Toro

25 Abr

“El 72,5% del trabajo está hecho una vez escogido el reparto. Buena parte de la tarea de un director es el casting.”

David Cronenberg

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Toro

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Toro

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Año: 2016.

Director: Kike Maíllo.

Reparto: Mario Casas, Luis Tosar, José Sacristán, Claudia Canal, José Manuel Poga, Ingrid García Jonsson, Luichi Macías, Nya de la Rubia, Hovik Keuchkerian.

Tráiler

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           Prolongación del neonoir español –incluso andaluz, por presencia abrumadora de escenarios y sensibilidades-, Toro quiere apuntar alto, enhebrando mimbres tradicionales de este territorio –la noción fatalista del Destino, el laberinto de dilemas entre el deber, la deuda, la sangre y el sacrificio- por medio de un argumento que va escribiendo progresivamente una grandilocuente tragedia griega donde confluye visceralmente el concepto freudiano de la necesaria muerte del padre o, yendo más allá, una rebelión del individuo contra un terrible Dios antiguotestamentario –la amenaza desde el cielo con un cuchillo a modo de rayo, la fortaleza en las alturas análoga al geométrico edificio donde moraba el creador de androides de Blade Runner, ecos visuales de ésta en ciertos fotogramas del desenlace-.

Sin embargo, si se erige como una película plenamente disfrutable, no es gracias a estas pretensiones tan sonoras. Es, casi, a pesar de ellas, ya que cuanto más primario, brutal y calenturiento es en su expresión, mejores son sus resultados.

           El guion de Toro se muestra más entonado en las líneas de diálogo, con puntuales aunque agraciadas sentencias que cargan con el laconismo y el desengaño del cine negro, que en la atribución de solidez a la trama criminal. La efectividad en el intento de dibujar el retrato de un país corrompido y enfermo -otra de las obligaciones esenciales del noir- recae principalmente sobre estas observaciones agrias y punzantes.

Entre tanto, Kike Maíllo hace del saqueo estilo, tomando estéticas y evocaciones que van desde Walter Hill hasta Nicolas Winding Refn, pasando por Michael Mann, Cary Fukunaga o el thriller surcoreano contemporáneo. No siempre le funciona, pues en no pocas ocasiones se aboca a lo abiertamente kitsch, si no directamente a la parodia involuntaria, a la manera de lo que, en su tiempo, podría ser el spaghetti o el correoso criminal italiano de los setenta.

Pero paradójicamente -y reconociendo que aquí reside un difícil equilibrio entre lo potente y lo grotesco que puede echar atrás a muchos espectadores-, esta falta de miedo o esta temeridad sin cortapisas le otorga personalidad y hasta coherencia a la obra, como se manifiesta, por ejemplo, en el desinhibido empleo dramático de elementos costumbristas o castizos como el fervor católico o la música racial –desprejuicio hacia lo localista para componer la banda sonora que quizás se extrañaba precisamente en una de estas intrigas coetáneas, La isla mínima, que bien hubiera admitido algún tema de, pongamos por caso, grupos como Triana-.

           Peor parada sale esta vez la dirección de las secuencias de acción, pobres y desprovistas de la deseable tensión, y que consiguen sostenerse sobre todo por la contundencia de Mario Casas. No es el coruñés el intérprete más dotado verbalmente, pero posee una presencia física muy estimable –a mi juicio, la cualidad fundamental que ha de tener un actor de cine-, y especialmente adecuada para producciones de esta clase. Y cabe destacar que, además, logra aportarle matices y veracidad a su personaje, dando la talla ante compañeros de talento como Luis Tosar o José Sacristán. El elenco, sin duda, es uno de los puntos fuertes del filme, con un acertado uso de la fuerza de los rostros y de la caracterización.

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Nota IMDB: 6.

Nota FilmAffinity: 5,5.

Nota del blog: 7.

2 comentarios to “Toro”

  1. TomaPrimera 25 abril, 2016 a 20:08 #

    No me había parado a pensar en lo de la música. Me refiero a lo que podría haber sido ‘La isla mínima’ con una banda sonora más “andaluza”, como dices… si ya es muy buena tal como es, con eso habría tenido aún más personalidad, es cierto.

    Por otra parte, me alegra ver que coincidimos en la opinión sobre Mario Casas. Tiene carisma y fuerza en la pantalla, y aunque le falle la dicción ya no es un problema tan evidente como en sus comienzos, así que a ver si acierta con los próximos papeles que elija porque puede ofrecer más de lo que parece.

    • elcriticoabulico 26 abril, 2016 a 15:48 #

      Le pesa mucho lo del ídolo teen y que, en general, se tiende a sobrevalorar las actuaciones evidentes, donde se dejan bien subrayadas gestualmente las emociones, de cara a la galería y a los premios. El cine no es teatro. Ahí Casas no tiene cabida, como creo que tampoco le llega el talento para papeles de elevada entidad dramática, pero para actioners de este pelaje me parece un tipo más que competente.

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