Fuera de juego (Fever Pitch)

14 Nov

“Algunos creen que el fútbol es una cuestión de vida o muerte, pero es algo mucho, mucho más importante que eso.”

Bill Shankly

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Fuera de juego (Fever Pitch)

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Fuera de juego (Fever Pitch)

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Año: 1997.

Director: David Evans.

Reparto: Colin Firth, Ruth Gemmell, Luke Aikman, Mark Strong, Neil Pearson, Richard Claxton, Ken Stott, Holly Aird.

Tráiler

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            Fiebre en las gradas no es exactamente un libro feliz. O, mejor expresado, es un relato que termina dejando cierto poso de felicidad… pero a pesar de todo. En palabras del propio Nick Hornby, un obseso no es feliz con sus obsesiones. No le hacen sonreír, sino padecer. Y el retrato que Hornby hace de su relación con el Arsenal –ni siquiera con el fútbol-, es el retrato de una obsesión omnipresente y omnímoda.

Con el eje vertebral de su filiación con el equipo londinense, el escritor vuelca sus vísceras sobre el blanco y negro y, en consecuencia, de las páginas brota una colección de claroscuros en los que, en el mejor de los casos, el Arsenal ejerce de argamasa que repara las grietas de una familia desmoronada y que, a duras penas, recompone los fragmentos de un temperamento taciturno y proclive a la melancolía, rayano en la depresión constante. A su vez, el Arsenal de Hornby aparece como un agente envuelto en alargadas sombras, que construye una personalidad muy definida solo que, por decirlo así, a partir de su proyección en negativo, con filias y fobias desbocadas y asfixiantes, frustración inane y aislamiento generacional y social; traidor hacia los afectos profundos e incondicionales, catalizador de una descomposición moral, social y quizás hasta cultural experimentada desde la absorbente y aturdidora masa humana.

Pero, de ahí el regusto final tenuemente optimista, hasta sus proyecciones negativas pueden tornarse luminosas si se encuadran en el contexto apropiado. Ahí surgen el espíritu grupal, la capacidad de sobreponerse a la adversidad y volver a intentar lo imposible, el aprecio hacia la propia identidad, la conexión con el prójimo más elemental, el idealismo, la enriquecedora pasión de unas emociones exaltadas por la sorpresa y el júbilo.

            Un lustro después de su publicación en papel, Hornby, encargado de componer el libreto del filme Fuera de juego, lima las lacerantes asperezas y dulcifica el acre regusto de su relato autobiográfico para amoldarlo a las formas de la comedia romántica y, de esta manera, hacerlo más amigable hacia el espectador medio, que no tiene por qué compartir su monomanía y ni siquiera una afición comedida por el Arsenal –o como poco, por el fútbol-. Por fortuna, el cambio de tono no traiciona negligentemente el espíritu del original –el propio espíritu de Hornby, en definitiva- y, aunque con una carga íntima menos amarga y más humorística, plasma con rigor esos claroscuros que convierten al protagonista -aquí Paul (acertado Colin Firth)-, y a su equipo -por supuesto el Arsenal-, en todo uno, sin destartalarlos en una burda caricatura.

            Casi más que adaptar el libro, esta película inspirada en Fiebre en las gradas sabe asimilar el encuentro entre Paul y Sarah (Ruth Gemmell) al ritmo de un partido de fútbol, con sus ataques y sus contraataques, sus goleadas vergonzosas y sus arranques de épica inconsciente, sus variaciones en función del estado de ánimo y de forma física de los jugadores, sus rivalidades de amor y odio, y sus triunfos y derrotas. Es decir, al ciclotímico compás de la temporada 1988-89 en la que el Arsenal, en el último minuto del último partido, volvería a conquistar la First Division tras dieciocho largos años de travesía por el desierto.

La dirección de David Evans se limita a ser funcional, trufando la cinta de una banda sonora repleta de música, como cabría pensar en una obra surgida de la sensibilidad de Hornby –autor en este campo de la melanomanía de otro libro también llevado al cine, Alta fidelidad-, pero que deja una sensación de molesta convencionalidad en sus elecciones. No obstante, el encanto de la obra aguanta el tipo y ofrece un entretenimiento simpático, con genuino sabor futbolero.

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Nota IMDB: 6,7.

Nota FilmAffinity: 6,2.

Nota del blog: 7.

13 comentarios to “Fuera de juego (Fever Pitch)”

  1. JVilloria 15 noviembre, 2015 a 14:49 #

    No sé en qué mundo vivo, porque la novela de Hornby me encantó pero no tenía ni idea de que existiese una película basada en ella.
    Ya tengo deberes para esta semana.

    • elcriticoabulico 16 noviembre, 2015 a 15:55 #

      Uy, no solo hay una, sino dos. La segunda, eso sí, ambientada en la pasión por el béisbol y protagonizada por Jimmy Fallon y Drew Barrymore (http://www.filmaffinity.com/es/film216478.html). Por si esa te la quieres ahorrar.

      • JVilloria 16 noviembre, 2015 a 20:13 #

        Tú lo has dicho, mejor me la ahorro… Drew Barrymore… béisbol… qué han hecho con la novela original? Buff.

        • elcriticoabulico 17 noviembre, 2015 a 14:42 #

          Más bien adaptaron esta peli, que es comedia romántica bastante clásica, a la sensibilidad americana.

  2. Deckard 19 agosto, 2019 a 03:11 #

    Saludos:

    He de decir que esta película me gustó mucho cuando se estrenó. Como aficionado (y forofo) del fútbol desde que tengo uso de razón, he de decir que a mi juicio”Fuera de juego” es una obra que funciona muy bien a varios niveles. Por un lado, actúa como espejo frente al cual todo forofo que se precie reconoce sus propias obsesiones en la actitud absolutamente demencial del personaje interpretado por Colin Firth. Recuerdo que cuando la vi en el cine, tanto yo, como algún que otro u otros espectadores aislados, nos partíamos de risa en los mismos puntuales momentos en los que un espectador imparcial no le veía la gracia a las mismas situaciones, por la sencilla razón de que ciertas actitudes irracionales, absurdas y surrealistas solo podían ser reconocibles por alguien con fijaciones o filias tan solo idiosincráticas de los más genuinos forofos. Yo, por ejemplo, tengo un hermano un poco mayor que yo, con el que compartí muchos momentos futbolísticos memorables en los estadios y frente al televisor. Aquel día no estaba con él en el cine, pero me dijo que por entonces también la vio en una sala, y que se rió mucho en ciertos momentos. concretos. Ahora, por cosas de la vida, tanto él como yo pasamos bastante del fútbol, aunque yo todavía le sigo prestando bastante atención, pero más que por el aspecto deportivo, por la vertiente sociológica o política que se deriva de este mundillo, al que ni los sociólogos ni los periodistas “serios” le prestan la atención que deberían. Por ejemplo, a mi me parece muy, muy preocupante toda la deriva negativa a la que se está llegando por la nociva introducción sucesiva del tema de las apuestas Y, por otro lado, “Fuera de juego” creo que narra bastante bien el aspecto positivo del fútbol, como aglutinante sentimental de muchas personas, que lleva a que al menos siguiendo a su propio equipo muchas de ellas puedan tener un sentido identitario y común de pertenencia a un grupo. Por desgracia, esta última peculiaridad del deporte en general y del fútbol en particular, lleva a muchos a un fanatismo exacerbado que acaba degenerando en violencia extrema e incluso en asesinatos, consecuencias las cuales no son ajenas a la irresponsable actitud de muchos líderes mediáticos deportivos, que se encargan constantemente de alimentar las bajas pasiones de los aficionados, suscitando rencillas antiguas y echando gasolina al fuego, con el no siempre confesado deseo de seguir ordeñando el opíparo negocio que se esconde detrás de esta pasión por lo que no debería ser más que un simple juego.

