Platoon

5 Feb

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Año: 1986.

Director: Oliver Stone.

Reparto: Charlie Sheen, Tom Berenger, Willem Dafoe, Keith David, Francesco Quinn, Forest Whitaker, Mark Moses, Kevin Dillon, John C. McGinley, Reggie Johnson, Tony Todd, Johnny Depp, Corey Glover, Corkey Ford, Chris Pedersen, David Neidorf, Richard Edson, Bob Orwig.

Tráiler

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          En unos tiempos en los que, al amparo del conservadurismo de Ronald Reagan, una corriente del cine estadounidense -sobre todo de corte popular- comenzaba a reivindicar la figura del veterano de la Guerra de Vietnam -e incluso a ganar simbólica y estrafalariamente el conflicto-, Oliver Stone, que había estado allí, planteaba el traumático conflicto en el sureste asiático como una lucha entre el bien y el mal. Pero ambos conceptos antagónicos no quedaban representados en el ejército propio y el enemigo, sino a través de una exposición de la dualidad del ser humano, encarnada por dos sargentos antitéticos que, en un sentido alegórico, se disputan el alma y la inocencia del soldado Chris Taylor.

          En Platoon, el vietnamita del norte es, a lo sumo, sombras que se mueven en la noche. Despojarle de rostro y personalidad no es una estrategia para deshumanizar al adversario, sino para desnudar al monstruo que acecha tras el rostro del compañero. No hay paños calientes en el recuerdo de la actuación militar norteamericana, si bien cierta compasión hacia los parias a quienes las circunstancias -otra crítica a un sistema fraudulento- empujan a la batalla, reclutamiento clasista mediante, en presunta defensa de la seguridad y de los valores nacionales. No parecen casuales las bajas por fuego amigo -esa expresión tan paradójica como clarificadora-.

          En este contexto, Taylor, voluntario idealista, aprende la verdad que entraña toda guerra a través de las enseñanzas -compasivas o destructivas- del sargento Elias y del sargento Barnes. Charlie Sheen -cabeza de un reparto bastante irregular en sus prestaciones- emula en parte el recorrido que había trazado su padre, Martin, que remontaba el Mekong para encontrarse cara a cara con el horror.

Dentro de este planteamiento maniqueo, Stone sitúa a Elías como bastión de la humanidad a pesar de las circunstancias extremas, mientras que su opuesto se erige en el producto pluscuamperfecto de esta crueldad absoluta. El resto de personajes, así como los ambientes en los que conviven, orbitan en torno a estos dos focos. Es tal vez una visión tosca, pero el cineasta la desarrolla con honestidad, determinación y eficacia para dar cuerpo a ambos personajes y transmitir el poder que ejerce cada uno, a su manera, y lo que la guerra puede hacerle al ser humano. Alrededor, la selva aparece como un elemento sobrehumano en el que los movimientos del pelotón son torpes, violentos y absurdos, atrapados sin remedio en una masacre en la que son víctimas y victimarios, y que se manifiesta en batallas caóticas y desesperadas. Su expresión más dramática, envuelta en ropajes líricos por el emotivo Adagio para cuerdas de Samuel Barber, es posible que sea excesivamente recargada y haya quedado afectada por el paso del tiempo y de las parodias.

          La visión convencería a público, crítica y académicos, que le concederían cuatro premios Óscar -entre ellos los de mejor película y mejor dirección- y otras tantas nominaciones.

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Nota IMDB: 8,1.

Nota FilmAffinity: 7,7.

Nota del blog: 7,5.

