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Dheepan

9 Nov

“El cine es una ficción y una ilusión no solo para los espectadores, sino sobre todo para nosotros, los cineastas. En el fondo, conozco mejor la vida y el alma de mis héroes cinematográficos que los de mis prójimos… Y como vivo en un país donde mi influencia sobre la realidad es mínima, si no nula, hago películas sustituyendo la realidad ficticia por la vida ficticia.”

Andrzej Wajda

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Dheepan

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Dheepan

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Año: 2015.

Director: Jacques Audiard.

Reparto: Jesuthasan Antonythasan, Kalieaswari Srinivasan, Claudine Vinasithamby, Vincent Rottiers, Faouzi Bensaïdi, Marc Zinga.

Tráiler

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            Inesperada Palma de oro de Cannes en la (especialmente) chauvinista edición de 2015, Dheepan irrumpe como una película de cine social en la que los protagonistas afrontan la adaptación a un nuevo entorno y la conquista de un sueño. Pero lo cierto es que, a la postre, después de atravesar una convencional incursión en el cine criminal, Dheepan plantea una historia de renacimiento en la que un hombre desesperado debe cerrar sus heridas de combate –abiertas durante la derrota de los tamiles separatistas en Sri Lanka– penando en un purgatorio donde la realidad que le rodea es solo una ilusión frágil y provisional –la identidad, la familia, el amor, el hogar, el fin del estado de guerra-.

            El asunto es que, dentro de esta vivencia fingida donde la guerra civil esrilanquesa queda sustituida por los conflictivos ‘banlieues’ de la Francia multiétnica –retratados de forma algo peliculera-, la redención del Dheepan del título, esa escalada hacia el cielo o el paraíso –o ese descenso a los infiernos- termina por resultar lo más impostado de la función.

Quizás tenga que ver con ello la apariencia irreal del desenlace, que establece un claro contraste con el naturalismo que hasta ese momento había caracterizado la cinta, próximo al neorrealismo en algunos conceptos –el estilo de aspecto inmediato, de gran presencia física y con atención a los pequeños detalles; el empleo de actores amateurs como Jesuthasan Antonythasan, antiguo niño soldado de los Tigres tamiles y ahora escritor y activista político en el país galo-; aunque también matizado por la adición puntual de sueños simbólicos –el elefante en la jungla- y poderosas imágenes fantasmagóricas –las luces que, justo después de la introducción del filme, se abren paso en medio de la oscuridad para desvelar un contexto humillante de absurdo y abrumador patetismo-.

Y quizás deja esa sensación de existencialismo forzado porque asimismo, en paralelo, las apresuradas conclusiones del relato sirven también para abrir la puerta a la filtración de lo surreal o lo fantaseado, de ambigua interpretación.

            Esta transición del filme entre tonos y temas se aborda con una narración un tanto desequilibrada, que tiene como efecto secundario la merma de la consistencia del conjunto. En cambio, destaca con mayor capacidad emotiva la representación de la regeneración humana a través de claves más cotidianas –el humor, el contacto, el entendimiento-, no especialmente innovadora en su formulación pero sí capaz de dotar de entidad a unos personajes bien dibujados con matices, contradicciones y tormentos propios; con los que poder identificarse.

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Nota IMDB: 7,1.

Nota FilmAffinity: 6,7.

Nota del blog: 6,5.

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