Chicago años 30

13 Dic

Cineasta frágil, de descomunal sensibilidad y romanticismo, Nicholas Ray buscaría refugio en las majors tras una mala racha artística. A pesar de que, para su infortunio, solo encuentra un guion ya cerrado, Chicago años 30 conecta directamente con su alma desencantada aunque henchida de pasión, en perpetua huida de una sociedad hostil y violenta. Para la sección de cine clásico de Bandeja de Plata.

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Año: 1958.

Director: Nicholas Ray.

Reparto: Robert Taylor, Cyd Charisse, Lee J. Cobb, John Ireland, Kent Smith, Corey Allen.

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            Como siguiendo los pasos de sus criaturas marginales, arrinconadas por una sociedad hostil hacia su sensibilidad natural, Nicholas Ray atravesaba una mala racha artística [más].

Ese desencanto, que se agudizará en el ya cercano periodo de decadencia cinematográfica del frágil Ray, así como la necesidad del director de recobrar la seguridad en sí mismo, facilitarían su retorno al estable seno de una major -la MGM- y un género -el noir- que le había proporcionado material para numerosos filmes precedentes, si bien sometido a su mirada henchida de trágico romanticismo: Los amantes de la noche, Un secreto de mujer, Llamad a cualquier puerta, En un lugar solitario o Nacida para el mal. Además, Chicago años treinta significa la experimentación de cierta nostalgia de una época, tanto en el aspecto personal como cinematográfico, acorde a unos tiempos en los que el séptimo arte recuperaba a las grandes figuras del hampa los años veinte y treinta [más].

            No obstante, Ray encontraría a su llegada que el libreto de Chicago años 30 estaba ya concluido y listo para rodar. Es decir, sin lugar para que desarrollase demasiadas injerencias en sus líneas [más]. A pesar de ello, el relato parece ajustado a las inquietudes recurrentes del cineasta, puesto que, en esencia, se plantea en él la lucha de dos amantes que encuentran en su romance desesperado la única vía de redención personal y la única válvula de escape posible para luchar contracorriente contra el sistema corrompido que les humilla y asfixia. [más]

Al respecto, las alusiones a la prostitución resultan sorprendentes, porque son tan evidentes –pese al inevitable velo metafórico- como agresivas en su contenido, dedicadas recíprocamente por cada uno de los amantes durante sus primeros movimientos de aproximación, capaces de desmoronar hasta los cimientos su existencia presente para, a partir de ahí, regenerarla a través de la virtud de su amor.

[más] Ray muestra más interés por emplear esta paleta de color a modo de refuerzo dramático, por componer planos líricos y expresivos, y por engrasar la narración mediante elegantes elipsis, que por llevar a cabo los números de baile reservados a priori para explotar el atractivo y el talento coreográfico de Charisse pero que en realidad poseen una férrea coherencia dentro del filme [más].

            Por encima de los lugares comunes que aparecen en el guion, la de Chicago años 30 no es una realización exactamente nostálgica [más]. Aquí también podría encuadrarse el retrato de Vicki Gaye, en el que Charisse acomete un papel femenino que también se rebela contra el estereotipo por su fortaleza personal y su orgullosa independencia, de igual manera que el libreto arranca con un claro compromiso feminista en su denuncia del tremendamente degradante contexto de las mujeres en la industria del espectáculo [más]. Elementos de enorme potencia crítica que, sin embargo, se relajan a medida que avanza el metraje y el argumento vira hacia esta redención compartida entre la chica de alquiler y el encantador de serpientes, arrepentidos del microcosmos de inmundicia moral en el que sobreviven.

Este sistema pernicioso del que huyen arroja asimismo un desaforado pesimismo debido a que, en su camino de fuga, Farrel y Gaye no hallan ‘buenos’. [más] Otro escollo, en conclusión, que traba la liberación íntima de esta pareja de antihéroes en busca de su dignidad en un mundo que carece por completo de ella.

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Nota IMDB: 7,1.

Nota FilmAffinity: 7,4.

Nota del blog: 7,5.

2 comentarios to “Chicago años 30”

  1. Hildy Johnson 16 diciembre, 2016 a 09:57 #

    Siempre apetece volver a Nicholas Ray. Esta de Chicago años 30 la recuerdo con cariño. No olvido a ese abogado triste con cojera y rostro de Robert Taylor.
    Y el otro día me hablaron de una película que no he visto todavía de él y que me muero por ver: Hombres errantes. ¿La has visto tú?

    Besos
    Hildy

    • elcriticoabulico 16 diciembre, 2016 a 16:25 #

      Pues no la he visto, pero con lo que me gusta Ray procuraré no tardar en hacerlo. Me apasiona su capacidad poética y la sensibilidad de su romanticismo.

      Besos.

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