19 comentarios to “Platoon”

  1. Deckard 5 febrero, 2020 a 14:46 #

    Efectivamente, hay cierto enfoque maniqueo en la visión de Stone en esta película. Parece ser, por lo que también vimos en “Wall Street”, que, para él, en la vida, hay pocos matices en este aspecto. A lo mejor tiene razón. Porque da la sensación de que él piensa que la mayoría se acaba decantando para uno u otro lado entre el bien y el mal según las circunstancias personales de cada cuál. No deberíamos desdeñar esa aparente convicción suya, puesto que él estuvo en la guerra más problemática e incomprendida del siglo XX. En la Segunda Guerra Mundial, había un cierto consenso sobreentendido de derrotar al fascismo, pero en Vietnam nadie sabía muy bien por qué se luchaba. Y eso, para los soldados, esa incomprensión, era muy dura y se añadía a las cargas propias de pelear en el campo de batalla, contra el Vietcong, contra superiores que no conocían el terreno, y contra los propios elementos de la vida en la selva. No sé si sabes que la decisión de Oliver Stone de ir a Vietnam fue muy irracional por su parte.. Porque su postura de luchar estaba basada en ese idealismo absurdo de cierta juventud que piensa que hay que luchar “por la patria y por los ideales”, cuando no sé si recuerdas que el lema con el que se lanzó esta película es precisamente ese: “La primera víctima de la guerra es la inocencia.” Y en muchas escenas se ve a Charlie Sheen como sus compañeros negros no entienden como, procediendo de buena familia, y siendo un hombre cultivado, no esquivó el reclutamiento, porque ellos en su lugar lo hubieran hecho. Pero este aspecto es uno de los más interesantes de la película, porque se ve que a la guerra van o los “mal informados” o los pobres.

    Y a mi esta película me gusta mucho. Creo que, básicamente, da una idea bastante aproximada de lo que es luchar en una guerra absurda. Y, además, me gusta mucho la concepción estructural circular que le da Stone al guión. Me parece muy reveladora e intuitiva. Me refiero a cuando, al principio de la película, se le ve a Charlie Sheen llegar todo fresco e inocente a Vietnam, con todos los pardillos en fila, y se cruzan las miradas de los novatos con la cansada mirada de los veteranos, completamente maliciada, dañada y terriblemente escéptica. Y, después, cuando el protagonista ha vivido todas esas terribles vivencias que vemos durante el metraje, ya completamente curtido y curado de espantos, se vuelve a cruzar con otros novatos y Stone hace el mismo juego de miradas que al principio. Es mi momento preferido de “Platoon”

    Y bueno, Víctor, si tienes especial interés en lo de la Guerra de Vietnam, te informo de que ha salido traducido el libro “La guerra de Vietnam” de Max Hastings, que dicen que es la obra definitiva sobre este conflicto.

    Un saludo.

    • elcriticoabulico 8 febrero, 2020 a 19:03 #

      No he leído a Hastings, pero me acabo de papar la serie documental La guerra de Vietnam de Ken Burns y ojo. Exhaustiva y muy interesante. Por si quieres probar.

      • Deckard 9 febrero, 2020 a 00:22 #

        Bueno. El tema de Vietnam me interesa sobre todo en el cine. Ese libro en concreto que te digo me interesaría leerlo, pero el problema es que sobre Vietnam se han vertido ríos de tinta y no acabaríamos nunca. Esta claro que ahí se cometieron abundantisimas chapuzas, empezando por el hecho de que la presencia de Estados Unidos en ese conflicto no tenía mucho sentido. Si no estoy mal informado, el término “escalada bélica” se aplico por primera vez en este conflicto que iba, cada vez a más y que se veía claro que en el mejor de los casos podía haber acabado en victoria pirrica pero que acabó en derrota. Siempre se habla del orgullo herido de Estados Unidos por esta guerra pero los verdaderos perdedores fueron los vietnamitas que tuvieron centenares de miles de víctimas.

        • elcriticoabulico 10 febrero, 2020 a 13:51 #

          Es que Estados Unidos se dejó un par de cosas de calado en la jungla vietnamita: su pretendida excepcionalidad (somos los buenos y los que nunca perdemos) y su inocencia, como quedó comprobado en este periodo donde la conflictividad social dentro del país tuvo también su propia escalada, y muy violenta. Pero sí, al final el mayor número de víctimas es siempre del que pone la casa. Y quien tiene un armamento menor, por mucho que domine el terreno y su voluntad combativa sea más fuerte.

  2. Hildy Johnson 7 febrero, 2020 a 13:26 #

    Hace poco volví a verla. Yo, sin embargo, sigo emocionándome con el Adagio de Barber. Y es que me gusta muchísimo toda la secuencia donde se utiliza y el personaje de Elias. Habéis señalado un montón de puntos claves y matices para ver esta película.
    La cinematografía americana alrededor de Vietnam es interesantísima. Hay todo un buen ciclo con películas como Platoon, La chaqueta metálica, El regreso, El cazador o Los visitantes (Elia Kazan), entre otras.

    Beso
    Hildy

  3. ALTAICA 9 febrero, 2020 a 01:19 #

    Cuál os gustó más Platoon ó Nacido el 4 de julio?

    • Deckard 9 febrero, 2020 a 04:10 #

      Platoon me gustó bastante más. Aunque a mi me gustaría volver a revisar “Nacido el 4 de julio” que, por cierto, no reponen mucho en televisión, pese a que a Stone también le dieron por ella el Oscar a la mejor dirección. Aunque esta pertenece más bien a otro subgenero: el de los veteranos regresando a casa (como “El Regreso”, “El Cazador” o”Jacknife” De “Acorralado” mejor no hablamos. Digo “subgénero” como quien habla de subconjuntos, pero no porque la calidad sea peor siempre)
      “Nacido el 4 de julio” pese a estar basada en la vida del impedido por heridas de guerra Ron Kovic, también es una película eminentemente personal. Sin embargo, me gustaría hacer una reflexión. Y es que hay una diferencia esencial en los casos de Kovic y Stone. Y es que, para mí, aunque ambos fueron a la guerra engañados por un idealismo equivoco, las consecuencias que ambos sacaron de la guerra fueron muy opuestas. Así que, mientras Ron Kovic se vio desengañado del “Sueño Americano” experimentando la guerra como un fenomeno castrante (en su caso, literalmente, puesto que quedó postrado en una, silla de ruedas), para Stone la guerra de Vietnam pareció ser algo parecido a una “revelación”, ya, que parece que llegó a la conclusión de que la vida y la guerra son lo mismo, y guerreando también en casa consiguió varios Oscars, haciéndonos ver que lo del Sueño Americano es una, quimera bastante engañosa por la que, para que alguien gane, algún otro tiene que perder, como en la jungla en armas.
      Es decir, que mientras Kovic pareció volver de la guerra renegando de ella, se diría que Stone casi se reafirmo en el hecho de que había que ampliarla y llevarla a todos los demás ámbitos de la vida. Y se diría que Stone todavía sigue en guerra contra el mundo, armado hasta los dientes, como si todavía estuviera en la selva. O sea, que mientras Ron Kovic se convirtió en un activista antibelicista, Oliver Stone sigue haciendo la guerra, sólo que por otros medios.

      Bueno. A lo mejor me he perdido un poco en disquisiciones, pero no se si me entendéis (y si no, será porque no me explico)
      Saludos a todos/as.

      • elcriticoabulico 10 febrero, 2020 a 13:59 #

        Gordon Gekko bien pasaría por un general despiadado.

        • Deckard 10 febrero, 2020 a 16:33 #

          Siempre he considerado que Wall Street es una película injustamente infravalorada. El personaje de Gordon Gekko es memorable. Es una obra que más de tres décadas después ni ha perdido ni un ápice de vigencia. Stone ya nos aviso entonces sobre el peligro para el Sistema que suponen los plutocratas y los tiburones financieros. Sigo pensando que la gran batalla del siglo XXI va, a ser la de proteger a los Estados nacionales de la voracidad de estos monstruos. De momento, los ciudadanos ya hemos tenido que pagar y sufragar los festínes y borracheras de estos impresentables que desembocaron en la crisis de 2008. Como esta gente no tiene sentido de la medida no creo que tardemos demasiado en ver algo parecido. La pelea va a estar en hacer que su despilfarro y sus excesos se lo coman ellos sólitos. Ya está bien de que siempre acabemos pagando justos por pecadores. “Wall Street” era una película muy atípica que trataba dos temas esenciales pero poco frecuentados en Hollywood:la avaricia y la codicia. Y no son temas frecuentes allí porque las majors hollwoodienses están a la cabeza de esa cultura corporativa tan cicatera. Tengo pendiente desde hace tiempo escribirte un comentario sobre esa película en tu entrada sobre ella en tu blog. A ver si un día de estos me animo.
          Un abrazo.

