Vida oculta

10 Feb

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Año: 2019.

Director: Terrence Malick.

Reparto: August Diehl, Valerie Pachner, Maria Simon, Karin Neuhäuser, Johannes Krisch, Karl Markovics, Tobias Moretti, Franz Rogowski, Matthias Schoenaerts, Bruno Ganz, Ulrich Matthes, Michael Nyqvist, Martin Wuttke.

Tráiler

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         En La delgada linea roja, el soldado Witt, el desertor renacido a la humanidad que es devuelto a rastras al frente bélico, consigue ejercer una militante objeción de conciencia en medio de la barbarie, aun a coste de su vida. El conflicto que se le plantea al Franz Jägerstätter de Vida oculta, campesino austríaco que se niega a jurar fidelidad a Adolf Hitler y a asesinar al prójimo en defensa de su causa, se mueve en similares términos morales. De hecho, hay una estrecha similitud en la llegada de un destructor estadounidense a la isla melanesia donde se refugia Witt con el sonido de los motores de avión que invaden el bucólico valle alpino donde Jägerstätter trabaja la tierra y saca adelante a su familia junto a Fani, su mujer. Es, de nuevo, la civilización torcida que contamina el paraíso ancestral; la corrupción del buen salvaje, como se describía igualmente en El nuevo mundo con los indios algonquinos que afrontan la violenta llegada del colono europeo.

         El dilema de Vida oculta se plantea a la vez como un acto de resistencia de la dignidad humana y como una prueba de fe, análoga a la que se enfrentaba la familia de cuáqueros de La gran prueba, cuyas pacifistas convicciones religiosas quedaban confrontadas por el conflicto fratricida y sin cuartel de la Guerra de secesión. A través del martirio de un hombre justo, Terrence Malick traza múltiples paralelismos entre Jägerstätter y Jesús, entre otras lecturas cristianas, lo que también le sirve para interpelar directamente al espectador -ubicado en un presente crispado en el que rebrotan las ideologías del odio-, por boca de otro artista, un pintor que reflexiona acerca de su limitación para reproducir experiencias y ejemplos no vividos en carne propia y, además, del restringido poder de unas creaciones que son capaces de despertar simpatía y convocar admiradores, pero no verdaderos seguidores de las enseñanzas morales que residen en ellas.

         En este marco se desarrolla el sacrificio decidido -y un tanto reiterativo desde un libreto que empuja el metraje hacia las innecesarias tres horas- de Jägerstätter, tentado como Cristo en el desierto por las múltiples voces que polemizan con él, así como la crisis espiritual que, en cambio, sufre su esposa, atormentada por el silencio de Dios. Frente al pozo seco en el que se adentra ella, la visión del hombre parece reflejar esta presencia, el misterio, en las aguas que fluyen eternas, en la primavera que reverdece aun a pesar del horror en el que se ha enzarzado el ser humano; con la naturaleza como expresión inagotable e inabarcable del milagro de la vida como otro elemento estético y argumental recurrente en la obra del cineasta texano.

Así, Malick despliega su talento para capturar la sobrecogedora belleza del paisaje, en la que se incluye su sensibilidad para mostrar la ternura y la intimidad cotidiana de una existencia plena, con vínculos que arraigan en el otro y en la misma tierra, pues las conclusiones derivan el discurso hacia un amor absoluto, inmarcesible y vencedor. También es cierto que sus movimientos de cámara parecen mas impetuosos que en anteriores ocasiones, una relativa agresividad que a veces delata demasiado el aparato técnico, plastificando y por tanto restando emoción al relato.

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Nota IMDB: 7,6.

Nota FilmAffinity: 7,2.

Nota del blog: 7.

19 comentarios to “Vida oculta”

  1. Sam Simon 10 febrero, 2020 a 13:57 #

    No veo la hora de verlavesta peli, y me ha gustado mucho tu reseña! Gracias!

    • elcriticoabulico 10 febrero, 2020 a 14:01 #

      Pues si te gusta Malick… es muy Malick. Incluso ya un poco insistente en sus cosas.
      ¡Gracias por pasarte, Sam!

