Sicario

2 Dic

“Nosotros creemos que el narcotráfico, no la droga, es el peor flagelo que estamos soportando recientemente en América Latina. Y no defendemos ninguna adicción, pero la vía represiva viene fracasando después de muchas décadas. Entonces nosotros decimos ‘hay que tratar de sacarle la razón de ser, que es arrebatarle el mercado’. La regulación por parte del Estado, que sería el encargado, a través de los servicios de salud, de arreglar la forma en que se vende y cómo se consume, de identificar a la gente, darles una mano y atenderlos. Nos parece la mejor manera de enfrentar el asunto. ¿Por qué? Porque no podemos dejar ese mercado que existe en manos de un negocio que está perturbando todo porque ha traído violencia, el sicariato y, como dicen en México, ‘plata o plomo’; que corrompe los aparatos represivos y que en algunos lugares ha nombrado hasta candidaturas.”

José Mujica

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Sicario

.Sicario

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Año: 2015.

Director: Denis Villeneuve.

Reparto: Emily Blunt, Benicio del Toro, Josh Brolin, Daniel Kaluuya, Maximiliano Hernández, Victor Garber, John Bernthal, Jeffrey Donovan, Julio Cedillo.

Tráiler

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             Retumban tambores de guerra en los títulos de crédito. Sicario es más La noche más oscura (Zero Dark Thirty) que Traffic. El contexto que el filme presenta sobre la lucha de los Estados Unidos contra el narcotráfico es puramente bélico. Como en la película de Kathryn Bigelow, a los personajes les impulsa una anacrónica moral westerniana: vengarse contra los tipos que provocan el desastre en una intervención policial; destruir a quienes aniquilaron a los seres queridos. En efecto, la respectiva estrategia de combate es semejante en ambas, basada en la fuerza maquiavélica y no en la diplomacia –soldados y no abogados-, y con un idéntico espacio simbólico –las torturas enmarcadas en emblemas americanos-, marcado por la indeleble sombra de Afganistán e Irak.

             Sin embargo, la mirada de Sicario hacia las cloacas de la siempre dudosa ‘realpolitik’ –para muestra un botón: aquella turbia relación entre la CIA y el Narco que recuperaba recientemente Matar al mensajerose desembaraza de la cínica ambigüedad de La noche más oscura y es decididamente agria y pesimista. Una tonalidad desesperanzada que se personaliza en la diferente naturaleza y, en especial, la diferente determinación de las acciones de la protagonista. Su papel en la trama, de hecho, tiende a ser más pasivo que activo, casi una extrapolación del espectador anonadado por el delirante mecanismo de relojería de esta espiral de droga, dinero y muerte, sin piedad ni justicia.

A efectos prácticos, pues, su protagonismo es meramente simbólico, dado que, en términos estrictamente argumentales, este rol podría corresponderle perfectamente a individuos bastante más dominantes y tenebrosos, aquí con nómina de secundarios en el elenco.

             En el aspecto de la realización esta vez, también muy westerniano es el empleo del paisaje para definir personajes y tragedia; así como en la dimensión física que cobra el duelo entre antagonistas –la rotundidad invasora con la que Benicio del Toro se impone, incluso literalmente, a sus contrincantes o al resto de pobladores del escenario-. En este sentido, la composición del fotograma de Denis Villeneuve, y el uso de otros recursos como el registro sonoro, es extraordinariamente expresivo. Además, posee una atronadora potencia visual que provoca que vibre de tensión, arremeta con furia y atrape la atención sin remedio este relato acerca de una agente táctica del FBI (Emily Blunt) que se sumerge en cuerpo y alma en los callejones oscuros de los operativos contra la tupida red del narcotráfico internacional.

             Sicario no mantiene la abrumadora intensidad de su incursión en La Bestia, la infernal Ciudad Juarez mejicana y su convivencia estrecha e indistinguible entre la vida y la muerte. Pero, a partir de su retorno a territorio estadounidense, el nervio del filme pasa a descansar en las insondables ojeras de Del Toro: un rostro que proporciona en sí mismo un paisaje y una explícita declaración dramática. Su narración se conserva firme, combinando su vigor con imágenes desatadas, caso de los extáticos atardeceres. Logra sobrevivir así la amenaza difusa que gobierna siempre la frontera, territorio incierto en lo geográfico y lo moral. El epicentro de este thriller subyugante por momentos, de enorme músculo y contundencia.

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Nota IMDB: 8.

Nota FilmAffinity: 7,1.

Nota del blog: 7,5.

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6 comentarios to “Sicario”

  1. Hildy Johnson 4 diciembre, 2015 a 14:35 #

    Has dado con un adjetivo, querido crítico abúlico, que describe bien esta película: subyugante. Y también el cine de Villeneuve.
    Y en tu texto se encuentran, a mi parecer, claves que hacen de Sicario una interesante propuesta cinematográfica: el paisaje, el cine de frontera, las huellas del western, la tragedia… elementos indispensables que dan sentido a un espacio violento que se convierte en tierra de lobos en las que la supervivencia es todo un mundo.

    Beso
    Hildy

    • elcriticoabulico 4 diciembre, 2015 a 14:50 #

      Mimbres que además, reconozco, suelen dar lugar a un tipo de películas que me atraen una barbaridad. Y Sicario cumple con creces dentro de este ‘subgénero’ favorito.
      Besos.

  2. E. J. Castroviejo 4 enero, 2016 a 04:14 #

    Me pareció una denuncia necesaria. Lamenté que no entrara más a fondo en el problema, más allá de los peones de mayor o menor rango en la película. Después de todo, en realidad tan solo sugiere. Estoy contigo en que Benicio del Toro está enorme (como ya nos tiene acostumbrados hace algún tiempo).
    Se trata un problema que apenas se comenta en los medios si atendemos a su dimensión, opino. Nos llevamos las manos a la cabeza con las decapitaciones en oriente medio y sucede todos los días a pocos metros de la frontera latina con EEUU.

    Lo cierto es que íbamos a ver la de Amenábar y no nos venía bien el horario, y acabamos por entrar a esta otra. Todo un acierto.

    Un abrazo, Crítico.

    • elcriticoabulico 4 enero, 2016 a 16:59 #

      Luego aparte de la denuncia queda el debate de que si la película critica la guerra sucia de Estados Unidos contra este problema o en cambio glorifica al justiciero al margen de la ley de Benicio. En cualquier caso, una película notable. ¡Un abrazo, Eduardo! ¡Y feliz año!

      • E. J. Castroviejo 4 enero, 2016 a 18:29 #

        A mí me parece que ni guerra sucia ni gloria, que se sugiere una cierta complicidad con similares métodos por ambas partes. Una situación en que priman intereses a ambos lados del conflicto: un solo problema con la prohibición por coartada.

        ¡Feliz año! Un fuerte, fuerte abrazo.

      • elcriticoabulico 6 enero, 2016 a 16:01 #

        Con independencia de ello, la forma de plasmarlo cinematográficamente es muy poderosa. Hay quien dice (no estoy de acuerdo) que eso es lo único que se debe medir de una película. ¡Un abrazote!

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