Amanecer rojo

13 Jun

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Año: 1984.

Director: John Milius.

Reparto: Patrick Swayze, C. Thomas Howell, Lea Thompson, Charlie Sheen, Darren Dalton, Jennifer Grey, Brad Savage, Dough Toby, Ben Johnson, Ron O’Neal, Powers BootheHarry Dean Stanton, Lane Smith, Vladek Sheybal, William Smith, Judd Omen.

Tráiler

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         Amanecer rojo es un delirio ultranacionalista parido por la década de los ochenta bajo la Administración Reagan, en la que se combina el renacimiento belicista del periodo  y su reflejo en el cine del momento, con emblemas como la saga Rambo, representación paradigmática de la reivindicacion del combatiente de Vietnam y, por ende, de la legitimación de la intervención armada de los Estados Unidos contra sus enemigos por la soberanía mundial.

Amanecer Rojo sigue esta línea hibridándose con otro ramal del cine popular de la década, las aventuras infantiles/adolescentes que en esos años facturaba, por ejemplo, la productora Amblin de Steven Spielberg. Una cinta de consumo masivo y juvenil pero ideologizada al máximo con un corte manifiesta y orgullosamente militarista y reaccionario.

         Así pues, el delirio no es solo aberrante en lo argumental -una pandilla de críos que, cual guerrilleros maquis, combaten al invasor soviético, cubano y nicaragüense en la Tercera Guerra Mundial desde su cuartel improvisado en la montaña-, sino también peligroso porque sus intenciones fanatizadoras apuntan, además, a un segmento de población especialmente maleable. Pero, con todo, no deja de ser atractiva, e incluso contagiosa, la fe que John Milius pone en narrar un relato que se ajusta a su pensamiento, tan extremista en determinados aspectos políticos que solo podía ser calificado, como él mismo decía, como un anarquismo zen.

Es la celebración del ser humano en un estado de salvajismo esencial, honesto frente a las malversaciones de la civilización urbana, noble en sus códigos tribales y guerreros. De hecho, también pueden trazarse ecos entre Conan el bárbaro -obra mayor de la aventura fantástica y plasmación de esta concepción histórica, política y social del cineasta- y este Amanecer rojo: el tratamiento épico del paisaje, reforzado por la fanfarria eufórica de Basil Poledouris, el reconocimiento del honor del combatiente, el batallador que se aferra a su coraje con fatalismo hasta inmolarse en un dos contra cientos si es menester.

         Este último concepto hasta sería aplicable a la labor de Milius al frente del proyecto. No deja de ser admirable la pasión de contador de historias que vuelca el realizador en una película de semejante naturaleza. Interviniendo sobre el libreto de Kevin Reynolds, Milius se desnuda enfervorecido y vierte sus inquietudes mitológicas sobre la hoguera ritual. Conecta a sus jóvenes protagonistas con los padres fundadores de la nación, aquellos pioneros que conquistaban la naturaleza brutal, hibridándose con ella, como mostraba en su guion de Las aventuras de Jeremiah Johnson. Los bautiza en costumbres atávicas. Los viste de de guerreros míticos -el bereber de El viento y el león, el mongol de aquella acariciada ambición de llevar a la gran pantalla la vida de Gengis Kan-. Los enardece con las sentencias del presidente que encarnó estos valores viriles de arrojo y determinación: Theodore Roosevelt cargando con los Rough Riders en la colina de San Juan en la Guerra hispano-cubana.

De ahí proceden los escenarios salvajes a los que Milius dota de una textura lírica y legendaria, sobrecogedores y románticos, bastos y paternales, bañados por luces crepusculares. La extensa estepa, un caballo rápido, halcones en tu puño y el viento en tu cabello.

         En cualquier caso, atendiendo a este reconocimiento entre luchadores, Milius también trata de alejarse parcialmente del retrato monolítico del enemigo. Las victorias de los niños guerreros son una loa a la supremacía propia y un descrédito ridiculizante para las tropas rivales, pero junto a villanos de opereta y a los soldados que no dudan en asesinar mujeres y menores, también hay militares con pericia táctica -aunque sus métodos siempre tienen un punto cuestionable- y revolucionarios dubitativos y/o desencantados que respetan ideales que encuentran semejantes a los suyos. Ganarse los corazones es el secreto para vencer y convencer, afirma. Además, dejando de lado la hipócrita corrupción moral de su sistema, su Estado hipertrofiado y opresivo para con el ciudadano de a pie, y su afición por la cartelería propagandística de estilo constructivista, los comunistas pasan Alexander Nevsky en sesiones maratonianas en las salas de cine bajo su dominio, otra de las predilecciones de Milius.