    Desde que ví esta película, como me lo pasé tan bien, decidí que mi segundo equipo a partir de ese momento iba a ser el Arsenal. Aunque, la verdad, no he sido muy fiel del todo a esta intención original, porque con eso de la internacionalización de los mercados del fútbol, el Arsenal acabó degenerando, como otros muchos, en un equipo multinacional carente de personalidad, con el que no era fácil identificarse. Además, con un entrenador como Arsene Wenger, que aburre hasta las ovejas, que ha sido el míster durante tantos y tantos años, tampoco hay demasiado picante al que agarrarse (no hace falta que todos los técnicos sean tan polémicos como Mourinho, pero al menos Wenger podría haber demostrado algo más de personalidad durante todo este tiempo…..)

    Y bueno, Victor. Como hace tiempo tenía preparado un largo texto sobre fútbol, forofismo, madridismo y antimadridismo, y no sabía muy bien como colártelo aunque fuera “de matute” (a lo mejor hubiera sido más conveniente meterlo en una entrada sobre “Evasión o victoria” una película sobre el fútbol en tiempos de guerra, porque mi texto, la verdad creo que a lo mejor te resulta bastante incendiario) ahora mismo te lo añado. Espero que no tengas ningún problema ni nadie te tire la puerta abajo de una patada para llevarte a comisaria (la foto de Travis Bickle en tu perfil podría llevar a alguien a equívoco, aunque no me cabe duda de que eres una bella persona: espero que la policía, si lee esto, pueda llegar a la misma conclusión…..) Así que, ahí va. Agarrénse los machos. El que avisa no es traidor……..Aviso, es muy largo. Así que tómense su tiempo quienes se atrevan….

    Hablemos de fútbol (o de algo parecido al fútbol y su periferia….incluyendo la política, que también se hace y mucho, en ciertos palcos de este país). Concretamente sobre el Real Madrid. Considero que el antimadridismo no es una doctrina fanática ni irracional. Es una forma de estar en el mundo. Pero no exactamente como el antifranquismo (aunque haya paralelismos evidentes). Porque en este país, había muchos antifranquistas que cuando murió el Caudillo dicen que fueron al velatorio “para asegurarse de que estaba muerto”, o, mejor todavía “para rematarlo, por si no se había muerto todavía” Eso era muy propio de los antifranquistas de la época, es decir, que ni eran anti-, ni renegaban de Franco. Simplemente lo dejaban todo correr. Como suele decir el Gran Wyoming (aunque yo casi era un bebé en aquella época) a los ciudadanos honestos y un tanto ingenuos de este país se les quiso hacer creer que con Franco, morían 40 millones de franquistas, Y así hasta el día hoy (fijense si no en Villar Mir, ahí sigue, tan pimpante). Lo que quiero decir es que mi antimadridismo es una postura activa. Que lo proclamo a todo aquel que quiera saberlo (tampoco estoy todo el día dando la torrada, mi entorno ya está avisado y no despiertan a la Bestia). Y es que a mi me pasa una cosa. Para mi, una persona que, por opción racional, me dice que es del Madrid, ya, automáticamente me resulta sospechosa. Porque, racionalmente, es imposible que nadie sea del Madrid (y tampoco me sirve la gracieta esa que hacen los del “Patético de Madrid”, diciendo que ellos son del Pateti, porque cuando nacieron, en vez de darles en el culo, les dieron en la cabeza). Puedo comprender que alguien, por vinculación emocional a su infancia, por opción sentimental o por simple defecto sea forofo de una opción tan indeseable. Dentro de ese círculo metería a José Mercé, una persona entrañable, que supongo que sería del Madrid desde mucho antes, pero que desde que murió su hijo , que enfermó siendo muy niño creo que por un cáncer y que era muy merenguillo, pues claro ¿qué le vas a hacer? Ahí hay un vínculo muy fuerte y un sentimiento auténtico completamente irracional, meramente emotivo (ahora es cuando me dices ¿pero se puede ser de algún equipo alegando pretextos racionales? Bueno, sobre eso habría mucho que hablar….)

    Pero que me venga, por ejemplo, Javier Marías, un escritor al que he leído bastante (pese a que Umbral lo colocaba con razón entre los “angloaburridos”) haciendo loas al Madrid y proselitismo blanquillo, pues como que me dan arcadas. A los que tienen un vínculo sentimental más o menos comprensible con ese equipo, los puedo indultar, pero a nadie más. Un tipo que, pudiendo elegir entre todos los equipos del orbe terrestre, elige por opción personal ser del Real Madrid, es, casi por sistema, una persona conformista, acrítica y poco dada a aceptar la derrota como una circunstancia lógica que se puede dar muchas veces, no solo ya en el deporte, sino a lo largo de toda una vida. Suelen ser arrogantes y pretenden vivir en una Disneylandia permanente. Su única duda cuando llega el lunes (no suelen tener paciencia para seguir los partidos, eso sería un poco vulgar, prestarse a los vaivenes de las posibles alternancias en el marcador) es, no ya preguntar “¿Qué ha hecho el Madrid?” algo que en algún momento de su historia pudo tener algún tipo de sentido para ellos (en su ingenuidad juvenil , digo, de pensar que el Madrid pudiera haber perdido, habiendo por ahí un señor amigo con un silbato), sino más bien preguntar: “¿Por cuánto ha ganado el Madrid?” Puede que haya por ahí personas entrañables del Madrid, pero, francamente, prefiero no tener que conocerlas. Estoy seguro que más pronto que tarde, todas ellas me acabarían decepcionando. O peor. Rompiéndome el corazón (aunque, por experiencia, lo primero que hago cuando conozco a alguien del Madrid es llevarme instintivamente la mano a la cartera…..)

    Y efectivamente, tampoco soy simpatizante del Barça por amor incondicional a los culés. Simplemente me gusta que ganen porque es la única alternancia medianamente razonable al poderío blanco. Un poderío, básicamente, basado, por mucho que digan, en el papel moneda. Y dicen por ahí “No solo es el dinero, no solo es eso. Fïjate si no en el Paris Saint Germain, o en el Manchester United….” Pero claro, ninguno de esos dos equipos tienen a la opinión pública deportiva del país literalmente secuestrada hasta llegar al fanatismo de bufanda. Ninguno de los demás equipos tienen a las instituciones deportivas de sus respectivas naciones tan apretadas bajo su puño, ni con las instancias arbitrales tan acomplejadas y cariacontecidas que son incapaces de saltar al Bernabeú sin cagarse en los pantalones (como suele decir el baldragas de Tomás Guasch en plan irónico: “¡Qué fácil es pitar en el Bernabeú!” regodeándose en el pánico escénico que asola a los árbitros cuando pisan el verde de Chamartín). Porque me hace gracia que hablen del Paris Saint Germain como “ese club-estado” que vale, puede representar a alguno de esos emires forrados de Oriente Medio, pero para club-estado, el Mandril, una institución beneficiada por pelotazos inmobiliarios municipales y por prebendas estatales, que al final también acaban pagando los del Atlético de Madrid, los del Rayo Vallecano y hasta los del Getafe (y no porque también pague Angel Torres, hablando de impresentables…..). Si alguien tuviera redaños (no “relaños” que, por cierto, el tal Relaño es un ventajista de narices, que zurra mucho a los débiles pero que a Florentino solo le tira pellizcos de monja) escribiría una historia del Madrid y la titularía “Real Madrid: el color del dinero” o mejor aún: “Real Madrid: la hoguera de las vanidades” (ya que el tuyo es un blog cultural con innumerables referencias literarias y cinematográficas) Y a mi me daría igual tener que pagar royalties a Walter Tevis o a Tom Wolfe por los títulos, porque esos encabezamientos son los únicos que reflejarían fielmente lo que ha sido la historia de esa institución. Y lo digo muy en serio. Supongo que conocerás (yo lo pude ver en Movistar +) el famoso documental titulado “Bernabeú” (2017) de Ignacio Salazar Simpson. Pues bien, ahí se cuenta que un ya madurito Santiago Bernabeú optó por casarse y cuando lo hizo, se emparejó con una señorita que era nada menos que la hija del que se encargaba de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. Cuando yo, un poco escandalizado por lo que aparentaba ser un braguetazo, se lo conté a mi padre, (que pasa bastante del fútbol) me dijo ingenuamente: “Bah. Pero sería hija del que lleva la imprenta, no del jefazo. Sería una persona humilde” Sí. Una persona humilde. Cuando todos pensamos en esas dos palabras: “Real” y “Madrid”, y nos las imaginamos juntas, lo primero que nos viene a la cabeza a todos los seres humanos de habla hispana es un concepto claro, diáfano, cristalino. Ese concepto es “Humildad” Aunque otros dirían más bien que juntar en la misma frase “Real Madrid” y “humildad” es el ejemplo más palmario de oxímoron, la tabla de salvación para dejar claro el significado de este recurso literario a los más rezagados alumnos de literatura, para que no quede ni la sombra del menor resquicio de la duda de su verdadero sentido.

