Blood Father

6 Oct

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Año: 2016.

Director: Jean-François Richet.

Reparto: Mel Gibson, Erin Moriarty, Diego Luna, Michael Parks, William H. Macy, Miguel Sandoval, Dale Dickey, Raoul Max Trujillo.

Tráiler

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           Dentro del terreno de la gerontoacción –el intento de resurrección de los viejos pero aún musculados héroes del cine de acción de los ochenta y noventa- encuentro que el camino emprendido por Mel Gibson –villano extracinematográfico en busca de redención- es tan honesto como disfrutable. Auténtico. Porque no pretende la rentabilización de la nostalgia por medio de juguetes de imitación para capitalizar el impulso infantil de los niños del ayer, como hace Sylvester Stallone con sus producciones calculadas desde la mercadotecnia, sino que asume su condición extemporánea y, cumpliendo con el curso natural de la industria, traslada su campo de operaciones a la rocosa y contundente serie B a la que a estas alturas pertenece.

Y, así, entrega cintas concisas y virulentas, sencillas y correosas como un cabezazo al tabique nasal, capaces de explotar con extraordinaria efectividad el halo decadente y crepuscular del astro ahora ensombrecido –y, por supuesto, con mucha mayor dignidad que las películas de este pelaje que protagoniza Nicolas Cage-.

           La primera imagen de Gibson en Blood Father es un primerísimo plano de las arrugas que ajan su rostro encanecido. Un mapa de la caída, una geografía del derribo que, reforzada por la presencia rotunda del actor, pretende capturar en la pantalla la naturaleza turbulenta de un hombre alcoholizado, agitado por escándalos de fanatismo religioso y episodios de violencia doméstica. Blood Father incide en ese regodeo en el pecado, la culpa y el perdón a través de la figura de un padre exconvicto, drogadicto en rehabilitación y motero que, cual pistolero del Oeste, debe regresar a las armas para salvar la inocencia –y el pellejo- de su hija.

Un paradigma esencial, de raigambre westerniana, que, decimos, no tiene no obstante ni un gramo de nostalgia –aunque sí, merced a un guion seco en todos los sentidos, una visión muy cabrona del presente, la frívola rebeldía burguesa y la mercantilización esterilizada de la subversión marginal-. El escenario que dibuja el filme exhibe miseria en el hoy, el ayer y el mañana, revistiendo de una evidente pátina de patetismo a la trama en la que se ve implicado este anacronismo con tatuajes –excelente caracterización de Gibson-, a quien ya todo le es ajeno, extraño, ridículo –la vida descarriada e insumisa; la vida ordenada y decente-.

           El de Blood Father es pues un argumento al mínimo que avanza sin piedad, con ritmo, dirigida con eficiencia y sin alardes, ateniéndose debidamente a su condición de producción de saldo con agónicas estrellas que dejan sus últimos fogonazos de furia en historias de regeneración improbable y concreción suicida.

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Nota IMDB: 6,6.

Nota FilmAffinity: 5,3.

Nota del blog: 6.

2 comentarios to “Blood Father”

  1. Walder Messin 18 noviembre, 2016 a 04:28 #

    Mala con malicia, no puedo decir más.

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