Salvar al soldado Ryan

20 Feb

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Año: 1998.

Director: Steven Spielberg.

Reparto: Tom HanksTom Sizemore, Edward Burns, Jeremy Davies, Barry Pepper, Adam Goldberg, Giovanni Ribisi, Vin Diesel, Matt Damon, Jorg Stadler, Ted Danson, Paul Giamatti, Dennis Farina, Nathan Fillon.

Tráiler

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          La triste paz del cementerio en memoria de los caídos, la emoción incontenible del veterano, arropado por la encarnación de la vida que es la familia que lo acompaña. Y recuerda entre lágrimas. El contraste es abrupto. Es una de las aperturas más célebres del cine bélico, que instaura una nueva estética hiperrealista que no ahorra en violencia gráfica para reflejar el horror de la batalla. El desembarco en la playa de Omaha se extiende durante casi media hora de metraje con la respiración cortada. La cámara tiembla ante los estallidos de las bombas, se pringa de la sangre que salpica desde los cuerpos acribillados, se detiene pasmada ante los miembros cercenados, queda ensordecida por los gritos desgarrados de dolor… Pero también observa compasiva los rezos de los hombres, las llamadas desesperadas a la madre, los lloros de quienes ven impotentes la muerte que los rapta.

La introducción establece el dispositivo dramático y visual que maneja Steven Spielberg: la emoción humana, la violencia inhumana. No repara en gastos para sus propósitos: reconstruir Omaha costó unos 11 millones de dólares, el concurso de más de un millar de extras -alrededor una treintena de ellos mutilados para dar realismo a la crueldad de las heridas- y 40 barriles de sangre falsa. La fotografía, firmada por Janusz Kaminski, aporta una tonalidad desvaída, grisácea, de textura antigua y en cierta manera documental. El premio es la promulgación de un nuevo canon de verismo en el género bélico.

          Empero, la potencia excitante del combate -que regresará al término de la función para cerrar el círculo- está condicionada por el precio y la importancia simbólica que, dentro de la sinrazón más absoluta, comporta salvar una sola vida. Es decir, que el factor humano es lo que le da sentido último a la brutalidad sin cortapisas de las imágenes, como decíamos y como insiste en remarcar la meliflua banda sonora de John Williams. La música subraya cada situación de compromiso íntimo y acentúa la sensación de que este rescate de los valores humanos en el infierno sobre la Tierra -la redención de la inocencia si se prefiere- aporta ciertos matices y da cierta dimensión al espectáculo, pero que tiene también algo de molde, influido además por su vertiente de homenaje a quienes lucharon en nombre de la libertad -incluido el padre del propio Spielberg-.

Esta dualidad de la guerra y de los guerreros quedará abordada con mayor profundidad y fortuna en coetánea La delgada línea roja, una obra de autor tajantemente ajena a las convenciones y hondamente sincera pese a las acusaciones, no faltas de argumentos, de pretenciosidad -lograda pretenciosidad, cabría opinar-.

          Así, en su búsqueda del soldado Ryan, el filme de Spielberg parece, por momentos, una road movie sobre esa ‘band of brothers’ que dará pie a la serie de dicho nombre, traducido al español como Hermanos de sangre. Tom Hanks -a quien el cineasta suele emplear como la reencarnación de James Stewart y su representación del buen americano medio: idealista a pesar del desencanto, cumplidor con los suyos a nivel personal y nacional a pesar del absurdo que lo rodea, y honrado por encima de todas las cosas-, lidera un pelotón de tipos con los que el espectador puede encontrar identificación, no solo a partir del cabo Upham, prácticamente profano en el combate y dueño todavía de una misericordia y una cobardía fuera de lugar, sino también del resto de personajes al que el guion se preocupa por dotar una personalidad propia.

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Nota IMDB: 8,6.

Nota FilmAffinity: 7,8.

Nota del blog: 7,5.

