El astronauta

12 Oct

Por 8.000 pesetas, un español te pone en la Luna, por sus cojones. El astronauta, la ciencia ficción española en los tiempos del sputnick, para la sección de estrenos de Cine Archivo.

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“Aunque sepas que estás haciendo una mierda, pon toda tu alma.”

Carmen Maura

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El astronauta

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El astronauta

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Año: 1970.

Director: Javier Aguirre.

Reparto: Tony Leblanc, José Luis López Vázquez, Paquito Cano, Puri Villa, José Sazatornil, Antonio Ferrandis, Rafael Alonso, José Luis Coll, Antonio Ozores, Mary Paz Pondal, Laly Soldevila.

Tráiler 

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            Existen serios indicios de que se está gestando una corriente crítica que revisará, probablemente con ojos favorables, la comedia española costumbrista, comercial y popular de los años sesenta y setenta. Esto es, la conocida vulgarmente como españolada. La concesión póstuma por parte del Gobierno de la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio para Lina Morgan por su “aportación a la difusión del teatro, la cultura” y su “espíritu emprendedor”,  el recién anunciado Goya de Honor para Mariano Ozores, la defensa del valor cultural de las películas de Andrés Pajares y Fernando Esteso por Juan José Montijano en su ensayo Pajares y Esteso: Tanto monta, monta tanto… Andrés como Fernando,…

Revisiones naturales, en cualquier caso, que encuentran en la nostalgia buena parte de sus fundamentos. Es decir, que, no nos engañemos, tampoco descubrirán suficiente filón artístico como para igualar esta tendencia crítica con la icónica reivindicación autoral de John Ford, Howard Hawks o Alfred Hitchcock que, décadas atrás, emprendieron los díscolos y revolucionarios cinéfilos de Cahiers du Cinéma.

            Sea como fuere, los responsables de Divisa encuentran en la españolada una base significativa para conformar su colección de blu-ray de Grandes películas de nuestro cine, con ejemplos como Cateto a babor, Don erre que erre, ¡Cómo está el servicio! o la que aquí nos ocupa, El astronauta. El astronauta pertenece a ese campo abonado para la comedia que es la parodia “a la española”, el cual juega con el contraste entre lo local y lo universal, lo cateto y lo trascendente, el costumbrismo cotidiano y la épica cinematográfica, lo retrógrado y lo futurístico,… Y aquí, además, entre el terruño y el espacio sideral. Precisamente “a la española” -y con presupuesto estimado de 8.000 pesetas- es el estilo con el que el emprendedor rural Pepe Fernández (Tony Leblanc), ajustador de motores y chapista, quiere imitar la conquista de la Luna por los Estados Unidos, acontecida en 1969, el año anterior al estreno del filme. De nuevo, el cine apegado a la agenda histórica y social de su tiempo, ávido de modas.

            El astronauta posee ese espíritu que luego hará arte Francisco Ibáñez gracias a sus inmortales Mortadelo y Filemón. Si en el tebeo la siniestra CIA queda justamente caricaturizada en la entrañable TÍA, en la película de Javier Aguirre –rostro del ‘antincine’ experimental y abstracto y al mismo tiempo responsable de otras comedias de trazo grueso ‘typicall spanish’- la NASA encuentra una hermana pobretona y empresarial en la SANA (Sociedad Anónima de Naves Espaciales), con razón social en Minglanillas. Y, de igual manera, mientras que los procedimientos oscurantistas y minuciosos de la agencia de espionaje americana eran sublevados por la tierna incompetencia y la fatiga del currante supernumerario de Mortadelo y Filemón, en El astronauta los procedimientos científicos y ultratecnológicos de la NASA son reemplazados al dedillo por elementos definidores de ‘lo español’ como el cuñadismo, el ingenio de la picaresca y el “no hay cojones”. Pepe Fernández es el representante de este, nuestro país, en aquella época: el mecánico-astronauta y para el que, impulsado por el amor a España, no existen las distancias.

No obstante, como suele ocurrir, esta ubicación cronológica dejará asimismo por el camino señales que encadenan a la España atávica con la España del presente, caso del caciquismo o el sometimiento de las ilusiones personales a ambiciones tan pedestres como el logro de la celebridad entre los compaisanos -tristes compañeros de penurias- o el vil enriquecimiento con empresas urbanizadoras mediante.

            Al fin y al cabo, El astronauta retrata los pequeños grandes sueños del españolito medio, atrapado en un trabajo mediocre y una vida aburrida, entre tapa y tapa del bar de la esquina. Hay cierto y agradable romanticismo en la idea de base del filme que confluye entre las surrealistas aventuras y desventuras por las que pasa Pepe y su grupo de secuaces, interpretados por un elenco formidable compuesto de nombres como José Luis López Vázquez, José Sazatornil, Antonio Ferrándiz o José Luis Coll.

Aunque paradójico, El astronauta echa en falta locura y atrevimiento. El humor, muy elemental, se atasca sin remedio en ese juego de contrastes antes aludido y que Aguirre expone con pulso desmayado y recursos feístas propios del periodo –esos zooms agresivos-, fiándolo todo al carisma y la vis cómica de los actores, entre los que destaca ese ancianizado López Vázquez con un personaje, cierto es, que también llega a fatigar un tanto, como sucede con la película en su conjunto, de esquema repetitivo y redundante. Más curioso será en cambio un desenlace que lega una interesante lectura metalingüística, quizás fortuita, quién sabe si intencionada.

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Nota IMDB: 6,3.

Nota FilmAffinity: 5,5.

Nota del blog: 3.

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