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Descalzos por el parque

10 Oct

“La belleza es muy superior al genio. No necesita explicación.”

Oscar Wilde

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Descalzos por el parque

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Descalzos por el parque

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Año: 1967.

Director: Gene Saks.

Reparto: Robert Redford, Jane Fonda, Charles Boyer, Mildred Natwick.

Traíler 

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            Se me ocurren pocas parejas cinematográficas más bellas que Robert Redford y Jane Fonda. Apolíneos y deslumbrantes, sus genes deberían haberse fusionado en la vida real por el bien de la humanidad, por mor de la eugenesia científica y estética. Podrían ser expuestos en fotogramas, subiendo y bajando una calle, y se bastarían por sí mismos para justificar un largometraje. Aunque coinciden en pantalla en Me casaré contigo –anecdóticamente-, La jauría humana y El jinete eléctrico, es en Descalzos por el parque donde muestran su mejor cara, valga la redundancia.

            En la plenitud de su físico y en el camino a su estrellato –uno a la espera del primer taquillazo que refrendase su futuro, otra con el anhelo de desprenderse de su imagen de objeto sexual-, Redford y Fonda encarnan en Descalzos por el parque a un matrimonio de recién casados que, después de la fogosa luna de miel en el Hotel Plaza de Nueva York, comienzan sus azarosos días en común en un ínfimo apartamento del Greenwich Village en el que podrán en juego su resistencia romántica, acechada por la carestía material, el extravagante carácter del vecindario y las lógicas diferencias de personalidad que se dan entre el ordenado Redford, mesurado galán sacado del Hollywood clásico, y la vitalista Fonda, rostro del compromiso y la rebeldía social de la década.

Una coyuntura que, convertida en leit motiv del filme, queda reproducida de forma especular y ejemplificadora entre la madre de ésta (Mildred Natwick), tradicional y apocada, y el pintoresco habitante del ático (Charles Boyer), cosmopolita y aventurero.

            Basada en la exitosa obra teatral homónima de Neil Simon, encargado aquí de adaptar su propio texto, Descalzos por el parque resulta una comedia tremendamente simpática y dinámica, a pesar de que la plana realización de Gene Saks –también de extracción dramatúrgica y debutante como director de cine- no logra hacer que los escasos escenarios se desprendan de ese aire teatral del argumento, fundado sobre la velocidad, la incisión y el potencial humorístico de los diálogos, las réplicas y los volcánicos choques de caracteres.

En su mayor parte, el humor resiste sin problemas el paso de los años e incluso a veces sorprende con algún gag de talante pythonesco –el borracho al que llevan a casa- y con sus evidentes sugerencias sexuales. Virtudes que propician la adhesión incondicional del espectador a las aventuras matrimoniales y sociales de este par de jóvenes en busca de hacerse un hueco en el mundo, caricaturescas pero identificables –Simon aseguraba haberse inspirado en su relación con su mujer para escribir el libreto-.

            El excelente acoplamiento del reparto –Charles Boyer y Mildred Natwick, perfecta encarnación de sus personajes, son tan memorables o más que Fonda y Redford -, se encarga de consolidar la vis cómica del texto e imprimirle el tempo adecuado a las escenas. Ayuda, claro que Redford y Natwick conocieran al dedillo su papel: eran parte del reparto original de Broadway.

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Nota IMDB: 7.

Nota FilmAffinity: 7,3.

Nota del blog: 7.

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