El infierno del odio

1 Nov

.

Año: 1963.

Director: Akira Kurosawa.

Reparto: Toshirô Mifune, Tatsuya Nakadai, Tsutomu Yamazaki, Yutaka Sada, Kyôko Kagawa, Tatsuya Mihashi, Isao Kimura, Kenjirô Ishiyama, Takeshi Katô, Jun Tazaki, Nobuo Nakamura, Yûnosuke Itô, Toshio Egi, Masahio Shimazu, Takashi Shimura.

Tráiler

.

           Desde la atalaya donde mora el acaudalado hasta los bajos fondos donde los heroinómanos se pudren en vida, El infierno del odio recorre la ciudad al completo. Sus estratos evidentes, sus vergüenzas ocultas.

           Tomando como punto de partida un texto original de Evan Hunter, Akira Kurosawa realiza una tortuosa radiografía social que se vertebra mediante dos partes diferenciadas: un intenso drama psicológico y un tenso policíaco.

La primera pivota sobre el infortunado dilema de un alto ejecutivo situado en la encrucijada entre su carrera empresarial y el rescate del hijo de su chófer, secuestrado por error. La premisa inicial, acaso un tanto forzada, se plantea desde un clima de competitividad homicida, a partir de un tono de conspiración en el que bien se pueden trazar equivalencias con las célebres adaptaciones shakesperianas del autor japonés. Es una pieza casi teatral, escenificada exclusivamente en las aparentemente inexpugnables y soberbias alturas desde donde el poderoso contempla la urbe indiferente, atareada en sus ritmos y quehaceres diarios. Un castillo, pues, que termina tornándose opresivo y asfixiante bajo el asedio de un captor sin rostro, que todo lo observa sin que nadie lo detecte. El manejo de la atmósfera es esencial, al igual que la intensidad de la interpretación de Toshirô Mifune, que consigue exudar la angustia de una trama a contrarreloj que lo apremia y oprime.

La resolución de este relato moral, que para lo posterior dejará al protagonista empequeñecido en el plano, es la que desencadena después el cambio de tercio y de punto de vista hacia una película detectivesca que destaca por la rigurosidad en su reflejo de la ardua y laboriosa investigación de la Policía. Esta solidez en la plasmación del imprescindible y antiépico trabajo de campo de los agentes otorga una poderosa veracidad a la intriga, sin que esta deje de ser absorbente y fascinante, impulsada además por un ejemplar tempo narrativo.

           El infierno del odio prosigue así, lanzado a las calles de la ciudad, con su virulento retrato de caracteres. Con pesimismo, los desplazados se igualan en mezquindad con los privilegiados. Paso a paso, la historia conduce hacia rincones desesperados, capturados con una fotografía de trágico contraste. Una tenebrosidad cercana al expresionismo dentro de la cual se coquetea incluso con detalles fantásticos u oníricos -la danza macabra del síndrome de abstinencia, el impactante empleo de las gafas de sol-. Hasta entonces, en unos fotogramas en severo blanco y negro, el único e insólito trazo de color había servido como alerta para delatar una culpabilidad. En su última escena, El infierno del odio aparece ya transformada en una auténtica obra de terror.

.

Nota IMDB: 8,5.

Nota FilmAffinity: 8,4.

Nota del blog: 9.

13 comentarios to “El infierno del odio”

  1. Hildy Johnson 2 noviembre, 2019 a 21:26 #

    Muchas ganas de ver esta película de Kurosawa, más después de haberte leído. Sigo con la indagación de su filmografía repleta de buenas sorpresas. De todas las vistas hasta ahora no sabría con cuál quedarme, aunque siento un cariño especial por Vivir.

    Beso
    Hildy

    • elcriticoabulico 4 noviembre, 2019 a 15:17 #

      Mira que tiene obrazas maestras, pero a mí Los siete samuráis me sigue pareciendo insuperable.
      ¡Besos!

      • Deckard 12 noviembre, 2019 a 01:50 #

        “Trono de sangre”, “Rashomon” (obra clave de la cinematografía mundial), “Ran”, “Vivir”, “Dersu Uzala”….Son muchas y muy buenas. Incluso las menos buenas son muy buenas. Qué duda cabe. Lo que ocurre es que cuando se han alcanzado esas alturas uno tiende a exigir más y más, y yo creo que al final los grandes siempre acababan compitiendo contra sí mismos.

        • elcriticoabulico 12 noviembre, 2019 a 13:42 #

          Yo no la vi morosa, de hecho se me pasó volando, aunque sí que es verdad que Siegel te la hubiera dejado en 80-90 minutos sin despeinarse (otra cosa es que la decisión le hubiera salido mejor). Es cierto que la estructura bipartita es abrupta, pero no veo excesivo conflicto en ello, a mí el díptico me funciona para completar el retrato. También es posible que meter un destacamento de 20 hombres puede ser exagerado (no conozco la organización policial del Japón de los sesenta pero ojo, es un crimen contra un rico), aunque en cualquier caso me encanta cómo los investigadores se tienen que patear las calles. Y sí, los maestros terminan compitiendo solo contra sí mismos. Recuerda que veo partidos de Messi todas las semanas desde hace ya una pila de años.
          ¡Un saludo, Deckard!

          • Deckard 12 noviembre, 2019 a 14:10 #

            Bueno. Lo de Messi es de otra galaxia. Aunque el otro día escuche en la radio que aún le quedaban algunos récords terrenales por batir. Sin ir más lejos, la semana pasada igualó a CR7 en hat tricks en La liga española, y también que acababa de igualar o rebasar al tan pedestre como efectivo Torpedo Muller en algún que otro récord. Que cosas, tu….
            Saludos.

            • elcriticoabulico 12 noviembre, 2019 a 18:25 #

              Yo siempre digo que me da verdadera lástima que los últimos años de este genio se estén tirando a la basura con una preparación táctica nula que no solo no sabe sacarlo mayor provecho, sino que simplemente se limita a parasitarlo y exprimirlo hasta donde dé (esto es, ganar la Liga porque te gana él solo dos de cada tres partidos y ponerle una vela en Champions donde las cosas no son tan sencillas).
              Sobre el Torpedo, que no lo he visto jugar, le leí a Martí Perarnau un análisis que desmontaba el mito ese de oportunista de área chica de tren poderoso. https://www.marca.com/blogs/perarnau-221/2015/10/08/gerd-muller-que-no-nos-falle-la-memoria.html

              • Deckard 13 noviembre, 2019 a 00:24 #

                Ja, ja, ja. Eso del “tren inferior poderoso” siempre ha sido un eufemismo para decir que tiene un pandero más grande que el de Florinda Chico (que Dios la tenga en su gloria…..)

                A Marti Perarnau solía leerle antes. Creo que escribía en “Sport” ¿no? Me sorprendió una vez porque en una de sus crónicas futboleras mencionaba a algunos personajes de “El Mercader de Venecia” de Shakespeare. También sé que escribió un celebrado libro sobre el periplo de Guardiola en Alemania titulado “Herr Pep” ¿Lo has leído? He de decirte que a mi Guardiola no me cae especialmente bien. En realidad, ni medio bien. Creo que los que decían que parecía que meaba colonia no iban muy desencaminados, la verdad. Se le ve un tío muy pagado de sí mismo. Está muy bien que sea políglota y todo eso, pero en su profesión de lo que se trata es de saber sacar provecho a sus recursos y a sus jugadores. Su etapa en el Barça estuvo muy sobrevalorada. Creo que tuvo más mérito en la gestión de egos que en el mero aspecto deportivo. Con esos jugadores en la plenitud de su juventud era difícil no obtener tan buenos resultados. Y aún así, hizo cosas un tanto discutibles como echar a Samuel Etóo. Que se cargara a Ibrahimovic era comprensible, porque ese tío es muy díscolo y caradura, pero a Etoó, aunque no fuera Santa Teresita Lisieux, lo tendría que haber reconducido porque todavía era joven y se le podía haber sacado mucho partido. El Barça estuvo tres o cuatro años preciosos perdidos buscando un delantero centro adecuado (aunque curiosamente ganaron dos Champions seguidas, una con Ibra y otra con Villa si no recuerdo mal, pero luego no supieron buscar recambios) y se escudaron en el invento de “el delantero mentiroso” o “falso delantero” que era Messi, y diciendo que “todo tiene que girar en torno a Messi” Y Messi, en el fútbol es Dios, pero ni siquiera Dios es Monista sino Trinitario,(y en el fútbol juegan once) y por eso desperdiciaron años preciosos (de 2012 a 2015) sin oler la Champions pese a tener un equipo de escándalo. Pero, en fin. No contaminemos este maravilloso blog hablando de las pejigueras de unos señores multimillonarios. Si un día haces una entrada de “Once pares de botas” de Rovira Beleta o de “Las Ibéricas Futbol Club” de Pedro Maso, aprovecharé que el Pisuerga pasa por Pucela y meteré más el cazo….
                Un abrazo..

                Un saludo.

                • elcriticoabulico 13 noviembre, 2019 a 17:50 #

                  La verdad es que no he leído el libro de Perarnau sobre Guardiola, quien, en efecto, es un tío bastante pagado de sí mismo, aunque también creo que tácticamente es muy, muy, muy bueno. Es el que en último término supo dónde poner exactamente a Messi para sacarle todo su rendimiento, además de crear un sistema que asfixiase al rival en su propia área y un juego de toque-posición que no, no es el tiki-taka de amasar posesión por amasar posesión, sino que es una manera de jugar siempre en la frontal del rival sin que huela el balón, moviéndolo a toda velocidad hasta encontrar el hueco justo. No he visto nada igual. Obviamente, tuvo los jugadores perfectos para llevarlo a cabo. Pero más allá de los análisis tópicos, creo que es un entrenador que sabe adaptarse muy bien a los jugadores que tiene, sacarles el máximo partido y, a muchísimos de ellos, mejorarlos. Incluso en ámbitos a priori desfavorables como la Premier. Eso sí, Pep no ganó dos Champions seguidas. La primera fue con Eto’o-Messi-Henry, con el camerunés abriendo la lata, y la segunda con Villa-Messi-Pedro, en la que marcaron los tres. Entre medias está la de Zlatan, que acabó la temporada de suplente de Bojan, y es la que cae en semis contra el Inter. Y, sí, también creo que con el bueno de Samuel se equivocó. Mira que soy de delanteros técnicos y asociativos, pero siempre disfruté mucho la garra de Eto’o e incluso de su personalidad volátil.
                  Ahí queda eso hasta que salga en el blog Las ibéricas F.C. Aunque cabe reconocer que, por cierto, la mayoría de las entradas sobre cine también consisten en hablar de las pejigueras de unos señores multimillonarios…
                  Un abrazo, Deckard.

                  • Deckard 13 noviembre, 2019 a 23:25 #

                    Ja, ja, ja. Es cierto, pero al menos las pejigueras de la gente de cine no sofronizan a las masas para provocar a los ultras y odios desmedidos y en muchas ocasiones ponen la llaga en los problemas de nuestro tiempo (último ejemplo, “Joker” o “Sorry`We Missed You” de Ken Loach), no como el fútbol en el que veintidós tíos en calzoncillos van corriendo detrás de un balón y rara vez son capaces de dar dos pases seguidos por lo general. Un fraude.

                    Y el Barça de Guardiola era casi imbatible, pero se quedó a medio camino de equipo legendario en la Champions. Creo que no te tocó por edad pero el equipo más impresionante que he visto en mi vida (incluso por encima de ese Barça) fue el Milán de Sacchi con Baresi, Maldini, Ancelotti, Rikjaard, Gullit y Van Basten. Tienes que hacerte con partidos de esa época. De verdad que era fútbol de otro planeta. Se adelantaron como cuarenta años a su tiempo. Hoy no se habla mucho de ello por eso de la tirria de España a Italia con lo del catenaccio y la rivalidad, pero era un equipo impresionante. Al Barça de Guardiola, incluso en sus goleadas más brillantes, siempre le hacían un golito o varias ocasiones, pero es que ese Milán vencía por aplastamiento siempre. No es que no les hicieran goles, es que los rivales no olían la pelota en todo el partido. Competían contra sí mismos y contra la Historia (como lo que te comenté el otro día sobre Kurosawa) Pasar de medio campo con ellos era inaudito, y llegar a su área era una proeza. Los porteros del Milán de esa época probablemente habrán sido los más inéditos y poco medidos de la Historia del Fútbol. De verdad, trata de ver vídeos de esa época. El Madrid, que por aquella época arrasaba en España con la Quinta del Buitre vivía amargado ante la posibilidad de enfrentarse a ellos. Les temblaban las canillas. En San Siro les metieron un inolvidable 5-0 y les torearon de principio a fin. Todavía no se lo han perdonado y por eso ahora, en consonancia con la inoperancia de la Ley de Memoria Histórica tampoco la opinión pública deportiva de este país les gusta recordar momentos tan traumáticos. Reina una amnesia como la de la Transición. La eterna Transición primero hacia la Séptima y luego hasta la Décima. Dos interminables travesías del desierto.

                    Saludos.

                    • elcriticoabulico 14 noviembre, 2019 a 18:11 #

                      Bueno, bueno, eso de que no sofronizan… Ojo con el cine como vehículo de propaganda. Hay muchos comportamientos sociales, ideas políticas y juicios morales que aprendemos inconscientemente de verlos en las películas.

  2. Altaica 3 noviembre, 2019 a 00:13 #

    Sin ningún género de dudas una pieza magistral drel maestro nipón. Para un servidor uno de los mayores genios de la historia del cine.

    • elcriticoabulico 4 noviembre, 2019 a 15:19 #

      Es una pasada de película. El ejemplo perfecto para ponérsela a aquellos que creen que una obra de calado ha de ser morosa, introspectiva y desafiante. Es cine de género entretenidísimo y, a la vez, afilandísimo para analizar dilemas morales y sociales. Una joya.

  3. Deckard 12 noviembre, 2019 a 01:46 #

    La acabo de ver. No la conocía. No sé muy bien qué pensar. Akira Kurosawa era un maestro, pero tiene algunas películas en las que no demuestra demasiada capacidad de síntesis. Esta podría ser una de ellas. Vaya por delante que a mi me encantan “Vivir”, “Ran” y algunas de las otras que también tienen dilatada duración, pero aquí uno tiene la sensación de que hay dos películas en una. Desde luego había material para hacer dos películas diferentes. Y, hombre, veo Victor que te ha encantado, pero un poco morosa sí que es. Aparte de que la traslación de una historia de raíz norteamericana a Japón no siempre resulta creíble del todo. Son dos ámbitos sociológicos diferentes. Si esta película la hubieran cogido Howard Hawks o Don Siegel se las hubieran arreglado para narrarlas en 90 minutos, pero Kurosawa necesita una hora más. Definitivamente, el maestro nipón no hubiera hecho carrera en Hollywood. Le hubieran metido la tijera por todas partes.
    El aspecto humanista de la investigación me parece positivo y me he acordado de “Zodiac” de David Fincher, por su enfoque humanista de los aspectos más minuciosos de las pesquisas. Pero por otro lado ¿es realista que haya hasta 30 detectives trabajando en un mismo caso? No sé. A lo mejor no estoy muy ducho en los procedimientos policiales, pero me parece un despliegue un tanto irreal. Corregidme si me equivoco.
    Bueno. Nada más. Un saludo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: