El hijo

6 Mar

el-hijo

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Año: 2002.

Directores: Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne.

Reparto: Olivier Gourmet, Morgan Marinne, Isabella Soupart.

Tráiler

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-¡Nadie haría esto! ¿Pero por qué lo haces?

-No lo sé.

En la novela El periodista deportivo, Frank Bascombe -divorciado, padre en duelo de un hijo fallecido, de apagada vuelta de las ilusiones de la juventud y alter ego del escritor Richard Ford– desarrolla una lúcida reflexión -que comparto en buena medida- a propósito de la imposibilidad de la literatura de ajustarse con fidelidad -o mejor dicho, honestidad- a los procesos psicológicos del ser humano, en el sentido de que los clímax existenciales no se resuelven con una epifanía de sentimientos cristalinos, sino que estos ocurren en medio de un confuso maremágnum de emociones que pugnan por dominar el estado de ánimo, en un desconcierto en el que hasta pueden llevar la voz cantante sensaciones que ni siquiera tienen relación con la situación decisiva que se afronta.

           Que el protagonista de El hijo -un hombre divorciado que parece incapaz de sacudirse un luto aplastante- reconozca no tener claras las razones por las que actúa como lo hace, resulta una muestra de honradez y veracidad incontestable por parte de los hermanos Dardenne. No significa esto que el personaje -interpretado por un Olivier Gourmet inconmensurable en su sutil precisión- carezca de motivaciones humanas y tangibles, pues se comprende que se encuentra a la azarosa búsqueda de un porqué del terrible suceso que ha partido su vida en dos. Simplemente, se mueve por ese impulso instintivo y primario -pura inercia de supervivencia mental- que toma las riendas en contextos de extrema turbación, en los que el juicio lógico ha quedado desvalidado por la perniciosa fuerza de unos acontecimientos inasumibles.

           Los Dardenne, pues, comprenden que el realismo estético -las imágenes de planificación inmediata, la aparente despreocupación de un plano que se fundamenta en la cercanía física y casi por ende espiritual con los sujetos que retratan, si bien es asimismo esquivo a sus deseos y a su voluntad- de nada sirve si no se acompaña de un realismo emocional -no es infrecuente que arteramente se emplee por extensión el estilo verista como sinónimo de verosimilitud argumental, sobre todo en el cine social-.

El hijo presenta un drama abrumador, que habla acerca de la capacidad para superar un duelo traumático -los canales por los que el protagonista y su expareja tratan de reconstruir la pérdida y los resultados reales que tienen estas decisiones divergentes- y, especialmente, de la posibilidad o incluso del deber humano de perdonar y comprender. Y habla de ello sin artificios, sin concesiones. Con una tensión que se respira y se interioriza; con una potencia conmovedora encomiable en su profunda conciencia moral y en su sinceridad sin cortapisas. 

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Nota IMDB: 7,7.

Nota FilmAffinity: 7,1.

Nota del blog: 8,5.

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