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13 minutos

25 Nov

“Hollywood es un juguete maravilloso donde tienes todos los medios, pero no la libertad artística de hacer la película que tú quieres.”

Alejandro Amenábar

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13 minutos

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13 minutos.

Año: 2015.

Director: Oliver Hirschbiegel.

Reparto: Christian Friedel, Katharina Schüttler, Burghart Klaussner, Johann von Bulow, Felix Eitner, David Zimmerschied, Rüdiger Klink.

Tráiler

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            Plantado ante el muro insalvable de Hollywood y sus cantos de sirena, cimentado por ladrillos literales y figurados como Invasión, Cinco minutos de gloria y Diana, el cineasta alemán Oliver Hirschbiegel ha decidido desandar el camino y buscar refugio en su industria natal y en la temática que había propiciado su proyección internacional.

De hecho, 13 minutos podría conformar un díptico casi especular con El hundimiento, ya que, desde instantes contrapuestos –el ascenso del nacionalsocialismo a finales de los años treinta y la constatación de la debacle bélica germana en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundialambas obras abordan la degradación absoluta que el nazismo infecta sobre Alemania desde la óptica de un individuo representativo –el primero Georg Elser, carpintero que intentó en solitario atentar contra Adolf Hitler en 1939; el segundo nada menos que de un definitivamente enajenado führer-.

            13 minutos es una reconstrucción pulcra y correcta –que no brillante- de la imperativa toma de conciencia de un hombre, la cual Hirschbiegel administra desde una estructura bipartita en la que el auge del nazismo y el despertar de la convicción moral de Elser se alternan con su proceso y tortura en las catacumbas de este monstruo terrible una vez capturado tras el fallido magnicidio, salvado por Hitler por una casualidad medida en esa distancia temporal que da nombre al filme.

De este modo, el realizador recupera y reivindica a una figura interesante, olvidada en medio del horror por venir –a pesar de que contará luego con al menos otros cuatro largometrajes, todos ellos producidos en Alemania y uno de ellos incluso con el rostro de Klaus Maria Brandauer-, y a quien emplea como advertencia sobre la necesaria lucidez crítica del individuo que se planta, en un atronador acto de valentía, frente a la corriente dominante, contra la cual serviría de antídoto –las vacilaciones de la secretaria y el oficial Nebe- y, yendo un paso más allá, como agente capaz de alterar el curso de la Historia gracias a su determinación inquebrantable y la fuerza de sus ideales.

            El discurso es pertinente, insertado en un relato narrado con fluidez, pero le falta potencia en la expresión de esa rabia que, en efecto, haga tonar el heroísmo de Elser. El retrato de la época suena a visto y no aporta novedades reseñables en su condensación del clima prebélico en el corazón de Alemania, donde se incuba el huevo de serpiente, o de los estereotipos sociales que pueblan este infierno en ciernes. En este sentido, por alusiones, se extraña la maloliente asfixia que dominaba el búnker alucinado de El hundimiento; el olor a putridez que emanaban sus densos fotogramas. Quizás sean las secuelas del veneno de Hollywood sobre la confianza en sí mismo de Hirschbiegel.

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Nota IMDB: 7,1.

Nota FilmAffinity: 6,4.

Nota del blog: 6,5.

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