Irrational Man

18 Oct

“Con la edad, abordas temas nuevos y los miras desde una perspectiva distinta. Los miras desde la perspectiva de los 84 años de conocimientos y no de 44 años de conocimientos o de cualquier otra edad. Probablemente todo es distinto. Probablemente habría hecho cosas diferentes en el pasado si pudiera volver y rehacerlas.”

Clint Eastwood

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Irrational Man

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Irrational Man

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Año: 2015.

Director: Woody Allen.

Reparto: Emma Stone, Joaquin Phoenix, Parker Posey, Jamie Blackley, Ethan Phillips, Betsy Aidem, Sophie von Haselberg.

Tráiler 

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           Woody Allen -y por tanto su filmografía- se encuentra prendado de unas obsesiones que acompañan, con absoluta fidelidad, su maduración personal y artística, paralela a las experiencias existenciales y las reflexiones filosóficas del autor. Al igual que muchas de las obras del neoyorkino ensayan matices y versiones sobre un mismo tema, el romance, el sustrato filosófico de estas mismas obras también tiende a ofrecer matices y versiones de un puñado de cuestiones concretas que, en palabras de Immanuel Kant -expuestas por boca del protagonista de Irrational Man en la apertura del metraje- son aquellas que el hombre no puede ni obviar ni resolver: la moralidad de los actos humanos, la arbitrariedad de la vida, el sentido de todo. A priori, e independientemente de la calidad de las propuestas, no lo encuentro tanto un agotamiento de ideas o una tendencia a la redundancia como, en cambio, un marco de reflexión continua, maduración y evolución.

           Irrational Man cita Crimen y castigo, como también cita la relación de Martin Heidegger y el fascismo, la abrumadora libertad de elección del individuo de Søren Kierkegaard o el imperativo categórico de Kant. Mimbres, sobre todo la alargada sombra de Fiódor Dostoievsky, que ya estaban presentes de manera evidente en películas previas de Allen que resultaría imposible no citar, caso de Delitos y faltas, Match Point, El sueño de Casandra o incluso La última noche de Boris Grushenko.

Allen enfrenta aquí a Abe (Joaquin Phoenix), un profesor de filosofía abandonado al nihilismo por el desencanto que le produce la realidad y la intrascendencia de sus concienciadas acciones, contra la postura menos reconcentrada y vitalista que ofrece la joven Jill (Emma Stone) y contra la paradoja de descubrir en el impulso irracional su estímulo perdido y su respuesta a un mundo, desde su perspectiva, idénticamente irracional. “Un hombre razonable es aquel que se adapta al mundo a su alrededor. El hombre no razonable espera que el mundo se adapte a él. Por lo tanto, todo progreso es hecho por los hombres no razonables”, en palabras de George Bernard Shaw, por continuar jugando con las citas.

           En efecto, el guion está rebosante –hasta casi la saturación- de referencias y alusiones, agolpadas un tanto a la ligera –y no sabría determinar con qué grado de autoridad, no soy un experto en la materia-. Aunque también es cierto que, probablemente consciente de ello, Allen, como el atormentado Abe, quien las tacha de “pajas mentales”, parece renunciar a todas ellas para intentar explicar lo inexplicable -cosa que, a decir verdad, tampoco hará andando el argumento-. En este ocasión, lo inexplicable se refiere a la exploración los mecanismos de deseo y culpabilidad en el comportamiento y, a su vez, el desentrañamiento de la finalidad de la existencia, la cual, había advertido el propio protagonista antes de su epifanía delictiva, se trata de un enigma sin resolución, por más que él trate de justificarla luego con la pretensión de crear un mundo mejor mediante la acción directa e implacable. Esto es, asesinando a un juez de dudosa imparcialidad –es decir, una lógica semejante a la que podría haberle dado por perpetrar un Holocausto-.

Abe, por tanto, decide con libertad, opta por una solución extremista –un crimen sin paliativos- que bien podría encajar en el fascismo aplicado y, de este modo, permite la entrada en su universo decepcionado pero íntegro al resplandor de una acción inmoral aunque gratificante, capaz de desmoronarlo todo a su paso.

           Así, el filme se mueve de forma un tanto descompensada entre el drama existencial, la fingida comedia romántica y las trémulas gotas de comedia negra con un tono general un tanto cenizo y pastoso –el que habita Abe, por otro lado-, para alcanzar después la discusión moral –no demasiado incisiva- y una intriga criminal de reminiscencias hitchcockianas, más entretenida cuanto más se libera de ataduras éticas y vitales el personaje angular. El abuso del soliloquio aporta una desaconsejable pesadez al conjunto, sostenido por momentos por los afinados Phoenix y Stone, y a la pluma de Allen se le echa en falta cierto filo. Como acusa Abe a sus estudiantes, el cineasta parafrasea mucho y profundiza poco, ni abunda en la tragedia ni termina de ponerse tan travieso como uno desearía –que es el campo donde suele extraer sus indagaciones existenciales más afortunadas, aunque a él le duela admitirlo-.

Suscita interés esta nueva variación –lo más llamativo serían quizás las lecturas que los caprichos del azar dejan esta vez en la conclusión del filme- de este viejo debate alleniano. Otro asunto es que posea fuerza necesaria para volar tan alto cabe esperar de semejante cineasta.

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Nota IMDB: 6,8.

Nota FilmAffinity: 6,6.

Nota del blog: 7.

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6 comentarios to “Irrational Man”

  1. Hildy Johnson 19 octubre, 2015 a 18:41 #

    Aquí, disfrutando con la lectura de tu texto y con tu mirada sobre la película… Fíjate, que yo según van pasando los días, voy tomando más cariño a Irrational man. Y veo con más placer ese abandono y giro a comedia enloquecida y negra…

    Besos
    Hildy

    • elcriticoabulico 21 octubre, 2015 a 13:14 #

      Ahí coincidimos: ese giro a la comedia anima la peli. Ojalá se hubiera desmelenado antes y con más ganas.

  2. altaica 18 abril, 2016 a 01:27 #

    Aún con las carencias que indicas, ver esta notable película es un placer pues pese a la reiteración argumental en el autor, el resultado, sin ser excelso, atesora una brillantez que Allen maneja con indiscutible precisión.

    • elcriticoabulico 18 abril, 2016 a 13:19 #

      Una buena peli. Tanto como brillante no la veo en ningún momento y me parece un Allen un poco cansado y errático, pero bueno, sigue siendo un cineasta competente e interesante por encima de la media.

      • altaica 18 abril, 2016 a 14:46 #

        He de reconocer que me gustan estas leves películas de Allen, que en su aparente sencillez albergan un oficio de alta precisión, intensidad, inteligencia y divertimento.

      • elcriticoabulico 19 abril, 2016 a 16:01 #

        Sí, por lo menos no se pone afectado-bergmaniano, que no le salía muy allá. Todavía conserva interés, que ya es mérito.

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