  2. Hildy Johnson 10 febrero, 2020 a 18:21 #

    Me apetece verla. Y me gusta sobre todo una referencia que has hecho en tu texto de una película y un director que me gusta mucho: La gran prueba de William Wyler.
    Confieso que desde To the wonder no he visto más Malick. Esta última película me dejó muy fría (quizá tendría que volver a verla para saber si realmente no me gustó nada). Pero ahora quizá con Vida oculta me anime de nuevo a volver a Malick (adoro Días del cielo).

    Beso
    Hildy

  3. Luis Lew Tarkovski 11 febrero, 2020 a 11:08 #

    Supongo que para disfrutar de una película influye también el momento espiritual de nuestra vida en el que nos encontramos, y en ese sentido tengo que decir que esta historia de Malick me ha tocado la fibra sensible. Me ha encantado. Es cierto que la película es larga pero contiene tanta belleza que la he disfrutado mucho.

    Un saludo.

    • elcriticoabulico 11 febrero, 2020 a 17:19 #

      Pues eso es verdad. Yo creo que esa conexión la tengo más al principio que hacia el desenlace, cuando curiosamente se cuecen las habas, por así decirlo. A mí no se me hace larga, pero creo que bien se le pueden recortar minutos. Su belleza la disfruto, me encanta su estilo, su poesía visual es de mis favoritas de siempre, pero también creo que hay muchos planos que ya he visto un par de veces.
      ¡Un saludo, Luis!

  4. Deckard 12 febrero, 2020 a 22:41 #

    Durante las dos primeras horas, la película se sostiene bastante bien, pero en la hora y pico restante, se cae por todos sitios. De todas maneras, voy a tratar de ser justo.

    A mi, personalmente, y salvo contadas excepciones en las que casi todos estaríamos de acuerdo, la concepción estética y narrativa típica de Terrence Malick no me gusta.Aunque hay que reconocerle coraje y perseverancia en defender su manera de hacer cine, por lo general sus ideas casi siempre tienden al exceso y a la autocomplacencia. En casi todas sus películas hay muchos aciertos parciales, y en algunas increíblememente sostenidos durante gran parte del metraje de las mismas. No obstante, por lo general, ese panteísmo de anuncio de colonias, esa querencia generalizada por la metafísica un tanto de baratillo, esos empalagosos subrayados continuos que no hacen más que dilatar innecesaria y artificiosamente las situaciones, a mi me resultan tremendamente irritantes.Su concepto narrativo de rehuir los planos-contraplanos típicos y los diálogos tradicionales, para sustituirlos por diálogos en off casi epistolares, y por monólogos reflexivos profundos, en ocasiones le da buenos resultados, y es respetable e incluso a veces hasta admirable. Pero cuando se recurre sistemáticamente a ello de manera machacona y no siempre justificada, ahí es donde al señor Malick se le ven las vergüenzas. Y sí, algunas de las postales que capta su cámara, habitualmente manejadas por operadores de primer nivel, sí, claro, son muy bonitas, pero se requiere mucho más que eso para hacer una película convincente. Además, algunas de sus ideas estéticas en la composición de los planos y de las escenas, utilizando grandes angulares para mostrar primeros planos de los personajes distorsionando los rostros, crean un efecto discutible que aporta poco al resultado final. Ese abigarramiento visual, esa densidad narrativa, esa poética un poco impostada, añadido todo a su tendencia al exceso, suelen lastrar fatalmente casi todas sus películas.

    En “VIda oculta” durante las dos primeras horas, quizás porque la historia es más sencilla de lo habitual y se centra más en la pareja amorosa, componiendo una obra menos coral de lo habitual en el autor, por alguna misteriosa y enigmática razón, el planteamiento-tipo estético y narrativo clásico de Malick encaja bastante bien. Casi como un guante. Pero, durante la hora final (es mi opinión) todo se vuelve innecesariamente reiterativo, todo desprende un tufillo de dejá vu. Las voces en off y los textos que leen adquieren una categoría de boba solemnidad y los oficiales y carceleros nazis caen demasiado en el tópico de teutón vociferante sin venir a cuento para casi nada, después, sobre todo, de que en la primera parte, Malick había mantenido el tipo bastante bien en este aspecto.

