Small Time

4 Ene

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Año: 2013.

Director: Joel Surnow.

Reparto: Christopher Meloni, Devon Bostick, Dean Norris, Bridget Mynahan, Xander Berkeley, Ashley Jensen, Garcelle Beuvais, Amaury Nolasco.

Tráiler

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           A través del documental Salesman, los hermanos Maysles sintetizaron el alma de los Estados Unidos -y con ella el desencanto que caracterizaba la colisión entre la realidad y las falacias de la propaganda del sueño americano- en la figura de los viajantes y vendedores a domicilio, esencia de una nación cuyos valores ideales se sustentan en la iniciativa individual y la presunta certeza del triunfo mediante el abnegado sacrificio personal.

Small Time es una película protagonizada por otro estereotipo identitario del paisaje norteamericano -el vendedor de coches usados- que, insertado en un relato fundado también en otro cliché de la ficción cinematográfica -el verano decisivo de nuestras vidas-, hace balance de su existencia mientras celebra un reencuentro con el hijo de su matrimonio fracasado gracias a la intención de éste de renunciar a sus estudios universitarios para sumarse al inestable negocio paterno, contraviniendo las normas sociales que trata de imponerle su madre, enriquecida en brazos de un próspero inversor.

           No cuesta esfuerzo imaginarse que Joel Surnow, habitual guionista televisivo que con esta cinta da el salto a la dirección pasada ya la sesentena, se identifica cariñosamente con sus humildes criaturas, a las que dota de la carismática picardía del desclasado -ayudan Christopher Meloni y sobre todo Dean Norris, ese cuñado-. Rodado con un estilo ‘casual’ no excesivamente refinado -acorde por tanto a sus criaturas-, en el filme se desarrolla un debate acerca de pilares fundamentales de la cosmovisión estadounidense: la cultura del éxito, el materialismo como modo de expresión de la conquista social o el elitismo basado en la condición económica.

En su exposición aparecen referencias a la coyuntura presente -los apuros patrimoniales, el broker cínico, la generalización de mecanismos financieros especulativos- y el discurso se posiciona en favor de una conciliación entre la sabiduría popular del individuo “de medio pelo” (‘small timer’), de conformista vitalismo, y la búsqueda de un futuro mejor tratando de aprovechar las oportunidades que abre el dinero.

           En el camino maneja evidentes artimañas dramáticas para ganarse la adhesión del espectador -el personaje de la exesposa, que termina siendo grotesco de tanto retorcerlo para acomodar unas conclusiones-, y en su visión crítica de las ambiciones sociales del ciudadano unas veces resulta refrescante y otras simplemente garrula, siempre con notables paradojas que, a la postre, admitirá el propio protagonista cuando declara no estar ya seguro de nada.

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Nota IMDB: 6,1.

Nota FilmAffinity: 5,2.

Nota del blog: 6.

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