Tag Archives: Artes marciales

Kill Bill: Volumen 2

28 May

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Año: 2004.

Director: Quentin Taratino.

Reparto: Uma Thurman, David Carradine, Michael Madsen, Daryl Hannah, Perla Haney-Jardine, Gordon Liu, Christopher Allen Nelson, Michael Parks, Bo Svenson, Samuel L. Jackson.

Tráiler

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         Silenciosa y letal como un ninja, catana de Hattori Hanzo en ristre, la Novia irrumpe en la caravana donde Budd mora en medio del desierto. Un cañonazo de cartuchos de sal la repele sin paliativos.

Con excepciones -la formación heroica de Pai Mei, el breve lance a espada de la conclusión-, Quentin Tarantino cierra el díptico de Kill Bill cambiando de espíritu tutelar. Agotada la agitación melodramática del kung fu, se pasa a invocar la melancolía del fin de los tiempos propia del western crepuscular, acorde a la ambientación californiana y mexicana del filme -de nuevo con salvedades, como la aventura en China que recupera el estilo de la acción hongkonesa mediante recursos como la fotografía o los zooms-.

         De la coctelera de Tarantino sale un néctar de sabores más maduros y calmados, de degustación más reposada pero aún potente. Con menos estridencias que te saquen del disfrute. Y más intensa. Los duelos explosivos se reducen a uno y medio -la angosta pelea contra Elle Driver- mientras el tono elegíaco va apoderándose del relato a medida que este se acerca al desenlace, al jefe definitivo, a Bill.

Dentro de esta tendencia terminal, los apartes en blanco y negro encuentran su razón de ser. También se encuadra la mayor presencia del diálogo y el monólogo, donde Tarantino concentra su habilidad de contador de historias a través de la voz profunda de David Carradine, perfecta caja de resonancia para sus líneas de guion y buen contrapunto como gurú místico, como figura de referencia al término del viaje transformación.

         Kill Bill: Volumen 2 se detiene más en mirar al héroe que en la acción heroica, a ratos enturbiada además por un mundo desesperado del que manan el cinismo, el engaño o la resignación. Tras regresar transformada de entre los muertos, la heroína halla por fin su destino, cuya consecución supone siempre, en cierta manera, su propio final. Su extinción, completa o parcial. De ahí la sensación agónica de unas conclusiones que se resuelven prácticamente sin violencia. Al menos si se compara con el paroxismo cinético de la lucha contra los 88 maníacos.

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Nota IMDB: 8.

Nota FilmAffinity: 7,7.

Nota del blog: 8.

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Kill Bill: Volumen 1

25 May

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Año: 2003.

Director: Quentin Tarantino.

Reparto: Uma Thurman, Lucy Liu, Vivica A. Fox, Chiaki Kuriyama, Julie Dreyfus, Sonny Chiba, Gordon Liu, Jun Kunimura, Michael ParksMichael Bowen, Daryl Hannah, Michael Madsen, David Carradine.

Tráiler

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         Kill Bill es, esencialmente, una película de amor. No una película de género romántico, obviamente, sino un regalo arrobado de Quentin Tarantino a su musa, Uma Thurman. Tarantino construye para ella la cinta criminal de venganza sangrienta con la que ambos habían fantaseado mientras compartían el rodaje de Pulp Fiction. Y, en ella, entre piropos explícitamente verbalizados, la cámara de Tarantino se deleita filmando los ojos de Thurman, sus pies, su trasero.

Pero Tarantino es un cineasta polígamo que compagina esta adoración personal con otros fetiches privados, los cuales gravitan en torno a los universos paralelos de la cinefilia y la melomanía, principalmente. Habían transcurrido seis años de silencio desde que entregase su obra más contenida y depurada, Jackie Brown, y ahora, desde su dominante posición de cineasta de culto, iba a dar rienda suelta a sus anhelos cinéfagos, desaconsejablemente delirantes por momentos -como que se te ponga en la entrepierna presentar el filme con un proverbio klingon-.

         En concreto, en Kill Bill: Volumen 1 estas pulsiones provendrán fundamentalmente del cine de kung fu de los setenta y ochenta, evocado desde los títulos de crédito y su recordatorio de la Shaw Brothers. Tarantino abraza con idéntica glotonería y ceremoniosidad ritual toda la artificiosidad de este mundillo, desde los rasgos de su elemental trama -influidos por mil y una películas más del rape&revenge, de La novia vestía de negro a Desenlace mortal– hasta la coreografía de las monumentales, sobreelaboradas y paroxísticas set-pieces de La casa de las hojas azules. Estas se convierten así en un horror vacui de movimientos de cámara, danzas de artes marciales, guiños estético-tematicos nostálgicos -el color, el sonido, los objetos- y arranques musicales que, en su notoriedad y su estridencia -en especial los estrambóticos efectos sonoros-, dejan sin aire la escena. Desde un punto de vista ajeno al subgénero, quizás la fase de lucha de sombras proporcione cierto alivio lírico que, paradójicamente, estimule esta tormenta antes de la calma.

