El diablo sobre ruedas

1 Abr

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Año: 1971.

Director: Steven Spielberg.

Reparto: Dennis Weaver, Jacqueline Scott, Lou Frizzell, Lucille Benson, Eddie Firestone, Carey Loftin.

Filme

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         “Veinte, veinticinco minutos, y todas las cuerdas que sostenían tu vida quedan cortadas. Y aquí estás de nuevo, de vuelta a la jungla”. David Mann conduce por las carreteras de una California desértica en pos de salvar su vida. Es una América extraña, enrarecida, alucinada, donde la mayoría silenciosa se traviste de mujer para hacer las labores domésticas, despojada de su estatus de cabeza de familia, y donde hay virtuosos que interpretan música tocando piezas de carne. Es la América que se desangra en Vietnam, que muere en magnicidios, que revienta en conflictos sociales. Pero, según cita el novicio director, también es la alegoría del niño que sufre bullying por parte de abusones que lo superan en fuerza y tamaño, así como la idealización de los duelos del cine del Oeste, ya por entonces revisados, entre un terrible villano y un héroe que ha de plantarse y hacerle frente no tanto por sentido del deber como por simple movimiento de superviviencia.

         Una de mis lecturas favoritas de Tiburón es la que hace Sergio Sánchez, que ve en ella una reapropiación de Río Bravo, con un grupo de pistoleros que esperan en tensa calma la llegada del malvado homicida para batirse con él a vida o muerte. El diablo sobre ruedas ya antecedía esta atmósfera westerniana, pues. En realidad, la formulación como thriller de ambas es muy similar. El monstruo, el mal que nos acecha, el que en solo un instante es capaz devolvernos a la verdad incontestable una ley atávica que nos despoja del orgullo y nos reduce otra vez a una simple condición de presas vulnerables, puede ser tanto un camión infernal como un escualo hambriento. Los dos poseen una personalidad propia. El camión también se constituye como un ente orgánico. Observa de hito en hito, embosca con astucia, bufa y grita como una fiera. La cámara lo dota de vida. Su primera embestida llega de improviso, rozando el lateral del coche como un enorme depredador que falla en su tentativa de cobrar un objetivo indefenso. También puede aparecer en la lejanía, amenazante y a la espera. O salir de nuevo de la nada para morder con volencia. O esperar desde una posición dominante a que prácticamente choquemos contra él.

Hay imaginación y talento en la puesta en escena -a pesar de que la celeridad del rodaje, dentro de una producción televisiva de limitado presupuesto, también deje errores de bisoñez no corregidos, como la manifestación del cuerpo técnico en sombras y reflejos-. Gracias a ello, se domina la tensión de un relato proveniente de la pluma de un maestro del fantástico, Richard Matheson. Su retrato de caracteres hace que el protagonista no solo se encuentre en inferioridad de condiciones a bordo de su Plymouth rojo, sino que también vea asediada su masculinidad: es un tipo que duda en enfrentarse al vecino que prácticamente ha violado a su esposa en la santidad del hogar, es un histérico que hace el ridículo en un bar de carretera, es un conductor del que se ríen los niños porque no es quien de empujar con fuerza el autobús escolar que no arranca. Son sensaciones reconocibles que nos recuerdan que, al igual que David Mann, nosotros mismos tampoco tenemos pasta de héroes de película. Y que de vez en cuando nos enfrentamos a problemas que, a priori, superan con creces nuestras capacidades. A objetivos frustrantes que semejan ora insuperables, ora inalcanzables.

         La sencillez se torna concepto y, con ello, el joven y atevido realizador puede otorgar una mayor trascendencia a su rotundo dominio de la narración cinematográfica, que bien podría haber plasmado en forma de cine mudo, sin necesidad de líneas de diálogo, solo con la fuerza de la imagen y del montaje. En su debut, Steven Spielberg disparaba primero. Y a la frente.

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Nota IMDB: 7,6.

Nota FilmAffinity: 7,4.

Nota del blog: 7,5.

9 comentarios to “El diablo sobre ruedas”

  1. Deckard 1 abril, 2020 a 18:20 #

    Un clásico. Una obra hecha para televisión pero que no estoy seguro de que sea apta para todos los públicos. Spielberg dijo treinta años después que todavía no se podía creer que pudiera terminar una película de este nivel en tan solo dos semanas. Como anécdota, decir que el director contaba entre risotadas que, al parecer, la historia original de Matheson, que se publicó en “Playboy Magazine”, se la recomendó vivamente una secretaria suya, y que lo primero que le vino a la mente a Spielberg, fue decirle: “Pero ¿qué haces tú leyendo “Playboy Magazine”?”

    Efectivamente es una película de clarísimas raíces hundidas en el western. De hecho el título original, “Duel”, (“Duelo”) deja poco lugar a dudas y lo reconoce abiertamente.

    Un debut deslumbrante.

    • elcriticoabulico 3 abril, 2020 a 13:29 #

      Un argumento perfecto para explicar que uno lee Playboy por los artículos.
      Un saludo, Deckard.

  2. Sam Simon 1 abril, 2020 a 19:22 #

    Vaya reseña! Y vaya peli, para mí una de las mejores de Spielberg! :–)

    • elcriticoabulico 3 abril, 2020 a 13:30 #

      ¡Gracias, Sam! El Spielberg divertido es muy grande. Sigo sintiendo especial predilección por Tiburón.

      • Sam Simon 3 abril, 2020 a 14:38 #

        Otra de sus mejores (quizá la mejor), sin duda!

        • elcriticoabulico 3 abril, 2020 a 17:13 #

          Lo que me sorprendió al ver El diablo sobre ruedas es el puñado de paralelismos que se puede trazar entre ambas.

          • Sam Simon 3 abril, 2020 a 19:03 #

            Eh sí, el tiburón y el camión sería de harían amigos istantaneamente si se encontrarán! X–D

  3. Hildy Johnson 2 abril, 2020 a 14:06 #

    Recuerdo la angustia que me produjo la primera vez que la vi en televisión.
    Creo que ese es uno de sus grandes aciertos: el lograr transmitir la impotencia, el desconcierto y el terror del protagonista. Pero no solo el miedo a ese camión, sino a una sociedad hostil o como explicas al reflejo de una América “extraña, enrarecida, alucinada”…
    Es el tipo de película que te provoca una incomodidad y desasosiego total.
    Me viene también a la cabeza una película que se estrenaría un año después: Deliverance de John Boorman.

    Beso
    Hildy

    • elcriticoabulico 3 abril, 2020 a 13:31 #

      Le hostiga mucho al protagonista, lo humilla y lo acosa. Es una película cruel de unos tiempos crueles. Deliverance me encantaba en tiempos y no he conseguido volver a verla. Otro capítulo de terror contra el urbanita de a pie, efectivamente.
      Besos.

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