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Elle

12 Oct

elle

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Año: 2016.

Director: Paul Verhoeven.

Reparto: Isabelle Huppert, Laurent Laffite, Anne Consigny, Charles Berling, Virginie Efira, Judith Magre, Christian Berkel, Jonas Bloquet, Alice Isaaz, Vimala Pons, Raphaël Lenglet, Arthur Mazet, Lucas Prisor.

Tráiler

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           “Lust for life!”, exclama Paul Verhoeven desde la banda sonora de Elle, con la voz prestada de Iggy Pop. ‘Lust’: pasión, pero asimismo lujuria por la vida. Hay una escena clave en Los señores del acero que sintetiza una de las líneas argumentales del filme. En ella, el mercenario Martín tumba en el suelo a la doncella Agnes para, valiéndose de su fuerza brutal, violar su inocencia. Sin embargo, la virginal princesa entrelaza sus piernas entorno a su cintura y dirige con su pelvis los movimientos sexuales del encuentro, ante la mirada atónita de los secuaces del guerrero, que gritan jocosos “¡Es ella la que te folla a ti!”. El monstruo -figura alegórica de marcado contenido lúbrico en los relatos tradicionales- sometido paradójicamente por medio de aquello que lo hacía terrible: el sexo.

           También hay al menos un monstruo en Elle, y es el padre de la protagonista, que acecha como una sombra íntima, enquistada en las entrañas y las emociones de una mujer dominante y fría, acostumbrada a llevar las riendas desde el egoísmo hacia su entorno, con escasa sensibilidad sentimental. Su progenitor, convicto por un crimen atroz, prácticamente no aparece en pantalla, aunque su impronta es manifiesta en las acciones y las decisiones de su descendiente directa.

Y también hay sexo. Aún sin concluir los créditos iniciales, todavía en la oscuridad de la sala, irrumpe ya el escándalo de una violación. Pero Elle no es una película sobre la violencia sexual contra la mujer ni, en sentido estricto, sobre la huella psicológica que esta produce en ella. Siguiendo la estela de gran parte de la obra del cineasta holandés, la película explora la naturaleza del sexo como elemento capital en la vida humana, por más que quede apretujado en el armario, encerrado dentro de una persistente condición de tabú a reprimir. Frente a semejante temática, la mirada de la narración, parece explicar de inicio Verhoeven, será neutra y salvaje, como la del gato negro que observa impasible los hechos.

           Un pilar existencial pues que, a lo largo del relato, conforma una tupida maraña que atrapa, entrecruza y jerarquiza a todos los personajes, desde los principales a los más secundarios, hermanándolos con sus hilos y reduciéndolos a un patetismo primitivo donde no existe la moral, solo unas pulsiones atávicas e irrefrenables o, en el caso de los individuos menos activos –el hijo bobalicón-, unas reacciones inmediatas e irreflexivas que tampoco responden la lógica cotidiana. De este modo, su expresión visual está totalmente desprovista de ecos románticos y hasta eróticos. El sexo en Elle aparece como un impulso primario, una necesidad animal, un arrebato monstruoso en ciertos casos, incluso. Según la modulación de cada cual.

           Elle es un filme despiadado a la par que estimulante, del que se entresaca un contundente sarcasmo, patrimonio del director, a partir del provocador análisis de las relaciones humanas y sociales, fuertemente determinadas por este elefante en la habitación del que todavía, a estas alturas de siglo, tampoco son tantos los que hablan. Por otro lado, dentro de esta hipérbole satírica y tremebunda, queda igualmente la dificultad evidente –o el desafío espinoso- de poder encontrarse a uno mismo en la piel de esta galería de criaturas capitaneadas por una mujer de psicología tan retorcida y excepcional -o no-.

Lust for life.

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Nota IMDB: 7,4.

Nota FilmAffinity: 7.

Nota del blog: 7,5.

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