17 comentarios to “Salvar al soldado Ryan”

  1. antoniomartingarcia 20 febrero, 2019 a 16:30 #

    Solo por la contundencia de su inolvidable arranque merece tener un lugar de privilegio en la historia del cine bélico contemporáneo. Si tuviera que elegir otra película del género para una doble sesión me quedaría con la excelsa “El puente” de Bernhard Wicki , con la que guarda no pocas similitudes. Por cierto, hablando de comparaciones, me ha gustado lo de Hanks como reencarnación de James Stewart… Un saludo.

  2. Hildy Johnson 20 febrero, 2019 a 19:58 #

    Recuerdo que lo que más me gustó de esta película fue su introducción. Para mí empieza de una manera potente y poderosa, y en mi caso se fue debilitando mi percepción de la película, hasta un final que me resultó decepcionante en muchos sentidos. Curioso, una película salvada por sus primeros minutos.
    De pronto he pensado en este principio brutal y en un final de película bélica impactante con puntos en común, y he pensado que no sería una mala sesión doble. ¿Recuerdas el final de Gallipolli, de Peter Weir?

    Beso
    Hildy

    • elcriticoabulico 21 febrero, 2019 a 13:18 #

      ¡Ese plano congelado! Spielberg es que no puede evitar tirar por lo sentimental… y le queda un poco formulaico.

      Besos.

  3. Altaica 20 febrero, 2019 a 23:50 #

    Estoy con Antonio, esta pelicula está por encima de sus maniqueos, infantiles y lacrimógenos defectos (ingreso y epílogo), toda vez que es sobresaliente en todo su desarrollo intermedio y apabullante en la tecnica de filmacion, montaje y ejecución de las mejores escenas belicas jamas rodadas. Y no solo eso, son un salto tactico y tecnico a modo de mutacion vs evolución equiparable a 2001: una odisea del espacio en su época. E insisto, salvo los incomprensibles errores inicial y final, el resto es magistral. Por último decir que comparada con La delgada linea roja está a años luz de tal homilia belica, preñada de impostura, cursi, relamida y amanerada recreación que mi pobre sensibilidad es incapaz de apreciar.

    • elcriticoabulico 21 febrero, 2019 a 13:21 #

      Desde luego, establece un nuevo canon. Y eso solo lo consiguen los cineastas muy grandes. Al hilo, y por ser malicioso, Terrence Malick también fijó una nueva manera de rodar las escenas íntimas que ha sido enormemente influyente en las últimas décadas. De hecho, hay quien habló incluso de “epidemia”. ¡Un abrazo, Altaica!

  4. ALTAICA 21 febrero, 2019 a 15:00 #

    Efectivamente, el sello mallickiano hemos podido verlo en más de una ocasión y desde el punto de vista formal dice mucho de dicho cineasta. Pocos podrán discutir su capacidad de transmitir lirismo mediante la belleza plástica y estilística. Distinto es si aunada con sus homilías cósmicas o terrenales se convierten en una suerte de amanerado y pretencioso discurso. También es posible que un servidor sea un náufrago de la sensibilidad mallickiana. Un abrazo

    • elcriticoabulico 22 febrero, 2019 a 13:36 #

      Siempre he sido partidario de que todos tenemos legitimidad para repudiar una obra o un estilo artístico, e incluso a considerarlos un auténtico timo. Sobre todo si se argumenta el porqué. Un abrazo, Altaica.

  5. roman ganuza 22 febrero, 2019 a 19:20 #

    A salvo de todo lo técnico y artístico, que está abundantemente dicho y muy bien dicho en este foro, creo que el filme se inscribe en luna linea agotada, cuyos últimos estertores se pueden sospechar en “El cazador de siervos” (El francotirador) de Cimino. El absoluto del pelotón en el absurdo mas que relativo de la guerra. Lo que haya sido Ryan o no, de ningún modo justifica tanta muerte joven. Es un film deshonesto, manipulador y oportunista.

    • Altaica 25 febrero, 2019 a 03:10 #

      O tal vez lo contrario, filmar la ironía del absurdo.

  6. roman ganuza 25 febrero, 2019 a 11:35 #

    Podría ser también, lo acepto. Pasa que el final me da toda la sensación de pretender un cierre de sentido. Pero es solo una escena, tendría que volver a verla. Recuerdo que el personaje de Hanks en un momento dice: “Ojalá este Ryan descubra una vacuna o haga algo importante”. Puede ser

    • elcriticoabulico 25 febrero, 2019 a 14:06 #

      Sí creo que Spielberg busca darle sentido, y muy importante, a esa salvación de Ryan. La entiendo como la redención del ejército, la acción que permitiría que el personaje de Hanks pudiese volver a casa y mirar a su mujer. Es salvar el último resquicio de inocencia. Y lo filma con ganas de darle sentimiento y emoción, con nada de ironía, creo yo.

      • Altaica 27 febrero, 2019 a 01:46 #

        Pero con todo, también hay en el “viaje” una plasmación del absurdo, del riesgo y la hipocresía que en el fondo supone poner en grave riesgo la vida de un grupo de hombres para salvar otra por el hecho de ser el único hermano. El propio Ryan cuando se entera de la misión despliega una reflexión crítica. Sinceramente no creo que es obra sea manipuladora y tramposa. Sí arrastra un inicio y un final pueriles, maniqueos e inaceptables, si bien el resto es de tal magisterio y no solo formal, que la hacen referente cinematográfico.

        • elcriticoabulico 27 febrero, 2019 a 13:50 #

          Cierto, puede verse esa discusión filosófica sobre la subjetividad en relación al valor de la vida humana… apuntando en los dos sentidos: tanto hacia Ryan como hacia los muchachos del pelotón que tiene que rescatarlo.

  7. Altaica 27 febrero, 2019 a 01:56 #

    Tramposa es La chaqueta metálica cuando su primer bloque lo lleva al esperpento del paroxismo y asi confrontarlo con ese segundo bloque donde esas “terribles máquinas de matar” son puestas contra la pared por una sola mujer adolescente. Mecanismo maniqueo y tramposo que también utilizó en La naranja mecánica, exacerbado la violencia inicial para después reflexionar si se puede justificar la perdida de libertad social impuesta por el Estado en aras de la seguridad, habiendo ya manipulado de antemano la postura del espectador con la carnaza inicial.

    • elcriticoabulico 27 febrero, 2019 a 13:51 #

      Esto ya le corresponde responderlo a Roman, que es el que lanzó las acusaciones.

  8. roman ganuza 28 febrero, 2019 a 03:37 #

    Tal vez debí evitar tantos adjetivos. Quedemos en “manipulación”. En “La naranja mecánica” (Kubrick) al menos la violencia corre por un espiral que arrasa con la racionalidad. Me parece que la reacción hacia el control social fisiológico se inscribe en esa perdida como un eslabón mas, donde nada es mejor. El libro de Burgess me suena apocalíptico y desesperanzado. Spielberg, en cambio, recorta la épica para sostenerla: Ryan va al cementerio a demostrarle al sargento ( o capitán, no recuerdo) que ha honrado su desproporcionado e injusto sacrificio. Busca que el espectador diga: Valió la pena. Si yo fuera pariente del sargento lo saco a patadas. Si el propio sargento levantara la cabeza, podría decir: perdí mi juventud, mi vida única por este tío (como dicen ustedes) ¿Porque? ¿Porque no hicimos al revés? Los dos teníamos el mismo derecho a vivir, las mismas ganas de vivir. De ningún modo valió la pena. Si yo hubiera sido Ryan no lo hubiera soportado. Esa escena tuerce toda la película para salvarla del absurdo desnudo. Y lo anterior es tan bueno que hasta se puede pensar que Spielberg decidió volver a la costa cuando ya se había metido en altamar. Se asustó . Disculpas si fui un poco categórico

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