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Batman Begins

8 May

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Año: 2005.

Director: Christopher Nolan.

Reparto: Christian Bale, Liam Neeson, Katie Holmes, Michael Caine, Morgan Freeman, Gary Oldman, Tom Wilkinson, Cillian Murphy, Ken Watanabe, Rutger Hauer, Mark Boone Junior, Linus Roach, Richard Brake, Jack Gleeson.

Tráiler

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         El desembarco del británico Christopher Nolan en la refundación de Batman sería uno de los sucesos más influyentes ocurridos en el cine comercial reciente. La Trilogía del Caballero Oscuro, que inaugura con Batman Begins y alcanza su cénit con la magnífica El caballero oscuro, decantará una nueva manera de abordar el blockbuster marcada por una búsqueda de madurez, gravedad y complejidad -temática y formal- que incluso, según sus detractores, tiende a caer en la afectada pretenciosidad y la megalomanía. De hecho, contra ella se opondrá la apuesta de la casa rival de DC Comics, Marvel, por la realización de producciones taquilleras de espíritu relajado y festivo, posmodernas y autoconscientes.

         Este hombre murciélago encarna así la solemnidad y la circunspección sobre la que se asienta el espectáculo. El viaje del héroe es interior, puesto que para él la salvación de Gotham mediante un verdadero acto de Justicia significa igualmente la sanación de las supurantes cicatrices de su espíritu, torturado por un complejo de culpa que se entreteje con la descomposición moral de la sociedad.

Dentro de este discurso, el guion, compuesto por el propio Nolan junto a David S. Goyer -que se convertirá en un hombre clave en este universo cinematográfico de la DC-, toma su inspiración en los traumas colectivos de la América del comienzo del milenio -el grupúsculo de fanáticos que atenta contra la megalópoli a la que consideran el Gran Satán, el cataclismo económico que anticipa con unos pocos años de antelación-, frente a los que la redención del joven Bruce Wayne adquiere, pues, tintes mesiánicos. El campeón providencial que Gotham necesita en estos tiempos turbios.

         El curso hacia el inevitable clímax de acción, la catársis típica del subgénero superheroico, queda así aderezada con detalles psicológicos y críticos que le aportan densidad a la función. Nolan domina el pulso narrativo con solidez, aunque sus cálculos creativos, frecuente objeción en su escalada hacia la monumentalidad, se pueden apreciar de manera evidente en puntos como la forzada introducción del humor.

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Nota IMDB: 8,2.

Nota FilmAffinity: 7,4.

Nota del blog: 7,5.

Batman v. Superman: El amanecer de la Justicia

12 Oct

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Año: 2016.

Director: Zach Snyder.

Reparto: Ben Affleck, Henry Cavill, Amy Adams, Jesse Eisenberg, Gal Gadot, Diane Lane, Laurence Fishburne, Jeremy Irons, Holly Hunter, Scoot McNairy, Callan Mulvey, Harry Lennix, Tao Okamoto, Jeffrey Dean MorganKevin Costner.

Tráiler

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          Ya lo planteaba El hombre de acero, donde Superman se presentaba ante el mundo sobre una Metrópolis completamente derruida. También El caballero oscuro, con Batman proscrito de la Gotham de la que es guardián silencioso y sufriente. Batman v. Superman: El amanecer de la Justicia se abre con imágenes que reproducen el trauma del 11-S, apropiación recurrentísima del cine de catástrofes del nuevo milenio. El shock entre metal y hormigón desguazados, entre nubes blancas de asbesto, entre caos, muerte y miembros cercenados.

La realidad contemporánea, con la inocencia perdida en la concepción de una situación geopolítica fragmentaria, compleja y confusa, ya no admite héroes de una pieza, capaces de discernir el Bien del Mal y obrar en consecuencia. Una acción ejecutiva de Superman frente a la amenaza terrorista, atomizada en mil células, posee unas repercusiones que escapan al control de esta divinidad en potencia, erigida, por su poder y rectitud, en juez y verdugo. ¿Quién vigila a los vigilantes?, que se preguntaba -con bastante mayor fortuna- Watchmen.

          El material de base sobre el que se funda Batman v. Superman: El amanecer de la Justicia exhibe la enjundia a la que suele aspirar Christopher Nolan, gran refundador de los héroes de la factoría DC. Las referencias al vigilantismo a pie de calle y al totalitarismo en la alta política, vinculadas a la naturaleza de estos superhombres, son constantes en el primer tercio de la cinta. Este tramo surge envuelto en la característica oscuridad que, en este sello, se cierne sobre estos pilares de lo establecido: figuras de interior atormentado, condenados, como herencia del antihéroe del western, a luchar por el sistema desde los márgenes de una sociedad aterrorizada por su propia vulnerabilidad que, en secreto o a voces, los teme y los repudia.

La película también arroja esos fotogramas de pictoricismo sobresaturado de chroma y píxeles típicos del Zach Snyder, con los que compone barrocos cuadros extáticos sobre esta mitología pagana de dioses dubitativos, casi con raigambre de tragedia griega, a juego con la altisonante banda sonora de Hans Zimmer y Junkie XL.