De igual manera, en contraste con las llamadas a alzarse en armas desoyendo a los blandengues -los líderes políticos que cacarean solo en defensa de su propio interés, los padres que educan a sus hijos en el buenismo- y de las bochornosas operaciones de los Wolverines -guerrilla adolescente con la eficiencia de auténticos boinas verdes-, en los fotogramas hay desencanto y melancolía por el fin de la inocencia. El desquiciamiento de la mente torturada por la violencia, el patetismo que domina la ejecución del soldado ruso refugiado en el jeep, la consciencia de la muerte cierta, el enfrentamiento tajante ante la traición, también capturado con una frialdad y una distancia que pasman. Hay una vibración de duda en la voz estentórea que lee la soflama.

         Tiene remake estrenado en 2012. Cabría preguntarse si hay algún porqué más allá de la atosigante recuperación nostálgica de los ochenta.

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Nota IMDB: 6,4.

Nota FilmAffinity: 4,2.

Nota del blog: 5.

10 comentarios to “Amanecer rojo”

  1. Hildy Johnson 15 junio, 2018 a 20:07 #

    ¡La vi por pura curiosidad precisamente este año, que la echaron por televisión! La tenía ganas. Es de esas películas de las que se ha escrito una barbaridad, pero se ha visto poco. Y el análisis que puede hacerse, como ya demuestras en tu texto, es apasionante y curioso.
    Pero ¡siendo muy frívola!, una de las cosas que exclamé es: Ostrás, Dirty Dancing no es la única película en la que trabajaron juntos Patrick Swayzer y Jennifer Grey. O, ostrás, qué hace Harry Dean Staton… ¡El hombre también estuvo de secundario en otros clásicos de los 80 como La chica de rosa o 1997, Rescate en Nueva York!
    Y hay otra cosa que le sale bien a Milius, como señalas, sabe contar una historia y entretener a pesar de lo que está contando, a pesar del fondo. Y eso lo demostró también en otra película: El gran miércoles, que tiene otro análisis fascinante. Y para eso no hay más que hacer una sesión doble con mi película favorita sobre Vietnam, El regreso de Hal Ashby… Ambas son del mismo año, 1978, y sus discursos de fondo son muy distintos.

    Beso
    Hildy

    • elcriticoabulico 18 junio, 2018 a 12:47 #

      Más que entretenida, es que encuentro que tiene una forma de narrarlo apasionada y apasionante, con una fuerza digna de mejores encomiendas, la verdad. Narrativamente es un director que me encanta. Con El gran miércoles me ocurre algo semejante: jamás he practicado surf, estoy alejadísimo de su mística y como tiendo a descreído suelo tener problemas con las visiones épicas de cualquier cosa, pero al final me resulta película que me absorbe y me arrastra plenamente a su mitología. Talentazo.

      Besos.

  2. Deckard 19 junio, 2019 a 00:05 #

    Animado por un sano impulso revisionista después de haber leído tu entrada sobre “El juez de la horca” acabo de proceder a un visionado de “Amanecer Rojo”

    Y…..O sea, Victor, O sea. O SEA….

    Una pregunta vertiginosa acude a mi mente:

    ¿Qué diablos se había fumado John Milius para parir semejante engendro?

    El peyote es muy malo, tío. Muy pero que muy malo……

    Hildy apunta la siempre estimulante presencia de Harry Dean Stanton, pero, a mi, lo que más me sorprende es que sale hasta ¡Ben Johnson! (si John Ford levantara la cabeza……Aplaudiría hasta con las orejas, quizás…..)

    Y bueno. Ya es sabido que hace unos años Martin Sheen y su hijo Emilio Estevez hicieron la peregrinación del Camino de Santiago. Así, supongo, que intentaban expiar todos los ya pecados de Charlie (y no el menor de los cuales fue participar en esta película. Es más que seguro que Patrick Swayze a estas alturas, esté pudriéndose en el Infierno por haber cometido semejante pecado capital.)

    Y yo me pregunto ¿Qué es lo que se pensarán las futuras generaciones que fue la Guerra Fría cuando vean esto? Pues eso. Se pensarán que era una guerra que tuvo lugar en invierno…..

