Kundun

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Año: 1997.

Director: Martin Scorsese.

Reparto: Tenzin Yehsi Paichang, Gyurme Tethong, Tencho Gyalpo, Tenzin Thuthob Tsarong, Tulku Jamyang Kunga Tenzin.

Tráiler

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           En el ocaso de los noventa, Hollywood se entregaba al budismo como nueva moda espiritual, desbancando incluso a la cienciología. El premio Nobel de la paz recibido por el Dalai Lama en 1989, la promoción por artistas populares como Richard Gere o el éxito de películas como Pequeño Buda y Siete años en el Tibet evidenciaban una tendencia al acercamiento a una religión en el exilio que proclamaba a los cuatro vientos su sosiego espiritual y su pacifismo.

Martin Scorsese, un cineasta que, por otro lado, suele ir por libre en una carrera variada en formas y fondos, dentro de unos rasgos reconocibles, se salía por la tangente tras el éxito de Casino –con su temática más habitual de mafia, bajos fondos, ascensos, caídas y redenciones- y aportaba su granito de arena a la causa con Kundun, biopic sobre la infancia y juventud del decimocuarto Dalai Lama –aún vigente en el cargo-, desde su proclamación hasta el comienzo de su exilio.

            Kundun, presencia sagrada, es uno de los apelativos que recibe el máximo líder religioso y espiritual de la rama tibetana del budismo. Como en la entonces reciente y exitosa El último emperador, Kundun es una película río que recorre los primeros años de Tenzin Gyatso, decimocuarto Dalai Lama. Es el punto de vista de una persona, atravesando todas las fases de crecimiento y formación como individuo, sobre la propia vida –no muy diferente a la de cualquier otro, pese a la importancia de su cargo-, existencia paralela a una época convulsa para su país, la de los años de invasión y ocupación de por China comunista –hechos, por cierto, también recogidos en la anteriormente mencionada-. Primero con los ojos y las impresiones de un niño ante una solemnidad que no alcanza de comprender del todo y que aborda como un juego mientras va descubriendo los pequeños y grandes misterios de la vida; más tarde la adquisición de responsabilidades, el conocimiento de las circunstancias y consecuencias de nuestros actos, las grandes decisiones y su trascendencia, la pérdida, la muerte. Un mundo que se va haciendo cada vez más complejo, donde se descubre que el maniqueísmo que enseñaban las viejas leyendas y tradiciones no es tal, sino que todo es de un gris inclasificable y el lobo suele vestir piel de cordero, que no todo es belleza y alegría. El peso de liderar a un pueblo, de guiar una religión. La soledad del poder.

             Grandes temas que surgen en la vida, un compendio demasiado ambicioso para un filme biográfico que trata de abarcar más de lo que puede, por lo que cae en la superficialidad, los personajes resultan planos. Se suceden en pantalla imágenes bellísimas y acontecimientos íntimos e históricos que deberían resultar apasionantes, pero ya poco importan, carecen de emoción, el espectador se ha empachado de budismo y de la exhibición de poderío escénico y del excesivo formalismo que propone Scorsese.

Un aburrimiento de proporciones bíblicas.

 

Nota IMDB: 7.

Nota FilmAffinity: 6,2.

Nota del blog: 2,5.

La copa

15 Jun

“Todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol.”

Albert Camus

 

 

La copa

 

Año: 1999.

Director: Khyentse Norbu.

Reparto: Jamyang Lodro, Orgyen Tobgyal, Neten Chokling, Lama Chonjor.

Tráiler

 

 

           El cine de Bután es un fenómeno tan extraño como reciente, producto de un país sin tradición cinematográfica hasta el cambio de milenio, excepto una única película fechada en 1989, y en el que la televisión no se introdujo hasta 1999, año en que, precisamente, Khyentse Norbu, también conocido como “Su Eminencia Dzongsar Jamyang Khyentse Rinpoche”, un influyente lama encarnado de la tradición budista tibetana y parte de una de las familias más importantes del Bután, se decide a escribir y dirigir La copa, segundo film butanés, aunque con ayuda occidental en la financiación, y primero con repercusión internacional, estrenada mundialmente en el Festival de Cannes.

            De contenido en parte autobiográfico, La copa presenta un relato pequeño en todos los sentidos, la historia de un monasterio budista tibetano exiliado en la India, en el que, como en la vida de todo el planeta, se da la contradicción entre las ansias de los jóvenes de libertad, ganas de explorar lo desconocido, vitalismo, etc., representados en su pasión por la Copa Mundial de Fútbol de Francia 1998, frente a su aprendizaje vital a través de la disciplina propia e impuesta del monasterio, de su crecimiento como personas por medio de sus experiencias y por las sutiles enseñanzas de sus mayores.

            Una sencilla fábula moral con trazos de comedia amable, con acertados detalles de humor e ironía en su visión de la vida y personajes entrañables, retratados con cariño e interpretados por actores amateurs –lo que se nota en muchos de ellos, ayudados por el doblaje de actores profesionales-, de ritmo pausado que no tedioso, sin caer en el gusto meramente contemplativo y casi indolente de mucho de este tipo de cine; con búsqueda de realismo y sin estridencias argumentales o artísticas, filmada con buen gusto y corrección.

Cine pequeño pero recomendable.

 

Nota IMDB: 6,7.

Nota FilmAffinity: 6,4. 

Nota del blog: 6.

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