    Cuando Terrence Malick volvió al cine en 1998 para dirigir “La delgada línea roja”, la entusiasta crítica americana alabó al autor poniéndole cinematográficamente, a una altura creadora a la altura de lo que J.D Salinger había hecho en el ámbito de la literatura. Esa (discutible) opinión estaba basada en que la adaptación de la novela de James Jones ambientada en la 2º Guerra Mundial era una de sus mejores películas, y en que la filmografía de Malick, hasta entonces era tan exigua casi como la de Salinger. En ese momento, la comparación podía sostenerse basado en ese principio. Hoy, a 12 de febrero de 2020 , más de dos décadas después,esta comparación no se sostiene de ninguna de las maneras. porque (a excepción de “El nuevo mundo” película notable en mi opinión) ha hecho un buen puñado de películas más, y casi todas ellas muy decepcionantes.

    Dicen los expertos en su obra, que Terrence Malick vivió una larga temporada en París y que fue un asiduo espectador de la mítica Cinemateca de París. No lo dudo. Sin embargo, en aquellas incursiones cinéfilas del norteamericano, Malick debería de haber tomado mejor nota de creadores, por ejemplo, como Robert Bresson, todo un prodigio se sobriedad y lucidez narrativa de quien a mi juicio hubiera tenido mucho que aprender, puesto que el principal defecto del autor de “Malas tierras” es que, por lo general, no tiene sentido de la medida, ni sabe cortar las escenas o las situaciones cuando a la vista está que muchas de sus películas piden a gritos una tijera aunque fuera podadora, para cortar todo aquello que sobra, como si de un bónsai se tratara. Pero, por lo visto, todavía hay por ahí productores que creen que sus excesos son dignos de aplauso. Ellos sabrán, pero el público, me temo que cada vez más, le irá dando la espalda. De hecho, creo que ha habido dos o tres películas suyas que ni siquiera han tenido un estreno comercial normalizado en nuestro país. Por algo será.

    Un saludo.

    • elcriticoabulico 13 febrero, 2020 a 17:37 #

      A ver, porque también es cuestión de gustos o de tipo de sensibilidad. A mí el lirismo de Malick me encanta, tanto su expresión romántica como en su aspecto espiritual (y no siendo yo para nada una persona religiosa). Aquí, de nuevo, funciona bien en ese tramo inicial que señalas. Al tío le han dado palos por todos los lados pero se mantiene firme en su estilo, cosa que a mí, como seguidor, me parece de respetar. Aunque eso no quita que pueda ya empachar un poco. En cualquier caso, admito perfectamente que los detractores puedan llenarse de argumentos con esta o con To the Wonder. Es más, a Altaica le vendría bien verla para cargar la munición de sus invectivas contra el pobre Terry y sus “homilías”, como él dice jeje.
      Un saludo, Deckard.

      • Deckard 13 febrero, 2020 a 18:50 #

        A ver, Victor. Que yo no soy de los que ponen cruces a las personas, sino a, sus actos u obras concretas. Llevado al ámbito de la moral hay gente que sólo hace putadas, gente que sólo sabe comportarse con honestidad y luego gente que se mueve según sople el viento. Sin ir más lejos, a mi me gustan mucho “Malas tierras”, “Días de cielo”, “La delgada línea roja” y “El nuevo mundo”, pero estarás conmigo en que Malick hace muchísimo que no nos da una, alegría de verdad (o al menos a mí). Y entonces, claro, es cuando te empiezas a fijar en los defectos. Y más cuando te desmarcas con una película de tres horas que hubiera ganado muchos enteros si hubiera dado un tijeretazo de una hora, clarisimamente.
        Un abrazo.

        • elcriticoabulico 13 febrero, 2020 a 21:19 #

          A mí El árbol de la vida me parece una obra maestra de una sensibilidad y una profundidad prodigiosa. Pero en ella, al igual que en todas desde La delgada línea roja, se le pueden atribuir ya esos defectos que, para algunos como yo, todavía no son tan punibles como para otros.
          A esta desde luego yo también le hubiera dado tijera. No por capricho de espectador impaciente que añora la concisión de las películas que duraban hora y media (que me pasa mucho), sino porque también creo sinceramente que hubiera quedado mejor con un poco de poda.

