La ciudad de las estrellas (La La Land)

16 Ene

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Año: 2016.

Director: Damien Chazelle.

Reparto: Emma Stone, Ryan Gosling, John Legend, Rosemarie DeWittFinn Wittrock, J.K. Simmons.

Tráiler

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          Uno de los pilares fundamentales del Hollywood dorado, degradada su popularidad por la evolución en las mudables apetencias del público, el género musical, al igual que western, con el que comparte trayectoria de apariencia decadente, resurge periódicamente en la actualidad ofreciendo ejemplos un tanto aislados pero que, en algunos casos, conquistan el beneplácito de la taquilla y de los galardones oficiales (Moulin Rouge, Chicago, Los miserables…).

A la espera de que materialice estos vaticinios favorables, La ciudad de las estrellas (La La Land), última resurrección del musical, llega a las salas respaldada por la vitola de ser una de las favoritas en la carrera de los Óscar, récord en los Globos de oro mediante, si es que eso significa algo o tiene alguna importancia.

          Ambientada en un Hollywood atemporal -la acción es contemporánea, el diseño de producción remite a décadas pasadas, sus protagonistas poseen aspiraciones anacrónicas de ser divas y músicos de jazz a la vieja usanza y sobrevuela el escenario el brillo del glamour de los grandes estudios y las sombras que proyectan las estrellas inmortales-, La La Land es una película que logra funcionar con autonomía respecto de su bien medida nostalgia y de sus posibles referencias genéricas -quizás por desconocimiento de un particular, cabría consultar otros artículos con mayor experiencia en este campo– para elevarse por derecho propio y alcanzar esa aludida magia que factura -al menos si creemos en sus máximas publicitarias- la fábrica de los sueños.

Los sueños precisamente -como no podía ser de otra manera- son los que fundamentan esta historia de presuntos perdedores en busca de su destino en la tierra de las oportunidades -Hollywood, redundando el eslogan nacional de los Estados Unidos-. Un esquema que, por otro lado, el director y guionista Damien Chazelle ya ensayaba en Whiplash, donde comparecía empero revestida de un ambiguo mensaje moral.

          En cualquier caso, se apreciaba en aquella una fuerza visual que aquí se confirma a través de unos números donde la espectacularidad de las coreografías, de exuberante movimiento y colorido, se conjuga con un montaje vibrante y unos planos secuencia rotundos y fluidos, perfectamente integrados en la dinámica de la acción, virtuosamente elaborados pero sin rechinar en el mero exhibicionismo formal dentro de un género que, por definición, maneja el artificio como herramienta con la que alcanzar un universo diferente al que habita el espectador. Es decir, para transportarlo a un nuevo mundo de emociones y vivencias transformadas en pura música existencial, exaltadas por el palpitar del ritmo y la melodía.

A tal fin, la canción que escoge La La Land -una de entre la miríada de fragmentos personales que componen la sinfonía de Hollywood, según indica el atasco en el que se abre deslumbrantemente el filme- es impecable, pues sabe conjugar humor y drama, melancolía e ilusión, a partir de una encantadora base de romance que queda definitivamente potenciada gracias a la excelente química de Emma Stone y Ryan Gosling, a la que a buen seguro ayuda sus anteriores colaboraciones en Crazy, Stupid, Love y Gangster Squad (Brigada de élite).

Su coprotagonismo es un acierto de cásting, puesto que, aparte de intérpretes talentosos -en especial la primera, infravalorada actriz-, saben cómo resultar muy humanos, muy cercanos al espectador, sin perder un ápice de su carisma cinematrográfico. A un servidor, pasando a un plano estrictamente privado, le son dos actores simpáticos, lo cual también contribuye al propósito de compartir los anhelos e inquietudes, esperanzas y desencantos, que atraviesan a lo largo de una narración que si bien posee algún ligero altibajo -no cabe duda de que es difícil mantener el pulso que arranca a revoluciones tan altas- logra culminar su apuesta con un broche adecuado por su imaginación y su emoción.

          Como buen musical, domina La La Land un reconfortante tono vitalista, pero tampoco confunde optimismo con ingenuidad y sabe relativizar tanto los triunfos como los fracasos que encadenan la experiencia de sus personajes. A fin de cuentas, los sueños influyen y remueven nuestro interior, pero se evaporan entre los dedos si intentamos asirlos. Y alcanzar la cumbre partiendo de la llanura suele requerir un sacrificio, sostiene la función.

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Nota IMDB: 8,8.

Nota FilmAffinity: 8,3.

Nota del blog: 8.

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10 comentarios to “La ciudad de las estrellas (La La Land)”

  1. MaruSpleen 16 enero, 2017 a 16:47 #

    Es la segunda crítica que leo hoy de esta película y al final voy a tener que verla a pesar de la pereza mental que me causa sólo el título por lo bien que la pone todo el mundo, aunque más allá del palmarés que ha conseguido en los Globos de Oro lo que me sorprende es una calificación tan alta por tu parte, ya que hace muchos años que sigo tu blog y creo que las puntuaciones nunca son regaladas. Un saludo!