    Madre de Dios. Lo que hay que aguantar a veces en nuestras baqueteadas carnes de aficionados para tratar de encontrar una buena película. De verdad que no me creo que Milius no hiciera esto en clave paródica. Si pretendía hacer una comedia satírica, le salió redonda. Pero por lo que se ve (Reagan, años 80, fascismo más que emergente….) la cosa iba bastante en serio…….

    Ejem. Un saludo.

    • elcriticoabulico 19 junio, 2019 a 14:45 #

      A ver, que Milius está como un cencerro y que de hecho se lo acabó comiendo su personaje es innegable, no se puede defender otra cosa. Pero de Amanecer rojo, que me la había puesto con 20 años y a los diez minutos la quité de pura enervación, me sorprendió por un buen puñado de cosas cuando la volvía ver. Primero, porque contiene una fuerza narrativa impecable, me encanta esa forma de contar historias que tiene el tío. Y, por el otro, hay inflexiones de duda y de pesimismo entre tanta fanfarria y tanta aventura juvenil épicamente delirante. Eso sí, no dudes de que la hizo en serio. Los ochenta reaganianos son tiempos duros, duros. Y siniestros. Cuando estuve en Estados Unidos me extrañó mucho el enorme predicamento que tiene aún por ahí su mandato. Sigue siendo un referente para muchos. No me atreví a decirles que le consideraba un monstruo de esos de los ochenta, como la Dama de Hierro y tal.
      Un saludo, Deckard. Espero que encuentres alguna obra maestra para quitarte el mal sabor de boca jeje.

      • Deckard 19 junio, 2019 a 15:17 #

        No te preocupes por mis críticas, Víctor. Que yo no soy dogmático para nada. De hecho, con la peli me lo pasé muy bien echando unas risas (ese personaje impagable de Powers Boothe, se diría que es como un John Milius desatado soltando bravatas en medio de una borrachera….)
        Bueno. Y todas las ironías que suelto al respecto de la película es más que nada para promover un poco el cachondeito, algo que yo pienso que siempre viene bien.
        Saludos.

        • elcriticoabulico 19 junio, 2019 a 16:48 #

          Nada, si lo mismo digo yo de mis opiniones, que son personales, que tampoco hay que tomárselas demasiado en serio. Y como no nos podamos reír de Milius después de ver algo como Amanecer rojo no sé yo de qué nos podremos reír entonces jaja

        • Deckard 19 junio, 2019 a 16:48 #

          Por cierto, Víctor. Por cierto. Dices (y dices bien) : “John Milius está como un cencerro” Que grande es la lengua española! Se puede decir MÁS con. menos? Por eso, considero que los americanos nos podrán haber arrebatado Cuba, podrán invadir Irak, la isla de Granada, Panamá, Afganistán o el país que les dé la gana, pero nunca, digo NUNCA, podrán igualar nuestra heroica sensación de desahogo y alivio que podemos experimentar, aunque estemos vencidos y derrotados, soltando toda la retahíla de tacos y palabrotas que conforman el repertorio de nuestra lengua castellana, de un eufonismo sin igual, la verdadera envidia de todos los demás idiomas del planeta Tierra (que se lo pregunten si no a Hristo Stoichkov….)
          Y otra cosa. Que estará haciendo en este preciso instante John Milius? . A lo mejor esta en el sótano de su chalet de Los Angeles limpiando su fusil de asalto con la secreta intención de invadir México, o quizás este maquinando inmolarse en la embajada chiná en Washington con la confesado intención de reavivar la guerra comercial USA-China…. Vete tú a saber.
          Además, ahora hay que dar un paso más allá. Trump ayer pasó del “Make America Great Again” al (ahora que el la ha hecho Grande) al “Keep America Great still” (se dice así?)
          Yo, con esta gente al mando, me conformo con ver simplemente un nuevo amanecer, sea este rojo, amarillo, azul (de la Falange) o lo que sea.
          A lo mejor es mucho pedir.
          Besos.

          • elcriticoabulico 19 junio, 2019 a 16:55 #

            Pues se debió de quedar bastante fastidiado después del ictus que le dio y andará medio recluido. O eso recuerdo yo del documental, precisamente. A mí me haría mucha ilusión que, por fin, pudiera ponerse a rodar su película sobre Gengis Kan, francamente. Aunque creo que ya no son tiempos para él. Si ya prácticamente no lo eran en décadas pasadas…

            • Deckard 19 junio, 2019 a 18:07 #

              Bueno. La serie Roma estaba muy bien
              Y si no has visto Adiós al rey, es también bastante recomendable.
              Un abrazo.

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