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Kids Return

23 Ago

“No está solo. Te acompaña lo que vas a ser en el futuro.”

Alejandro Jodorowski

 

 

Kids Return

 

Año: 1996.

Director: Takeshi Kitano.

Reparto: Masanobu Andô, Ken Kaneko, Michisuke Kashiwaya, Yûko Daike, Ryo IshibashiSusumu Terajima.

Tráiler

 

 

             A mediados de la década de los noventa, Takeshi Kitano entraba en barrena personal y creativa. El fracaso de crítica y público de Getting Any?, su primera comedia, terreno que en teoría dominaba como humorista de renombre en el país del sol naciente, lo condujo a una profunda depresión que dio rienda suelta a un temperamento autodestructivo e iconoclasta que ya se averiguaba en el trasfondo de sus filmes. Un grave accidente de tráfico, debido al abuso del alcohol, tendría en coma al cineasta durante algunas semanas, dañando irreparablemente además los nervios de su rostro.

Quizás fruto de esta experiencia traumática, el regreso de Kitano tras las cámaras introduciría varios cambios respecto a los elementos recurrentes de su obra.

             Pese a que no puede calificarse a Kids Return de una obra del todo optimista, ni mucho menos, los distintos personajes -incardinados a través de la relación de amistad y la evolución personal de los dos protagonistas, con más momentos agrios que dulces- al menos se revelan contra su futuro, negando un destino que en cambio pretenden construir a su medida en vez de acatarlo con el estoicismo de aquellos yakuzas a los que vida y muerte poco se les diferenciaba.

El éxito es lo de menos. En sus múltiples variantes, y a pesar de unos manifiestos desvalimiento y desorientación que los hace víctimas de errores propios y nocivas influencias externas, son muchachos con sueños nobles o equivocados que aspiran a realizar, conmemorando su vida en el intento.

Esto es, encontrar un sitio en una sociedad hostil que se lo niega, realizarse a través de la total entrega a una amistad devota hasta rozar lo homoerótico, conseguir a la chica de los sueños, intimidar y ser respetado como un auténtico gángster, conseguir ser de mayor lo que uno quería de pequeño.

            En consonancia con ello, el estilo del director tokiota, que renuncia a la actuación en el filme, se torna más natural –si bien repite un montaje que recuerda al de Boiling Point-, se resta en parte ese aura onírica o mágica que sobrevolaba parte de su obra, aunque permanece ese humor agridulce entre el slapstick, la ternura chaplinesca y lo pueril; y ese inimitable halo de lirismo melancólico, o el cierto simbolismo, como el del color rojo.

Kitano reencontraba el camino.

 

Nota IMDB: 7,5.

Nota FilmAffinity: 7,1.

Nota del blog: 7,5.

Fat City, ciudad dorada

4 Jul

“En el boxeo te dedicas a golpear y a que te golpeen, que es lo que haces cuando sales de casa. Es el primitivismo en un mundo supuestamente civilizado.”

Martin Scorsese

 

 

Fat City, ciudad dorada

 

Año: 1973.

Director: John Huston.

Reparto: Stacy Keach, Jeff Bridges, Susan Tyrrell, Nicholas Colasanto.

Tráiler

 

 

            El boxeo es sin duda el deporte más cinematográfico y, de hecho, el único llevado a cotas de éxito universal, probablemente por esa característica de épica individual, efectiva y asequible para todo tipo de historias de superación personal, de ascenso, caída y redención, y esa atrayente y emotiva posibilidad de alcanzar el sueño americano por la sangre, el sudor y las lágrimas. Fat city viene a representar justamente todo lo contrario.

            Pocos directores podrían ser mejores que John Huston para rodar una película de boxeo, un director apasionado e incluso practicante del deporte en su juventud, y enamorado de personajes perdedores trazados con sensible y compleja humanidad. Este es el caso de Tully (Stacy Keach), un exboxeador que trata de mantenerse a flote precariamente con cualquier trabajo de temporero mientras ahoga en alcohol sus penas y su nostalgia por el futuro que no pudo ser. Frente a él se cruza Ernie (Jeff Bridges), un joven prometedor que quizás pudiera aprovechar en el boxeo la oportunidad que él tuvo y no consiguió llevar a buen puerto.

             Por medio de estos dos personajes, que casi podrían ser en realidad uno mismo, Huston compone una película tremendamente amarga, dura, con dos hombres atrapados en una ciudad en la que no parece conceder muchas oportunidades de prosperidad más allá de las que acaban por morir sobre el ring. En su realización se aprecia ya el calado del Nuevo Hollywood en pleno desarrollo en la renovación del estilo de Huston palpable en unos personajes supervivientes a duras penas de mil batallas, en los diálogos sin concesiones que no ahorran en contundencia verbal o la prácticamente total falta de edulcoración de la tragedia y el reflejo crudo de la realidad, impregnado al mismo tiempo con ese tono de lirismo elegíaco propio de Huston.

Un por entonces semidesconocido Stacy Keach realiza un trabajo espléndido con su papel de hombre acabado, al borde de su resistencia; un actor prometedor que posteriormente retornaría a ese limbo apartado del Hollywood noble en parte por su conocida afición por las drogas y por la mala elección de papeles. El contrapunto lo pone un jovencito Jeff Bridges que ya había sido nominado el año anterior al Oscar a mejor actor de reparto por La última película y que, pese a su correcta actuación en líneas generales, no demuestra en cambio demasiada maña en las escenas pugilísticas, en las que Huston logra desenvolverse con cierta solvencia pero aún sin alcanzar la espectacularidad que sí ofrecerán futuros filmes sobre el deporte de las doce cuerdas.

Una notable obra llena de melancolía.

 

Nota IMDB: 7,3.

Nota FilmAffinity: 7,4.

Nota del blog: 8.

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