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Nacido el cuatro de julio

27 Oct

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Año: 1989.

Director: Oliver Stone.

Reparto: Tom CruiseKyra Sedgwick, Caroline Kava, Raymond J. Barry, Frank Whaley, Jerry Levine, Willem Dafoe, Tom Berenguer.

Tráiler

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           Después de consagrarse como una de las principales voces críticas del Hollywood del final del milenio con Platoon, Oliver Stone, un cineasta firmemente posicionado contra la tendencia imperialista de los Estados Unidos contemporáneos, continuaba con su revisión crítica de la Guerra de Vietnam con Nacido el cuatro de julio, segunda entrega de una serie que se convertiría más tarde en trilogía merced a El cielo y la tierra.

           Si en la primera había echado mano de sus propias memorias bélicas de veterano, en esta ocasión Stone recurre a otro punto de vista que, curiosamente, acerca aún más su objetivo a la primera persona. Así, el director y guionista neoyorkino traslada a la pantalla las experiencias traumáticas del excombatiente Ron Kovic –cuyo relato ya habían tanteado William Friedkin y Al Pacino una década atrás- para ofrecer un nuevo matiz sobre este horror absurdo que representó la guerra en el sureste asiático.

Un escalpelo afilado por la muerte y la sinrazón por medio del cual diseccionar la esencia de una nación guerrera que se encuentra casi en permanente estado de lucha, en constante enfrentamiento contra unos enemigos frente a los que encuentra justificaciones insoslayables –la Segunda Guerra Mundial– o bastante más dudosas –Vietnam dentro de la Teoría del dominó que caracterizará varios de los puntos calientes de la Guerra Fría; la inminente Guerra del Golfo, apenas un año posterior al estreno de la película-.

           Nacido el cuatro de julio recompone el recorrido de Kovic entre los distintos círculos del infierno que, paradójicamente, parten de un engañoso paraíso: el de la América idílica e idealista, familiar y amable, orgullosa del soldado, admirada por una supuesta gloria marcial que ya se advierte turbia desde el primer desfile, y que cría a generaciones enteras para sacrificarlas en los lodos de su insaciable maquinaria bélica, al servicio de un poder corrompido y deshumanizado –el cual, en un avance de la filmografía de Stone, alcanzará su punto álgido personificado en la figura del presidente Richard Nixon-.

De este modo, el filme contrapone la postal del sueño prometido contra la miseria escatológica de la pesadilla; el elogio del soldado noble y valiente del Boinas verdes de John Wayne contra la muerte y el caos indiscriminados de la refriega verdadera; la noción romántica del heroísmo individual contra el patetismo de la realidad movida por intereses terrenales; la alta política con la vida del ciudadano común al que se exige derrochar una épica carente de sentido, supuestamente predestinado por los designios falaces que esgrime la filosofía del país.

           La historia de Kovic -interpretado por un poco convincente Tom Cruise, luego nominado al Óscar y cuya elección para el papel se entiende no obstante como una parte más de la postal bucólica del planteamiento inicial; esto es, como revisión del Maverick de Top Gun (Ídolos del aire)-, es la de un hombre cualquiera zarandeado por esta terrible dicotomía y por los acontecimientos que lo atropellan.

Y funciona por tanto como una exposición de los males de la cuestionable política exterior estadounidense y, en cierta manera, como un camino de redención personal -y deseablemente nacional- en el que la progresiva adquisición de conciencia y compromiso por parte del protagonista viene a simbolizar una odisea de vuelta a casa.

         Rodada con un estilo más clásico de lo habitual en Stone –Óscar al mejor director-, a veces su ambición expansiva se torna en redundancia, pero también consigue propinar golpes duros y certeros en su discurso antibelicista y en su cuestionamiento de la naturaleza de los Estados Unidos.

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Nota IMDB: 7,2.

Nota FilmAffinity: 6,7.

Nota del blog: 6,5.

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