    Otra cosa. Cuando Ramos marcó aquel gol en Lisboa en elñfatídico minuto 93 que les proporcionó la ansiada Décima (mira que dieron el coñazo con la Décima durante once largos años, más largos sobre todo para ellos que un día de los de Bill Murray en “Atrapado en el tiempo”, pero sin pan….) llegué a una triste conclusión. Dios no existe. No puede existir un Dios que permita esto. Y nada de lo sucedido después me lo ha desmentido. Porque lo de los últimos años ha sido intolerable, insufrible. Y no hablemos de los pufos arbitrales porque entonces esto sería la historia de nunca acabar. Tanto dinero para al final tener que recurrir siempre a los árbitros. Y por hablar de Sergio Ramos. Menudo pieza. “El mejor central del mundo” dicen. Digo yo, que para ser simplemente un central (no digo ya el “mejor del mundo”, sino un simple central de Segunda Regional), para empezar hay que saber defender ¿no? Vamos. Es mi humilde opinión. Y defender no es ir de sobrado, y conceder treinta metros a los rivales para luego sacar la segadora y llevárselos por delante para ser expulsado en 3 de cada 5 partidos dejando a tus compañeros en inferioridad a los pies de los caballos. O enmendar en la “zona Ramos”, en esos “minutos mágicos” con goles agónicos ante equipos de la zona media o baja de la tabla, errores flagrantes previos que han puesto a su equipo contra las cuerdas, pero claro, que al final siempre le redimen de sus chapuzas defensivas, porque “lo que importa no es como empieza, sino como acaba” Ese refrán está muy bien para los cursos de autoestima y de pensamiento positivo, pero no para los profesionales del fútbol ni de ningún otro deporte. Que Ramos lo arregla muchas veces al final, pero no siempre ¿eh? Que algunos tenemos memoria. Y por desgracia ese tipo también es el central titular de la Roja. Claro que no sabemos si ese elemento es defensa o delantero. Nunca nadie nos lo ha aclarado. Un día, en un rapto de sinceridad, lo dejó claro en Twitter: “En realidad, yo soy medio retrasado…..” Cachondeíto general en las redes. Pues eso, En esas estamos. Eso sí: toca el cajón de puta madre. Que Piqué, aunque también tiene una personalidad a veces anárquica y sobrada, en su mejor versión sí que es uno de los mejores centrales del mundo porque por lo menos sabe defender, y mete tantos goles como él, aunque no en las “grandes citas” en las que suele relucir Ramos, sobre todo cuando le toca renovar. Madre de Dios, Cuanta chorrada hay que soportar.

    Y el Barça, eso, a veces parece una alternativa. Pero solo lo parece. Porque en muchas ocasiones se me cae el alma a los suelos viendo la autocomplacencia, el ombliguismo y la pachorra de la prensa catalana ante el devenir de su equipo. Comprendo que Messi es delicatessen fina. Evidentemente, un Extraterrestre, el mejor y más impresionante jugador de fútbol que ha habido en el Mundo y que jamás volverán a ver ni nuestros ojos ni los de todos nuestros futuros descendientes. Ese dominio de todas las facetas del juego, esa personalidad tan equilibrada dentro y fuera del campo, esa velocidad, esa regularidad, ese toque de balón, esa inmunidad ante las lesiones (que hace que algunos digan que es de goma) son circunstancias que son muy, muy difíciles que vuelvan a converger en una sola persona. Los veremos muy buenos, pero iguales o mejores, imposible. Tendrían que clonarle o algo así. Y yo creo que ni aún así, porque tendría que ser un clon muy perfecto. Y en Argentina hay por ahí una manga de borrachos bocazas que no hacen más que criticarle y desestabilizarle enfrentándole con sus paisanos, sencillamente porque en su selección está rodeado de un equipo de tuercebotas que es incapaz de arroparle no ya solo en las fases finales definitivas de los torneos de selecciones, sino que incluso, en ocasiones ni se clasifican para las eliminatorias definitivas. Será por culpa de Messi. No te jode. Y vale, algunos recuerdan la memorable y estelar actuación de Maradona en el Mundial de México 86, pero ese fue un hecho muy puntual, aparte de que, se diga lo que se diga, aquel equipo de Argentina tenía jugadores muy competentes que le arropaban (Valdano, Burruchaga, etc…..). Además, algunos todavía tenemos edad para recordar las “hazañas” de Maradona cuando jugaba en el Barça. El Barça entonces tenía muchos problemas deportivos, institucionales y directivos, y todos ellos se reflejaban en unos pésimos resultados en el terreno de juego. Y Maradona era el equivalente futbolístico a lo que Curro Romero era en los toros. Una tarde buena, un día memorable , y doscientos de sequía. Era un genio, decía todo el mundo, pero no era de los que se echaba el equipo a las espaldas. Justo al contrario que Messi, que en centenares de ocasiones ha salvado a su equipo de actuaciones mediocres elevándolo a la estratosfera. La última, por cierto, ante el Liverpool en el Camp Nou, una tarde noche en la que el Barça por juego merecería haber sido masacrado y que de no haber mediado la desastrosa actuación en Anfield, a un equipo medianamente solvente y profesional, con dignidad y un poco de oficio de una liga cualquiera mediocre de nuestro entorno, le hubiera tenido que servir para pasar a la final del Metropolitano. Pero por lo visto no fue suficiente para este Barça de señoritos. Y encima, luego sale Valverde (magnífica persona, entrenador discutible) diciendo eso de que “el fútbol es asín”, que “esto es la Champions, que aquí el más tonto hace relojes”, que “fútbol es fútbol” y toda esa serie de tópicos insufribles que ya nos mueven a todos a la melancolía. Sangre de horchata. Eso es lo que corre por sus venas. Porque ese discurso te lo hubiéramos podido comprar una vez, pero aquí llueve sobre mojado. Que el año pasado hicisteis el ridículo en Roma, ante un equipo que casi nunca había eliminado a equipos españoles, y lo de este año es que, directamente, ya no tiene nombre. Si hubiera tenido agallas, hubiera dejado a todas su plantilla sin vacaciones y con un severo plan de preparación física espartana, para ver si así se ganaban el sueldo. Si me hubieran dejado a mi, lo hubiera hecho encantado, y además les hubiera hecho “precio” A lo mejor incluso conmigo hubieran ganado la Champions. Que Messi es mucho Messi. Pero, claro, esta gente es tan estúpida que a veces se olvida de que el fútbol es un deporte en el que juegan once contra once y que Messi no puede hacerlo todo porque aunque algunos dicen que es Dios (y su representante, el Papa es argentino, hecho que refuerza ese argumento) todavía no tiene el don de la ubicuidad. Pues bien. Eso, que es una verdad que tú y yo sabíamos al alcance de cualquier parvulito de preescolar al que ni siquiera le guste el fútbol, al alcance de cualquier ser humano que sepa distinguir un balón de un melón aunque no tenga título de entrenador, pues eso, ESO, el que tenía que verlo, Valverde, no lo vio. Y le ha pasado dos años consecutivos. Porca miseria.

