Infiltrado en el KKKlan

22 Nov

.

Año: 2018.

Director: Spike Lee.

Reparto: John David Washington, Adam Driver, Laura Harrier, Topher Grace, Jasper Pääkkönen, Paul Walter Hauser, Ryan Eggold, Ashlie Atkinson, Robert John Burke, Ken Garito, Michael Buscemi, Nicholas Turturro, Frederick Weller, Corey Hawkins, Isiah Whitlock Jr., Harry Belafonte.

Tráiler

.

         Enmarcado en su discurso sobre el racismo pasado y presente que se encuentra enquistado en la entraña de los Estados Unidos, Infiltrado en el KKKlan reflexiona acerca de la fuerza del cine para configurar y potenciar ideologías, a partir de la influencia que El nacimiento de una nación tuvo en el resurgimiento del Ku Klux Klan y, en general, en la consolidación de las corrientes de rechazo hacia la población negra del país. Una idea que, de igual manera, puede tratar de impulsar en sentido contrario este filme en el que Spike Lee parece por momentos plantear una opción conciliadora no demasiado habitual en su cine militante y rabioso.

Sin embargo, lo cierto es que pocas veces los fotogramas resisten la comparación con las imágenes rescatadas en crudo de la realidad, sin el filtro fantasioso de la representación. Infiltrado en el KKlan cierra su alegato trasladando un relato de un pasado reconstruido -la dramatización del operativo en el que el policía afroamericano Ron Stallworth se infiltró en el Ku Klux Klan en el Colorado de los años setenta– hasta un presente en el que esa semilla de guerra racial fructifica en violentas manifestaciones supremacistas, avaladas por la autoridad política vigente, que estallan en amenazas, palizas e incluso muertes. Estos segmentos documentales propulsan la película recién concluida hasta ponerla a mil revoluciones y hacerla reventar en la cara del espectador, destrozando su ánimo y su conciencia. Dejan hecho polvo. La rememoración del atroz linchamiento del joven Jesse Washington en 1916, narrado de forma directa y sencilla, de viva voz, ya había dado un serio aviso al respecto. El poder de los hechos ciertos, en su comparación y su combinación con una recreación firmemente comprometida pero que también dejaba notas de humor sarcástico, es atronador.

         Infiltrado en el KKKlan, decíamos, es cine combativo. Se abre con tambores de guerra para dar paso a una especie de cortometraje de propaganda locutado por Alec Bladwin mientras, en un breve instante, lucen sobreimpresionados en su rostro las palabras “White” y “House”, Casa Blanca -o eso me pareció-. Baldwin, que no por casualidad es un actor que realizó populares imitaciones del entonces candidato Donald Trump durante la campaña de los comicios presidenciales estadounidenses de 2017, irrumpe aquí clamando por la recuperación de la grandeza de América blanca, en un mensaje muy similar al que precisamente esgrimió el empresario neoyorkino en sus lemas y mítines. Su “América first” también se citará más adelante, amén de otras alusiones indirectas y finalmente, por si no había quedado claro, su aparición en pantalla.

La nueva primavera ultraconservadora, clasista, racista y xenófoba es uno de los fenómenos con mayor incidencia en el cine contemporáneo, y un cineasta guerrillero como Lee no podía dejar pasar un tema semejante, habida cuenta de una filmografía en la que la desigualdad del ciudadano negro y sus múltiples manifestaciones y consecuencias conforma un motivo recurrente desde sus comienzos en los años ochenta. Infiltrado en el KKKlan, en definitiva, habla del hoy a partir del ayer. Investiga las raíces de la bomba de relojería que amenaza con estallar en cualquier momento para recordar que ese tic-tac del mecanismo lleva décadas sonando.

         Lee vuelca en la trama y los personajes su habitual furia indignada, que muchas veces tiende a caricaturizar -e incluso simplificar- al declarado enemigo para caer en el panfleto. Con todo, su película policíaca posee ritmo, carisma y sustancia de denuncia, aunque para componer este fresco hiriente que ahora se replica hace alguna trampa histórica -el suceso original ocurre en 1979, con el demócrata y humanista Jimmy Carter de presidente, y no en 1972 con la reelección en ciernes de un Richard Nixon al que se atribuía el apoyo del Klan-. Emplea el celuloide y no el formato digital para dar textura de época al filme, ambientado con ese orgullo de raza que por entonces reflejaba una blaxploitation de la cual, no obstante, el director separa igualmente su esencia tópica y nociva -aquella Super Fly y su camello de tintes heroicos-. Son disquisiciones que no son frívolas ni posmodernas, sino que se incardinan en la invectiva de Lee, en su urgente mensaje de advertencia. De serlo, Infiltrado en el KKKlan es un panfleto riguroso, que tiene un reflejo tremendamente trágico y real en la que apoyarse para atacar con virulencia a cualquier espectador descreído.

        Gran premio del jurado en el festival de Cannes.

.

Nota IMDB: 7,6.

Nota FilmAffinity: 7,5.

Nota del blog: 7.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: