Jojo Rabbit

27 Ene

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Año: 2019.

Director: Taika Waititi.

Reparto: Roman Griffin Davis, Thomasin McKenzie, Scarlett Johansson, Taika Waititi, Sam Rockwell, Rebel Wilson, Alfie Allen, Stephen Merchant, Archie Yates.

Tráiler

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         Taika Waititi ya había parodiado monstruos en Lo que hacemos en las sombras, mientras que sus principales largometrajes, Boy y Hunt of the Wilderpeople, a la caza de los ñumanos combinaban asimismo, en mayor o menor proporción, asuntos turbios con un tenaz sentido del humor. En consecuencia, Jojo Rabbit, una sátira tan tierna como negra sobre una infancia en la Alemania nazi, es coherente con el corpus que va construyendo el cineasta neozelandés.

         La película nace de una idea y una estructura sencillas -más cercanas al cuento surrealista que a obras con sentido de la trascendencia como pudieran ser terribles comedias en ‘en tiempo real’ como El gran dictador o Ser o no ser-, mediante las cuales se intenta ridiculizar al ogro bien reduciéndolo a un nivel cotidiano -es decir, como ocurría con los vampiros de Lo que hacemos en las sombras-, bien dando la vuelta a su mitología, que en buena medida también procede del cine.

Así, de primeras, se da la vuelta a las filmaciones de la propaganda nazi empleando el contraste de la versión germana del I Want to Hold Your Hand de The Beatles -avance de la manida utilización de una banda sonora pop-. Este gag ya plantea una cuestión peliaguda en tiempos de revitalización de la extrema derecha: presentar a Adolf Hitler como ídolo, aclamado por sus fans, a la par que ejerce de recurso cómico central como delirante amigo imaginario del protagonista. Al igual que lo encumbró en su momento, el cine ha contribuido a transformarlo posteriormente en un archivillano de folletín o en una caricatura recurrente, con la banalización, la glamourización y la despenalización que ello conlleva. A modo de paréntesis relacionado, no está de más recordar la responsabilización y hasta el arrepentimiento de distintos cómicos que consideran que su trabajo contribuyó primero a normalizar y a hacer aceptable, y luego a favorecer su imagen pública y su escalada al poder, de políticos como Jacques Chirac en su día o, en esta actualidad de reconcentración heterófoba y crispación, de Donald Trump o Jair Bolsonaro.

         Volviendo a Jojo Rabbit, el cuidado diseño de producción es, en la misma línea, cálido y agradable a la vista, por momentos emparentable, por así decirlo, con un cruce entre el cromatismo de Jean-Pierre Jeunet -menos cruel e intenso- con el puntillismo decorativo de Wes Anderson -menos naif y milimetrado-. En consonancia, los inadaptados moradores de este escenario -de nuevo, personajes acordes a la sensibilidad del neozelandés- logran tener carisma, como ejemplifica ese capitán Klenzendorf de Sam Rockwell que no por relativamente desdibujado deja de ser condenadamente efectivo e inspirador.

Lo cierto es que Waititi se muestra hábil desde la dirección y el guion -tomado de la novela El cielo enjaulado, de Christine Leunens– para sortear el arriesgado inconveniente antes enunciado -aunque no tanto en la interpretación, de tono casi invariablemente humorístico y a la que quizás le hubiera sentado mejor un progresivo cambio de registro-. A partir de ese desarrollo un tanto tópico -aunque simpático- de la historia de amistad entre diferentes, los golpes emocionales se esparcen bien calculados y se asestan con potencia, con lo que el paisaje se va tornando ceniciento y trágico -los cuervos de mal agüero de la Gestapo, la ciudad de colores ahora apagados, las ruinas y la miseria…- al mismo tiempo que la criatura aterradora deja de aparecerse como un monstruo -la salida de la cueva, la bajada por las escaleras- y va dulcificando su presencia en el plano -el vestuario, la expresión corporal-.

         Jojo Rabbit no exhibe una mordiente crítica que sea particularmente rabiosa -su visionado es más bien amable en este sentido-, pero al menos Waititi es agudo al observar que, en la fascinación por el hombre fuerte que viene a defendernos de los otros, muchos no dejan de ser desorientados y frustrados niños de 10 años con necesidad de formar parte de un grupo. Aunque, para otros tantos, tal vez sea tratarlos con indebida indulgencia.

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Nota IMDB: 8.

Nota FilmAffinity: 7,3.

Nota del blog: 7.

18 comentarios to “Jojo Rabbit”

  1. ALTAICA 9 mayo, 2020 a 19:12 #

    Mezcla inteligentemente y en adecuada proporción elementos como la parodia y el drama, la ternura y el horror, la inocencia y la mezquindad, lo mágico y el hiperrealismo, el surrealismo y la cruda realidad. Un hermoso cuento moral muy bien compensado y de notable ejecución. Cine en estado puro cuyas posibles fragilidades no deben de ocultar muchas más virtudes. Hermosa película para todos. Muy superior a La vida es bella..

    • Deckard 11 mayo, 2020 a 01:51 #

      Hace unos meses, cuando se estrenó, crucé unas opiniones al respecto con Hildy, y le dije que no me convencía. Tiene ramalazos mordaces muy buenos, pero creo que cuando el tono es de ironía socarrona o mordaz no es bueno mezclar elementos trágicos porque conduce a equívoco o al menos a desconcierto (a mi me pasó, y quizás no soy el único). No sé. Lo del nazismo está ya muy trillado. Ahora son otros problemas los que nos acucian más. Quizás hay que denunciar otras formas de neofascismo o de opresión más sutiles, y tratar de hacer bromas sardónicas sobre ellas. Porque el nazismo se presta demasiado al maniqueismo y la simplificación y es algo mucho más complejo que los gritos estridentes. las esvásticas, los brazaletes, los uniformes militares y el genocidio o la eugenesia, El cine ha analizado mucho sus efectos en la guerra y los campos de concentración, pero más bien poco las causas que llevaron a los alemanes a esa locura colectiva. La única excepción fue Ingmar Bergman con “El huevo de la serpiente.” Creo que hacer parodia está bien, pero eso tenía mucho mérito al principio, cuando el drama de la realidad no permitía demasiadas bromas y era una opción audaz. Ahí estuvieron hábiles Chaplin con “El gran dictador” y “Lubistch con “Ser o no ser”, pero a estas alturas hacer caricatura del nazismo me parece lo fácil. Porque caricaturizar es también esquematizar y hacer un poco de reduccionismo con la realidad acentuando sus aspectos grotescos. Ya han pasado casi ochenta años desde el final de la guerra mundial y creo que ya estamos todos maduros para entender las raíces de las que surgió aquella hidra tan nefasta que se extendió como la peste por toda Europa. Hay que dejar atrás el recurso fácil de hacer una película sobre los nazis como opción facilona para optar a los Oscars, que me parece que es lo único que ahora les mueve a algunos a reincidir en el tema. Y esto, que parece una broma, no lo es tanto. Pensad todos un poco en los premiados y nominados de los úlitmos cuarenta años y os dareis cuenta de lo que digo.

      Saludos.

      • elcriticoabulico 11 mayo, 2020 a 13:48 #

        Haneke también apuntó por ahí con La cinta blanca.

        • Deckard 11 mayo, 2020 a 18:57 #

          Hombre. Pero Haneke ahí fue mucho más sutil. Lo del nazismo en “La cinta blanca” era muy, muy subterráneo, y no resultaba tan evidente. Yo no iba por ahí en cuanto a lo del análisis de sus raíces Estaría bien una película que analizará el efecto conjunto del abuso de la Paz de Versalles y la depresión del crack del 29 y sus consecuencias en Alemania. Eso explicaría muchas cosas. Pero esta claro que si los, alemanes no la hacen no la va, a hacer nadie. Porque los americanos, desde luego no la van a hacer. Porque a ellos les resulta más fácil reducirlo todo a un cliché. Y lo curioso es que el resto de países occidentales se lo compramos. Ya se sabe que la Historia la escriben siempre los vencedores, pero después de casi 80 años, a lo mejor nos vendría bien analizarlo todo con un poco más de perspectiva y profundidad. Más que nada para no recaer y verlo venir si vuelve a pasarnos algo parecido.
          Saludos.

          • elcriticoabulico 13 mayo, 2020 a 13:27 #

            Ahora, la historia la filman los vencendores y se transmite en fotogramas. Hay suficientes fuentes a las que acudir para no anclarse en el cliché; el asunto, como siempre, es hacer el esfuerzo crítico. Que vale tanto para la historia como para interpretar las corrientes en las que se mueve la sociedad actual.
            Saludos, Deckard.

    • elcriticoabulico 11 mayo, 2020 a 13:48 #

      Es ingeniosa y creo que sí, que equilibra bien lo satítico con lo emotivo, pero también me deja sensaciones un poco contrariadas. En parte por lo que dice Deckard. Hay veces que, de tan amable con algunas cosas, parece que le queda hasta disculpatoria.

  2. ALTAICA 12 mayo, 2020 a 02:14 #

    Hablamos de una película y no de un todo. De una propuesta sin más que pretende una visión sarcástica y esperpéntica. Y también de la transformación en los ojos de un niño a modo de sencillo cuento. Ni pretende ser erudita, ni pretende ser solemne, ni pretende pretender. Buscarle a esta obra las costuras desde la exigencia es, cuando menos, injusto. Y yo sí creo que desde el esperpento de su franca propuesta, apertura nuevamente horrores que la fragilidad memorística del ser humano suele olvidar con mezquina fragilidad. Esta obra parte desde la humilde comedia negra y deambula en el sencillo cuento moral, para pintar, siempre y sin ambages en un tono colorido y optimista, un infierno que también es descrito de forma terrible pero artificios. A veces se daña más al horror desde la parodia para todos que desde sesudas introspecciones subterráneas. Y la película tiene momentos muy brillantes a destacar. En cualquier caso, es una película diáfana y clara en su propuesta. Ni engaña ni esconde nada. Y menos aún se toma a broma acontecimientos tan dantescos. A fin de cuentas el ser humano y sus actos no merecen más que la mofa y el desprecio desde la demencial ironía. Las atrocidades están ahí y todos las conocemos, pero los ridiculos y pueriles fundamentos que llevaron a cometerlas son sencillamente dignos de risa. Un saludo

    • elcriticoabulico 13 mayo, 2020 a 13:29 #

      No es que, en sí misma, la doctrina nazi se andara tampoco con grandes sutilezas, no.

  3. ALTAICA 12 mayo, 2020 a 02:30 #

    Y voy a poner un ejemplo de película que sí encajaría perfectamente en tu argumentario y no la que nos ocupa. Hablo de “Elle”, muy alabada por la crítica. Huelga exponer los motivos por manifiestos. Ahí sí que me parece que la obra se adentra en un terreno de difícil digestión ética y prostituida propuesta, si bien no pretendo ser un moralista alambicado y toda provocación bienvenida sea.

    • Deckard 12 mayo, 2020 a 14:39 #

      Querido amigo. No quiero entrar en mayores polémicas. Sin embargo, no estoy de acuerdo en que “Jojo Rabbitt” no sea pretenciosa. Para empezar, casi toda obra con ribetes de postmodernidad tiene un cierto poso de pretenciosidad al tratar de transgredir esquemas clásicos como si todo no estuviera ya inventado desde Grecia y Roma. Y para seguir, una buena muestra de que Waititi (o el material novelístico de origen) albergaba pretensiones es que lo que quería ser una parodia, al final gira hacia el drama y hacia la tragedia. En mi opinión, en una hora o dos de película, por lo general, es difícil por no decir imposible dar giros tan bruscos de la sátira a la tragedia sin quedar en evidencia. Muy pocos lo han conseguido. Aquí, yo pienso que desde luego que no. Y yo no pontifico ni habló “ex cathedra” No soy ni el Papa, ni académico, ni catedrático de universidad. Solo doy mi opinión e intento argumentar con razones. Si alguien está de acuerdo, pues bien, le invitaré a un café para debatir sobre ello si me lo encuentro. Y si no también para tratar de convencerle o de conocer sus argumentos. Y si se ofende y no quiere, pues a otra cosa, mariposa. Y, si he de decirte la verdad. “Elle” me parece bastante menos pretenciosa que “Jojo Rabbitt” puesto que trata de una mujer de carácter complicado y lo hace de manera bastante sobria. Paul Verhoeven es un perro viejo y sabe como hacerlo. Es la diferencia que hay entre un veterano, y un realizado bisoño como Waititi, que todavía tiene mucho que evolucionar. Pero yo no quiero imponer mi opinión a nadie. Si me la compras, perfecto. Si no, tampoco pasa nada. Seguiremos discutiendo. Que esto no es un Barça-Madrid. Porque, aunque tú seas del Madrid, yo no soy del Barça. Ni del Madrid. Era de otro equipo, pero lo estoy dejando.

      Un abrazo.

      • elcriticoabulico 13 mayo, 2020 a 13:37 #

        Ese intento de emocionar lo hay, pero tampoco creo que trate de inventar grandes hallazgos ni sea de las películas que etiquetaría como pretenciosas, viendo a lo que hay que enfrentarse por ahí.
        Un abrazo, Deckard.

        • Deckard 13 mayo, 2020 a 16:02 #

          Hombre. Un poquito pretenciosa si que es. Un director de experiencia tan limitadita, meterse en esos fregados del nazismo con esa mezcla de géneros tan complicada de la a sátira mordaz, a la tragedia, pasando por la fábula infantil sobre el amor y el paso a la madurez con ribetes de fantasía, pues, que quieres que te diga. Y por si quedaba alguna duda, pues nada, metemos unas cancioncitas anacrónicas de David Bowie, Tom Waits, Roy Orbison y Love, para que no quede ninguna duda de que somos unos “modernillos.” Y, hombre, no llega a los niveles intolerables de “En el nombre de Cain” de Brian de Palma o de “Carretera Perdida” de David Lynch, que en su monstruosa pretenciosidad resultan total y absolutamente RIDICULAS, pero yo sí que creo que algo de eso hay….

          Saludos.

          • elcriticoabulico 13 mayo, 2020 a 17:46 #

            Es el estilillo que tiene él. Obviamente no es clásico, pero tampoco que, por no respetar las normas del clasicismo, sea especialmente pretencioso (ridículo, allá cada cual). De hecho, puede ser una historia relativamente vista, la del niño que crece a través de la aventura fantástica e imaginaria.

    • elcriticoabulico 13 mayo, 2020 a 13:30 #

      En este palo a Elle ya me he perdido un poco.

      • ALTAICA 14 mayo, 2020 a 01:07 #

        Jajaja. Decía Deckard que su reparo a Jojo Rabit era por afrontar el terrible asunto desde lo cómico o satírico, y yo citaba a “Elle” por lo mismo pero trasladado, en ese caso, a un asunto como la violación, no obviamente desde el humor y sí desde la desviación o parafilia. En cualquier caso, si existe un mecanismo o recurso que pueda afrontar cualquier tema, por delicado que este sea, es la ironía, el esperpento, la sátira, el humor, la parodia y la tragicomedia. Debí de ser más explícito. Lo lamento.

        • Deckard 14 mayo, 2020 a 09:41 #

          No. Yo también tengo que hacer una aclaración. A mi no es que me moleste el aspecto satírico o mordaz de esta película, ni por eso que se dice de “la banalizacion del mal” De hecho, casi ochenta años después de la Gran Guerra, casi te diría que es lo lógico y hasta lo sano. El nazismo, de hecho, se presta mucho ello: el bigotin charlotesco de Hitler, las consignas políticas simplonas, la ridícula sumisión generalizada al lider, el saludo gestual fascista mañana, tarde y noche, los uniformes, estandartes y desfiles de una pomposidad tan exagerada que bordean la irrealidad…. Es difícil no caer en la tentación de hacer parodia con todos esos ingredientes. No. Mis reparos vienen por otro lado. El aspecto satírico de “Jojo Rabbitt”, en realidad, es lo que más me gusta de esta propuesta. Pero donde yo creo que resbala y falla es en la mezcla de sus heterogéneos elementos: la parodia, la fábula infantil de iniciación a lo Wes Anderson, el giro del tramo final hacia el drama y la tragedia de toda guerra, esa cierta voluntad de posmodernidad incluyendo canciones de Bowie y Tom Waits… Me parece que mezclar tantas cosas adecuadamente no esta al alcance de un realizador tan bisoño. Pero ya os digo que es mi opinión.
          Un abrazo.

          • elcriticoabulico 14 mayo, 2020 a 16:23 #

            Por lo que he oído, Waititi te aplica igual todo ese mejunje a Thor que a Hitler. Debe de concebir así… gamberramente.

        • elcriticoabulico 14 mayo, 2020 a 16:21 #

          Ah, demonios, creo que el problema fue más del receptor que del emisor.

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