          • elcriticoabulico 10 febrero, 2020 a 18:47 #

            La verdad es que durante los ochenta hay un buen puñado de películas que retratan de forma crítica el neoliberalismo rampante de aquel entonces. Wall Street es la más directa, quizás, pero hay una cosa que no me gusta nada en ella y que ocurre con frecuencia en el cine: has hecho molar tanto al personaje, y le has enseñado meando tan lejos, que cuando quieres tirarlo abajo no cae verdaderamente. Recorre por ahí perfiles de redes sociales, a ver cuántos tipejos tienen a su Gordon Gekko de foto de perfil, como si fuera su espíritu tutelar. Stone, al final, crea un icono, un ídolo.

            • Deckard 10 febrero, 2020 a 20:01 #

              Hombre. No se. A Oliver Stone le salió un personaje carismático con Gekko. Pero creo que deja bastante claro que es un canalla. Como por ejemplo cuando dice: “Yo no genero riqueza. Yo solo poseo” Es un monstruo avaricioso. Que algún hatajo de estúpidos de la época y de años posteriores le convirtieran en un ídolo no me parece culpa de Stone, sino de quienes le dan consideracion de tal…..

              • elcriticoabulico 11 febrero, 2020 a 00:14 #

                Lo deja claro de palabra y luego de acción, pero lo que pasa es que las imágenes le dan muchísimo poder. Y eso también cuenta. Y mucho.

    • elcriticoabulico 10 febrero, 2020 a 13:56 #

      Platoon. Aunque, dentro de la trilogía, Nacido el cuatro de julio supera con mucho a El cielo y la tierra, que es terrible.

      • Deckard 10 febrero, 2020 a 16:18 #

        En “El cielo y la tierra” Stone quiso adoptar el prisma no sólo femenino sino rizar el rizo queriendo meterse en el pellejo de una mujer vietnamita, que para más inri acaba en Estados Unidos. Una pirueta demasiado complicada. La olvide al instante. Lo único que recuerdo es que Tommy Lee Jones pasaba por ahí. Los personajes femeninos no son el fuerte de este realizador.

        • elcriticoabulico 10 febrero, 2020 a 18:42 #

          Pues créeme que yo bien me acuerdo de ella.

          • Deckard 10 febrero, 2020 a 19:55 #

            Hombre. Yo lo pasé mal, pero tampoco fua como lo de la bañera en Intxaurrondo….

            • elcriticoabulico 11 febrero, 2020 a 00:13 #

              Jaja Hasta ese punto no, pero demonios, qué aburrida y qué empachosa me pareció.

  4. ALTAICA 10 febrero, 2020 a 10:32 #

    Te explicas perfectamente. En general la política internacional norteamericana ha sido el paradigma de la hipocresía y la desvergüenza. Si hablamos de la económica pues tres cuartos de lo mismo. Y lo más nauseabundo de todo es el beneplácito de mundo occidental para con sus desmanes. Que esto es aplicable a otros muchos grandes países es una verdad indiscutible, pero aquí se acentúa más por considerarse ellos mismos como el adalid de la libertad y la democracia. Un chiste de difícil digestión. Tal vez su apoyo imprescindible en la Segunda Guerra Mundial a los aliados haya tenido demasiadas servidumbres en forma de “libertad interventora” y autopercepción de dueño de la moral global.

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