El mensajero del miedo

22 Ene

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Año: 1962.

Director: John Frankenheimer.

Reparto: Frank Sinatra, Laurence Harvey, Angela Lansbury, James Gregory, Janet Leigh, Leslie Parrish, John McGiver, Khig Dhiegh, Henry Silva, Albert Paulsen.

Tráiler

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         “Un poco de humor, Zilkov, siempre un poco de humor”, aconseja constantemente el psiquiatra Yen Lo a su atribulado enlace soviético en Nueva York mientras afinan los cables de su arma humana definitiva: un veterano de la Guerra de Corea, condecorado con las máximas distinciones, que, después de un intenso lavado de cerebro, se convierte en un títere en sus manos comunistas.

El humor convierte al monstruo en un ser de carne y hueso, y por tanto lo hace más terrible. También desnuda el trágico patetismo que se esconde detrás de las acciones humanas, envueltas en un devenir de los acontecimientos en el cual los intentos de ordenar el caos mediante razones, ideas y valores son simples lazos que tratan de atrapar un absurdo inasible.

         El mensajero del miedo es un thriller de una nueva era, en la que John Fitzgerald Kennedy construía un Camelot prometido para limpiar la corrupción con la que el macarthismo había mancillado al autoproclamado país de la Libertad. Pero es un tiempo, no obstante, en el que la Guerra Fría se agitaba con virulencia y la inquietud por el enemigo quintacolumnista, aunque no tan exacerbada, continuaba vigente en la psicología colectiva. Haciendo palanca en esta tensión solapada, el filme apunta como ese antagonista encubierto a un héroe de historial aparentemente intachable para, según arrecia la paranoia, desvelar cuáles son los verdaderos detractores de las libertades sociodemocráticas. El tono abiertamente satírico con el que Richard Condon escribía su novela reaviva hoy sus llamas cuando en Estados Unidos intentan dilucidar las conexiones de su palurdo presidente, Donald Trump, con la Rusia del no menos tosco Vladimir Putin.

Con independencia de lo grave o superficial que sea esta relación entre ultranacionalistas alfa, merece la pena revisar los vínculos que comparte el trumpismo con el iselinismo, que es el estilo político que, en El mensajero del miedo, abandera ‘Big John’ Iselin, estridente senador con aspiraciones vicepresidenciales que, aún por entonces, emulaba los desafueros anticomunistas, chabacanos y etílicos del inefable Joseph McCarthy. La campechana e inepta vulgaridad que desprende James Gregory es magnífica.

         Iselin es otra de las piezas que convergen en una trama verdaderamente enrevesada, con algunos principios y cabos tan forzados como ese flechazo de una atractiva pasajera por un compañero de cabina neurasténico y sudoroso, aunque bien vale darlo por bueno solo con tal de llegar a una delirante conversación entre vagones, con un insólita partenaire femenina rebosante de ingenio -no recuerdo demasiados ejemplos de este arquetipo con semejante agudeza en el manejo a bocajarro del comentario absurdo- en la que la Janet Leigh demuestra, además, una extraordinaria capacidad cómica -e interpretativa-.

Este sentido del humor, que tanto defiende el doctor Yen Lo, contribuye a acrecentar la sensación de delirio que envuelven las pesadillas del comandante Marco (Frank Sinatra), que se van tornando desconcertantemente ciertas. Tan ciertas y probables, tan absurdas, como la vida real, donde las imágenes son todavía más torcidas, sombrías y borrosas que las que compone John Frankenheimer.

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Nota IMDB: 7,9.

Nota FilmAffinity: 7,2.

Nota del blog: 8.

10 comentarios to “El mensajero del miedo”

  1. Hildy Johnson 25 enero, 2020 a 12:18 #

    Qué película extraña, pero cuánta fascinación provoca. Y has dado con la clave: es esa sensación de delirio continuo lo que hace que esta película sea tan, tan, tan especial.
    Frankenheimer tiene para mí una filmografía muy a tener en cuenta. TIene otra que logra también momentos de delirio fascinante y terroríficos: Plan diabólico.

    Beso
    Hildy

  2. Deckard 26 enero, 2020 a 22:26 #

    Sí. John Frankenheimer era un director muy sólido, y tiene un buen puñado de clásicos. Es de los de la famosa “generación de la televisión” (como Sidney Lumet, Arthur Penn y algún otro). Mi película predilecta de este hombres es, sin lugar a dudas, “El hombre de Alcatraz”, con un insuperable Burt Lancaster. “El mensajero del miedo” es también una película asombrosa por lo que tiene de delirio. Una rareza que sigue fascinando a todo el mundo por su concepto rompedor, tan deudor de Freud como de la paranoia macarthista. No sé si visteis la versión de Jonathan Demme con Denzel Washington y Meryl Streep, pero ambientada en la primera guerra del Golfo, en vez de en la guerra de Corea. A mi juicio bastante floja.

