Archivo | enero, 2016

Tiempos modernos

18 Ene

“Yo intento reflejar el mundo en el que vivimos, y sin mucha suerte intento hacerlo con risas o con lágrimas. En esto, Chaplin sigue siendo el mejor. El mayor genio del cine, no el único, pero sí el mayor.”

Aki Kaurismäki

.

.

Tiempos modernos

.

Tiempos modernos

.

Año: 1936.

Director: Charles Chaplin.

Reparto: Charles Chaplin, Paulette Goddard, Henry Bergman, Tiny Sandford, Chester Concklin.

Tráiler

.

            Naturalmente, un artista con la calidez humana y con la melancolía optimista de Charles Chaplin no iba a renunciar así como así al universo que había caracterizado su obra y que mejor se adecuaba a la tonalidad de sus personajes y su sensibilidad autoral. Tiempos modernos, estrenada en 1936, es en esencia un filme mudo, como todavía lo era cinco años atrás Luces de la ciudad, primera película de Chaplin donde aparecía –anecdóticamente- el sonido. Es más, con gran significación para el discurso de la obra, la mayor parte de las voces que parecen ceder a la presión de los gustos coetáneos y aparecen en el metraje no proceden de manera directa de personajes: están intermediadas por una máquina.

            Tiempos modernos depende todavía en gran medida del sentido físico del gag de Chaplin, expuesto a través de espectaculares coreografías que en ocasiones, en su detallismo e imaginación, arriesgan incluso a alargarse más de la cuenta –la máquina de alimentación de los operarios-. También se incorporan gags sonoros, quizás pendientes de perfeccionar -los rugidos de tripas de la mujer del reverendo-. Pero, lo más importante, Tiempos modernos conserva indeleble la capacidad del cineasta de expresar multitud de emociones e ideas subversivas sin necesidad de recurrir a la palabra.

Contra la robotización del hombre, Chaplin danza.

            Con un mensaje tan sincero como visceral -y desde luego vigente-, Tiempos modernos se convierte en una llamada de atención acerca de la alienación y la deshumanización del individuo contemporáneo, consumido por la dictadura de la producción por la producción y del materialismo por el materialismo. Es el capitalismo, donde los espíritus libres no tienen cabida.

Chaplin disfraza esta crisis cotidiana y terrible con ropajes tan épicos como afectuosos a través del combate contra la adversidad de este trabajador despedido de una cadena de montaje en el marco de un periodo de convulsión laboral generalizada. No obstante, como suele suceder en la filmografía del genio, la incomprensión, el egoísmo y la desigualdad que deriva de la desviación o de la corrupción del espíritu humano, tiene aún una vía de redención, en este caso reflejado en los ojos chispeantes y la vitalidad de Paulette Goddard, adolescente marginal.

            Chaplin crea fotogramas chispeantes y vívidos para condensar esta visión sobre el género humano que se debate entre la crítica y el cariño, entre el humor y la decepción, entre el pesimismo y el optimismo. Imágenes que forman parte de la memoria colectiva del cine. Los personajes conviven permanentemente en la alegría y la tristeza, asediados por las circunstancias que provee, inclemente, esta sociedad occidental enfebrecida.

Debido a este cúmulo de infortunio inducido por el sistema, la resolución del filme no apunta tanto hacia esta eventual exoneración de los pecados del hombre de hoy. Su postura, aunque siempre inspiradora, no es exactamente esperanzada. Parece opinar Chaplin, con cierto poso de desencanto, que la única solución que nos queda pertenece al inquebrantable poder de resistencia de uno mismo, apoyado en un valor capital y, ojalá, ajeno a mercaderías: el amor. El amor, único libertador de estas ovejas desesperadas.

            En Tiempos modernos, el entrañable vagabundo Charlot muestra su voz por primera vez. Y, en consecuencia, se despide del cine.

.

Nota IMDB: 8,6.

Nota FilmAffinity: 8,6.

Nota del blog: 9.

Aguas tranquilas

15 Ene

“Algo hay tan inevitable como la muerte, y es la vida.”