    • elcriticoabulico 17 enero, 2017 a 14:06 #

      La verdad es que últimamente suelo puntuar alto las películas que me hacen disfrutar en el cine, que me atrapan y me divierten abstrayéndome de todo (lo que, advierto, no identifico con producciones ultracomerciales, ojo, las obras sin contenido me aburren mucho). Y con La La Land así fue. Yo iba a verla con prevención, porque me dan pereza los musicales (aunque luego me gustan mucho casi todos), porque desconfío mucho de las macrocampañas publicitarias de entusiasmo desatado y porque los premios siempre me la traen al pairo. Pero oye, fuera de prejuicios, la peli supo convencerme. ¡Un saludo y, si la ves, cuenta qué te pareció!

  2. Hildy Johnson 16 enero, 2017 a 20:02 #

    Qué bueno que te haya gustado. Ya te contaré. Es de esas películas que ya sabes me apetece una barbaridad.

    Beso
    Hildy

    • elcriticoabulico 17 enero, 2017 a 14:07 #

      Yo creo que la vas a disfrutar mucho, aunque como digo por ahí, quizás si eres más conocedora que yo del género a lo mejor encuentras demasiadas cosas parecidas a otras películas… En todo caso, yo creo que funciona muy bien por sí sola.

      ¡Besos!

  3. Luis S. 17 enero, 2017 a 13:59 #

    Muy de acuerdo con tu puntuación, también para mí es de 8. El plano-secuencia de inicio es asombrosamente cinemático, sospecho que complicadísimo de rodar. Y nada que ver con “Moulin Rouge” (como he oído en otro sitio a alguien despistadísimo). “La La Land” ni parece un eterno spot hortera ni aspira a ser fragmentario y veloz como un vídeo-clip).

    Un musical vital, bonito, clásico y al mismo tiempo amargo que, como decía Manohla Dargis en The New York Times, consigue que el musical vuelva a importarnos retornando en cierta forma a sus esencias (aunque fusionando diversos elementos y alternando números plenamente integrados en la trama, que son los que más me gustan, con otros más oníricos que “se salen”, como ensoñaciones, de la misma).
    Recomiendo para los que leáis en inglés el artículo de Dargis y, en español, el de C. Reviriego en El Cultural (que también menciona a Dargis y, curiosamente, “Weekend” de Godard, película en la que yo también pensé en los primeros minutos).
    Ambos artículos, muy reveladores e incluyendo todas las posibles referencias de este estupendo musical.

    Saludos.
    Luis S.
    (soy el que te propuso el cuestionario que luego publiqué en “El cine en que vivimos”, y he comentado hace poco tiempo aquí sobre “El Decameron”)

    • elcriticoabulico 17 enero, 2017 a 14:16 #

      A mí me falta formación en el musical, pero más allá de las posibles inspiraciones que pueda tener, creo que La La Land se despega bien de sus filiaciones y es una película con sustancia y encanto propio, que se disfruta con plena autonomía. Es decir, que intuyo que son influencias interiorizadas y asimiladas, no simplemente fusiladas. Supongo que el músculo visual de Chazelle contribuye a ello. Sus movimientos de cámara y sus composiciones son de una fuerza admirable pero, al igual que lo anterior, considero que sí están al servicio de lo que cuentan y no son mero alarde. Leeré con interés los artículos, especialmente para apuntar sugerencias.
      Un saludo, Luis (y sí, te tengo perfectamente localizado jeje).

  4. Vi 22 enero, 2017 a 23:34 #

    La verdad es que no tenía muy claro el ir a verla, salvo que no hubiese nada que me interesase este finde, pero el conocer tu opinión nos animó. Me ha gustado mucho me ha hecho pasar un rato muy bueno, muy agradable y entretenido.
    Un beso.
    Vi.

    • elcriticoabulico 23 enero, 2017 a 13:43 #

      Pues son tres cosas esenciales para experimentar en una sala de cine. Me alegra que haya gustado.

      Besos.

  5. altaica 5 junio, 2017 a 01:49 #

    No me suelen gustar los musicales, pero esta película no destaca precisamente por el exceso de interrupciones y su banda sonora es más que agradable. Una obra clásica y previsible pero muy bien contada y profundamente hermosa. Me ha sorprendido lo bien que me lo he pasado viéndola y su final es memorable. Un abrazo

    • elcriticoabulico 5 junio, 2017 a 12:21 #

      Yo es que la disfruté tanto que eso tendrá que contar para algo a la hora de valorarla. Aunque por lo visto saquee otras musicales y haya tenido una buena campaña de promoción detrás. No sé, me pareció que convocaba con autenticidad y emoción eso de “la magia de Hollywood”.

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