Ghost in the Shell

18 Ene

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Año: 1995.

Director: Mamoru Oshii.

Reparto (V.O.): Atsuko Tanaka, Akio Ôtsuka, Kôichi Yamadera, Yutaka Nakano, Tamio Ohki, Tesshô Genda, Namaki MasakazuIemasa Kayumi.

Tráiler

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          Vista desde el presente, Ghost in the Shell, la primera adaptación al cine del manga de culto de Masamune Shirow, deja un argumento tan vigente como interesante. No es tanto la indagación en el alma de la máquina y en la definición de qué es lo que hace humano al ser humano, cuestión ya largamente abordada -en el cine- por robots que toman consciencia de sí mismos en 2001: una odisea del espacio, Blade Runner, A.I. Inteligencia Artificial, Yo, robot o Ex Machina, entre otros ejemplos. Es, más bien, la posibilidad de ‘piratear’ al homo tecnologicus, tan relacionado con la tecnología que avanza hasta aproximarse al ciborg hasta ahora exclusivo de la ciencia ficción. El concepto podía rastrearse en distopías como Desafío total, y explotará definitivamente en Matrixtrilogía que bebe mucho de la obra aquí comentada-, si bien puede recuperarse asimismo, con otras variaciones, en cintas como Origen. La realidad como concepto difuso, el qué soy y qué vivo aplicado a un nivel que trasciende la propia carcasa.

          A diferencia de otras miradas al futuro, Ghost in the Shell no presenta un universo tiranizado por las máquinas, capaces de someter al perecedero ser humano. Más aún, de ser así estas se extinguirían sin remedio, carentes de la imprevisible originalidad que presenta cada individuo orgánico, garantía para la adaptación de los más sobresalientes y la supresión de los fallidos. Una fusión simbiótica es, a falta de soluciones mejores, el patrón dominante. A él pertenece, en una forma avanzada, la mayor Matoko Kusanagi, agente de élite a cargo de las operaciones encubiertas de la Sección Policial de Seguridad Pública 9, que en este caso investiga la aparición de un hacker que, bajo el nombre de El Marionetista, se adueña de los sistemas informáticos de los ciborgs, y por tanto de sus acciones y pensamientos.

De este modo, el enemigo ejerce de resorte para una búsqueda no policíaca, sino interior y universal, en el que la protagonista bucea en su consciencia formulándose preguntas existenciales. El Marionetista, pues, poco a poco se configura como un antagonista que, en el virar de las pesquisas íntimas y judiciales, asoma como un gurú revelador al final del camino. Un punto de evolución personal, en definitiva.

          Ghost in the Shell destaca por su atrayente ambientación ciberpunk, en la cual, sumido en la prisión de cemento de una megalópolis titánica, la definición del ciudadano se entremezcla y confunde con la máquina, con el maniquí despersonalizado. Los sueños, simple información química del cerebro, susceptible por tanto de ser manipulada, son una gota en un cubo de agua, afirma el compañero de investigaciones, tan cano como aquel Nexus 6 que, más poético, se lamentaba de que todo recuerdo estaba condenado a perderse como lágrimas en la lluvia, tal es la terrible transitoriedad de la vida. Pero en comparación con Blade Runner, Ghost in the Shell es menos lírica y está aquejada de algún vicio recurrente en el anime japonés, como su querencia por la palabrería y el soliloquio explicativo.

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Nota IMDB: 8.

Nota FilmAffinity: 7,5.

Nota del blog: 7.

4 comentarios to “Ghost in the Shell”

  1. Altaica 19 enero, 2019 a 02:00 #

    La de Scarlett me gustó bastante

  2. Altaica 20 enero, 2019 a 10:57 #

    En España recibió muy malas críticas al igual que Equals. Por el contrario, auténticas naderías pseudo intelectuales como La llegada, Interestelar u Origen, son consideradas obras maestras. Y con absoluta unanimidad. Obviamente, o no sé de cine o soy un lerdo o, tal vez, ambas cosas. El otro día volví a ver Mullhollander Drive de Lynch, estimada por algunos una de las obras cumbres del Séptimo Arte, si bien otros la consideran una tomadura de pelo. Yo, por el contrario, creo que es una película para mandar a Lynch a la mierda, pues habiendo tenido la posibilidad de contarnos una de las historias más fascinantes entre dos mujeres (unos momentos formidables, hipnóticos, sublimes y misteriosos), se pierde por laberintos estúpidos y casi ridículos. Intuir esa gran película en retazos lo asumo, pero defenderla en su conjunto es una concesión inaceptable. Un abrazo.

    • elcriticoabulico 21 enero, 2019 a 13:54 #

      De todas esas que nombras solo te defiendo Mulholland Drive, que todas las veces que la he visto me ha parecido una experiencia fascinante, incluidos sus laberintos. De las otras sí que estoy de acuerdo que tienen una pretenciosidad y una ampulosidad que luego no concuerda con la altura de su relato. Incluida Origen, que en su momento (hace muchos años ya) la puntué muy alta y luego se me cayó bastante cuando la volví a ver recientemente, aunque me siga pareciendo la mar de entretenida. Un abrazo, Altaica.

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