Archivo | 14:55

Lucky

6 May

.

Año: 2017.

Director: John Carroll Lynch.

Reparto: Harry Dean Stanton, Barry Shabaka Henley, Yvonne Huff, Bertila Damas, James Darren, Beth Grant, David Lynch, Ron Livingston, Hugo Armstrong, Ed Begley Jr., Tom Skerrit.

Tráiler

.

         El estreno de Lucky en las carteleras españolas se produce apenas una semana después con el de El león duerme esta noche. Y ambas comparten a la muerte como trasfondo trascendental del relato; cada una preguntándose a su modo, las dos trazando una línea de conexión casi literal, con el espectador como intermediario, por medio de una ruptura de la cuarta pared que tiene lugar en un momento y con un significado bastante cercano.

         El protagonista de la película de Nobuhiro Suwa, en manos de Jean-Pierre Léaud, tipo extravagante hasta el final, afirma que la edad más interesante de la vida transcurre entre los setenta y los ochenta años, pues es cuando uno se prepara para la muerte, que no es un apagarse sino un encuentro, sostiene contradiciendo al joven director que trata de representar lo irrepresentable. El león duerme esta noche parece explorar sin explorar, reflexionar sin reflexionar, especular desde la completa incertidumbre, observando el curso del tiempo con naturalidad y sin dramatismo, atento a la vitalidad que persiste a pesar de la decadencia propia.

El camino que escoge Lucky es más clásico y, sobre todo, más evidente, por así decirlo. Se aferra a la arrolladora personalidad del protagonista, en este caso un Harry Dean Stanton que interpretativamente es lo opuesto a Léaud -sobrio, conciso, competente-, y en torno a él, alrededor de su toma de consciencia de la finitud -apenas una caída sin aparentes consecuencias-, orquesta una serie de hábitos, cavilaciones y diálogos que en ocasiones puntuales parecen metidos con un poco de calzador, y a los que sigue una teorización que, de nuevo, también a veces parece subrayar verbalmente las conclusiones meridianas que intuye el anciano en su tortuoso camino interior.

Pero el filme lo acompaña fiel en su recorrido, con una narración cálida y cariñosa para hacer calar sus temores ante el último y verdadero horror, sus hallazgos existencialistas en su pulso contra la nada.

En Lucky, como en El león duerme esta noche, hay vitalismo frente al nihilismo pesimista y resignado.

         Lucky, la película, es Lucky, el personaje. Y Lucky, el personaje, es Stanton en su papel póstumo. Su despedida coincide con el debut en la dirección del actor John Carroll Lynch, que acomete el trabajo con humildad artística, centrando su labor en la captura del cuerpo, de los rasgos, de los gestos de su protagonista absoluto. El caminar de este profesional secundario, estrella ocasional de películas marginales y de culto, es en sí mismo un poema de pie quebrado, una declaración de intenciones desde el peso de los años, la determinación y la resistencia que se sienten en su zancada. Como lo son igualmente sus ejercicios de yoga revitalizante, su cabezonería por fumar en interiores, su autonomía recalcitrante o su descreimiento místico.

Asentado en la vertiente minimalista, íntima y humana del indie, aquella que trata de adosarse a la realidad de personajes singulares, el filme captura entregado las rutinas que definen al hombre, la ruptura de las mismas, su viaje de descubrimiento -el gran descubrimiento del final- que se realiza siempre a pie, siempre en los mismos lugares, siempre conversando en conversaciones cotidianas en las que, no obstante, logra rehuir la cháchara trivial para disertar acerca de “temas gordos”.

         El argumento maneja con habilidad el drama universal, el humor irónico y el miedo cerval que sobrevuelan la figura de Lucky ‘el afortunado’, así como el influjo de su inopinado remordimiento y de su romanticismo despertados por la luz del ocaso que, asimismo, envuelve un escenario de western más allá del crepúsculo. La subjetividad de todo este proceso o de toda experiencia real en la vida. Ubicado a un paso del hecho más misterioso de la existencia, la realización compone un paisaje que, dentro de su aparente costumbrismo, posee sin embargo un cierto alejamiento del verismo estricto para reconocer y dibujar dicha naturaleza terminal. Esta situación que se refuerza por la presencia contaminante de David Lynch en el reparto, con líneas de diálogo que, al mismo tiempo, son acordes a su personalidad y a la personalidad de la producción.

Con todo ello, Lucky, concentrado en Stanton, consigue ser carismático y entrañable, emocionar. La aceptación de la muerte en vida; no como derrota, sino como ciclo parejo a ella. La mirada conmovida y en paz de Stanton bajo la sombra del saguaro centenario. El colofón inmarcesible de un actor enorme, que fallecería apenas semanas antes del estreno de su última obra.

.

Nota IMDB: 7,4.

Nota FilmAffinity: 7,2.

Nota del blog: 7,5.

A %d blogueros les gusta esto: