Malas calles

10 Abr

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Año: 1973.

Director: Martin Scorsese.

Reparto: Harvey Keitel, Robert De Niro, David Proval, Richard Romanus, Amy Robinson, Cesare Danova, Victor Argo, David Carradine, Robert Carradine.

Tráiler

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         El ambiente mafioso del Little Italy neoyorkino, la fascinación por un mundo de tentaciones y peligros; el remordimiento y la expiación que impone la moral católica. Con estas cartas desembarcaba en la Quincena de realizadores del festival de Cannes de 1973 un joven director estadounidense, atrevido y cinéfilo, encuadrado en la salvaje e irreverente ola del Nuevo Hollywood, que respondía al nombre de Martin Scorsese. Su película, con la que por fin salía del amateurismo underground de ¿Quién llama a mi puerta? y de la tutela de Roger Corman en El tren de Bertha, es Malas calles.

         En Malas calles, Scorsese mantiene todavía ese arrojo intuitivo, casi inconsciente, que parece heredado de la Nouvelle Vague francesa -compuesta por otro ejército de orgullosos cinéfagos-. Desde este marcado estilo, inundado tanto de música pop norteamericana como de canciones melódicas italianas, en consonancia con la impronta social de los personajes, se abordan las vivencias cotidianas de un grupo de jóvenes que matan los días entre visitas al bar, apuestas en los billares y chanchullos protogangsteriles, más cercanos a Los inútiles de Federico Fellini -de quien de hecho imita el uso de la voz en off- que a los hijos del proletariado en busca darlo todo en el fin de semana de los Angry Young Men.

Entre ellos, el punto de vista lo ostenta Charlie (Harvey Keitel), que desde su sensibilidad espiritual -en la que Scorsese vuelca notorias influencias autobiográficas– observa la situación otorgándola ese halo de fatalismo tan cinematográfico y noir. Las aventuras de Charlie se convierten por tanto en un conflicto entre el pecado y la redención, lo que se manifiesta respectivamente en su labor como recadero de su tío, pequeño capo de la comunidad italoamericana, y en su obstinada defensa de Johnny Boy (Robert De Niro), un alma descarriada sin remedio. El color rojo gobierna los fotogramas en la taberna, como si se tratase del mismo averno.

         Las intenciones de Scorsese son explícitas, y el realizador -que coescribe el guion junto a Mardik Martin e incluso interpreta un simbólico papel- desarrolla el argumento como un elefante en una cacharrería, desde esa instintividad formal que se traduce en movimientos de cámara y cortes de montaje bruscos, aunque igualmente en una estética apegada a la realidad urbana y en destellos expresivos como, por ejemplo, el explosivo plano en blanco para mostrar una muerte o el influyente empleo de la snorricam para representar el estupor perceptivo del borrachoanticipado ya en cierta manera, todo sea dicho, por John Frankenheimer en Plan diabólico-. En numerosas escenas, las actuaciones y los diálogos poseen asimismo una fuerte apariencia de improvisación, que de tan evidente resulta de todo menos natural.

         De este modo, el relato brota corrosivo, incluso chusco, desde luego huérfano de todo acercamiento poético a este camino de perdición inexorable. De ritmo e interés muy irregular, falto de concreción por su división entre la fascinación por el submundo que retrata y los tormentos del protagonista, penitente por las circunstancias que lo condenan de antemano. Malas calles es osada y personal, pero aún echa en falta el trabajo de un guionista riguroso y la maduración de un talento cinematográfico latente.

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Nota IMDB: 7,3.

Nota FilmAffinity: 6,9.

Nota del blog: 6.

2 comentarios to “Malas calles”

  1. Hildy Johnson 10 abril, 2019 a 15:58 #

    Por cierto, me parece alucinante el cartel…, ¿verdad?
    Qué interesante tu análisis crítico de Malas calles, como una película de inicio de carrera cinematográfica… con semillas ya de futuro, pero sin todavía ser pieza redonda. ¿Recuerdas que hace poco la nombramos? ¡Estaba esperando tu texto!
    Me han entrado ganas de verla otra vez de nuevo. Yo recuerdo perseguir las andanzas de Harvey Keitel, cómo me gusta este actor. Y sentir el poder hipnotizador que tiene el cine de Scorsese, así como su fuerza visual.

    Beso
    Hildy

    • elcriticoabulico 12 abril, 2019 a 13:03 #

      ¡Me gusta más el cartel que la película! En Malas calles hay mucho potencial, con la impetuosidad si filtrar de quien comienza y es fiel a su sentir personal, pero para mi gusto todavía queda por delante un proceso de maduración.
      Besos.

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