Tag Archives: Asuntos Internos

El príncipe de la ciudad

15 Abr

.

Año: 1981.

Director: Sidney Lumet.

Reparto: Treat Williams, Jerry Orbach, Richard Foronjy, Don Billett, Kenny Marino, Carmine Caridi, Tony Page, Norman Parker, Paul Roebling, Bob Balaban, James Tolkan, Steve Inwood, Lance Henriksen, Lindsay Crouse, Matthew Laurance, Tony Turco, Ronald Maccone, Tony Munafo, Ron Karabatsos, Tony DiBenedetto, Robert Christian, Lance Smith.

Tráiler

.

         “Jamás volveré a meterme con un policía”, reflexiona el ayudante del fiscal tras presenciar el grito desgarrado que constata que todo se ha ido ya al infierno. En 1973, Sidney Lumet, firme representante de la Generación del compromiso, retrataba la degradación del cuerpo de Policía de Nueva York a través de la quijotesca batalla del oficial Frank Serpico. Ocho años después, El príncipe de la ciudad abunda en la investigación judicial de la corrupción policial basándose también en hechos reales -el testimonio del detective de narcóticos Robert Leuci-, aunque la exploración tiene esta vez un evidente tono de disculpa. Narrada desde el punto de vista del agente arrepentido, su exhaustivo fresco se pinta a pie de calle, entre sudor y basura, para abundar en la comprensión del paisaje humano y urbano de una megalópolis en la que las líneas morales se encuentran por completo difuminadas, indistinguibles.

         En El príncipe de la ciudad prosigue la crudeza expositiva, el realismo áspero en la ambientación. Es una película poco acogedora que, además, se torna progresivamente tenebrosa y neurótica a medida que ‘Baby Face’ Ciello queda atrapado en el tour de force al que le han conducido sus remordimientos, que llamaban a la puerta como el corazón delator de Edgar Allan Poe. Sobrepasando el recuerdo heroico y arrogante de ese grupo salvaje que comandaba en los buenos tiempos, su drama nace en una escena nocturna y lluviosa, repleta de violencia, crueldad y desesperación donde no se detecta la presencia de ningún héroe. Tampoco de ningún villano. Solo de víctimas lamentables. Hundido en el miserable barro de los bajos fondos, Ciello descubre el deseo de regresar a los altos tejados donde empezó a patrullar con la placa todavía limpia.

En parte, Lumet aprovecha esta atmósfera seca, destemplada y hostil para ilustrar el doble juego al que se enfrenta el agente y chivato, que sirve a los intereses de una élite fría que lo desprecia y acusa a unos sufridos trabajadores que, a diferencia de los anteriores, tienden la mano a su compañero, a pesar de todo, para tratar de que salga del pozo. El poder que nos aplasta, la familia que mira por nosotros. Los lazos falaces y los verdaderos. La utilización, el amor. El relato reflexiona sobre este estado de corrupción social prácticamente desde un planteamiento de lucha de clases, siempre dominado por el dólar y legitimado desde la hipocresía. Si quieres conocer la verdad, sigue el rastro del dinero, profundizará The Wire, opus magna de la ficción contemporánea. Su inspección es tan prolija que, en ocasiones, resulta confusa de seguir en su ida y venida de nombres, tramas y gabinetes. También abrumadora en su extensión, aunque el mantenimiento de la tensión es encomiable.

         La cruzada de Serpico no escondía ciertas pulsiones destructivas. Y Ciello las comparte. El micrófono que oculta bajo su camisa lo hiere literalmente. Lumet no deja asomar atisbo alguno de romanticismo en los fotogramas, pese a las nobles intenciones del hombre, en perpetuo equilibrio entre honrar su deber y guardar lealtad a los suyos, y de la monumentalidad de la obra. Es un filme triste, no solo por su retrato social, sino por su exploración íntima del protagonista. El epílogo manifiesta a las claras los resultados de su búsqueda de redención.

.

Nota IMDB: 7,5.

Nota FilmAffinity: 7,2.

Nota del blog: 7,5.

Serpico

9 Ene

.

Año: 1973.

Director: Sidney Lumet.

Reparto: Al Pacino, Tony Roberts, John Randolph, Cornelia Sharpe, Barbara Eda-Young, Jack Kehoe, Biff McGuire, Norman Ornellas, Allan Rich, Edward Grover, M. Emmet Walsh, Charles White.

Tráiler

.

          La ‘Generación del compromiso’ nació como una corriente rebelde contra los opresivos Estados Unidos del mccarthismo operando desde esa especie de clandestinidad marginal que eran los platós de la televisión, desde donde más tarde irían saltando a la gran pantalla con un cine firmemente concienciado con las libertades y los derechos civiles, marcado por una mirada corrosiva ante las falencias del país. Es natural que, desde estas raíces, un director como Sidney Lumet -que no obstante había llegado al proyecto junto antes del comienzo del rodaje en sustitución de John G. Avildsen– comprendiese la lucha del agente Frank Serpico contra los corruptos cuerpos policiales de Nueva York.

De hecho, en una de las primeras enseñas de su filmografía, Doce hombres sin piedad, ya había incidido en el poder de la iniciativa particular del ciudadano con valores para cambiar un sistema malversado. Aunque en Serpico las conclusiones de esta batalla quijotesca no son tan meridianas, sino que poseen un pálpito pesimista: el biopic se estrenará un año después de que, a pesar de haber sido condecorado por su trabajo, el Serpico real abandonara la placa y se autoexiliara en Suiza.

          Serpico es una película rodada a pie de calle, en un sinfín de localizaciones neoyorkinas. De manera acorde a las claves del Nuevo Hollywood por entonces en auge, trata de capturar el nervio y la vibración de la ciudad que se mueve, que bulle en vidas y conflictos auténticos, pertenecientes al común de los vecinos. En esta línea, el filme muestra al protagonista como un hijo de su barrio, como un hombre de su tiempo. Como un tipo normal, no un guardián distanciado de la sociedad a la que teóricamente protege o, en el peor de los casos, un matón armado que hace y deshace a su antojo bajo una dispersa coartada de defensa del orden establecido.

          Basado en la biografía escrita por el periodista Peter Maas, Serpico es una película que, desde esta ambientación realista, casi cruda, reconstruye la degradación del sistema a través de la perversión, de muy variadas formas y a múltiples niveles, de unos de los primeros baluartes de la justicia y la seguridad de la ciudadanía. También matiza las posibilidades hagiográficas de la obra al retratar en paralelo -aunque con menos fuerza- la personalidad privada del individuo que se enfrenta al Leviatán; el sujeto cuya incorruptibilidad alcanza hasta un grado obsesivo, una cierta tentación autodestructiva. Es el precio de levantarse y plantarle cara a la infamia.

.

Nota IMDB: 7,8.

Nota FilmAffinity: 7,4.

Nota del blog: 7.

Dueños de la calle

10 Abr

“Miro a esta ciudad y no me gusta lo que veo.”

Sheriff Freddy Heflin (Copland)

.

.

Dueños de la calle

.

Año: 2008.

Director: David Ayer.

Reparto: Keanu Reeves, Forest Withaker, Hugh Laurie, Chris Evans.

Tráiler

.

           La recuperación del thriller policíaco según los códigos de la novela negra –personajes definidos en base a estereotipos, ambivalencia moral de los mismos, sucesión rápida de acontecimientos, ambiente urbano y entornos sórdidos, etc.- pasa en gran medida por la obra de autores como Dennis Lehane (Mystic River, Adiós pequeña, adiós, Shutter Island) o James Ellroy (L.A. Confidential, La dalia negra).

           Dueños de la calle se basa en una obra de James Ellroy, trasladada al guion por él mismo en colaboración con  Kurt Wimmer y Jamie Moss, en la que un policía de antivicio (Keanu Reeves) que responde a unos cuantos clichés de eficacia en el trabajo pero desastrosa vida privada y demonios internos, se encuentra envuelto en el asesinato de su antiguo y comprometido compañero y es investigado por el capitán de Asuntos Internos (Hugh Laurie) -un estereotipo en sí mismo- mientras él librará su propia investigación del asunto.

            Como se mencionaba al principio, una película cortada por muchos de los patrones del noir, como la dudosa moralidad tanto de los protagonistas –Reeves parece cruzar la línea del servidor de la ley a la del justiciero al más puro estilo Harry Callahan– como la de la propia sociedad de Los Ángeles junto con otras actualizaciones formales y de fondo en una intriga a la que, pese al notable ritmo y el eficaz rodaje de la acción, se la ve venir de lejos, con algún cabo suelto y algún personaje que queda mal perfilado como el de Chris Evans, del que no se alcanza a comprender sus motivaciones; hasta un final, eso sí, más contundente de lo que puede parecer.

Poco ayuda a elevar el nivel de la película la interpretación de un Keanu Reeves que luce su mejor cara de palo, compensado en parte por las apariciones de un actor con presencia como Forest Whitaker, un buen intérprete como Hugh Dr. House Laurie y un cumplidor Chris Evans.

            En definitiva, aunque es una película previsible y que cae demasiado en tópicos manidos tampoco provoca aburrimiento, lo que no es nada despreciable.

.

Nota IMDB: 6,9.

Nota FilmAffinity: 6.

Nota del blog: 5,5.

A %d blogueros les gusta esto: