El beso del asesino

11 Mar

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Año: 1955.

Director: Stanley Kubrick.

Reparto: Jamie Smith, Irene Kane, Frank Silvera.

Tráiler

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          “Mi problema es que me tomo la vida demasiado en serio”. Un púgil con la mandíbula de cristal, una bailarina de pago y el mafiosete que se enseñorea de la joven. Después de Fear and Desire (Miedo y deseo), Stanley Kubrick, que aún no llegaba a los 30 años, emprendía su estreno ‘oficial’ como director de cine con El beso del asesino, en el que se sumerge en una trama movida por los códigos esenciales del noir a los que procede a aplicar una mirada personal.

Producción mínima, todavía estaría financiada por allegados y particulares, y escrita -por última vez- a partir de un guion original, si bien su compra por parte de United Artist impondría un cambio en el desenlace -es el precio que pagaría Kubrick para obtener capital para su siguiente filme, Atraco perfecto-.

          La historia de El beso del asesino se recrea a través de un flashback que, a pesar de ello, da paso a una intrincada estructura que incluye una breve escena onírica y otras recreaciones del pasado -entre ellas, una de la chica y otras vivencias de esta, lo que rompe con la lógica del punto de vista del relato-. Pero este libreto de concepción elemental queda potenciado por el talento expresivo de Kubrick, también a cargo de una fotografía en blanco y negro de rotundas sombras.

El cineasta empareja así a los dos perdedores, cuyos caminos y cuyas vidas confluyen delicadamente en el plano y en las secuencias por medio del montaje y la puesta en escena. Las pírricas pensiones donde cada uno observa disimuladamente al otro, su salida coordinada, los preparativos antes de la batalla. La sonrisa tierna leyendo la carta familiar y la muñeca que preside la cama de ella, en contraste con la sordidez y la violencia del cuadrilátero y del club de baile. Su miseria, su soledad, su frustración, su huida desesperada. Autor que cosechará cierta fama de frío y cerebral, Kubrick invoca con fuerza ese romanticismo improbable, así como la fragilidad de dos criaturas hostigadas por el peligro de una gran ciudad sucia, sombría y deshumanizada, que retrata a pie de calle, en escenarios reales, vivos, caóticos. Reflejará esa ambigüedad y esa incertidumbre situando el amanecer del romance en la estampa de un ocaso.

          El empleo de la música despierta igualmente sensaciones raras. Aparte del contrapunto festivo que ofrece ante una intriga doliente y desesperada, uno nunca termina de saber si es diegética o extradiegética. Ese juego -o error- con los puntos de vista o la ruptura de la regla de los 180 grados acrecientan este extrañamiento. El duelo entre maniquíes, entre falaces representaciones humanas, sigue está línea con una escena barnizada de un cierto poso surrealista, con otro factor insólito como, en este caso, la ausencia de énfasis por parte de la banda sonora. Esta atmósfera es aún más pronunciada cuando Gloria Price -“el precio de la gloria”, encarnada por la escritora y periodista Irene Kane- cuenta su tragedia personal, expresada en una irreal e hipnótica escena de ballet.

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Nota IMDB: 6,7.

Nota FilmAffinity: 6,4.

Nota del blog: 7.

14 comentarios to “El beso del asesino”

  1. Deckard 11 marzo, 2020 a 19:44 #

    Un Kubrick juvenil y ya talentoso demostraba con su primera película que ya conocía a fondo las calles neoyorquina como ya había demostrado para sus llamativos trabajos fotográficos para la revista “Look”. “Esta obra primeriza entronca ya con la clásica tradición de boxeadores y perdedores que tantas luces (y bellas sombras) dio al cine norteamericano.
    Una película que con sus logradas atmósferas y su preciso trazado de personajes ya denotaba el talento de un grande. Y todo ello pese a la evidente escasez de medios (aquí Kubrick hizo de la necesidad virtud: aunque, como bien sabemos, en su caso no siempre fue forzosamente fue así. Virtud casi siempre hubo después en el, pero más procedente de la exasperacion de los demás, que de la necesidad propiamente dicha)
    No se si sabes, Victor, que hay una notable película medio indie que homenajeaba abiertamente “The killer kiss”, Y más en concreto a su rodaje, llamada “Stranger kiss” del director de fotografía de “Toro Salvaje” Michael Chapman (si no recuerdo mal también dirigió “El clan del oso cavernario” con Daryl Hannah) Es una obra de entrañable aire “retro” protagonizada por unos carismáticos Peter Coyote y por la infravalorada Victoria Tennant (que estuvo muchos años casada con Steve Martín, aunque no se si siguen) De hecho, esta curiosa recreación de la primera obra de Kubrick, la vi antes que la propia “El beso del asesino” porque hubo un tiempo en el que no era tan fácil verla, y mucho menos en televisión pese a la fama internacional del director. Afortunadamente, eso ha cambiado muy para bien y ahora tenemos fácil acceso a casi todo (aunque siempre quedan joyas por descubrir o redescubrir….)
    En cuanto a “Strangers Kiss”, te la recomiendo muy vivamente. No la he visto desde entonces pero guardo un grato recuerdo de ella. Es una de esas películas de culto sobre “el cine dentro del cine” que se dejan ver muy bien. En ese género tengo pendientes “Como plaga de la langosta” e “Insertos” (nunca la he visto entera, que recuerde) La de Byrum es fácil de localizar, pero la de Schlesinger es escurridiza como una anguila (supongo que nadie se atreve a distribuirla abiertamente porque creo que en su día fue un gran fracaso y todos le temen al mal fario….)
    Un saludo.

  2. Hildy Johnson 12 marzo, 2020 a 15:12 #

    Siempre me quedo hipnotizada ante ese momento de ensueño donde la protagonista cuenta la historia de su hermana, y se ve a la segunda pareja del realizador, Ruth Sobotka, realizando un baile de danza clásica. O cómo Kubrick creaba ya espacios inolvidables como el de los maniquíes.

    Beso
    Hildy

    • elcriticoabulico 13 marzo, 2020 a 14:44 #

      Aunque rompe con la lógica de la narración (que todo proceda de un flashback de él), el de la bailariana me parece un escenón, cómo efectivamente Kubrick te hipnotiza con él. Grandes detalles de un gran talento en ciernes.
      ¡Besos!

  3. Deckard 14 marzo, 2020 a 04:17 #

    Bueno. Este mensaje va a, ser un poco especial. Lo dirijo a quienes desde hace un tiempo vienen siendo mis blogueros cinefilos de cabecera, es decir “el critico abulico” y Hildy Johnson (estas leyendo esto también, Hildy? Espero que si….)
    Ante la crisis y el pánico sin precedentes que estamos viviendo, me imagino Víctor, que desde tu relativa juventud (creo que andas por los treinta y pico por lo que alguna vez has dejado entrever) jamás habrás vivido nada semejante. Desde luego yo, que me parece que tengo bastantes más años que tu, JAMÁS, me había topado con una situación igual. Ni siquiera lo del 11 de septiembre de 2001 es equiparable ni lejanamente. Porque aquello, efectivamente, fue una crisis puntual que afecto directamente al corazón del Imperio de Occidente(USA) , mientras que el resto del mundo lo vivió más psicológicamente. Evidentemente, con el transcurrir de los años, aquello acabó afectandonos también en el día a día a todos de una u otra manera, porque cambió radicalmente la seguridad en los aeropuertos y en los aviones, y porque la obsesión contra los yihadistas suicidas llevó a que el mundo global de Internet ya no permitiera hablar propiamente de “sagrada intimidad” y mucho antes de la llegada de las redes sociales, porque todos entendíamos que teníamos que sacrificar una importante parte alícuota de nuestra intimidad, en beneficio de la seguridad global y del interés general. Evidentemente, la geopolitica cambió y el foco de interés volvió (pese a, que nunca se había ido del todo, sobre todo por eso del petróleo) a Oriente Medio, después de una década, la de los 90, marcada por la agenda de la desmembración de las viejas repúblicas de la URSS y de sus países satélites y por el terrible conflicto bélico en la antigua Yugoslavia. Porque aquella crisis, en términos de víctimas tampoco fue muy excesiva (casi ni siquiera en la Segunda Guerra de Irak) a excepción de los terribles atentados postreros o muy postreros de Madrid, Londres, Paris-Bataclan, Niza y Barcelona, entre otros. Aquello sobre todo marcó una evolución psicosociologica de las conciencias en la gestión del miedo y en los supuestos sacrificios que había que hacer en pro de la, seguridad global. Por lo que he podido deducir a veces, creo que Hildy puede tener una edad aproximada a la mía y seguro que estará de acuerdo conmigo en que nada de lo que hemos vivido puede ser equiparable a esto de ahora. Porque esta es una crisis total a escala real socioeconomicosanitaria y psicológica sin precedentes.
    Es curioso. Parece que a cada generación le esté tocando lidiar con una delicadisima crisis a escala global. Nuestro abuelos tuvieron que hacer frente a la Guerra Civil y a la Segunda Guerra Mundial (en los 30 en España también hubo una crisis sanitaria: la del cólera) La de nuestros padres es la que más está padeciendo. Porque, en primer lugar vino la crisis de los misiles con Rusia, después el asesinato de Kennedy (algunos podrían hablar de la guerra de Vietnam, aunque eso estaba más geolocalizado), luego la crisis del petróleo, la Transición en España (problema delicadisima acentuado por el 23F del 81 y el problema de ETA que no nos sacudimos literalmente hasta anteayer), la crisis del 11-S de 2001 y la crisis económica de 2008 entre otros muchos avatares. Hay una generación nacida entre 1940 y 1945 que ha tenido que padecer y sobrevivir todo eso. Y cuando ya muchos aspiraban a disfrutar de su pensión y del calor bien ganado de los nietos tate! un nuevo redoble de tambor que va a exigir muy especialmente a esta tercera edad unos nervios de acero y una salud de hierro. Yo, sin embargo, pertenezco a esa generación de los 70 que, aunque ya lleva mucha tralla y ha visto muchas cosas (verdad, Hildy? Tu también, Victor, aunque más joven) la verdad es, que, al menos en Occidente, se podía sentir bastante privilegiada. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, tengo la sensación de que se nos está poniendo a todos una cara de “supervivientes” que no podemos con ella.
    Como en este blog se habla de recomendaciones de películas que habría que ver, se me ha ocurrido enumerar una serie de películas que NO habría que ver durante estos días. Así, no es recomendable ver “Estallido” de Wolfgang Petersen, ni “Tiburón” de Steven Spielberg (para evitar posibles analogías) entre otras. “La amenaza de Andromeda” de Robert Wise y Michael Crichton, tampoco es apta para corazones débiles durante estas fechas.
    Sin embargo, ahora que estamos todos en casa, yo sí que recomendaría una lectura imprescindible para reflexionar sobre todo lo que está pasando. Una obra de teatro imprescindible: “Un enemigo del pueblo” de Henrik Ibsen.
    No se, si recuerdas, Victor, que uno de mis primeros comentarios en tu blog fue precisamente a raíz de una entrada tuya sobre “Contagio” de Steven Soderbergh. Esa película, si salimos vivos de esta, va a tener una segunda vida muy provechosa en un futuro próximo, porque ahora se revela casi como una obra visionaria. Pues bien. Tu y yo cruzamos algunos comentarios en los que tu decias que a ti te fascinaban todas esas películas que suponían una alegoría o incluso un reflejo directo de problemas, sociales muy reales (hablábamos muy especialmente del cine catastrofista de los 70 y del Hollywood de la Caza de Brujas) Una cosa te voy a decir. En este momento tan solo tengo un único deseo. Y es que, cuando todo esto haya pasado (Dios lo quiera, y que pase rápido, Señor, suponiendo que haya alguien por ahí arriba) tanto tu, Victor, como Hildy, como Alfredo, como Altaica (digo por mencionar a algunos de los habituales a vuestros blogs), como todos los demás asiduos, en el futuro, cuando se hagan películas sobre este asunto (que se harán, vaya que sí!) todos nosotros estemos allí en carne viva para discutirlas sesudamente, e incluso hasta para llevarnos la contraria. Pero, por favor. Todos vivos O MUY vivos. Ese es mi más firme deseo ahora.
    Por favor, amigos. Extremad las precauciones y tened cuidado. Que quiero seguir discutiendo con vosotros mucho tiempo.
    Un fuerte abrazo a todos.

    • ALTAICA 15 marzo, 2020 a 05:51 #

      No te quepa duda que será así. Los que hemos estado al borde de la muerte, esta pandemia del miedo, más excesiva y retransmitida, que real a efectos letales; la vemos desde otro punto de vista. Y no es que quiera quitarle importancia, pero tenemos que aprender a vivir con una realidad biológica. En caso contrario seremos seres enfermizos mentalmente. Cuando todo esto termine, ojalá no me equivoque, tanto el número de infectados como el de decesos será menor que el de un mal año de gripe. Al año fallecen 3 millones de niños por neumonía y 50.000 adultos en EEUU por la misma razón. Entre 5.000 y 8.000 niños de hambre al día. Sí, lo sé el problema del colapso sanitario. Aún así, la hipocresía de Occidente y la “esclerosis” social son palmarias. Un abrazo y a cumplir como ciudadanos.

      • elcriticoabulico 15 marzo, 2020 a 19:21 #

        Sí, no hay duda de que, cuando en la pasada campaña de gripe murieron 6.300 personas sin ser una cepa especialmente letal, ver cómo hemos abordardo lo del Covid-19 debería llevarnos a plantearnos algunas cuestiones acerca de otras enfermedades, acerca de la solidaridad civil como primera barrera de lucha y acerca de cómo se gestiona la sanidad pública. Por ejemplo.
        Un abrazo, Altaica. Cumpliendo estamos, que para una vez que se ha pedido algo concreto a mi generación…

    • elcriticoabulico 15 marzo, 2020 a 19:18 #

      Vivos estaremos, hombre. Yo creo que esta crisis no dejará una huella tan profunda en el comportamiento colectivo como todo lo derivado del 11-S, aunque esta cuarentena quizá le sirva a alguno, no sé durante cuánto tiempo, para poner en su justa dimensión algunos problemas y algunos placeres que siempre damos por garantizados. Hay una cosa que me interesa: cómo se enfrenta ahora la gente a estar encerrado consigo mismo y cómo se afronta un aburrimiento que, en estos tiempos de hiperestimulación constante, parece que tiene la consideración de enfermedad.
      Y, por cierto, espero sinceramente que no venga una avalancha de películas de “gente encerrada en pisos por confinamiento”. Menudo peñazo.
      Un fuerte abrazo, Deckard, y que se lleve con salud y paciencia, que supongo que la situación no va a ser solo por dos semanas.

      • Deckard 18 marzo, 2020 a 21:42 #

        No, hombre, no, Victor. Supongo que esto no originará películas del tipo “gente encerrada en pisos por confinamiento”, sino más bien apasionantes thrillers científicos en la línea de “Estallido”, “Contagio” y cosas así. Ya me imagino a Stephen Gaghan y a gente así observando atentamente para tomar nota de cara al futuro.
        Y eso que dices de que esto no va a dejar una huella tan profunda como el 11-S no estoy tan seguro. Es cierto que aquí todo se está saliendo mucho de madre, pero también es verdad que yo he tenido que salir a la calle en algunas ocasiones por fuerza mayor, y he observado actitudes muy marcianas que no había visto nunca. Y no hablo solo de las mascarillas. Además, otra cosa inquietante es que todavía no sabemos en que va a acabar todo esto….

        Saludos.

        • elcriticoabulico 19 marzo, 2020 a 16:52 #

          Me hacía gracia un comentario que ya avanzaba las películas de dentro de veinte años: la heroica intervención de Estados Unidos para salvar a Europa y el mundo del desastre. No sé si vía vacuna y Plan Marshall o vía cachas de peli de acción. O los dos a la vez.
          Saludos, Deckard.

  4. ALTAICA 16 marzo, 2020 a 10:29 #

    Hay que tener en cuenta que la tasa de mortalidad será mayor por no estar vacunada la población de más riesgo y la ausencia de antivirales específicos. También es cierto que su afectación al pulmón es mayor y su capacidad expansiva también, aunque provisionalmente a expensas de estudios posteriores definitivos. En mi ciudad acaba de fallecer un contagiado con 57 años y yo cumplo 56 el 21 de mayo, teniendo serios daños mi sistema inmunológico. Encima donde trabajo ha sido considerado un servicio público esencial y tendremos contacto presencial todos estos días. Si no me veis por aquí en demasiado tiempo es que he muerto. En tal caso ha sido un placer. Portaos bien y disfrutad de la vida siempre que podais. Abrazos.

    • elcriticoabulico 16 marzo, 2020 a 13:14 #

      Caramba Altaica, me parece increíble que no te hagan excepción por motivos médicos.
      Cuídate mucho, compañero, que seguiremos cagándonos por aquí en Tarantino, no me cabe duda jeje.
      Un abrazo grande.

    • Deckard 16 marzo, 2020 a 14:38 #

      Eso, eso, amigo. Prometo unirme a la horda de linchadores de Tarantino si Altaica la lidera cuando salgamos de esta crisis….
      Porque hay que reconocer que a veces (lo del linchamiento) Tarantino se lo merece….

  5. Hildy Johnson 16 marzo, 2020 a 20:47 #

    Altaica, sé que te voy a seguir leyendo. ¡No tengo duda!
    Te envío a través del ciberespacio un saco lleno de cariño.

    Aquí estamos comentando y comentando. El tecleo de nuestras máquinas de escribir u ordenadores (según el tiempo donde vivamos) suena sin parar.

    ¡Cuidaros mucho todos!

    Beso
    Hildy

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