En la misma línea, mejor aplicación de esta hiperactiva cinética se extrae en los duelos individuales de la novia enfurecida contra sus principales rivales. Aparte de en su tradicional buen uso del montaje para dotar de ritmo e intriga al relato, es en estos lances caballerescos donde Tarantino vuelve a hacer gala de su maña como narrador, ya que luce una gran capacidad de síntesis para dibujar historias y relaciones -elementales pero con impacto- mediante apenas un par de pinceladas, si bien en el caso de O-Ren Ishii también se vale de un pasaje de animación que condensa en sí mismo toda la esencia y la potencia de la obra.

         Gracias a ello, obtiene una protagonista icónica, a la altura de sus deseos para con su musa.

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Nota IMDB: 8,1.

Nota FilmAffinity: 7,6.

Nota del blog: 7,5.

The Assassin

23 Nov

“El auténtico creador desdeña la técnica entendida como un fin, y no como un medio.”

Charles Chaplin

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The Assassin

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The Assassin

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Año: 2015.

Director: Hou Hsiao-Hsien.

Reparto: Shu Qi, Chen Chang, Satoshi Tsumabuki, Shao-Huai Chang, Nikki Hsin-Ying Hsieh, Fang-yi Sheu, Yun Zhou.

Tráiler

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            Confluyen abruptos contrastes en The Assassin, la incursión en el wuxia del respetado autor taiwanés Hou Hsiao-Hsien, premio al mejor director en el último festival de Cannes. La recreación de las cortes chinas del siglo IX resplandece con esa magnificencia tan fantasiosa y cinematográfica que caracteriza a este género histórico de lucha y batalla. Pero, por otro lado, Hou despoja a sus fotogramas de otra de las características de este particular universo fílmico, como es su exaltado aliento épico, puro movimiento. También estética, desde su apropiación artística por cineastas como Wong Kar WaiEste contraveneno del Oeste (Ashes of Time)-, Ang LeeTigre y dragón– o Zhang YimouHero, La casa de las dagas voladoras-.

En The Assassin, Hou narra las aventuras y desventuras de Yinniang (Shu Qi), asesina entrenada para erradicar a cuchillo las insurgencias políticas dentro del convulso periodo de decadencia de la dinastía Tang, con un estilo pudoroso e íntimo. Huye de los primeros planos y del montaje febril para, en cambio, componer los lances desde cierta lejanía, reduciendo a los combatientes en medio de sobrecogedores parajes, sin apenas cortes y con escaso respaldo de la música –si acaso, más se acercaría a lo tradicional el breve duelo entre alumna y maestra-. La banda sonora, de hecho, es casi testimonial durante toda la función –luctuosos tambores de guerra, puntuales melodías de época-, reemplazada por la preeminencia del sonido ambiente, dominado por el canto de los pájaros y el arrullo de los insectos.

            Siguiendo esta línea, el ritmo al que avanza el metraje parece reproducir el de la vida; dueño de un naturalismo contemplativo que imprime a la cinta un ritmo desafiante. En exceso, si se tiene en cuenta la recompensa que, a la postre, entrega un argumento minimalista dentro de la embrollada y violenta situación política la que se mueven los diferentes caracteres. Y más aún cuando este contexto conspiratorio resulta tremendamente arduo de seguir debido a las numerosas facciones y personajes sin apenas presentación a la que atenernos como guía, aunque principalmente a causa del empleo de las elipsis y el montaje que aquí sí aplica el realizador, que en su extremada delicadeza termina por sembrar una injustificable confusión a la trama.

            En cualquier caso, de fondo prosigue el juego de atracción y separación personalizado en Yinniang y el dirigente de la poderosa provincia de Weibo, su primo Tian Ji’an (Chen Chang), a quien debe ejecutar. Este dilema entre un amor cercenado y el imperativo del magnicidio se prolonga asimismo en el combate entre la letalidad aprendida y la compasión natural que se libra en el interior de la joven, quien se acomoda al subyugante decorado, de gran talento compositivo, como una perenne sombra de muerte. Suya, en muchas ocasiones, es la mirada distante que adopta la cámara, intermediada por velos y sedas suntuosos, atenta a los personajes pero siempre a una dolorosa distancia de ellos.

Sin embargo, inundado de estilo y esteticismo, y en apariencia vacío en lo demás, el relato se ahoga sin remedio pese a la capacidad de fascinación que pueda legar algunas de las imágenes propuestas.

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Nota IMDB: 6,6.

Nota FilmAffinity: 6.

Nota del blog: 4.

Redada asesina (The Raid)

24 Oct

“Vamos a llevarnos bien, porque si no van a haber hondonadas de hostias aquí ¿eh?”

Pazos (Airbag)

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Redada asesina (The Raid)

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Redada asesina (The Raid).

Año: 2011.

Director: Gareth Evans.

Reparto: Iko Uwais, Donny Alamsyan, Pierre Gruno, Ray Sahetapy, Joe Taslim, Yayan Ruhian, Tegar Satrya, Iang Darmawan.

Tráiler

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            Cuando a al cine de acción de occidente se le suelen agotar las ideas -cosa que ocurre a menudo-, acostumbra a volver la vista al lejano oriente: el Hong Kong de los Shaw Brothers primero y de John Woo después, la furia japonesa del cine de yakuzas, la creatividad y el virtuosismo formal de la corea contemporánea,… Industrias prestigiosas y consolidadas que, al final, en un acto de simbiosis, depredación o parasitismo por parte de Hollywood, terminan por exportar a América sus técnicos y realizadores más cualificados, así como, en forma de remake, la plantilla de sus obras más conocidas.

            Una de las sensaciones en el cine de acción de las últimas temporadas provino también de las costas asiáticas del Pacífico, si bien desde la pequeña factoría indonesia, con escaso predicamento internacional en salas e incluso certámenes especializados –eso sí, el director y guionista es el galés Gareth Evans, no obstante radicado en el país y su cine desde tiempo atrás- . El asunto es que, entre las rendijas del boca a boca, los pases en festivales como Sundance y Toronto y el empuje de las plataformas piratas, Redada asesina (The Raid) se coló como uno de los productos del año en el género. Su secreto: el estilo directo, sin contemplaciones ni excusas innecesarias, amén de unas coreografías espectaculares que no dejan respiro ni a intérpretes ni a espectadores.

            La excusa argumental, que recuerda a precedentes hongkoneses como Peace Hotel y Breaking News, no puede estar más esquematizada: un grupo de policías de élite se adentra en un bloque de edificios donde reside el Mal; es decir, todos los delincuentes, narcotraficantes y asesinos de los bajos fondos, refugiados por un patrón de la mafia yakartesa. Aunque a la trama tampoco le falta la coartada melodramática tradicional en el cine oriental de artes marciales –los hermanos antitéticos, con el héroe inmaculado y la oveja descarriada- ni cierto repaso a la corrupción endémica del estamento policial nativo, el livianísimo peso del libreto, reducido a apenas microgramos, permite que Redada asesina vuele a velocidad supersónica en un torbellino de hostias de todo tipo y calibre.

Un clímax de violencia continuada y rodado en tomas donde el montaje pasa desapercibido en favor de la fluidez del movimiento de los personajes a lo largo, ancho y alto de un escenario de interminables habitaciones y pasillos; imparable aunque en absoluto caótico. No hay más. Como si el séptimo de caballería se hubiera metido, caballos incluidos, en la despedida de soltero de Toro Sentado; como si John McClaine hubiera retornado después de lustros de entrenamiento en Tailandia para reventar a base de bien el Nakatomi Plaza secuestrado por Hans Gruber; como [•Rec] convertido en un ballet brutal de zombis con machetes y ametralladoras.

            Hollywood ya prepara el remake. Indonesia ya ha estrenado su secuela.

 

Nota IMDB: 7,6.

Nota FilmAffinity: 6,7.

Nota del blog: 6.

Indomable (Haywire)

9 Oct

“No tuve problema en pegarle a Gina Carano, porque no era Michael Fassbender quien lo hacía, sino el personaje que interpretaba. Además, en la vida real Gina podría partirme la cara con los ojos cerrados. Quiero decir, ¿has visto alguna vez videos suyos en YouTube?”

Michael Fassbender

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Indomable (Haywire)

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Indomable (Haywire).

Año: 2011.

Director: Steven Soderbergh.

Reparto: Gina Carano, Antonio BanderasMichael DouglasEwan McGregorChanning TatumMichael Fassbender, Michael Angarano, Mathieu Kassovitz, Bill Paxton.

Tráiler

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            Visionar Indomable (Haywire) me produce una sensación similar a los bares de diseño. Es decir, aquellos en los que la decoración y la elaboración de las bebidas desencadena el impulso irrefrenable de fotografiar con tu mejor filtro de Instagram la copa de balón de ese gin-tonic repleto de verduras y condimentos. Todo pulcro, estilizado, armonioso, que entra bien por los ojos. Perfecto para que uno exhiba su sofisticación y su billetera. Pero se da la circunstancia de que este articulista prefiere los bares de barrio, con tapas de cocina sabrosas y sustanciosas, de las de mojar pan, y con cerveza de grifo asequible para ponerse apasionadamente chuzo en un marco estético acorde al suyo personal: recio, honrado y un poco feo. Lo que en el thriller, de nuevo en el campo cinematográfico, podría equivaler a remontarse a la fisicidad y la contundencia de los descreídos setentas.

            Indomable es un thriller de diseño a cargo de Steven Soderbergh, cineasta clave del indie de los noventa al que, como a otros de su generación –Gus van Sant, Richard Linklater, Spike Lee-, siempre le ha gustado desconcertar a la audiencia y la crítica alternando obras de autor con productos casi prefabricados o de géneros con códigos muy marcados, si bien aproximándolos en mayor o menor medida a su propio terreno de juego. A su aire, con o sin apoyos.

            En esta ocasión, el libreto del filme, bastante esquemático pese a su ágil montaje de saltos temporales, permite que la trama se desarrolle de manera fluida y, sobre todo, quede un holgado margen para el lucimiento estético de Soderbergh, que aquí despunta en la envoltura cromática de los distintos episodios o la inhabitual y atractiva planificación en ciertas escenas de acción, como el uso de planos conjunto de duración más larga de lo frecuente, la eliminación del sonido ambiente en favor de un ritmo determinado por la jazzística banda sonora o la supresión por completo de la banda sonora.

Las secuencias de pelea, como viene siendo habitual tras la irrupción de Jason Bourne –el relato también gravita aquí sobre la premisa del superagente traicionado en busca de respuestas y/o venganza-, arrojan coreografías de primer nivel, limpias y aseadas, a las que el historial como luchadora profesional de Gina Carano contribuye a dotar de veracidad e impacto.

            Como actriz, Carano demuestra por su parte una apreciable soltura y una combinación fotogénica de dulzura y brutalidad que destila un poderoso magnetismo, arropada además por un selecto elenco lleno de rostros conocidos y amigos del director estadounidense. Es decir, que la exgladiadora posee la suficiente presencia como para desear verla prodigarse en un género falto de renovación de estrellas con carisma y credibilidad.

 

Nota IMDB: 5,8.

Nota FilmAffinity: 4,8.

Nota del blog: 6.

Woochi, cazador de demonios

9 May

“El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.”

Proverbio japonés

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Woochi, cazador de demonios

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Woochi, cazador de demonios.

Año: 2009.

Director: Dong-hoon Choi.

Reparto: Dong-won Kang, Hae-yin Yoo, Yun-seok Kim, Su-jeong Lim, Jin-mo Jun, Sang-ho Kim, Young-chang Song, Yun-shik Baek.

Tráiler

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            Conocido por su particularísima y adictiva reinvención del noir y el thriller, el cine coreano también importa de manera más esporádica ciertas obras excéntricas en las que pueden apreciarse asimismo la posesión de unos cánones propios y exóticos.

            Woochi, cazador de demonios mezcla en su coctelera el relato folclórico local, el estilizado cine histórico de artes marciales, el thriller sobrenatural y el humor fundamentado en la hechicería como La bruja novata y el anacronismo como Los visitantes. Woochi, el protagonista del filme, un mago gamberro, fanfarrón y justiciero que persigue demonios en compañía de su perro con cuerpo humano, contagia su espíritu burlón e iconoclasta a una película que es todo desenfado y desprecio por limitaciones temporales, temáticas o estéticas.

            Con su argumento ambientado a caballo entre el siglo XVI -periodo de la dinastía Joseon– y la actualidad, Woochi, cazador de demonios propone una película de vocación netamente popular en la que convive la acción de ribetes mágicos con la predominancia de un humor blanco y simpaticón, basado principalmente en la confrontación entre solemnidad y absurdo, tradición y modernidad. No obstante el guion, entre el despiporre de gags y efectos especiales, deja también abierta una pequeña puerta a la aparición de puntuales destellos de crítica social.

La combinación funciona con eficacia aunque con cierta irregularidad, ya que la diversión se alterna con una ocasional sensación de cansancio. Una apreciación que transcurre paralela a unos personajes interpretados por un reparto con fuerza y que, en definitiva, consiguen resultar carismáticos y entrañables, si bien, al mismo tiempo, tienden a veces a quedarse a un solo paso de empachar con su extravagancia.

            En ambos casos, parte de la culpa cabe achacarla a un metraje excesivo para una producción de estas características. Un rasgo, no obstante, patrimonio también de un tipo de cine no facturado específicamente para consumo occidental, dueño de sus propias reglas de ritmo y duración.

 

Nota IMDB: 6,8.

Nota FilmAffinity: 5,6.

Nota del blog: 6,5.

The Grandmaster

20 Mar

La vida como crepúsculo. The Grandmaster en OcioÁvila.

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