Charles Chaplin

.

.

Aguas tranquilas

.

Aguas tranquilas

.

Año: 2014.

Directora: Naomi Kawase.

Reparto: Nijirô Murakami, Jun Yoshinaga, Miyuki Matsuda, Tetta Sugimoto, Makiko Watanabe, Jun Murakami.

Tráiler

.

            A imitación del sosiego y la eternidad inconmovible que sugiere su título, Aguas tranquilas es una película paciente, que se filtra poco a poco, casi imperceptiblemente, por entre los poros del espectador. No exactamente al modo de los delicados melodramas familiares de Yasujirô Ozu o de alguna emulación moderna como el Still Walking (Caminando) de Hirokazu Koreeda, sino incorporando de manera más tangible a esta sensibilidad típicamente contemplativa y oriental una serie de reverberaciones místicas que acogen y envuelven en su seno las dos historias familiares entrecruzadas del argumento y las encadenan a los ritmos cósmicos de la vida y de la muerte, exaltados en la isla subtropical nipona de Amami.

            En paralelo, esta cosmovisión levemente esotérica, materializada en parte en la ascendencia chamánica de la madre agonizante de la protagonista, se entrevera paulatinamente los fotogramas desde el aspecto naturalista que en principio domina las composiciones -lo que afecta incluso a la percepción del sonido de la escena, siempre arrullada por el mar y los rumores propios de la naturaleza omnipresente-. Aunque cabe reconocer asimismo que, en otras ocasiones, a pesar de la contención expresiva de Kawase, esta dimensión mística también se pasa de revoluciones, caso de esos intérpretes transidos mirando hacia el horizonte, la perorata ‘new age’ con símiles surferos o la innecesaria coda recitada por el anciano.

Porque, en el momento que se acomoda y acompasa con la cruda realidad terrena, es cuando este aspecto trascendente, que conecta a lo humano con lo natural y lo divino, consigue resultar más palpable y emotivo. Siguiendo esta idea, el mayor protagonismo de la muchacha (Jun Yoshinaga) y de los avatares de su familia, unida por la enfermedad terminal de la madre, consigue que el filme, hasta entonces en exceso diluido, despliegue su hermosura y su potencial conmovedor. Son los grandes pasajes de la función, prorrogados por el choque entre las corrientes de vida y muerte que, en cierta forma, parecen encarnar los chavales protagonistas -las pulsiones sexuales frente a la angustia y la desesperanza vital, semejantes en su antagonismo a sus respectivos movimientos de aproximación y de lejanía hacia el núcleo familiar-.

            Pero, por el contrario, Aguas tranquilas se muestra más convencional, menos interesante y menos afinada cuando esta primacía argumental se transfiere a los traumas adolescentes del muchacho (Nijirô Murakami), en plena y problemática maduración hacia la edad adulta e hijo de un hogar disfuncional –el divorcio, el simbólico hombre muerto que se mantiene presente desde el fondo de la obra-, que además es un extranjero que, al igual que el espectador, descubre esta tierra de prodigios cotidianos.

Un lugar donde, al fin y el cabo, el empuje de la vida y el hallazgo del consuelo y la orientación existencial termina dependiendo de la mirada y la actitud que asuma uno mismo ante este reto universal.

.

Nota IMDB: 6,8.

Nota FilmAffinity: 6,6.

Nota del blog: 7,5.

Life Feels Good

14 Ene

“Hasta a una ameba habría que tratarla como quiere ser tratada.”

Jean-Dominique Bauby

.

.

Life Feels Good

.

Life Feels Good

.

Año: 2013.

Director: Maciej Pieprzyca.

Reparto: Dawid Ogrodnik, Dorota Kolak, Arkadiusz Jakubik, Helena Sujecka, Mikolaj Roznerski, Katarzyna Zawadzka, Anna Karczmarczyk.

Tráiler

.

           “Soy una persona encerrada en un cuerpo que es una broma”, se lamentaba el protagonista de La escafandra y la mariposa, traslación al cine de las memorias de Jean-Dominique Bauby, exitoso redactor jefe de la revista Elle al que un accidente cardiovascular dejó tetrapléjico en 1995, postrado en el lecho y prácticamente sin capacidad para comunicarse. Sin capacidad para ser persona. Con todo, su relato en papel y en el cine era una apuesta por la vida y no por la muerte, fundado sobre la falta de autocondescendencia y la descripción fidedigna de sensaciones y emociones, desde las más oscuras a las más luminosas, que eran perfectamente compartibles por cualquier espectador al otro lado del libro o de la pantalla.

Precisamente, la película que nos ocupa, un recorrido por la ejemplarizante biografía de Mateusz, un hombre nacido con parálisis cerebral y condenado por sus semejantes a ser un simple vegetal, hace hincapié en ese ansia de vitalidad desde su mismo título, Life Feels Good, ‘la vida sabe bien’ -si bien creo que el epígrafe original en polaco se traduce literalmente con un ‘quiero vivir’-.

Dentro de esta comparativa aventurada, la principal diferencia con la cinta de Julian Schnabel estriba en que el protagonista de la presente nunca ha disfrutado de la dignidad –o cuanto menos del estatus o la respetabilidad social- que sí poseía Bauby antes de este decisivo suceso médico. El argumento de Life Feels Good no es así una redención o una regeneración –mucho más accesible y empatizable para el observador ajeno gracias a su poso de autoayuda-, sino una conquista en pleno derecho, partiendo de la nada y cimentada sobre la épica personal e infatigable, erigida heroicamente contra todo y contra todos. Contra la incomprensión de la ciencia, de parte de la familia y de la sociedad en general, cínicamente adocenada para evitar el esfuerzo solidario de no solo atender, sino comprender y valorar al diferente –lo que no se centra exclusivamente en lo físico, sino que se extiende a lo intelectual-. Siguiendo esta idea, cierta escena en la que Mateusz comparece ante un tribunal evaluador bien podría haber estado sacada del encuentro de George Taylor con el consejo de sabios de El planeta de los simios, tal es la distancia entre ambas partes.

           Además, huelga decirlo, Life Feels Good es en paralelo una conquista contra la incomprensión del cine, campo abonado para un paternalismo que no deja resquicios de ambigüedad ni matices humanos para las personas con discapacidad, reducidas a mero vehículo para un sentimentalismo reconfortante que, a fuerza de ser olvidable debido a los convencionalismos del subgénero, no suele revestirse de la necesaria capacidad de resultar incómodo y, en consecuencia, remover conciencias. De ahí la relevancia de filmes maduros como La escafandra y la mariposa o Life Feels Good, así como de obras comprometidas como el documental español Yes, We Fuck!, a propósito de las reivindicaciones sexuales de este colectivo, al que las mentes cándidas e indulgentes acostumbran a despojarle de elementos indisociables de la existencia de toda persona como son aquí el sexo o, en otras, la violencia –ramal esta vez sí explotado por la reciente producción ucraniana The Tribe, con su poco de tremendismo-.

           De nuevo, parte de la forma en la que el director y guionista Maciej Pieprzyca aborda el asunto remite directamente a la obra de Schnabel. Es por ejemplo del tono de la narración, establecido en primera persona por la voz interior del protagonista, que combina frustración con espíritu de superación y, como factor destacado, un jugoso sentido de la ironía. Incluso las similitudes también atañen a un puñado de planos destinados a construir la psicología del personaje, análoga por descontado a la de cualquier individuo de su edad: esto es, los planos subjetivos que apuntan sin disimulo a los escotes y los pechos femeninos.

Aunque en definitiva las reminiscencias son desaconsejablemente excesivas, Life Feels Good goza de entidad propia y transmite emociones genuinas en su aproximación a la vida de un hombre –con sus aprendizajes, sus fiascos, sus ilusiones y sus desengaños universales-, a la par que, de fondo, dibuja la evolución de Polonia y, en general, de la relación de la sociedad contemporánea con la discapacidad.

.

Nota IMDB: 7,8.

Nota FilmAffinity: 7,2.

Nota del blog: 7.

Maps to the Stars

12 Ene

“Amo Maps to the Stars más que a mi propio bigote”

John Waters

.

.

Maps to the Stars

.

Maps to the Stars

.

Año: 2014.

Director: David Cronenberg.

Reparto: Mia Wasikowska, Evan Bird, Julianne Moore, John Cusack, Olivia Williams, Robert Pattinson, Sarah Gadon.

Tráiler

.

           No era descabellado que el canadiense David Cronenberg, incesante diseccionador de las deformidades viscerales y sociales de Occidente, encontrase un gustoso vertedero de aberraciones y monstruosidades que explorar en uno de los motores de la cultura contemporánea como Hollywood, industria de la que ha procurado mantenerse independiente y a distancia durante su particular trayectoria –de hecho, esta es la primera vez que rueda en suelo estadounidense-. No por nada, los tumores de la fábrica de sueños han sido advertidos y expuestos ya desde el periodo silente.

           Así pues, cabe preguntarse si Cronenberg, autor inquietante, encuentra un nuevo ángulo de enfoque en el retrato del amorfo leviatán americano, apoyado además sobre la escritura del novelista y guionista Bruce Wagner, infiltrado desde hace décadas en los submundos hollywoodienses –ahí queda su libreto Escenas de lucha de sexos en Beverly Hills o Women in Film, en las que se pueden encontrar un par de puntos en común con la presente-.

Maps to the Stars se sumerge en la podredumbre de Hollywood empleando la sátira como hoja de ruta con la que identificar y fotografiar cada sórdido rincón y cada ruina desmoronada que se oculta bajo la luminosidad del cielo californiano y la despampanante ostentación de las mansiones, avenidas y tiendas de lujo de la ciudad-estudio, capturada con una puesta en escena casi aséptica y convencional –comparable, por tanto, a la intencionalmente empleada en la soleada Suiza de Un método peligroso, también contradictoria con la oscura psicología de sus protagonistas-.

Aquí, bajo este sol deslumbrante y estos inmaculados jardines con piscina, la cinta se topa con una enmarañada galería de personajes, organizados en dos familias a las que el término disfuncional les queda incluso generoso, dueños todos sus miembros de horrendas cicatrices –a la vista o en sus entrañas-, zarandeados por la desesperación y la locura –de nuevo, certificada o no-, y acosados por fantasmas de toda índole y por la insaciable máquina de devorar seres humanos que es La Meca del cine.

           Sin embargo, hay algo en Maps to the Stars que deja frío. La fatigante artificiosidad de su tremendismo de tragedia mitológica en el Olimpo moderno; la falta de malsana seducción de su atmósfera que tan perturbadoras hace a las mejores obras de Cronenberg; la sensación de que este melodrama patético y delirante ya ha sido contado con mayor pegada. Algo que, en lugar de agarrarle de las solapas a uno, atrapado por su desgarrado delirio, desemboca en cambio en distanciamiento y desinterés, y que la terminan por convertir a la película en una propuesta un tanto fallida.

.

Nota IMDB: 6,1.

Nota FilmAffinity: 6.

Nota del blog: 5,5.

La academia de las musas

10 Ene

“La palabra más común, cuando se pone en su lugar, de repente adquiere brillo. Ésa es la brillantez con la que tus imágenes deben brillar.”

Robert Bresson

.

.

La academia de las musas

.

La academia de las musas

.

Año: 2015.

Director: José Luis Guerín.

Reparto: Raffaele Pinto, Mireia Iniesta, Rosa Delor Muns, Emanuela Forgetta, Patricia Gil, Carolina Llacher.

Tráiler

.

           “Al principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios”, comienza el evangelio de San Juan. Cuando uno se enfrenta a La academia de las musas –se enfrenta, porque es imposible solo verla o escucharla- lo hace contra la palabra en todas sus dimensiones. Contra la palabra como herramienta para describir la realidad sensitiva y como herramienta de clasificación con la cual intentar infundir orden en el caos. Pero, sobre todo, contra la palabra como agente con entidad propia capaz de influir sobre la vida del ser humano y, más aún, como agente demiúrgico dentro de este complejo universo intelectual, emocional y espiritual del hombre. Incluso por medio de malinterpretaciones subjetivas, engaños, sofismas o mentiras flagrantes.

           La academia de las musas se abre como un experimento de realidad pura, en el cual se filma a Raffaele Pinto, profesor de filología italiana en la Universitat de Barcelona, durante su diálogo platónico con sus alumnos a partir de los versos de la Divina comedia de Dante Aligheri. Una serie de encuentros intermediados por los fonemas del catalán, el español y el italiano que, no obstante, se conforman sin problemas como un vehículo común de entendimiento e intercambio de ideas. La poesía como idioma en sí mismo, a través del cual indagar en los rincones ocultos o ya transitados del arte, del sexo o del amor; término este último al que parecen dirigirse en su exploración como la suma de todo ello; el Santo Grial –la comparación es justa por su envergadura mística y por la esencia quimérica del objeto-.

Sin embargo, aunada por la imagen minimalista de José Luis Guerín –cámara casera, sin director de fotografía, ni eléctricos ni sonidista-, la fuerza de las palabras va desquiciando los marcos de la estructura documental para derribarlos definitivamente y transformar la película en una obra de ficción dotada de un argumento y hasta una intriga cotidiana pero penetrante, desapercibida y trascendente, que convierte a las personas reales que departen sobre la naturaleza de la semántica, de la belleza, de lo humano y de lo romántico en personajes de una fantasía donde, paradójicamente, se llevan a la práctica estos conceptos inaprensibles, íntimos, metafísicos y quién sabe si siquiera existentes, desarrollando entre ellos, como en una fábula renacentista, estrechas relaciones de aproximación y deseo, de alejamiento y rechazo. En consecuencia, los fotogramas invocan en su transcurso a hitos cinematográficos como Te querré siempre –el cine: otra forma de arte y de lírica, si bien donde el verbo debería reservarse un papel secundario-.

           Los medios de producción, decíamos, son de supervivencia artesanal. Los planos no por ello son neutrales, sino que también, incorporados al debate del conjunto, hablan –sobre los personajes, sobre su discurso, sobre sus circunstancias-. Y lo hacen además con enorme elocuencia, gracias al extraordinario talento del cineasta barcelonés como observador y, por extensión, como narrador.

En cualquier caso, no se trata de un ejercicio desarrollado desde el engolamiento académico o grandilocuente, más allá de la elevación cultural del tema o la erudición de los participantes –se diría que otro asunto recurrente de la cinta es el del placer de construir y dar vida a sensaciones y razonamientos o, más pedestremente, el placer de oír y oírse hablar-. La escuela de las musas continúa la senda de proyectos previos de Guerín como En construcción, crudamente veristas y apegados al suelo pero a la vez complejos, reflexivos y sorprendentes. Esto es, sin alejarse de la implicación hacia unos seres vívidos que aquí, en ocasiones con gran frustración –las dudas románticas y existenciales que encarna Mireia Iniesta-, tratan de encontrar en las palabras la respuesta a lo que experimentan sus entrañas; al mismo tiempo que viven cautivos de esas mismas palabras que arrojan explicaciones inciertas y hasta falaces, tal y como señala la esposa del catedrático, quien conserva su lucidez debido al desapego desengañado hacia esas fórmulas prefabricadas y filtradas por siglos de églogas y sonetos –aunque, a fin de cuentas, solo para revelarse luego como el único personaje inmerso a tumba abierta, con innegociable honestidad, en ese poderoso sentimiento de amor al que canta la lírica-.

           Guerín muestra calidez a sus personajes, aunque también los cuestiona y duda de ellos –lo cual les hace más humanos-, de igual manera que se puede cuestionar y dudar de las palabras. ¿Tanta disquisición filosófica es una mera artimaña del profesor para encamarse con sus alumnas? ¿La percepción o las reacciones de cada una de ellas por qué está motivada? ¿Cuánto hay de sinceridad o de fingimiento en cada uno de ellos? ¿Son conscientes acaso de las fronteras entre una y otra cosa? ¿Sus estudios avanzan o son simples pajas mentales fruto de un contexto retorcido a conveniencia y comodidad? ¿Acaso es auténtico el paso del tiempo que señala el director en sus intertítulos? Y, por supuesto, ante la avalancha de ideas, sugerencias, interrogantes, hallazgos, incógnitas y misterios que desbordan las conversaciones, nace asimismo en el espectador ese deseo de unirse al intercambio, de sumarse a la audaz exploración que emprenden personas y personajes. El deseo de la palabra. Empero, a él le corresponde entonces continuarlo o llevarlo a cabo a la salida de la sala, no hay más remedio.

Un pequeño gran milagro.

.

Nota IMDB: 7.

Nota FilmAffinity: 7.

Nota del blog: 8,5.

La profesora de parvulario

8 Ene

“Si no fuese por la poesía, que es la que nos salva, seríamos muerte ambulante.”

Raffaele Pinto (La academia de las musas)

.

.

La profesora de parvulario

.

La profesora de parvulario

.

Año: 2014.

Director: Nadav Lapid.

Reparto: Sarit Larry, Avi Shnaidman, Lior Raz, Jil Ben David, Ester Rada, Guy Oren, Yehezkel Lazarov, Dan Toren.

Tráiler

.

            Corren malos tiempos para el virtuosismo artístico, sometido a la gélida tiranía del número, el balance de beneficios y la marca personal o colectiva. Al ultraliberalismo dominante, y por extensión al sistema sociocultural aparejado, le cuesta trabajo apreciar los valores que trascienden lo material. De ahí, por ejemplo, el arrinconamiento de las humanidades en los programas lectivos, o el sometimiento de la creación cultural a términos de producción y rentabilidad. La búsqueda de la belleza o de respuestas a conceptos inmateriales queda así fuera de la ecuación, como por extensión queda el desarrollo de pensamiento crítico, siempre incómodo para el status quo.

Este contexto hostil hacia la cultura –“un mundo que odia a los poetas”- es el que marca la atmósfera de La profesora de parvulario y determina la desesperación de la protagonista cuando descubre inesperadamente que el último genio en un universo que rinde culto a la mediocridad -si no a la estupidez-, es un niño de cinco años, capaz de desarticular con sus versos el dolor del amor no correspondido, la violenta naturaleza humana o la esencia de la vida.

            El cineasta israelí Nadav Lapid captura el escenario con un estilo de apariencia pedestre, de planos detalle desubicados y un tanto caóticos que ni siquiera son naturalistas, puesto que nunca esconderá la cámara y, más todavía, revelará sin problemas el artificio del filme –el objetivo se lleva un indisimulado golpe en la primera escena; los niños interactúan con el objeto indiscreto y extraño que les graba-. Sin embargo, de entre esta maraña de feísmo, nacen asimismo planos de cierta hermosura en los que, puntualmente, se vislumbra ese lirismo perdido que persigue obsesivamente la maestra.

            La profesora de parvulario es una película compleja e incómoda, que puede resultar por momentos desconcertante. A pesar de la legítima coartada de la reivindicación artística, los caminos que emprenden sus personajes están alejados de la ética e incluso de la empatía, en especial esa protagonista que carga con el peso del argumento. Esa callada desesperación no responde solo a la defensa del genio redentor –hasta contra su propia voluntad de querer ser un crío despreocupado, como se irá matizando a medida que avanza el metraje hacia un desenlace coherente aunque un tanto menos convincente-; sino que es a la par una perturbadora lucha contra la frustración personal –ella una poeta amateur carente de talento- y en pos del hallazgo en los entresijos de la prodigiosa mente del niño de las respuestas que aporten cierto consuelo al desasosegante vacío de la existencia.

En paralelo a las atormentadas y enfermizas decisiones, la artera hipocresía de las contradicciones de la mujer y el perturbador erotismo que aflora en el contacto físico entre profesora y alumno, devota y maestro -reafirmado con contundencia por la expresiva mirada de Sarit Larry-, Nadav Lapid desarrolla una obra inhóspita y opresiva, donde la intensidad de esta angustia íntima -tensada por el acoso de un entorno ciego, enemigo del arte y la belleza-, se percibe a punto de reventar en mil pedazos.

.

Nota IMDB: 6,7.

Nota FilmAffinity: 6,1.

Nota del blog: 7,5.

Viaje a Sils Maria

6 Ene

“Para las mujeres, Hollywood es brutal. Las han quitado de en medio a los 29 años porque decían que eran demasiado viejas: ellos están impacientes por encontrar a otro bomboncito de 22 años. Se está convirtiendo en pornografía infantil. Es enfermizo”.

John Cusack

.

.

Viaje a Sils Maria

.

Viaje a Sils Maria

.

Año: 2014.

Director: Oliver Assayas.

Reparto: Juliette Binoche, Kristen Stewart, Chloë Grace Moretz, Lars Eidinger, Johnny Flynn, Angela Winkler.

Tráiler

.

            Probablemente el cine, y sobre todo en el star-system que convoca, es uno de los principales escaparates en los que observar cómo el inclemente paso del tiempo hace mella en el individuo. Cuanto menos en la carrera profesional de los intérpretes, especialmente en las mujeres.

            En este año de estrenos en España, han confluido cuatro obras metacinematográficas que versan acerca de esta incertidumbre del paso del tiempo que acecha a los actores, como son la oscarizada Birdman, la satírica Maps to the Stars –más tangencialmente-, La sombra del actor y Viaje a Sils Maria. La concepción original de esta última, además, parte de la iniciativa de una actriz reverenciada, Juliette Binoche, quien plantearía la semilla del argumento al guionista y director Oliver Assayas, el cual a su vez, precisamente, había coescrito el guion de una película, Rendez-vous (La cita), que en su día había construido un escalón más en la escalada a la cima de la intérprete francesa. Muestra de su implicación con el proyecto, el trabajo de Binoche trascendería el escenario hasta trasladarse a su entonces inexplicable participación en otra cinta, la superproducción comercial Godzilla, a través de la cual, dice, tan solo pretendía aportar credibilidad al pasado de su personaje, hastiada de los artísticamente humillantes pero económicamente rentables ‘blockbusters’ de Hollywood.

            Así pues, se trazan frecuentes paralelismos entre la Maria Enders de Viaje a Sils Maria y las experiencias personales de la propia Juliette Binoche, como por otro lado van apareciendo puntos de encuentro entre las vivencias de esa Maria Enders y la obra que le corresponde acometer sobre las tablas del teatro, la misma que veinte años antes le había encumbrado a la fama. Solo que esta vez será encarnado un rol antagónico: allí una arrolladora lolita que conduce a la perdición a una empresaria madura; ahora esta mujer adulta que siente resquebrajarse bajo sus pies la confianza y las certezas que poseía en juventud.

            Con sensibilidad –la dosificada desnudez de las emociones de las protagonistas- y expresividad –el empleo del paisaje y de los fenómenos naturales-, aunque en ocasiones también con bastante explicitud verbal, Viaje a Sils Maria desarrolla el drama de esta actriz zarandeada por los cambios de su existencia; traumáticos, aterradores y, sí, universales; exacerbados por la colisión manifiesta y brutal entre el ayer y el hoy.

El argumento reposa en buena medida sobre los diálogos, las confidencias y la (lograda) química entre la estrella y su agente personal (Kristen Stewart); antitéticos en su reposo y su intimidad al ruido, la furia (incompleta) y el delirio con el que Birdman desentrañaba una tragedia de semejante naturaleza y dimensiones. En consecuencia, el esfuerzo en la composición de caracteres arroja sus frutos en pantalla en forma de una mujer compleja y contradictoria, frágil y poderosa que Binoche, una artista rica en técnica, hace suya, cumpliendo el destino escrito desde esa concepción seminal del filme.

.

Nota IMDB: 6,8.

Nota FilmAffinity: 6,6.

Nota del blog: 7,5.

A %d blogueros les gusta esto: