Sully

7 Nov

sully

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Año: 2016.

Director: Clint Eastwood.

Reparto: Tom Hanks, Aaron Eckhart, Laura Linney, Mike O’Malley, Anna Gunn, Jamey Sheridan, Chris Bauer.

Tráiler

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           En los créditos finales de Sully, el auténtico comandante Chelsey ‘Sully’ Sullenberg, reunido con el pasaje que salvó de la muerte, le recuerda al espectador que 155 no es un simple número inscrito en la crónica de un accidente aéreo, sino que son personas, cada una dueña de su propia vida, de su propia historia. Gente, como usted o como yo.

           No entiendo Sully tanto como una prolongación de El francotirador en el estudio sobre la naturaleza del héroe americano, sino como una película acerca de la relación entre el individuo y el sistema, que el libertario Clint Eastwood considera deshumanizado. De hecho, prepara su acercamiento al incidente como una cuestión de empatía hacia ese héroe incuestionable que es cuestionado por la Administración, representada por el rostro hostil de Mike O’Malley, líder del comité encargado de juzgar su toma de decisiones. En este sentido, Sully me recuerda bastante más al Gus Lobel de Golpe de efecto, la última interpretación de Eastwood hasta la fecha, que al soldado Chris Kyle.

Al igual que el primero -una antítesis del Billy Beane de Moneyball que se erige por tanto en anacronismo romántico al sobreponer su instinto sobre la estadística para conocer quién es genuinamente bueno jugando al béisbol-, Sully combate contra la frialdad contable de la compañía aérea y la aseguradora que cuestionan sus actos, y contra la artificiosa tecnología que emplean para intentar desacreditarle -contrapuestos además al inmediato y sincero reconocimiento que en cambio le tributan, incluso reiterativamente, los ciudadanos con los que se cruza-. Contra sus cálculos automáticos, Sully “siente”.

           De esta manera, el protagonista se revela durante el desarrollo del filme como, ahora sí, un heredero por derecho de la tradición del héroe capriano: el hombre común que, a título personal aunque con capacidad para inspirar y redimir a toda la sociedad, se alza desde la fuerza de sus convicciones, su compromiso y su honestidad contra ese sistema deformado por su leviatánico tamaño, convertido en opresor de las libertades y la dignidad del individuo al que a priori ha de servir. 

           En una escena concreta, el atormentado Sully corre por Times Square mientras, de fondo, brillan los rótulos de Goldman Sachs. El sistema impunemente trampeado. Muchos de los métodos que Eastwood aplica en su alegato muestran cierta ingenuidad u obviedad, caso de ese énfasis en el aprecio popular, las alusiones a la decadencia de los Estados Unidos -la debacle económica, las guerras sangrientas y absurdas de Afganistán e Irak-, la ligera personalización de varios pasajeros o el uso de los primeros planos para explicitar la postura ideológico-emocional de los personajes secundarios respecto de Sully y los hechos, así como su correspondiente evolución debido al curso del relato

           Con todo y ello, el cineasta californiano cumple con su objetivo de dotar de calor humano su reivindicación y mantiene una solvente firmeza en la pronunciación de su discurso, sólidamente arraigado en su filmografía y en sus creencias particulares.

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Nota IMDB: 7,9.

Nota FilmAffinity: 7. 

Nota del blog: 6,5.

 

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