    Para acabar con lo del Madrid. Esa institución tan curiosa, me repele además porque no puedes escaparte de ella en el día a día. Ni aunque quisieras. Están todo el día dando la matraca por los medios. Pero, no conformes con ello, además su presidente es un ladrón de cuello blanco (en homenaje a su club). Se le llena la boca de decir “el Madrid es y será siempre lo que decidan sus socios” Yo no sé como no se parte el culo de la risa cada vez que dice eso. Y lo dice mucho. A veces pienso que los socios del Madrid no tienen ningún sentido de la dignidad. Como es posible que les troleen de esa manera. El Barça será lo que se quiera, pero a mi juicio es la mayor institución deportiva del mundo. Compiten con éxito en multitud de modalidades deportivas y al menos tienen un cierto sentido de lo que son los valores sociales del deporte, porque dan de comer a muchos deportistas de otros deportes más modestos, y en correspondencia el balonmano, el hockey sobre patines, la natación, el atletismo, el baloncesto y otras muchas secciones aportan títulos y engordan el palmarés del club. Recuerdo que en alguna ocasión Florentino llegó a poner en entredicho la otra sección exitosa del club, la del baloncesto, porque se atrevió a decir que era deficitaria. Porque en el Madrid, todo es fútbol, fútbol y fútbol. Y con tanto dinero en el mercado de fichajes distorsionan los precios porque pueden pagar lo que les da la gana. Hace tiempo que pienso que la UEFA debería de plantear un techo de gasto en las competiciones europeas o algo así, porque es que la diferencia entre lo que gasta el Madrid y lo que gastan todos los demás es estatosférica (a lo mejor el PSG es el único que puede igualársele). Pero eso. El Barça, hace años que puso en marcha una sección de futbol femenino. Apostaron hace tiempo y poco a poco han ido obteniendo sus frutos. Este año las chicas han sido subcampeonas de Europa. En la final les pasaron por encima, pero ya solo están a un escalón o un escalón y medio de la Gloria deportiva. ¿Y el Madrid? No tiene sección femenina de fútbol (aunque ahora me parece que ha comprado un equipo a golpe de talonario para ponerle camiseta blanca, todo muy típico). Supongo que porque Florentino considera que para hacerlo hay que hacerlo bien, invirtiendo pasta y tomándoselo en serio. Pero mientras él procastrina, el Barça le ha tomado la delantera. Allá él.

    Porque algo que me flipa de este señor es como maneja las asambleas del club. Dios sabe cómo, ha manipulado los estatutos del club para asegurarse de que el Madrid es una monarquía vitalicia, en la que para ser el rey presuntamente electo, el candidato ha de llamarse Florentino y apellidarse Pérez. Porque, una cosa más te voy a decir. No solo hace eso con los estatutos del Madrid. Lo hace también con las contratas de obras públicas del Ministerio de Fomento de este país. Por eso le llamo delincuente. Recientemente, he leído un libro sobre el Ibex-35 (de Rubén Juste) en el que se relata lo siguiente. Y es que, al parecer, el tal Florentino, resultó adjudicatario a través de su empresa ACS (¡sorpresa!) de las obras definitivas de la terminal T-4 de Barajas. Solo te daré unos datos. Cifras cantan. Presupuesto de adjudicación: 541 millones de euros. Coste final de las obras: ……6.200 millones de eurazos. MAS DE UN 1.300% DE DESVÍO SOBRE EL PRESUPUESTO INICIAL! Y como bien sabrás, no es la única obra en la que su compañía participa en este país. Son muchas, muchas más.

    Otro dato curioso. Por si te interesa. Ya que estoy en esa línea. No se trata de Florentino Pérez, pero es igual de sangrante. No sé si recuerdas (por aparente edad y por lo que sé de ti, creo que puedes acordarte) que hacía 2002, la compañía Telefónica, a través de su fallido portal de internet Terra, compañía presidida por un señor puesto a dedo por el entonces presidente Aznar, compañero de pupitre de su niñez en el selecto colegio de El Pilar, Juan Vilallonga, un señor multimillonario, un claro exponente de la llamada “beatuiful people” (secta a la que un clásico periodista español de hace siglos denominaba “la dorada gentuza”) adquirió durante la entonces incontrolable burbuja de las compañías punto.com un emergente buscador de contenidos. Era la época en la que se pensaba que cualquier “pelado” que se montara su portal en internet desde un garaje (emulando a gente tipo Bill Gates o Steve Jobs, esa mística nefasta que nos domina a todos pero falsa y manipuladora donde las haya), podía hacerse con un poco de ingenio con grandiosas cuotas de poder en el mundo virtual de la entonces en pañales red mundial de Internet. Eran los tiempos preGoogle, y todavía había muchas supersticiones y falsos mitos al respecto. Pues bien. Resulta que a Telefónica (que hasta hacía dos días, se había financiado con el dinero de todos los españoles vía clientela, y vía impuestos, pero a la que el PP utilizó en su privatización para sus manejos mediáticos y para colocar a su gente, hasta el día de hoy, en 2019) el garaje le salió un poquito caro. Bah. Un ligero sobrecoste. Una nadería. Un chollo en la fluctuante burbuja de las punto.com. Un garito que se podía haber montado cualquiera en un garaje, y que entonces se llamaba Lycos (¿te acuerdas? De esos ahora no queda ni rastro, y no ha pasado tanto tiempo en términos humanos ni siquiera macroeconómicos) costó la friolera de…..la nada desdeñable cifra de……15.000 millones de dólares. Unos ¡2,29 billones de las antiguas pesetas! A muchos países del mundo no les importaría presumir de esas cifras en sus maltrechos márgenes de PIB.

    De los beneficiarios de aquella operación nunca más se supo. Normal. ¡Ni aunque se tiraran setenta años derrochando semejante montaña de pasta a manos llenas al estilo “El lobo de Wall Street” o de “El gran despilfarro”, serían capaces de liquidar ese dineral! Estarán en alguna parte con sus piscinas rellenas de billetes dándose baños de papel moneda al estilo tío Gilito. Ni siquiera se molestarán en contarlo. Hay trabajos que llevarían toda una vida y que de verdad no merecen la pena. ¿Y aún se pregunta la gente por qué no hay dinero para las pensiones o para la sanidad pública? Porque con inversores como estos y ladrones de la teta pública tan entregados ¿quien necesita alimentar las leyendas de Curro Jiménez, Luis Candelas o de Diego Corrientes? `¡PERO SI ESOS ERAN SOLO UNA CUADRILLA DE ROBAPERAS!

    Los ladrones, hoy en día, se sientan en el Consejo de Ministros, en los salones nobles y en los Consejos de Administración del Ibex 35. No los busque en otro sitio porque no los encontrará. Son delincuentes de cuello blanco. Visten de Armani y de Inditex. Y no se moleste usted en acusarles por sus desfalcos u operaciones turbulentas, porque ninguna televisión o radio o periódico de internet de este país le va a poner el micro delante para correr el riesgo de que alguien diga alguna verdad. Dominan los medios a través de la Banca (básicamente a través del BBVA y del Banco de Santander: nadie muerde la mano que le alimenta) Envolverán sus negocios y discursos en jerga económica técnica ininteligible (como la gilipollez esa de Bárcenas de llamar “contabilidad extracontable”; a su corrupta contabilidad en negro, por hablar en plata, contabilidad, por cierto que habrá llevado todo su dinero a Suiza, un dineral, y por el que nadie le ha pedido cuentas, por eso del secreto bancario de la entrañable y chocolatera Suiza), tratarán de liarle con demagogia barata hablando de la responsabilidad corporativa, y como han estudiado en colegios muy selectos, hasta le ofrecerán un puro (eso sí, nunca le darán la caja entera: que la caja de Montecristo cuesta un pastón) haciéndose pasar por gente educada (pero con tantos principios morales y de justicia social como un chacal de cacería o como una hiena hambrienta). Le hablarán en susurros, íntimamente. Le dirán “por favor, no levante la voz” Les molesta mucho que los demás les digan las verdades a la cara. Eso no es de buen tono. Eso no es propio de hombres y mujeres de mundo. Eso genera “crispación”, “irritación”… Mejor es que todo este en calma, en silencio. Todo en paz. Como la paz de los cementerios. Esto es un mundo de adultos (“Adults in the room”, así se llama en inglés el terrorífico testimonio de Yannis Varoufakis de la intolerable gestión de la crisis de Grecia por parte de la troika. Varoufakis, por cierto, recibió amenazas telefónicas de gente que pretendía intimidarle diciendo que estaba siguiendo a uno de sus hijos o hijas. Así se las gastan. Luego, eso sí, todos a criticarle porque llevaba un abrigo que combinaba mal, porque no se ponía corbata o por defender los intereses de sus compatriotas griegos. Que vulgaridad. Hay que ver como son estos latinos gamberros derrochadores del sur. Ni que hubieran inventado la democracia clásica o fueran los pioneros de la filosofía. Qué pretenciosos…..)

    Nada más, Victor. Espero no haberte atorrado con este texto (aunque espero también haberte suscitado algunas sonrisas….). Si crees que algo de lo que digo puede ser problemático puedes tacharlo, pero espero no haberte causado problemas. Todos de una u otra manera sabemos lo que hay detrás de todo esto del fútbol. Si te he dejado noqueado o adormilado, espero que sepas disculparme (tú y todos los demás valientes que se hayan podido atrever….)

    Sin nada más que añadir, recibe (o recibid) todos un fuerte abrazo.

    • elcriticoabulico 19 agosto, 2019 a 14:05 #

      Hola, Deckard,
      Excelente desahogo que comparto de línea a línea jeje.
      Pues fíjate que a mí me empezó a gustar el Arsenal en aquella época en la que empezaron a echar la Premier por La2. Fue automático: dejar de percibir romanticismo en ese fútbol inglés de coces y correr y desarrollar cariño por el único equipo que bajaba el balón al suelo y daba pases al compañero. El libro de Hornby no hizo más que confirmarlo, y de hecho alguna camiseta gunner tengo. Por cierto, si no lo has leído te lo recomientdo. Todas esas sensaciones que citas (las positivas y las obsesivas) están retratadas con una gran fuerza y honestidad. De ahí que encontrase a la película un poco pálida, dentro de que no está del todo mal.
      En cuanto a lo otro… yo soy un antimadridista un poco laxo. Lo que me irrita sobre todo es que es un equipo que convierte la arrogancia en potencial deportivo. Creo que solo pasa igual con el Bayern. Como decía en alguna otra ocasión, estoy de acuerdo en que el Barça tampoco se puede considerar un club más digno que el Madrid, este sistema ya está montado así y son dos entes igualados dentro de una competición-negocio turbocapitalista (unos valores que, como dices, encarna perfectamente Pérez, plutócrata amoral que, instalado en la cúpula del país y del club cree que el dinero también es sentimiento). Es el signo de esos tiempos que describes, de señoritos atildados que creen que todo esto es su finca y que pueden disponer de ella a su antojo, que qué tiene que decir el servicio en todo esto. Del balance de cuentas, la estadística, la competitividad, la marca y el poner en valor.
      Aunque, volviendo al fútbol, tampoco creo en la superioridad moral de “los otros 18”, eh. Muy pocos clubes y aficiones se salvan de ser como los anteriores, solo que con menos medios y menos gente. Suelo decir que, de elegir ahora equipo, igual sería del Athletic, que tiene unas esencias románticas más románticas… si le preguntas a alguien de fuera de Euskadi, claro. No entiendo que alguien con dos dedos de frente se haga del Madrid o de otro Barça que no sea el de Guardiola (bueno, Messi, a pesar de las trabas que le ponen, bien vale todavía un enamoramiento profundo). Pero tampoco entiendo que deba ser obligatorio hacerse del equipo de tu ciudad (menuda condena tener que seguir con fidelidad exclusiva al Ávila por los patatales de Tercera y Regional…). Yo, de tenerlo, dejaría que mi hijo eligiese a su aire. Como mucho con un carraspeo y ojos al cielo si se decantase por el Madrid, pero no más. Qué le vamos a hacer. No son elecciones racionales, mucho menos cuando se toman a esta edad. Te contaré que yo, por ejemplo, creo recordar que me hice del Barça sobre los 4 años porque el amigo con el que siempre iba tenía una camiseta del equipo y le dije que yo también iba a ser de él. Quizás sea una memoria construida (creo haber oído decir a mi padre alguna vez que yo ya manifestaba cierta afinidad hacia el Barcelona, vete a saber por qué), pero me parece una razón magnífica para ser de un equipo.
      En cualquier caso, el mayor de los males del mal llamado “fútbol moderno” (los chanchullos, cacicadas, fachorradas y cucamonas de divos existen como mínimo desde que se profesionalizó este deporte), probablemente sea, en efecto, la turra mediática. Pero no hay nada como no escuchar los magazines de radio y televisión para abstrarse de ella. A mí me funciona. Ahora solo Valverde (y mira que me parece buen chaval) agota mi ilusión. Pobre Lío, en sus últimos años. Como me reprocha indignado un amigo madridista y fan de Messi, el argentino llevaría ya 10 Champions en un equipo de espíritu ganador como el Madrid. Es el precio de argentinizar el Barça. El no jugar a nada que no sea “dásela al pequeño, a ver qué puede inventar”. Suficiente para ganar casi todas las Ligas, porque él solo se basta para cosechar el 75% de las victorias. Pero en Champions, donde las defensas suelen tener gente competente y el margen de error más pequeño, pues no llega si no hay un plan. En estas circunstancias, cualquier equipo con ganas y que tenga delanteros de nivel medio-alto (como puede ser una medianía como la Roma o un conjunto serio como el Liverpool) te destroza. Y así esta temporada otra vez.
      Un fuerte abrazo.

      • Deckard 19 agosto, 2019 a 18:21 #

        Hola Victor:

        Me alegra que te haya gustado mi deslenguada diatriba contra el cretinismo en el fútbol. Me hace gracia que digas que tu antimadridismo es un tanto “laxo.” Si tienes algo en contra de esa gente es por algo. Estoy convencido de que cuando escuchas ese himno merengue (el Clásico y el del Centenario, ese mal parto por el que el hoy denostado Plácido Domingo seguro que arrambló un pastón, o, peor todavía, ese aborto musical parido con ocasión de “La Décima” compuesto “casualmente” por un tipo que elaboraba músicas y jingles para los de la Coca-Cola ¿cabe en cabeza humana estar más vendido al márketing peseteril? Esta “institución” es tan impersonal, como el dinero, y ni siquiera se conforma solo con un himno, sino que tiene que elegir entre tres…..), algo en tus entrañas reacciona hostilmente, algo en tus tripas (sobre todo ahí) se remueve, te desgarra el alma, algo te dice, sí, que tienes que hacer algo, que tienes que mover el culo, que no te puedes quedar ahí quieto. Algo te induce a ponerte en pie, pero no para erguirte orgullosamente sobre tus dos piernas, ni siquiera para que, instintivamente, tu brazo derecho parezca cobrar vida propia para rebelarse y levantarse hacia el frente (para emular el saludo fascista, como no, como el Dr.Strangelove en “Teléfono rojo” de Kubrick….), sino más bien, sientes una urgencia vital, no de querer vivir más años, ni de ver a tu mujer o a tu novia, ni de aprovechar más o menos la mucha o poco vida que te quede (“carpe diem”,“Oh, capitán, mi capitán” querido Keating….), ni de tocar el cielo con tus propios dedos…..Sientes la urgencia de…..ir a toda leche al baño a Defecar. A plantar un pino, vamos.

        Ese sentimiento estoy seguro de que lo compartimos muchos, no solo los del Barça, que están empeñados en patrimonializarlo todo (hasta la senyera, como nos vienen varios años queriendo dejar claro, tan claro lo tenemos que ya no queremos saber nada de ellos ni a este lado del Ebro, y ni siquiera te diría yo que más allá de los Pirineos o hasta del océano Atlántico….Qué pesados).
        Pero bueno, si de alguna forma sigue gustándote el fútbol, digo yo que algún sentimiento apasionado te recorrerá de vez en cuando el cuerpo cuando te sientas solo o con la familia o con los amigos para ver un partido de fútbol ¿no? Eso nos ha pasado un poco a todos desde que vivimos nuestras primeras experiencias detrás de un balón. Solo que hoy, cuando uno ve toda la mierda que hay detrás de todo ello, la verdad es que se le van las ganas de todo, Casi hasta de vivr, fijate lo que te digo. Pero tampoco está mal que detrás de toda esa falsa farfolla de hojalata cara, uno se haga consciente incluso políticamente de que hay cosas que no se pueden tolerar, y así cada cual trate modestamente de luchar contra ellas. Aunque eso sea a costa de levantarnos (bajas) pasiones que nos puedan ayudar a sentirnos vivos, siempre que no vayan más allá de lo meramente dialéctico. Y creo que, por lo menos, tú tampoco pareces indiferente a toda la injusticia y molicie que hay detrás de toda esa cuchipanda mediática, lo cual me parece positivo.
        Básicamente estoy de acuerdo en casi todo lo que me dices en contestación a mi texto. Aunque me gustaría hacerte unos matices. Por ejemplo, no estoy de acuerdo en eso que dice tu amigo (y que tú pareces suscribir también) de que el Barça exceptuando a Messi es poco menos que una banda. Eso no es del todo cierto. Ciertamente, en los dos últimos años ha sucedido un poco así, pero si miramos con un poco de perspectiva el Barça en los últimos quince años había montado un superequipazo. Messi, Neymar, Suarez, Etoo, Xavi, Iniesta, Rakitic,Busquets, Ibrahimovic, Piqué, Alba, Alves, Villa,…..Todos ellos han sido y muchos siguen siendo primeras figuras. Y configuraron durante muchísimo tiempo una columna vertebral imbatible: Valdés (o Ter Stegen)-Piqué-Xavi-Iniesta-Busquets (más el delantero centro de turno).Lo que ocurre es que, durante los últimos cuatro años, por eso de la “ley de vida”, el equipo se ha ido avejentando lógicamente y eso ha repercutido en el rendimiento global del equipo. En tres años Xavi e Iniesta han desaparecido del mapa, Piqué ya no llega a apagar todos los fuegos y Busquets se va acercando también poco a poco a la edad de la jubilación, y sin ese equilibrio que le aportaban los genios “pequeñitos” a su alrededor, su labor más o menos oscura ya no cunde tanto como antes. Eso es lo que ha pasado. Así de sencillo (a mi juicio). Pero me fastidia que les compres a los de la “central lechera” mediática (Guardiola dixit) ese argumento tan demencial de que el Barça estaba enfermo de Messidependencia y que, los azulgranas, sin Messi, poco eran poco menos que un equipillo. Y pese a ello, (ironías de la vida) incluso en estos tres años de decadencia, cada vez que han ido al Bernabeú les han pintado la cara a los merenguillos como y cuando han querido (bien es cierto que en las tres últimas ocasiones, con escasísimo fútbol y con más efectividad letal y suerte que juego). Pero eso, que aún así, seguían siendo prácticamente el único equipo en el mundo que destrozaba al Mandril sistemáticamente. Para el Barça desde hace unos años, ganar en el Bernabeú ha sido algo así como “un día más en la oficina” Y tiene gracia que los voceros merengues digan eso de la “Messidependencia” cuando los de Chamartín se han pegado doce años viviendo exclusivamente de los goles de CR-7. Porque para mi, los únicos que generaban juego de verdad de centro del campo para delante durante todos estos años eran Modric (y el croata llegó en la 2012-2013) y Benzema un tipo al que siempre han maltratado porque dicen que no puede ser nueve del Mandril uno que mete tan pocos goles, pero su labor de enlace y generadora de juego entre la media y la delantera es lo único que ha mantenido vivo a ese equipo durante todo este tiempo. Yo es que eso lo tengo clarísimo.

        Y no estoy para nada de acuerdo en otra cosa que decís. Eso de la “mentalidad competitiva”, del “gen ganador” del Mandril, es una leyenda urbana como otra cualquiera. Como la del Yeti, o la de la Chica de la Curva. Solo faltaría que siendo el equipo con la plantilla más cara del mundo, con el mayor presupuesto, y que además cuenta con la simpatía mediática de casi todo un país y con el apoyo casi sistemático del estamento arbitral (¿Quién fue? ¿Megía Dávila? El impresentable antiguo árbitro ese al que tío Floren fichó con la “noble” intención de hacer lobby y presionar a los comités de árbitros día a día, un tipo tan estúpido que salió en la portada del AS o del Marca con una camiseta blanca impoluta diciendo: “Yo soy del Madrid.” Hay que ser tonto), el Madrid no sacara adelante el 90% de los partidos, de manera no siempre demasiado honrosa. Eso no tiene que ver ni con la genética ganadora, ni con la capacidad competitiva de unos superprofesionales. Eso tiene más que ver con la política y con los factores más asquerosamente extracompetitivos de este deporte de masas. Si el Barça no ha ganado más Champions en todos estos años ha sido por lamentables errores propios. Por eso, y por otro motivo que hay que tener muy en cuenta. El Barça, a diferencia del Madrid, siempre ha salido a ganar todas las competiciones. Y por eso en la última década y media su palmarés es numéricamente espectacular. Pero claro, los señoritos de blanco no ven muy bien eso de mancharse de barro ni en el campo de la Cultural Leonesa ni el del Real Unión y van ahí totalmente desganados, y en la Copa del Rey han tenido la desvergüenza (mira si hay que tener poca vergüenza para eso) de ser humillados por el Alcorcón y eliminados también por el galáctico equipo de Irún. ¿Es eso “gen ganador”? ¿Es eso “espíritu competitivo”? Lo que eso denota es tener un rostro de hormigón armado. Eso de ponerse el mono de trabajo en San Siro o en el Allianz Arena está muy bien, pero lo profesional y lo digno de los equipos ganadores es mostrar el mismo espíritu en León que en Alcorcón. Y no quiero salvar la cara a esos ultramillonarios pijos también del Barça, pero en ese aspecto a mi los azulgrana me merecen mucho mayor respeto porque esos superespañolazos del Madrid como Ramos, Raúl, Michel Salgado y gente así, se quejan mucho de que la afición culé silbe el himno español durante las finales de Copa del Rey, pero el único equipo de primer nivel español que ha dignificado esta competición durante todo este tiempo es el Barça, que pese a las veleidades republicanas de muchos de sus políticos catalanes, resulta que también han hecho grande ese torneo respetando a la Monarquía mucho más que esos “fachosos de NODO” del Madrid, llegándose a erigir en el auténtico Rey de Copas.

