La locura del dólar

2 Ago

El New Deal, según Frank Capra y Robert Riskin, cronistas de la Gran Depresión desde el optimismo y los valores humanos. El original, completo y decoradito, en Bandeja de Plata.

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“En la primera mitad del siglo XX, Hollywood era el centro del idealismo mundial, y yo soy un idealista. Welles, Lubitsch o Capra, directores a los que yo admiro, se fueron extinguiendo y, desde entonces, el cine americano es el centro del conservadurismo liberalcapitalista.”

Emir Kusturica

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La locura del dólar

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La locura del dólar

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Año: 1932.

Director: Frank Capra.

Reparto: Walter Huston, Pat O’Brien, Kay Johnson, Constance Cummings, Gavin Gordon, Arthur Hoyt, Eddy Chadler, Berton Churchill, Harry C. Bradley, Robert E. O’Conner, Robert Ellis.

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            El crack de 1929 ponía contra las cuerdas a la mayor economía del mundo, los Estados Unidos, y a la sociedad sometida bajo ella [más]. Sin embargo, la victoria de Franklin Delano Roosevelt en las elecciones presidenciales de 1932 y el cambio radical en las políticas económicas contribuiría a hacer que el gigante saliera del atolladero donde se encontraba postrado. Es el New Deal, implantado a partir de 1933, y que supondría la transgresión traumática de la tradición estadounidense del no intervencionismo del Estado sobre los principios económicos de un país que, en buena medida, entiende la libertad como la ausencia casi absoluta de regulación en asuntos de iniciativa comercial [más].

            Frank Capra, hijo de sicilianos en pos del sueño americano, alcanzaría la cima de su popularidad y de su prestigio en este periodo de la Gran Depresión y el New Deal que dominarían la década de los años treinta, [más]. La Gran depresión y el New Deal son además contextos históricos presentes de forma decisiva en muchas de sus obras o, cuanto menos, como telón de fondo que define el escenario y los conflictos a los que se enfrentan los personajes, [más].

Una de las primeras películas de Hollywood en abordar de manera frontal los miedos y la paranoia que la Gran Depresión había sembrado entre los ciudadanos del país, al mismo tiempo que se contrapone a ello una visión idealizada, vitalista e ingenua del camino a seguir para la restitución económica y moral de los Estados Unidos, ligada a la recuperación del espíritu fundacional y esperanzador de la nación y, en definitiva, a ese ‘secreto de vivir’ que trasciende por su pura humanidad a los falsos ídolos como el dólar o el estatus social unido al simple e indigno materialismo.

            Considerada en su época una herramienta propagandística de las doctrinas promulgadas por Roosevelt [más], La locura del dólar enunciará explícitamente, por boca de su quijotesco protagonista, director del Union National Bank, las líneas maestras de la filosofía económica del New Deal. Así, este hombre cálido y juicioso proclamará la necesidad de reinvertir el capital y los beneficios bancarios en la sociedad, puesto que es éste el combustible imprescindible para la reactivación el ciclo económico [más].

[más] El capital humano, calibrado mediante empatía e intuición -aunque igualmente amparado en fuertes razones lógicas, aquellas que enuncian los principios económicos antes citados-, y que escapa a las estimaciones matemáticas de los consejeros del grupo, anhelantes de cobrar sus paquetes de acciones quitando de en medio a este hombre empeñado en la utilidad del banco como motor socioeconómico. El carácter de Dickson queda expuesto de inmediato, en primer lugar por las alabanzas que le anteceden por parte de sus empleados y por las acusaciones de sus detractores, y, en segundo, por la irrupción del propio protagonista confraternizando de igual a igual con el portero del edificio y con el resto de personal de la concurrida sucursal, la cual, debido a la concurrencia de diferentes estereotipos en sus salas –la viuda desamparada, los honestos trabajadores, los chanchulleros, los inmigrantes,…-, pasa por ser una reproducción a escala del país norteamericano [más].

            Robert Riskin establece entonces un doble dispositivo de amenaza para la reconducción de esta América liderada por el paternal populismo de Dickson –en su sentido de corriente política en contacto directo y sin intermediarios con la población a la que sirve-, sin duda semejante al que promovía la figura de Roosevelt desde la presidencia [más].

            Con una velocidad endiablada y un extraordinario pulso narrativo y emocional en su desarrollo, destinado a condensar el argumento en apenas 73 minutos, Capra explora las conexiones entre la economía, la ética personal de los hombres, la sociedad y la perversión de esta última: la masa; un ente informe, peligroso y deshumanizado que ahoga sus virtudes individuales en egoísmo y cerrazón motivado por el miedo y la desesperación, [más].

No es ésta una mirada en absoluto complaciente hacia el americano común –American Madness es el título original, no conviene olvidarlo-; aquel que, precisamente, Dickson considera y defiende como un amigo y, más aún, como un tipo sensato. Con todo, será en el punto álgido de la sinrazón y la deshumanización de esta país-banco cuando el autor obre uno de sus célebres milagros: el clamor ferviente, entusiasta y redentor por devolverle al hombre su humanidad perdida. Mensajes cándidos y buenistas, desde luego. Pero de  plausible capacidad inspiradora y de un irrefutable poder conmovedor [más].

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Nota IMDB: 7,5.

Nota FilmAffinity: 7,2.

Nota del blog: 7.

2 comentarios to “La locura del dólar”

  1. misterbang 5 agosto, 2015 a 08:31 #

    espléndido comentario, Como siempre incisivo.

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