Recuerda

15 Jul

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Año: 1945.

Director: Alfred Hitchcock.

Reparto: Ingrid Bergman, Gregory Peck, Michael Chekhov, Leo G. Carroll, John Emery, Rhonda Fleming, Bill Goodwin.

Tráiler

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          “Querida, es solo una película”. La sentencia la empleaba Alfred Hitchcock para burlar las frecuentes intromisiones de la doctora May Romm, la que había sido la terapeuta del productor David O. Selznick, quien, complacido por la experiencia, la había contratado como consejera técnica para la realización de una de las primeras películas de Hollywood en adentrarse en el psicoanálisis: Recuerda. El director inglés, menos entusiasta, calificaría el proyecto como “otra historia de caza del hombre envuelta en pseudopsicoanálisis”.

          En efecto, toda la teoría psicológica que aparece en el libreto -firmado por una pluma de talento como la de Ben Hecht, que al parecer había hecho un profuso trabajo de documentación- puede considerarse una nota de exotismo destinada a otorgar distinción a la intriga y poco más. Primero por su tópico tratamiento, que abarca también la célebre escena del sueño concebida por Salvador Dalí, bastante postiza de por sí -habría que empezar a hablar seriamente de lo poco que se parecen las obras surrealistas a los sueños- y empleada con evidente brusquedad en lo argumental, si bien, con todo, cuenta con el beneficio de la duda porque había sido mutilada posteriormente por Selznick, con William Cameron Menzies a cargo de la realización. Y, en segundo lugar, porque, además, Recuerda maneja conceptos que, con el progresivo avance de la ciencia, han quedado ya bastante obsoletos o incluso desacreditados. Nada, en cualquier caso, que le importe demasiado al cine, que sigue perseverando en mostrar a los velociraptores como monstruos de dos metros de longitud desnudos de plumas.

          Pero Hitchcock es un autor que ha firmado un puñado de sus grandes obras, con Vértigo (De entre los muertos) y Psicosis a la cabeza, adentrándose en las distorsiones de la mente humana y extrayendo de ella un turbio sentido del deseo, de la amenaza, del peligro. En cierta manera, Recuerda es una especie de inversión de Sospecha -vaso de leche incluido, que aquí deja un curioso e intrigante fundido a blanco-, de ahí que no sea extraño que Hitchcock quisiera a Cary Grant para el papel protagonista. Si en aquella el suspense nacía de una sombra de maldad que parecía aflorar tras la mirada de un marido de ensueño, en la presente, la búsqueda de la mujer enamorada -una psicoanalista en el deshielo de sus emociones, concepto representado también con la tremenda brusquedad simbólica de unas puertas que se abren- rastrea la idea de bondad que entrevé en un personaje dudoso hasta lo siniestro -un enfermo mental que se hace pasar por un eminente terapeuta desaparecido sin dejar rastro-.

          Siguiendo esta línea, Recuerda está estructurada como una bien engrasada investigación policíaca -una muerte sin resolver con elementos tan hitchcockianos como los del aparente falso culpable y el individuo corriente que se ve arrastrado por una trama extraordinaria- en la que confluye asimismo una exploración romántica en la que se erige al sentimiento como una fuerza intuitiva todavía más poderosa que la razón. Y, más aún, a la intuición femenina, acosada por el simple despecho de sus salaces colegas de profesión o por la otra forma de machismo que esgrime su maestro -un estereotipo de viejo genio con bináculos, perilla de chivo y acento centroeuropeo interpretado por el sobrino de Anton Chejov– cuando reduce esta agudeza a las típicas fantasías femeninas.

La convicción de Ingrid Bergman, que en buena medida ayuda a sostener la tambaleante credibilidad del filme, contrasta con un Gregory Peck que fuerza la mueca y los tics de malvado. No obstante, hay notas de solapado humor que aguijonean toda pretensión de impostada solemnidad -el detective de hotel como psicólogo alternativo, el cuestionamiento del amor poético, las invectivas contra el matrimonio como fuente de neurosis-.

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Nota IMDB: 7,7.

Nota FilmAffinity: 7,6.

Nota del blog: 6,5.

2 comentarios to “Recuerda”

  1. Hildy Johnson a 21:42 #

    Te digo una cosa, querido crítico abúlico, que tengo gran cariño a las dos películas que protagonizó Gregory Peck con Hitchcock. Y curiosamente son dos de las películas que en el libro de Truffaut no salen bien paradas en su análisis. Tanto Recuerda como El caso Paradine (sobre todo esta última) me gustan mucho.
    Por ejemplo de Recuerda hay muchos aspectos que me llaman y secuencias que me envuelven. Escribí sobre ella cosas que diría ahora también:

    “Pero vayamos a varios aspectos que me parecen interesantes. ¿Se han dado cuenta de que no hay un solo personaje cuerdo en toda la película?¿Qué nos muestra como seres humanos frágiles y rotos? No están cuerdos los enfermos, no están cuerdos los doctores que los tratan…, y ese aspecto que quieren que les diga me llama la atención, me gusta, me parece que enriquece la película. Hay una frase genial que corresponde al anciano doctor, experto en psicoanálisis, maestro de la protagonista: “Espero que tengáis niños en vez de fobias”. Como siempre el maestro del suspense deja respirar con toques de humor.

    De nuevo, Hitchcock vuelve a conmover con una hermosa historia de amor. Entre una doctora (bella y genial Ingrid Bergman) que no abre las puertas al amor y un hombre con problemas de salud mental…, y nos regala un beso inolvidable… con puertas que se abren. Su primer encuentro, sus escenas de amor… la racional doctora que deja toda su brillante carrera por el ser amado, por probar su inocencia. El hombre que padece amnesia y que le parece que ella es la primera mujer que ha besado.

    Y, después, escenas o como digo yo imágenes cinematográficas que muestran a Hitchcock como un maestro en el lenguaje cinematográfico. En expresar con imágenes mil cosas. Unas escaleras (qué bien sabe emplear las escaleras) y una navaja de afeitar, un vaso de leche que oculta bromuro, una mujer al que se le van cerrando rejas en un rostro que quiere llorar (su amado se aleja), un suicidio sólo mostrando una pistola y su movimiento. Los hoteles, las habitaciones, las estaciones de tren, los vagones, las vías…

    Y como siempre un tema tratado muchas veces por Hitchcock, el falso culpable o el hombre común frente a situaciones que le sobrepasan, que nunca hubiera pensado que le ocurrieran.

    Por último, no quiero dejar sin mencionar una música hermosa y envolvente… que recuerda. Una banda sonora muy hermosa de Miklós Rózsa cargada de romanticismo.

    Recuerda siempre me ha dejado buen sabor de boca”.

    Toma rollo que me he marcado…

    Beso
    Hildy

    • Pues bastante mejor Bergman que Peck, la verdad. Me gusta mucho esa reflexión sobre una película psicológica en la que los personajes a los dos lados del diván están igual de tocados… Creo que le sienta bien ese inteligente toque de ironía distanciada de Hitchcock; dotarla de mayor ampulosidad psicologista a la película, que supongo que es lo que querría Selznick, hoy le sumaría todavía más años.
      ¡Besos, Hildy!

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