    • elcriticoabulico 27 enero, 2020 a 14:41 #

      Frankenheimer es uno de esos grandes ejemplos de cómo hacer cine que puede ser súper absorbente y, a la par, tener un gran poso reflexivo. A mí, con las profundas irregularidades que tuvo en su carrera, me parece un director muy estimable.

      • Deckard 27 enero, 2020 a 17:29 #

        No se si sabes que se dice por ahí que Michael Bay es hijo suyo. Si hubiera, que juzgar por las películas de cada uno, yo no vería demasiada relación genética. Y de haberla, uno más bien se haría partidario de la eugenesia o del aborto. Creo que hasta los de las asociaciones próvida en este caso hubieran hecho una excepción….
        Saludos.

        • elcriticoabulico 27 enero, 2020 a 18:08 #

          Suena a esas comparaciones que hacen algunos críticos/analistas para llamar la atención, porque vamos… De todas maneras, ya he escuchado un par de veces reivindicar el posible estatus autoral de Bay, como hacían aquellos cahieristas con Hitchcock, Ford o Hawks.

          • Deckard 27 enero, 2020 a 20:26 #

            Para mi Michael Bay viene a ser algo parecido a un Rey de la Comedia (ríete tu de Lubistch, Chaplin y de Billy Wilder) Uno no puede ver sus películas sin triscarse a mandíbula batiente o sin marearse como en la Montaña Rusa. Una vez vi “Pain and Gain”, esa que hizo con Mark Wahlberg y Tony Shaloub, y me hizo llorar de la risa. Supuestamente tenía un lado irónico, pero las escenas más cómicas eran esas que supuestamente iban en serio.
            Una vez leí en “Dirigido por” un artículo dedicado a el en el que decían que en el Noveno Círculo del Infierno de Dante, hay una butaca en la, que encadenan a los condenados frente a una gran pantalla donde proyectan en bucle la filmografias completa de Michael Bay, de aquí a toda la Eternidad. Una condena lo suficientemente disuasoria para que todos hagamos un acto de contrición y propósito de enmienda o nos recluyamos en un apartado Monasterio trapense con tal de no vernos sometidos a esa Tortura.
            En fin.
            Un saludo.

            • elcriticoabulico 29 enero, 2020 a 14:21 #

              Cuidado, que a mí Dolor y gloria me parece una peli interesante. No sabría decirte si era toda ella irónica o toda ella en serio, pero como autoparodia, y autoparodia de los Estados Unidos, funcionaba bastante bien.
              Un saludo, Deckard.

  3. Deckard 29 enero, 2020 a 14:36 #

    Por un momento pensaba que te habías vuelto loco y que me estabas hablando de Almodóvar…..

    Porque en España “Pain and gain” se llamó “Dolor y dinero.”

    No. Si ya te digo que a mi esa sí que me divirtió bastante. Hay una frase que se me quedó grabada, con esto de la obsesión por el fitness y los gimnasios. Y es cuando Tony Shaloub le dice a otro: “¿Sabes qué es lo que menos me gusta de las pesas? Qué PESAN demasiado…..”

    Lo que pasa con Michael Bay es que incluso las películas suyas que van en serio parecen comedias grotescas de pura exageración y de pintoresco que es casi toda su filmografía. A veces pienso que es porque no se toma en serio lo que hace. Esas explosiones de violencia de comic barato, esas banderas de las barras y estrellas ondeando al ralentí, esas mujeres tan marimacho, esos héroes de chichinabo…..Es todo como de coña. Es como si alguien le hubiera dicho a Bay: “Dales lo que quieren, y luego sal corriendo con la pasta….” No sé. Es un tipo al que es difícil tomarselo verdaderamente en serio.

    Un saludo.

    • elcriticoabulico 29 enero, 2020 a 14:39 #

      Dios, tanto Goya, tanto Óscar y tanta mamandurria me ha trastocado. Dolor y dinero, efectivamente. Todas esas frases y todas esas imágenes yo las vi afortunadamente autoparódicas. Tiene todavía más gracia pensar que quizás no lo fueran. Sería como redondear el chiste.

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