Archivo | 14:05

Porto

16 Oct

.

Año: 2016.

Director: Gabe Klinger.

Reparto: Anton Yelchin, Lucie Lucas, Paulo Calatré, François Lebrun.

Tráiler

.

          Porto, en principio, iba a ser una película ambientada en Atenas. Probablemente, las ruinas clásicas de la capital griega podrían estimular la idea de la eternidad del amor, y de su valor como esencia fundamental de la humanidad, de la vida, a través de un simbolismo semejante al que empleaba Roberto Rossellini con los cuerpos petrificados de Pompeya en Te querré siempre. No obstante, los avatares de la producción trasladarían el escenario de rodaje a las calles de Oporto. Escoger la melancolía hermosa y apagada del país de la saudade tampoco semeja una mala opción para ambientar la historia de un breve encuentro que, sin embargo, condiciona el tiempo presente, futuro e incluso pasado de sus protagonistas.

          Por medio de la fragmentación de la linea temporal de la narración -distribuida en tres capítulos rashomonianos y también troceada y recompuesta desordenadamente en cada uno de ellos-, Porto consigue trazar esta citada sensación de eternidad romántica, de su influencia total y absoluta en el curso la existencia humana, como un círculo inagotable e irrompible. De tal modo, el director y guionista Gabe Klinger presenta la reunión maravillosa, prácticamente predestinada, de dos almas solitarias albergadas por dos seres rotos, gemelos complementarios. Y, en paralelo, confronta este descubrimiento ideal con el camino pretérito y venidero que han recorrido y recorrerán ambos alejándose del trastornador centro de gravedad que supone este instante mágico, decisivo y breve.

Con ello, aun en sus momentos de luminosidad, la película consigue desprender multitud de emociones encontradas -el amor realizador, la esperanza de vislumbrar al fin el sentido de la existencia, las frustrantes represiones de las circunstancias, la angustia ante la incapacidad de controlar plenamente la propia vida, la desesperación ante la pérdida…-. En cierta manera, su felicidad recuerda a la conmovida alegría, ya bañada por la tristeza de la pérdida inexorable, que Lou Reed imprimía en Perfect Day. También, por supuesto, se rastrea la pista de otros breves encuentros del cine, como la referencial obra de David Lean y, en especial, al clásico moderno Antes del amanecer, de Richard Linklater, foco de atención del cineasta brasileño en su anterior documental Double Play: James Benning and Richard Linklater y uno de los nombres que aparecen listados en los agradecimientos, junto a otros modelos de inspiración como Chantal Akerman o Manoel de Oliveira.

          Klinger, a pesar de sus evidentes deudas, consigue mantener una personalidad propia dentro de este romance sublimado -y hasta con toques oníricos-, despegado del sencillo realismo con el que el director texano capturaba su emocionante y a priori fugaz idilio perfecto de Jesse y Céline sobre las aceras de Viena -de nuevo la vieja y romántica Europa-. La fotografía queda dominada por un filtro nostálgico, de colores crepusculares y textura vintage. Aunque en ocasiones cercana al ejercicio de estilo de un director debutante con afán de exhibir talento -lo que resta emoción natural-, la cámara del brasileño permanece atenta a rincones marginales y pequeños lugares, fracciones desgajadas de la postal y de un retrato personal que se irá completando y adquiriendo pleno sentido a medida que se exponen las piezas del puzzle, siempre a la par de la colisión afectiva de Mati y Jake. Un choque que, en su último tercio, en el que parece plantearse una exposición un tanto más objetiva, se construye ya con una gramática y una estética más sobrias.

.

Nota IMDB: 6,3.

Nota FilmAffinity: 6.

Nota del blog: 7,5.

A %d blogueros les gusta esto: