¡Ave, César!

21 Feb

“Ser director de un estudio de cine es mejor que ser chulo en un burdel.”

Harry Cohn

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¡Ave, César!

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¡Ave, César!

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Año: 2016.

Directores: Joel Coen, Ethan Coen.

Reparto: Josh Brolin, George Clooney, Alden Ehrenreich, Ralph Fiennes, Scarlett Johansson, Jonah Hill, Tilda Swinton, Channing Tatum, Frances McDormand, Headen Goldenhersh, Max Baker, Veronica Osorio, Christopher Lambert, Michael Gambon.

Tráiler

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            Joel y Ethan Coen son unos cineastas absolutamente mordaces cuando diseccionan la sociedad estadounidense caricaturizándola mediante el filtro de distintos géneros cinematográficosel noir, el drama social capriano, el policiaco rural, la intriga hitchcockiana, el musical sureño, el drama existencial, el drama de superación personal en pos del sueño americano,…-;  filtros que, en paralelo, retuercen hasta extraer de ellos esa esencia absurda la cual, parecen indicar, hermana a la realidad del hombre contemporáneo con los pedazos de celuloide que tratan de reproducirla, interpretarla o sublimarla.

Es curioso por tanto que en las ocasiones donde priman los elementos puros de la comediaCrueldad intolerable, Ladykillers, Quemar después de leer,…- los Coen no encuentren con la misma precisión el pulso del relato –con la salvedad de El gran Lebowski, por supuesto- y se merme su potencial subversivo.

            ¡Ave, César! es, posiblemente, la menos inspirada de todas estas comedias fallidas, y eso que aquí existencia y cine conforman un ente indivisible incluso desde la perspectiva del espectador, dado que, con frecuencia, los directores expresarán en pantalla la ficción que se filma en los rodajes sin distinguirla de la ficción que acontece en su exterior –es significativo aquí el empleo del narrador omnisciente, tradicional en su filmografía-.

Los Coen parecen querer completar con este filme su visión personal de Hollywood –la  fábrica de los sueños, otro mito propagandístico a derribar- emprendida con la apocalíptica y surrealista Barton Fink, compendio de lamentaciones del guionista comprometido con el arte y las ideas e inevitablemente sometido a la tiranía del Gargantúa californiano. De hecho, no costaría esfuerzo imaginar al atribulado Fink como parte del grupo de guionistas-secuestradores que, en la aquí comentada, han abrazado el comunismo por puro rencor hacia la cicatera remuneración de los grandes estudios -así como, secundariamente, por su defensa de aquel “hombre común” para el que Fink pretendía crear un teatro completamente renovado y “vivo”-.

            De esta forma, ¡Ave, César! aspiraría a ofrecer un retrato coral del Hollywood de los años cincuenta y su esquizofrenia entre las producciones de fasto y la opresión hacia la disidencia política en el contexto de uno de los puntos más calientes de la Guerra Fría. Pero, en vez de eso, la película termina por entregar una colección de escenas deslavazadas que, sin éxito, se intentan enhebrar por medio de la figura de Eddie Mannix (Josh Brolin), factótum de la major Capitol Pictures –otro hilo de conexión con Barton Fink-. Sus paseos por los platós, las oficinas, las avenidas y las callejuelas de Los Ángeles para desfacer los entuertos en los que se meten sus veleidosas divas -en especial en pos de resolver el rapto del actor Baird Whitlock (George Clooney)- son la endeble argamasa con la que los Coen agolpan una multitud de estrellas del presente que, a su vez, emulan sombras estelares del pasado –Tyrone Power, Gene Kelly, George CukorEsther Williams, Roy RodgersCarmen MirandaLouella Parsons y Hedda Hopper, el propio Eddie Mannix,…-.

Y solamente eso son: sombras. Pese a que alguno logra despertar simpatía –el entrañable vaquero Hobie Doyle (Alden Ehrenreich)-, en su inmensa mayoría no poseen siquiera entidad como personaje, ni su participación en el libreto les conduce a ellos o a la trama a ninguna parte, diluidos además en un argumento difuso, escasamente desarrollado y en el que se filtran ideas puntuales, poco más que formuladas, a propósito del sometimiento del creador de historias dentro del engranaje colosal de la industria o de la capacidad del séptimo arte para saciar la necesidad de fantasía del espíritu humano, con radical independencia frente a cualquier corriente ideológica en boga.

            Entretenidos en elaborar deslumbrantes piezas-homenaje a cada género correspondiente –el western familiar, el musical, el melodrama, el drama bíblico,…- hasta se diría que la marcada personalidad de los Coen se difumina como nunca antes les había sucedido, abrazados, sin desdeñar el sentido paródico, a la nostalgia cálida por el cine clásico y sus fastuosos métodos -otra faceta de su magia-, leit motiv exclusivo de una función sostenida por un ritmo narrativo fluido y unas contadas chispas de humor que restallan diseminadas por entre el metraje y las caras conocidas.

En ¡Ave, César! el guion es alocado pero no explosiona el fascinante delirio que caracteriza sus mejores obras, y apenas se saborea su vitriolo desengañado –por ejemplo, si la trama de Quemar de después de leer tampoco conducía a ningún lado era en aquel caso con objetivo de desnudar el terrible absurdo de personajes, sociedad, instituciones y convenciones cinematográficas-.

Un Coen menor.

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Nota IMDB: 6,9.

Nota FilmAffinity: 5,9.

Nota del blog: 6.

4 comentarios to “¡Ave, César!”

  1. JVilloria 22 febrero, 2016 a 17:26 #

    Uf, me has quitado todas las ganas de ir a verla al cine. O, mejor dicho, me has resuelto la duda de si ir a ver esta o mejor ‘El abrazo de la serpiente’.
    Porque parece que tenemos un concepto muy parecido de los Coen, justo las que citas como menos afortunadas de su filmografía también son las que menos me convencen a mí…

    • elcriticoabulico 23 febrero, 2016 a 15:38 #

      Soy muy de los Coen y siempre soy partidario de irlos a ver al cine… aunque sea para comprobar que esta vez patinan un poco. No sé si te iba a entusiasmar El abrazo de la serpiente, que tiene su punto experimental y esotérico. Iba a recomendarte Deadpool, pero ya vi que diste buena cuenta de ella en el blog.

  2. Hildy Johnson 23 febrero, 2016 a 17:36 #

    … Ay, con las ganas que tengo de verla… pero muchas, muchas. Ya te contaré qué me parece. De primeras, la premisa cine dentro del cine me entusiasma… ¿Me quedaré solo con sombras…? Sniff, sniff.

    Beso
    Hildy

    • elcriticoabulico 24 febrero, 2016 a 17:10 #

      Yo entiendo que los Coen quieren hacer un recorrido por las atracciones que les ofrece este parque de atracciones que son los grandes estudios del Hollywood de los cincuenta y que además incluyen alguna lectura sobre el papel y la importancia del cine que recuerda a Los viajes de Sullivan, de su admirado Preston Sturgess (y a la que ya habían homenajeado en O Brother!). Pero creo que no les funciona del todo el asunto, por desgracia…
      En cualquier caso, a los Coen siempre hay que ir a verlos.

      Besos.

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