        Y bueno. Efectivamente, yo tampoco creo que uno tenga que ser obligatoriamente del equipo de su pueblo. En España hay muchas ciudades grandes que apenas han podido disfrutar de fútbol de primer nivel y eso se comprende. Afortunadamente, en mi ciudad lo tenía fácil porque el equipo local era hasta no hace demasiados años, una de las entidades deportivas futbolísticas más respetadas de España. Era casi un modelo a seguir. Porque económicamente había sido uno de los pocos que habían mantenido siempre sus cuentas al día y solía ajustar sus ambiciones deportivas y económicas a la realidad, sin hacer grandes dispendios. Pero eso un buen día cambió. Y un día les estalló a los directivos un escándalo muy gordo a la cara que fue noticia nacional durante mucho tiempo. Todo porque esos mismos directivos eran una panda de arrogantes manirrotos y estúpidos que habían deshonrado la buena ejecutoria pasada del club con slogans del tipo “Esto ya no es un equipo de pueblo” o “lo de la cantera es un mito” Por otro lado, como no hay mal que por bien no venga, eso sirvió para quitarnos a esos idiotas de en medio. Pero da igual. Ahora han llegado otros que ahora son muy alabados pero que a mi me dan muy muy mala espina, y que estoy convencido de que van a hacer buenos a los anteriores. Ahora, como la cosa deportiva va razonablemente bien, no hay problemas, pero ya verás tú cuando la “pelotita” deje de entrar (que tarde o temprano casi siempre acaba pasando….sobre todo a los modestos)

        Pero, ciertamente, lo mejor sería asimilar la política esa que tú adoptas de pasar olímpicamente de toda la turrada mediática de este circo. Pero entonces solo me queda una duda. ¿Cómo coño lo consigues eso de abstraerte? ¿Acaso tienes una cápsula hermética submarina de esas de estilo moderno como las que tenían en el Calypso de Cousteau para sumergirte hasta el fondo en la Fosa de las Marianas? Porque yo no veo manera de librarme de esta peste. Por el desayuno pones la tele: Mandril. Por la tarde coges un periódico: Mandril. Y por la noche, pones la radio para relajarte y, (sorpresa) ¡Mandril!

        Y la cosa es muy seria. Eso, forzosamente, te tiene que joder el cerebro a un nivel neuronal muy profundo. Ya me imagino que los redactores de Real Madrid TV no tienen problema con su estilo de vida. Por la mañana salen del manicomio, luego van a leer al cue las soplapolleces que les redactan los otros esclavos de Florentino Pérez y por la tarde vuelven al frenopático a dormir, como es lo suyo. ¿Pero y los demás ciudadanos que no hemos hecho nada malo para merecer todo este castigo? Francamente, no le veo salida fácil a todo esto……

        Bueno, y te confieso una cosa. Desde hace tiempo he decidido tomarme esto desde el lado irónico, y no tomármelo demasiado en serio, como tú también haces. Pero a veces es difícil comprender las cotas de absurdo que alcanza gente presumiblemente capacitada. Cuando tú escuchas a un redactor medio de esos presuntamente serios que siguen la actualidad del Mandril, no sé, tipos como Javier Herraez, o gente así, que cuando les escuchas hablar de esa manera, como agrandados, parecen unos tíos carismáticos que te van a anunciar la exclusiva del siglo o algo así, y luego te sueltan la chorrada del siglo con voz ahuecada y engolada como si todavía estuviéramos en los tiempos del NODO, y te dicen por ejemplo: “El Real Madrid (con voz potente y conteniendo la risa) no está interesado en fichar a Neymar”, por ejemplo, te das cuenta de que todos estos sujetos lo único de lo que pueden presumir es de ser bobos solemnes. ¿Cómo que el Madrid no está interesado en fichar a Neymar? ¿Pero qué me estás contando, pedazo de Melón? El Madrid SI que está interesado constantemente en fichar a Neymar entre otras cosas para demostrar que es EL UNICO EQUIPO EN EL MUNDO QUE PUEDE PERMITIRSE EL DERROCHE Y EL DESPILFARRO DE FICHARLO. Porque si tú miras fríamente al equipo, a lo mejor resulta que no sería estrictamente necesario hacerlo, pero resulta que siempre será necesario para las mentalidades plutocráticas, arrogantes y soberbias como las de Florentino, ficharlo a cualquier precio AUNQUE SOLO SEA PARA FARDAR DE CARTERA. Todos esos tiras y afloja con los representantes, cuando los medios dicen: “Florentino está impartiendo un máster de negociación……Es fascinante.” yo es que me parto de la risa. Porque todas esas “serpientes de verano”, siempre se resuelven igual. Con el Mandril pagando un pastizal criminal y completamente inmoral por incorporar al figurín de turno para así poder hacerse la fotito pertinente. Y en el caso de Neymar, además de fardar de cartera, de paso le putean al Barça, que parece que todavía estaría dispuesto a repescarlo. En fin. Chorradas a tutiplén.

        Podría alargarme y alargarme con los aspectos vomitivos del fútbol con la siempre sana intención de ironizar y de hacer sangre con la estupidez humana, pero de momento te voy a dejar en paz. Lo mejor será que hablemos de cine, que ahí por lo menos sí que hay gente con talento estético verdadero más allá de darle patadones a un balón mientras todos van detrás de él corriendo en calzoncillos.

        En fin. Un saludo, again.

        • elcriticoabulico 20 agosto, 2019 a 12:49 #

          Si yo creo que, leyendo lo que te indigna, está claro que al final con no escuchar programas deportivos se gana mucho en salud y tranquilidad. Mira que me encanta el fútbol, pero llevo años sin ver uno.

  3. Altaica 20 agosto, 2019 a 00:24 #

    No he visto la pelicula y obviamente no he leído en su integridad la extenuante barrabasada del amigo Deckard. Es difícil acumular más desatinos y estereotipos en un texto. Ni que decir tiene que el amigo Deckard me seguirá pareciendo un hombre inteligente e interesante de leer, pese a semejante majadería que nos ha dejado hoy aquí. No obstante, si al “articulo” le sumamos el beneplácito del amigo Abulico, la opereta esta servida. Un antimadridista y un culé en apuros utilizando las más pueriles artimañas argumentales para armar y apoyar una suerte de prejuiciosa diatriba. Malos tiempos para lírica. Por cierto, no pretendais que entre en rebatir semejantes comentarios pues cierta dignidad intelectual aún me queda. Sí, soy del Real Madrid, pero jamás se me hubiera ocurrido armar semejante engendro para atacar el poder culé, milanés o del equipo de turno del país de turno. Un abrazo a los dos y cuando queráis os receto leche merengada o ajoblanco.

    • Deckard 20 agosto, 2019 a 12:38 #

      Saludos , Altaica:

      No sé si hago bien en contestarte. Me lo he pensado, En todo caso, te digo que lo que diga tampoco te lo tomes muy en serio. A fin de cuentas, solo se trata de fútbol (veintidós tíos en calzoncillos corriendo detrás de un balón, y uno con un silbato que casi nunca se entera de nada…..). Pero eso, digamos que todo esto lo escribo “sin acritud” ¿vale? (tampoco es que me meta contigo, ¡faltaría más! Lo digo para no herir sensibilidades….)

      Antes que nada, he de decirte, alto y claro, que yo (y creo que El Abúlico muchísimo menos) ni muero ni mato, ni por el fútbol ni por nada relacionado ni de cerca ni de lejos con todo ese mundillo podrido hasta los tuétanos.

      Pero ya ves, amigo. Como dirían Wilder y Diamond, “nadie es perfecto.” Ni yo, ni tú, ni El Abúlico (tú tampoco, reconócelo, a fin de cuentas, eres seguidor del Madrid…..)

      Una vez le preguntaron a Sir Winston Churchill su opinión sobre los franceses. Y él contestó: “Hombre. No sabría que decir. No los conozco a todos…..” A mi con los del Madrid me podría pasar un poco lo mismo, aunque como bien digo, estoy seguro de que en un alto porcentaje al final me acabarían decepcionando (todo esto lo digo con intención un tanto satírica, porque estoy convencido de que ese no es tu caso ni el de miles de personas como tú, porque, Altaica, tú pareces una bella persona……)

      Dices, Altaica, que El Abúlico y yo, somos, respectivamente, “un culé y un antimadridista en apuros.” No sabría qué decirte. Puede que yo sea un poco “bala perdida”, pero, por lo que veo, El Abúlico no me parece tan “en apuros” ni tan desorientado. De hecho, creo que en lo de su “laxa” manía al Madrid, anda bastante bien “orientado.”
      Porque, si no, dime tú. ¿Cómo es posible que un tío de Avila, cuyo potencial equipo de cabecera anda por ahí por jugando por patatales, que ama el fútbol, un típo que tenía todos los boletos para ser un fanático del victorioso Real Madrid, reniega de esa institución y de todo lo que representa? Por algo será ¿no? Solo te sugiero, Altaica, que abras bien los ojos sobre todo lo que hacen y dicen los que defienden a esa institución “a pecho descubierto”, para darte cuenta de que no resiste ni el más mínimo análisis hecho con el más mínimo rigor crítico.

      Dices también que “jamás” se te ocurriría ir por ahí escupiendo inquina contra ninguno de tus equipos rivales ni por asomo. Te comprendo perfectamente. A mi también me educaron así (por cierto, mis padres me dieron la mejor educación y me llevaron a un colegio excelente, cosa que siempre les agradeceré). Pero, en la vida suceden cosas que te hacen cambiar el enfoque de las cosas de manera en muchas ocasiones irremediable. Aunque eso nos lleve a veces a la insolencia o a la impertinencia. Así, he de decirte que, como mi equipo de fútbol ha estado muchos años en Primera División, se ha tenido que enfrentar, desde que yo tengo uso de razón, en no menos de 60 ocasiones con el equipo de tus amores. Y, claro, el peso de la realidad te hace abrir los ojos. Como es preceptivo, en el 80% de las ocasiones, por eso del poderío económico y la diferencia de potencial y las carencias propias, evidentemente, el Madrid nos pasó por encima. Algunas pocas veces, incluso conseguíamos imponernos. Y hasta en una HISTORICA ocasión, les pintamos la cara en Chamartín, en una tarde memorable para mi equipo, en la que humillamos deportivamente al Madrid hasta un punto al que solo el Barça podía alcanzar (y creo que una vez también el Zaragoza de Savo Milosevic). Pero hay un significativo 20% restante en el que los merengues o no tenían el día, o no tenían el ánimo de salir a correr para cumplir el “trámite”, en el que, francamente, la diferencia la marcó, como es evidente, un señor con silbato de esos que ahora visten de amarillo, y a los que Jose María García denominaba de manera bastante acertada como “chufleteros.” ¿Y qué es lo que pasa? Que al final, uno se hace preguntas, ve en los medios que cuando se favorece al Real Madrid de manera tan descarada, los grandes altavoces mediáticos no se hacen eco de ello, y, como es lógico y previsible, se acaba desarrollando en muchos ámbitos futboleros de la sociedad un antimadridismo galopante. Y no creas que esa especie de sentimiento un tanto malsano (lo podría reconocer) tiene siempre razones políticas, como se nos quiere hacer creer, sino que se justifica por años y años de injusticias arbitrales y por desidia de comprobar que hay cosas que nunca cambian.

      Pero a todo esto he de añadirte otra cosa. Yo escucho un programa de radio muy cinéfilo, en el que hay varios madridistas ilustres, uno de los cuales, que es medio aristócrata, tiene una cultura y una erudición bárbaras. Llegó incluso a ser hasta Secretario de Estado de su negociado (eso no siempre quiere decir nada, pero en su caso era algo totalmente merecido y justo).Un tipo brillantísimo a todas luces. Un día llegó al estudio con una ronquera notable que nadie parecía saber justificar. El director y conductor del programa le preguntó al respecto, pidiéndole algún tipo de explicación. Y resulta que al final confesó que estaba ronco porque estaba como loco de alegría después de la goleada de este año del Liverpool al Barcelona y que la ronquera estaba justificada por la manera exagerada con la que había celebrado los goles marcados al Barça (recordemos, el Barça, equipo español goleado en Champions por un equipo inglés, de la Inglaterra de toda la vida, esa de la que tanto recela el ala conservadora de esta país, de la “Perfida Albión”……). Y eso que mucha gente de ese ala conservadora está todo el día con la palabra “España” en la boca. Prefieren que gane un equipo inglés o alemán antes que el Barça. Si ellos, que en muchos casos gastan ese porte de gentlemen o de hidalgos españoles, y han disfrutado de altos cargos institucionales, lo que vendría a presuponer un cierto sentido de la compostura y del decoro, tienen ese comportamiento dudosamente “patriota”, pues imagínate lo que nos puede pasar a unos españolitos de a pie como todos los demás, que pasamos del patrioterismo y que, en el fútbol, solo nos dejamos guiar por nuestras filias y fobias, y por una conciencia selectiva de las injusticias que cometieron con nuestro equipo, sin complejos y sin ambages. Pues eso.

      Con esto te quiero decir que en todas partes cuecen habas, y que a lo mejor tampoco hay que darle demasiada importancia a todo ello. Muchas veces, lo del forofismo supone una válvula de escape a otra serie de frustraciones de carácter político y sociológico a las que la gente no sabe darle más salida que a través del sentimiento de afinidad o de desprecio hacia ciertos equipos que encarnan unos valores con los que uno sencillamente no está de acuerdo.

      No me voy a alargar más. Sin embargo, quisiera añadir una última reflexión. Altaica, ¿de verdad te identificas con el modelo de gestión y con la forma de perpetuarse en el cargo del actual presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, y con las influencias políticas que tan descaradamente mueve desde el palco del Bernabeú cada dos semanas? A mi me da igual que con el Madrid haga lo que le dé la gana (por cierto, qué fácil es despilfarrar el dinero ajeno ¿verdad, Florentino?). Sus socios y simpatizantes sabrán. Pero a mi me irrita que se piense que toda España es como el Madrid, o sea, su chiringuito particular, su cortijo en el que hace y deshace a su antojo. Y lo lleva haciendo desde hace muchos años sin que nadie le pare los pies. Y hay mucha gente como yo que, aunque solo sea con nuestra raquítica vocecita de hormiguitas o de elfos a los que pisotear alegremente, por lo menos no nos vamos a cortar a la hora de denunciar en nuestras diminutas áreas de influencia ni sus abusos ni sus chanchullos.

      Ya sé que en la vida hay muchísimas, infinidad de cosas más importantes que el fútbol y la política. Lo sé. Sobradamente. Todos buscamos el amor, la paz espiritual y un cierto grado de bienestar material. Pero todo está entrelazado, creo yo. Y, aunque muchas veces es previsible y cansinamente aburrida, el hecho es que a mi me interesa la política. Como dijo alguien muy famoso una vez (aunque no recuerdo muy bien quien): “La política es algo demasiado importante como para dejarla exclusivamente en manos de los políticos” Y en muchos países, como en España, política y fútbol están ligadas de una manera promiscuamente obscena, sucede que las personas con un cierto grado de concienciación, como podría ser mi caso, no podemos hacer como si no pasara nada, y mirar hacia otro lado.

      Espero no haberte irritado más de la cuenta, Altaica. En cualquier caso, no tengo nada más que añadir.

      Recibe un cordial saludo.

    • elcriticoabulico 20 agosto, 2019 a 12:52 #

      jajaja No te lo tomes muy en serio, Altaica. En este blog solo se admiten riñas sobre si Tarantino es un genio o un fraude, y temas similares.

      • Deckard 20 agosto, 2019 a 13:19 #

        Todavía no he visto la de Tarantino. No he leído tu opinión para ir con la cabeza despejada. Me da un poco de miedo la verdad. Algo me dice que esta vez va a tocar zurrarle y a conciencia además, No sé. Eso de ver a Brad Pitt y Leonardo Di Caprio, juntos, tiene cierto morbillo y tal, pero algo me dice que, si no ha sabido contener sus caprichos, Tarantino ha podido cagarla hasta el fondo. Aunque, a lo mejor, es preferible ir con pocas expectativas (me pasa mucho) y luego resulta que salgo muy contento. Nunca se sabe…..

        Saludos.

        • elcriticoabulico 21 agosto, 2019 a 12:40 #

          A mí me parece bastante irregular, pero tiene cosas que molan mucho. Y lo primero no sé si, en buena medida, es por una cuestión personal de que esperaba que ocurriera algo en el filme que no ocurre y que ni siquiera tenía que ocurrir. Ya me dirás.

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