Gattaca

11 Nov

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Año: 1997.

Director: Andrew Niccol.

Reparto: Ethan Hawke, Uma Thurman, Jude Law, Loren Dean, Alan Arkin, Xander Berkeley, Gore Vidal, Tony Shalhoub, Ernest Borgnine, Jayne Brook, Elias Koteas.

Tráiler

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           Gattaca arranca haciendo alusión a los renglones torcidos de Dios y a la capacidad del ser humano para enmendarlos. Su protagonista es un hombre perfecto, pero este es tan solo un elaborado disfraz que oculta su naturaleza imperfecta, producto de un pasado lejano que Andrew Niccol representa, en una ambientación con ecos estilísticos de los años cincuenta estadounidenses, mediante el amor -un polvo en el coche ensalzado con música romántica- y la creencia -el crucifijo de la madre-. Lo sentimental, lo instintivo, lo intangible.

Frente a ello, están los encorsetados escenarios del futuro distópico donde todo se mide en función de los genes, acentuando el determinismo social que en tiempos anteriores quedaba condicionado en buena medida por la extracción económica o, en ámbitos más semejantes a los aquí empleados, por la cuestión racial. Reforzando la sensación de irrealidad de una atmósfera que muestra un notable cuidado por la localización de exteriores y el diseño de interiores, los colores están saturados y se juega con los contrastes, desde las tonalidades azules hasta las doradas, los rojos chocando con los verdes.

           Desde el título de la película, Gattaca, compuesto a partir de una secuencia de ADN, Niccol, director y guionista, va sembrando el terreno de referencias y pistas, trabajando a veces a lo bruto. En antítesis al defectuoso Vincent, llama Eugene -“el bien nacido”- al semidiós caído en desgracia que le entrega su cuerpo y separa a ambos, en distintas alturas, por medio de una escalera helicoidal, como las cadenas de ADN.

La de Vincent, en cualquier caso, es otra historia de superación personal, otro sueño americano. Esforzarse por encima de los límites para conseguir conquistarlos, como sugiere su mismo nombre. A ello va aparejado que la crítica social no sea punzante, ya que el relato prefiere focalizar la llamada a rebelarse contra el conformismo, a luchar por los sueños individuales. A compartir el sueño de Vincent, a hacerlo propio. Al fin y al cabo, es uno de nosotros, uno de los seres imperfectos que poblamos la Tierra, aunque a veces nos sintamos de otro planeta viendo los inalcanzables -y tóxicos- modelos de éxito con los que se nos bombardea.

           Podría decirse que, en el fondo, Gattaca es más emocional que reflexiva. El drama queda montado sobre una estructura de cine negro, desencadenada por un asesinato que pone en jaque la identidad del protagonista. La intriga policíaca queda así imbricada con la íntima, a la que espolea en cierta manera hacia el melodrama -en ocasiones un tanto forzado, como la resolución de la relación con el hermano-. A pesar del cuidadoso cálculo de su dispositivo, el filme pretende acercarse más a ese pasado intuitivo que a ese futuro estrictamente medido. Para tal objetivo, le viene bien la química del reparto -es el rodaje en el que se enamoraron Ethan Hawke y Uma Thurman-, un componente precisamente imposible de manejar con exactitud y que hace viables las emociones que se exponen -el romance, la amistad, el anhelo de triunfo-. Es decir, que funcione todo el mecanismo.

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Nota IMDB: 7,8.

Nota FilmAffinity: 7,3.

Nota del blog: 7.

8 comentarios para “Gattaca”

  1. Sam Simon 11 noviembre, 2020 a 21:13 #

    Vaya peli, una maravilla! No sabía lo de Hawke y Thurman…

    • elcriticoabulico 12 noviembre, 2020 a 00:02 #

      Yo la tenía en muy alta estima de más joven… y se me ha caído un poco viéndola de nuevo, la verdad. Pero sí, de ella sacaron bien de provecho Ethan y Uma.

  2. Hildy Johnson 12 noviembre, 2020 a 18:25 #

    En su momento me gustó bastante, pero no se situó en mi ranking del momento de películas favoritas de ciencia ficción. Estaba como loca con 12 monos y Días extraños.
    Aunque que estuviesen Ethan, Uma y Jude Law era todo un aliciente.
    12 monos y Días extraños las he visto varias veces, y siempre me gustan.
    Ahora me apetece volver a ver Gattaca, y comprobar qué sensaciones me provoca. Veo que a ti te ha gustado un poco menos, creo que por lo que te leo por el análisis tan certero que realizas de la trama y de lo que se nos cuenta finalmente con esta distopía. Más una fábula de superación personal (dando validez al todo es posible, al sueño americano) que una fábula crítica y social de un sistema con muchas fallas.

    Beso
    Hildy

    • elcriticoabulico 15 noviembre, 2020 a 15:14 #

      A mí 12 monos y Días extraños me han aguantado bien en la revisión (de hecho la de Bigelow revaloriza su vigencia en la actualidad), pero Gattaca… no tanto. Vista de nuevo, al final esa búsqueda de la emoción no me dice tanto y deja todo algo más plano.
      ¡Besos, Hildy!

  3. ALTAICA 13 noviembre, 2020 a 02:38 #

    Bellísima banda sonora, estética impoluta y un correcto alegato contra los peligros de la manipulación genética. No es sobresaliente, pero comparada con Origen, Ad Astra, Interstellar, La llegada y otras pretenciosas naderias se disfruta su hermosa y sencilla propuesta.

    • elcriticoabulico 15 noviembre, 2020 a 15:17 #

      Tampoco creo que vuele mucho más alto ni que le falten pretensiones, a su manera. De hecho sus llamadas a la emoción no me parecen muy lejanas de las estrategias de La llegada, aunque aquí, dentro de su relativa previsibilidad, no resulten tan rebuscadas o forzadas.

  4. ALTAICA 15 noviembre, 2020 a 17:34 #

    Si Gattaca pretende, lo es a nivel emocional, ético, afectivo e introspectivo. Si La llegada lo hace, lo es a nivel de trascendencia cósmica e interacción. Una podrá lograr, en mayor o menor grado, emocionar, pero dista de afectaciones. La otra, plagada de afectaciones pseudo intelectuales y envuelta en pueril complejidad, encima recurre a tópicos y arquetipos absolutamente manidos, con pésima definición y dibujo de personajes y de inverosímiles líneas de guión. Pero…

    • elcriticoabulico 15 noviembre, 2020 a 20:04 #

      Afectaciones tienen ambas… pero La llegada sí se mete en más jardines, eso sí es verdad. Pero arquetipos sobados y convenciones a esta no le faltan. Creo que buena parte de su gran aceptación parte de ahí, de que es bastante cómoda de ver y, sobre esta base, hay que reconocier que también es hábil para transmitir y compartir esas aspiraciones del protagonista.

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