Las distancias

10 Sep

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Año: 2018.

Director: Elena Trapé.

Reparto: Alexandra Jiménez, Miki Esparbé, Isak Férriz, Bruno Sevilla, María Ribera.

Tráiler

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            La persistencia a lo largo de unas cuantas generaciones del ya por derecho propio subgénero cinematográfico del reencuentro entre amigos como terapia existencial desde la que examinar las ilusiones pasadas y la realidad presente sugiere, primero, que el desencanto es un denominador común de la sociedad occidental posmoderna y, segundo, que aunque a todos tendamos a erigirnos en personalidades excepcionales, no pertenecemos tampoco a una quinta que experimente en último término sensaciones únicas e intransferibles, incluso -o especialmente- cuando estas son negativas.

La generación golpeada por la crisis económica de 2008, actualmente entre la treintena y la cuarentena, y posiblemente una de las pocas que no alcanzará de forma general el nivel de vida de sus progenitores, tan solo sufre unos matices particulares dentro de este persistente estado de decepción vital.

            Estas variables concretas -la precariedad laboral, la emigración, la inmadurez afectiva, el romance 2.0, la frustración sentimental que solo empeora con huidas hacia adelante basadas en caducas estructuras tradicionales…- están a la vista, en compañía de otras más clásicas -las cicatrices románticas sin resolver, la incomunicación…- en Las distancias, una nueva aproximación a esta premisa en la que, esta vez, un cuarteto de amigos de la universidad viajan a Berlín para felicitar por sorpresa el 35 cumpleaños de otro miembro del grupo, esquivo en su última visita a Barcelona por motivos que, sin embargo, podría compartir con el resto -incompatibilidad de agendas, compromisos múltiples, alegaciones de falta de tiempo…-.

La interpretación de Miki Esparbé, que encarna a este último, es la que subraya -de forma probablemente excesiva- la tonalidad en la que se va a mover un drama por momentos un tanto sobresaturado: su rostro mustio desde la primera imagen no varía ni siquiera para simular alegría por la irrupción inesperada de los supuestos seres queridos de otros tiempos, a buen seguro más felices, en vista de los mohínes del actor.

          La fuga/desaparición del homenajeado sirve como desencadenante definitivo del misterio emocional y narrativo de la película, a partir del cual se evisceran, en una composición un poco tremenda, las miserias de un grupo humano con incontables averías, ahogado en la luz cenicienta y moribunda de la capital alemana, que de por sí implica un desarraigo que, en definitiva, trasciende lo geográfico.

Elena Trapé, directora y guionista -en este último apartado en colaboración con Miguel Ibáñez Monroy y Josan Hatero-, presta cuidadosa atención a sus criaturas con primeros planos que observan sus sentimientos -sean empatizables o mezquinos, son frecuentemente comprensibles, aunque puede que también amargos de más-; el dolor que se les acumula hasta escapárseles por los poros, y hasta el leve patetismo que destila su desesperación. Al mismo tiempo, continuando con este celo en la puesta de escena, los separa literalmente cerrando puertas, negándoles el contacto o enfrentándolos de espaldas, perdidos no saben dónde, sin saber hacia dónde mirar con ira.

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Nota IMDB: 7,5.

Nota FilmAffinity: 6,8.

Nota del blog: 6,5.

2 comentarios to “Las distancias”

  1. Hildy Johnson 10 septiembre, 2018 a 19:09 #

    Me llama la atención esta película por muchas de las cosas que escribes en tu crítica, pero todavía no me he pasado por el cine.

    Sí, fui en su momento a ver Heroínas porque me interesaba la historia que contaba… Creo que es una historia potente y que no se consigue sacar todo su jugo, se queda en una película correcta sobre el tema. Estoy muy de acuerdo con tu crítica. Y, fíjate, fue la primera vez que me fijé en Javier Pereira, un actor al que tengo cariño, aunque no se prodigue mucho. Estos últimos años lo he visto en dos películas de Rodrigo Sorogoyen que no me disgustaron: Stockholm y Que Dios nos perdone.
    Y tocas un tema que he dado muchas vueltas siempre, incluso para un ensayo. Y es cómo se reflejan los héroes positivos en el cine, y si realmente tienen menos magnetismo o son más olvidados que los malotes…

    Beso
    Hildy

    • elcriticoabulico 12 septiembre, 2018 a 12:52 #

      Es un tema que da para mucho escribir, efectivamente… El cine no deja de ser una fantasía, y en las fantasías también nos gusta salirnos de lo que somos, de las limitaciones de la realidad, de la sociedad y de la propia personalidad. Y los villanos suelen ser muy libres, no dan cuentas a nadie y, a veces, ni siquiera rige sobre sus acciones unas imposiciones de verosimilitud que en cambio sí pesan sobre el héroe. Pero esta fantasía también tiene un lado tremendamente triste cuando malvados reales, como ocurre ahora con el narco, se convierten en el nuevo icono pop del clásico forajido de leyenda. Siempre ha pasado (El Padrino como mafioso romántico, Scarface como gángster malote por antonomasia…), pero quizás por tenerlo recietne o por observar su nivel de impacto como que a uno le da un poco más de lástima. En fin, que uno se pone a analizar el tema y, sí, le da para tesis.

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