          Siempre ampulosa, Batman v. Superman: El amanecer de la Justicia trata de abarcar una miríada de traumas, complejos y reflexiones, algunos expuestos de forma tan burda y desconcentrante como las escenas oníricas de un Bruce Wayne en el que Ben Affleck, actor muy limitado, no logra llenar los zapatos del carismático Christian Bale, a pesar de no ser este uno de sus peores trabajos interpretativos -lo que tampoco es mucho decir- y de que lo verdaderamente irritante es el intento de Jesse Eisenberg de crear su propio Joker a partir de un joven Lex Luthor.

La narración que plantea Snyder se dispersa y disuelve inevitablemente entre debates y dilemas de todo cuño. Y, en mitad de este irresoluble nudo gordiano de unas voluminosas dos horas y media, parece decidirse por el sobado hilo de enfrentar en el clímax tres traumas familiares, concentrando el crescendo operístico de la función en la confluencia de todos ellos, lo que resulta en una sobrecarga emocional tan artificial que cortocircuita cualquier pretensión que tuviera en este sentido.

          A ello se añade además ese molesto tufo que tiene el filme de ‘capítulo intermedio’ para el inicio de nuevas franquicias: el renovado Batman, Wonder Woman, la Liga de la Justicia, Aquaman, Flash y Cyborg.

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Nota IMDB: 6,6.

Nota FilmAffinity: 5,6.

Nota del blog: 4,5.

El caballero oscuro: La leyenda renace

5 Dic

“- Homer, aquí hay un hombre que puede ayudarte.

– ¿Batman?

– No, es un científico.

– ¿Batman es científico?

– ¡Que no es Batman!”

Marge y Homer Simpson (Marge contra el monorraíl)

 

El caballero oscuro: La leyenda renace

 

El caballero oscuro, la leyenda renace

Año: 2011.

Director: Christopher Nolan.

Reparto: Christian Bale, Tom Hardy, Anne Hathaway, Marion Cotillard, Joseph Gordon-Levitt, Gary Oldman, Michael Caine, Morgan Freeman.

Tráiler

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             Como si de un ciclo vital se tratase, tras el meritorio (re)nacimiento (Batman Begins) y la espléndida madurez (El caballero oscuro), el proyecto de renovación de la franquicia del hombre murciélago a cargo del británico Christopher Nolan entraba en su etapa crepuscular con El caballero oscuro: La leyenda renace.

             Recogiendo el testigo de la película inmediatamente interior, Batman aparece desterrado en las profundidades de su alter ego Bruce Wayne, lamiéndose aún las profundas heridas físicas y psicológicas de la guerra contra el Joker. Es el héroe cansado que ha de resurgir y enfrentarse a su desafío postrero y definitivo, al Mal más absoluto, Bane –el único personaje que conseguía vencer a Batman en el cómic, lo que contribuía a incrementar la expectación entre los fans-; un villano nacido y criado en el infierno, expulsado incluso de la temible secta la Liga de las Sombras que tantos quebraderos de cabeza había dado en Batman Begins.

             Nolan vuelve a reunir a su equipo técnico y actoral de confianza para desplegar una nueva demostración de musculatura, una vez superadas las dificultades para filmar la acción que había evidenciado en la primera entrega, donde lo más reseñable no se encontraba en las escenas espectaculares.

Sin embargo, El caballero oscuro: La leyenda renace no alcanza tampoco la compensada calidad de argumento y acción de El caballero oscuro. La glorificación del ritmo –nunca dejan de suceder cosas-, llega a atropellar en parte a una trama que sí presenta elementos sugestivos, fluida y con sentido; un hecho evidente sobre todo el ciertas elipsis que, de tan expeditivas, pueden resultar hasta ridículas, síntoma de esas megaestructuras que erige el realizador británico, en las que, en su excesiva y aparatosa elaboración, suelen dejar cierto aroma de artificiosidad.

             El asunto es que la historia que desarrolla el filme resulta bastante atractiva en muchos aspectos, con detalles que, de nuevo, aciertan en la tenebrosa y más adulta reinvención de la saga y revelan el contacto con la sensibilidad del momento que la ha caracterizado, en este caso con los oscuros tiempos de crisis económica, verdadero campo de cuestionamiento del Bien y el Mal a escala cotidiana. No estoy seguro, no obstante, de que el rechazo que cosechó en su momento en los sectores más liberales de Estados Unidos bajo la acusación de anticapitalista, tenga verdadera justificación.

Sí es cierto que deja simpáticos detalles críticos, como la falta de oportunidades laborales de Gotham, el patetismo de los corredores de bolsa y, sobre todo, por boca de Catwoman -sorprendente Anne Hathaway, a la que no tenía mucha fe ni en ella, ni en el personaje en sí, aunque también deja ciertos detalles tópicos y ñoños, afortunadamente con poco peso final, en sus ansias de dejar atrás su vida delictiva-, que no deja de ser una ladrona.

En cambio, ese malvado Bane (Tom Hardy, otro habitual de Nolan, casi recuperando su imagen hipertrofiada de Bronson y con un doblaje algo irritante), que no logra contagiar tanto carisma como el impagable Joker de Heath Ledger, parece sacado de una paranoia de tiempos del red scare y la Guerra Fría. Su jaque a Gotham/Nueva York –como siempre, traslación íntegra del mundo- se alza disfrazada de revolución de clases –evidente en su asalto a la Bolsa, por ejemplo, ejecutada por secuaces disfrazados de proletarios: limpabotas, repartidores de comida rápida y señores de la limpieza-, cimentada sobre el terrorismo nuclear y que, en definitiva, supone un nuevo estado de anarquía que ha de ser reparado por el esforzado Batman, auténtico guardián del orden establecido.

             En cualquier caso, todo ello no deja de ser la excusa –hay que agradecer que al menos esté trabajada, una rareza en el blockbuster que corre- para desarrollar un espectáculo de gran potencia visual, menos avasallador e impactante que El caballero oscuro, mejor rodado que Batman Begins pero no tan interesante en el análisis del circunspecto y atormentado superhéroe y, de nuevo, bastante entretenido.

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Nota IMDB: 8,7.

Nota FilmAffinity: 7,7.

Nota del blog: 7.

El caballero oscuro

14 Sep

“Los superhéroes forman un parte de la psicología en la cultura pop similar a al papel que poseía la mitología griega en la antigüedad. Batman es uno de los ejemplos más evidentes. No procede de otro planeta o surge de la contaminación radioactiva. Superman es un Dios en esencia, mientras que Batman sería más como Hércules: un ser humano, con sus defectos, con sus conflictos.”

Christopher Nolan

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El caballero oscuro

Año: 2008.

Director: Christopher Nolan.

Reparto: Christian Bale, Heath Ledger, Aaron Eckhart, Gary Oldman, Maggie Gyllenhaal, Michael Caine.

Tráiler

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            Echando la vista atrás, parecía toda una obra de titanes devolver a un superhéroe como Batman a una cierta decencia cinematográfica, visto cómo Joel Schumacher se había ensañado de mala manera con la saga y por más que el británico Christopher Nolan acreditase ya en su haber unas cuantas películas más que decentes (Following, Insomnio, El truco final: El prestigio) y una verdadera joya del suspense y el uso del montaje (Memento); obras que descubrían a un cineasta especial, con un gran manejo del ritmo y del entretenimiento que no renuncia a la calidad, a la originalidad, a respetar al espectador. Y Batman Begins no decepcionó en la recuperación del torturado Bruce Wayne, sus conflictos, odios y rencores, para el mundo del cine; un retrato del personaje más oscuro, más obsesivo, en lo que, no obstante, resultará una buena película, sin más.

Pero con El caballero oscuro se pulveriza el límite.

            La película mantiene ese trasfondo tenebroso del personaje, ya carente de todo el humor que otros como Tim Burton habían conservado en su primera aproximación. Bruce Wayne es un tipo traumatizado que ha de cargar en sus espaldas con el último despojo de futuro de una Gotham sucia, corrompida, inmersa en una sórdida noche perpetua casi de cine negro. Un agujero ingrato que recela del héroe vigilante, que abunda en la hipocresía autodestructiva que tan solo sirve para entregar la ciudad a las mafias y los gángsteres, quienes, a su vez, desesperados por la vehemencia del héroe solitario, la regalarán al caos más absoluto, a la anarquía que como forma de vida -como forma de entender la vida más bien-, les ofrece el que probablemente sea el villano más seductor que haya pasado tanto por esta saga como por el género de los superhéroes en general: un Joker patético y terrorífico, un malvado oculto bajo un grotesco maquillaje de payaso que precisamente juega, a través de plantear extremos dilemas morales, a desenmascarar todos los adornos y trucos de una sociedad que ha de abocarse al Mal sin tapujos, liberarse en el desenfreno de la amoralidad y la anomia.

La cara opuesta del hierático y justiciero Batman.

            Nolan realiza una exhibición de músculo en una película que bien vale todos sus 150 minutos gracias a su sentido de la tensión y del espectáculo, ágil, poderoso, bien secundado por un gran trabajo en la partitura de un Hans Zimmer que se entiende a la perfección con el londinense, como demostrarán de nuevo en la excepcional Origen, y con un elenco sobresaliente –a excepción de Eric Roberts– en el que refulge Heath Ledger comiéndose la pantalla con su Joker.

Quizás continúa un defecto que se apreciaba en la primera parte, con una acción demasiado abigarrada, menos interesante dentro de su potencia que el combate psicológico entre Batman y su Némesis por el alma de Gotham.

Espectáculo mayúsculo.

 

Nota IMDB: 8,9.

Nota FilmAffinity: 8.

Nota del blog: 9.

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