  5. ALTAICA 13 febrero, 2020 a 17:58 #

    Como bien indica Abúlico, no soy entusiasta de las adolescentes y pueriles homilías, algunas cósmicas, del sacerdote Malick. Me ha encantando el extenso, radiante y perfectamente armado comentario de Deckard. Yo soy mucho más despiadado y fácil. Hemos de reconocerle belleza formal en algunas de sus obras, pero casi siempre están lastradas de una prédica estomagante. Sermón amanerado y con notable recidiva. Obviamente a los que les gusten sus peroratas y estilismo formal será un director exquisito y lírico. No lo discuto. En cualquier caso, todo queda tan cargante que atufa y muchas veces metido con calzador, como en La delgada línea roja. Pero siempre es de agradecer la personalidad y constancia en los principios. Yo y mis limitaciones.

    • elcriticoabulico 13 febrero, 2020 a 18:02 #

      Pues, como digo, esta peli bien la podrías esgrimir cuando le atizas al sacerdote. La verdad es que acumula todo lo que no te gusta en él. Y ojo, que tiene ya en postproducción una sobre Cristo.

    • Deckard 13 febrero, 2020 a 19:14 #

      Como bien dices, Altaica, ayer, cuando la vi, a partir de la segunda hora estaba yo ya con la cabeza gacha, haciendo acto de contrición por todos mis pecados (también el de antimadridismo, como bien sabes, amigo). El padre Malick, sin lugar a, dudas, nos va a hacer pagar todos nuestros pecados juntos, uno a uno. Lo de sus lacerante homilías no va a ser nada comparado con lo que nos espera con esa biografía de Jesucristo de la que nos habla Víctor. Eso va a ser un acto de expiación de nuestros pecados en toda la regla, porque padre Terry no creo que se conforme con una película de duración convencional. Prepárate, amigo, para pasar por un verdadero Purgatorio en tierra de tres horas o tres horas y media como mínimo. En el Vaticano dicen que hay crisis de vocaciones y que las iglesias están vacías. Pero, digo yo, quien necesita seminarios estando ahí el padre Malick sermoneandonos a pecho descubierto desde las abundantes multisalas de Golem, Cinesa o Yelmo Cines. No hay escapatoria posible. Las parejas de amantes creían estar seguras protegidas al abrigo de la bella oscuridad en la que nos metieron los hermanos Lumiere, pero ahí está el padre Terry, observandolas con mirada ceñuda y reprobatoria, con la campanilla (como en Cinema Paradiso) negando con la cabeza e imponiendo sus duras penitencias en forma de celuloide. Su amor por el cine nos redimira, pero a este paso muchos preferirán acabar en las calderas de Pedro Botero, o en el noveno círculo del Infierno de Dante, allí donde están sentados y aprisionados todos los condenados, contemplando en bucle, una vez detrás de otra y por toda la Eternidad la filmografiacompleta de Michael Bay.
      Por favor, Dios, Señor Nuestro, apiadate de todos nosotros, tus sumisas ovejas y libranos de tan doloroso tormento.
      Un abrazo.

      • ALTAICA 13 febrero, 2020 a 20:35 #

        Jajaja. Despiadado yo? No, hombre, no. Aquí Deckard ha sacado el puñal de la ironía más inmisericorde. Ya sabes no? Estamos camino de los infiernos. Espero que Abúlico interceda por nosotros lo naufragós de la sensibilidad malickiana.

        • ALTAICA 13 febrero, 2020 a 20:36 #

          Repare usted los errores ortográficos del puto corrector por favor

          • elcriticoabulico 13 febrero, 2020 a 21:22 #

            Daré recomendaciones al bueno de Terry, que seguro que es un hombre que sabe transigir y perdonar. Incluso las blasfemias contra el corrector.

      • elcriticoabulico 13 febrero, 2020 a 21:21 #

        Yo digo desde ya: como tenga oportunidad (es decir, que la lleguen a traer a las salas españolas) la voy a ir a ver con sincera devoción. En este blog es verdadera devoción lo que hay por Terrence Malick.

        • Deckard 13 febrero, 2020 a 22:27 #

          No. Si yo también pasaré por el cepillo, Victor, para ver ese biopic de Jesucristo Lo que pasa es que tampoco pasa nada por quitar algo de hierro y trascendencia a esto del cine de vez en cuando ¿no? Y más cuando supongo que tú estarás de acuerdo conmigo en que Terrence Malick en ocasiones se pone un poco pesadito ¿cuáles son las que más te gustan de él? ¿Ha habido alguna que te haya decepcionado especialmente?

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