Steve Jobs

5 Ene

steve-jobs

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Año: 2015.

Director: Danny Boyle.

Reparto: Michael Fassbender, Kate Winslet, Seth Rogen, Jeff Daniels, Michael Stuhlbarg, Katherine Waterston, Perla Haney-Jardine, Ripley Sobo, Makenzie Moss.

Tráiler

            “El biopic es un género sin interés cinematográfico”, sostenía el director Manuel Menchón en una entrevista reciente a propósito del estreno de La isla del viento, que paradójicamente recrea un pasaje de la biografía de Miguel de Unamuno. Sin ser tan tajante, es cierto que se trata de un subgénero usualmente encadenado a una plúmbea estructura que se ciñe a la simple relación cronológica de hechos capitales en la trayectoria existencial del retratado. Es decir, a la acumulación de información sin vida, en una nueva paradoja.

Es, en definitiva, la dificultad de que una biografía real se convierta en cinematográfica, con todos los ingredientes habituales de la ficción que eso conlleva, destinados a sublimar cuestiones que, por lo general -aunque no necesariamente-, ocurren de una forma más prosaica.

            Así las cosas, es interesante el enfoque que escoge Steve Jobs para sintetizar la vida y obra del empresario de la informática, sobre todo, en un plano personal, teniendo en cuenta lo sorprendente que me resulta la idolatría que genera este hombre, por lo visto merecedora de dos películas -la presente y jOBS– y un buen puñado de documentales. El fetichismo por la marca, supongo.

El asunto es que, con el prestigioso Aaron Sorkin a los mandos del guion y del británico Danny Boyle de la realización, el filme expone a Jobs en tres actos, todos ellos ambientados en una ópera como expresión de la teatralización que domina sus acciones y con un mismo esquema que se repite en ellos: los diálogos con personajes esenciales -su ayudante Joanna Hoffman, su hija Lisa, su expareja Chrisann Brennan, los ingenieros Steve Wozniak y Andy Hetzfeld, y el empresario John Sculley– que se suceden torrenciales en los momentos previos a la presentación de un nuevo ingenio informático -el Macintosh en 1984, el NeXT en 1988 y el iMac en 1998-. En paralelo, la fotografía evoluciona para ilustrar los cambios en este tiempo, con fotogramas de 16 milímetros, de 35 milímetros y digital.

            Retornando a este punto de vista privado, me satisface la representación de Jobs como un creador de chismes irrelevantes, por más que insista en invocar a su alrededor a genios y artistas -a efectos de la película, presenta ordenadores como podría presentar aspiradoras-. Un creador de cachivaches a través de los que se refleja su personalidad psicológicamente anómala -la obsesión por la tecnología encerrada en sí misma, la frialdad de la máquina con gestos fingidos de emoción, la agresiva inutilidad de alguno de ellos-, casi al mismo nivel que lo hacen las conversaciones, los choques con el resto de personajes y, en especial, la relación paternofilial con Lisa -en este sentido, será revelador que el único artilugio al que parece atribuirsele una utilidad clara y hermosa sea el venidero iPod-.

Tampoco es un filme especialmente complejo en su reconstrucción de la mente de Jobs y de hecho recurre a algún psicologismo -el trauma de la adopción- que, como comentábamos antes, tampoco tiene por qué ser estrictamente falaz en su sencillez conceptual.

            La narración es enérgica y fluida, superando el apriorístico estatismo que se le podría achacar a una configuración tan definida y cuadriculada. El característico ritmo visual de Boyle, acorde a los vertiginosos diálogos de Sorkin, se atempera curiosamente a medida que se desarrolla el crescendo sentimental del filme, que se enhebra, decíamos, por medio de un encuentro entre un padre y una hija.

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Nota IMDB: 7,2.

Nota FilmAffinity: 6,1.

Nota del blog: 7,5.

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2 comentarios to “Steve Jobs”

  1. Hildy Johnson 7 enero, 2017 a 10:48 #

    Pues Steve Jobs no me atrae demasiado como protagonista de un biopic en cine o biografía en papel… pero me quedé con ganas de ver esta película por varias cosas que leí sobre ella (y te reconozco que Fassbender es otro punto para mí). Y ahora leyendo tu crítica, me apetece más todavía.

    Beso
    Hildy

    • elcriticoabulico 9 enero, 2017 a 13:36 #

      Ya te digo, yo no entiendo la fascinación que genera este hombre más allá del fetichismo por la marca, pero lo cierto es que me pareció una película bastante interesante. Espero que la disfrutes.

      Besos.

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